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Intercambio de las dos estatuillas de la Virgen de Luján (AFP or licensors)
El origen de la devoción a María de los argentinos con el título de «Nuestra Señora de Luján» se remonta al siglo XVII, después de algunos acontecimientos prodigiosos relacionados con la estatuilla que la representa con el manto blanco y celeste. Una copia había sido sustraída por los ingleses al final de la Guerra de las Malvinas-Falkland de 1982. Y esta mañana tuvo lugar el intercambio con otra estatuilla destinada al Reino Unido.

Adriana Masotti y Federico Piana – Ciudad del Vaticano

 

La solicitud del intercambio de las dos copias de la estatua de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, había comenzado en el año 2018. La había transmitido Monseñor Santiago Olivera, ordinario militar del país latinoamericano, a Monseñor Paul James Mason, su homólogo para Gran Bretaña, tras el nombramiento de este último, como gesto de reconciliación entre los dos países enemigos durante el conflicto de las Malvinas (Falkland) que, entre abril y junio de 1982, causó más de 900 muertos. El intercambio tuvo esta mañana en la Plaza de San Pedro ante la presencia del Papa Francisco que bendijo ambas estatuillas.

 

De Argentina a Inglaterra pasando por las Malvinas

La copia devuelta por Monseñor Mason a Monseñor Olivera había sido llevada a las Malvinas por las tropas argentinas que, tras la invasión de las islas, la habían colocado en la iglesia de St. Mary en la capital, Port Stanley. Luego, tras la derrota y retirada de los argentinos, los militares británicos la tomaron y la llevaron a Aldershot, Inglaterra, a la iglesia del Ordinariato Militar Británico, la catedral católica de Saint-Michael y Saint-George. Y allí había permanecido como lugar de oración para los caídos de ambos bandos. A partir de hoy esta copia de la estatua de la Virgen regresa a Argentina y, a cambio, el ordinario argentino ha donado otra a Monseñor Mason.

 

Un signo de comunión

En un comunicado de la Conferencia Episcopal del Reino Unido del pasado 27 de septiembre, en el que se informa del hecho, Monseñor Mason cuenta cómo se ha llegado a este momento. «Fue una historia intrigante que me involucró – escribe – tan pronto como me convertí en Ordinario militar. Inmediatamente comprendí que era una buena oportunidad, no sólo para la devolución de la estatua, sino también para demostrar una comunión en la fe entre dos países que han experimentado divisiones políticas. Me reuní con el Obispo Santiago para hablar sobre el retorno de la estatua – explica también Monseñor Mason – y no veo la hora de encontrarme nuevamente con él en Roma, en octubre, para el intercambio cuando el Santo Padre bendiga ambas estatuas».

 

La gratitud de Monseñor Olivera

El Ordinario militar de las fuerzas armadas argentinas, Monseñor Santiago Olivera, al llegar a la Plaza de San Pedro, expresa ante nuestros micrófonos su satisfacción por el hecho de haber llegado a este intercambio, particularmente significativo para los familiares de los argentinos caídos en el conflicto de 1982. Describe los pasos dados y confirma el mensaje de fraternidad entre la Argentina y el Reino Unido, y de unidad para la propia Argentina, que en su interior se enfrenta a diversos desafíos. Por último, el gesto, subraya, que pretende ser un signo de esperanza para otros gestos de encuentro y de paz en todo el mundo.

 

El conflicto de las Malvinas

La Guerra de las Malvinas se libró entre Argentina y el Reino Unido por el control y la posesión de las Islas Malvinas. El ataque argentino sorprendió al Reino Unido, que inmediatamente organizó una task force naval para repeler a las tropas argentinas que habían ocupado los archipiélagos. Después de intensos combates, los británicos prevalecieron y las islas volvieron a estar bajo el control del Reino Unido.

 

La historia de la Virgen de Luján y el esclavo Manuel

La estatua original de la Virgen, también conocida como la Morenita y Patroncita, se encuentra en la Basílica de Luján, a 68 km al noroeste de Buenos Aires. Su llegada a la Argentina se remonta a mayo de 1630 en un barco procedente de San Pablo, Brasil. La acompañaba Manuel, un esclavo originario de Angola. La pequeña estatua de terracota debía ser un regalo del capitán Juan Andrea a su amigo Antonio Farías Sáa, que vivía en Sumampa. Cuenta la tradición que el carro en el que se transportaba el cofre con la Virgen, en dirección a aquella localidad, una vez llegado hasta el río Luján no logró proseguir, hasta el punto de que se lo debió descargar. De manera que la estatuilla permaneció en Luján, custodiada por Manuel, quien construyó la primera capilla para ella. Pronto se difundió la milagrosa historia del icono y muchos peregrinos comenzaron a acudir hasta allí. «No tengo otra Señora más que la Virgen», decía Manuel, que hoy descansa en el interior de la actual Basílica, a los pies de la Virgen.

 

El Papa León XIII corona a la «Patroncita»

Con el tiempo la devoción a la Virgen de Luján fue promovida por el Padre Jorge María Salvaire, un gran evangelizador de los pueblos indígenas. Fue él quien convenció al Papa León XIII para que concediera la coronación del icono que se celebró en mayo de 1887. El Pontífice también estableció su propio Oficio y Misa para la fiesta de la Virgen de Luján, que se fijó para el sábado anterior al cuarto domingo después de Pascua. Y fue el mismo Padre Salvaire quien inició la construcción de la actual Basílica que recibe, en promedio cada año a nueve millones de visitantes, no sólo de Argentina. Cuando era Obispo de Buenos Aires, el Papa Francisco peregrinaba a Luján, junto con los fieles, y se detenía durante horas en el Santuario para confesar a las muchas personas, especialmente a los jóvenes, que llegaban allí.

 

fuente: vaticannews.va