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Nuestro Señor de Milagros, Santuario Nacional ; El Sauce – León.

En la época colonial, los santuarios más famosos enviaban una reproducción de las imágenes de mayor veneración con un encargado o «demandante» a peregrinar por las regiones aledañas para difundir su devoción y acrecentar la evangelización de los fieles.

El 18 de octubre de 1723 una réplica de 42 centímetros del Cristo Moreno de Esquipulas inicia peregrinación por toda Centroamérica.  En su peregrinar por nuestro país el Cristo Negro salió de Jinotega rumbo a Honduras, pasando por el Valle del Guayabal, un pequeño caserío ubicado a 72 kilómetros noroeste de León custodiada por Guadalupe Trejos. El Sauce de ese entonces era un pequeño caserío sin iglesia…..

Los acontecimientos que sucederían a partir de entonces cambiaron el ritmo de la historia del aquel Cristo particular por su color. La ferviente religión sauceña aún dormía un sueño apacible por los misterios del santo moreno.

Los hombres que seguían la ruta cargaban en sus hombros la imagen que descansaba en una cajita de madera. El agotamiento doblegó a los seguidores y éstos optaron por improvisar una enramada a la orilla de un frondoso árbol de SAUCE.

Allí reposó la imagen, que por varios días fue expuesta a la veneración pública de los pobladores y caminantes que pasaban cerca del lugar.

Durante la estancia, el Cristo presagiaba los sucesos inminentes tras los fallidos intentos por regresarlo a Guatemala.

Tras los intentos que se hicieron por regresar la venerada imagen a Guatemala, sucedieron hechos trágicos y relevantes. Se dice que cuando las Autoridades Eclesiásticas de Guatemala enviaron a sus representantes para llevarse al Cristo de regreso, murieron de forma misteriosa y trágica.

En el intento perecieron el demandante Guadalupe Trejos (1723), Vicente Argeñal (1728) e Hilario Arizavala (1745).

Las muertes de los misioneros también llegaron acompañadas por la extraña interferencia de la naturaleza. Los ríos embravecidos duplicaban sus tamaños, inundando sus alrededores. Las epidemias amenazaban y cualquier intención para mover la imagen de El Sauce era un fracaso rotundo. Fue imposible que continuara la marcha.

En 1744 el Obispo electo de Nicaragua Isidro Marín de Bullón y Figueroa presionado por la insistente reclamación de Guatemala comunicó lo siguiente: «EI Señor del Santuario de Esquipulas hace veinte años que se lo apropió la señora Trinidad de Albizú, la que celebra rezos y fiestas los terceros domingos de Enero, a los que concurren todos los habitantes del Valle del Guayabal!. Nuestro Patrón y Señor es muy milagroso». Esta información, según se lee en antiguos documentos, fue suministrada por el señor Mateo Sequeira, sobrestante de la hacienda San José, hoy Santa Bárbara.. (Historia del Señor de Esquipulas, pag 12).

La autoridad eclesiástica de Guatemala mandó a Vicente Argeñal con la misión de recoger la imagen; pero de manera inexplicable le sobrevino la muerte sin poder realizar su encomienda. Es justo, al mencionar al Obispo Marín de Bullón y Figueroa, recordar que en 1747 él empezó la edificación de la Catedral de León, orgullo de la arquitectura religiosa de Centro América.

En 1745 llega una comisión encabezada por el Sr. Hilarlo Arizavala, en un tercer intento por restituir la imagen a su Santuario de Esquipulas. El señor Arizavala se encontró con que Doña Trinidad ya había fallecido y el heredero legal de la imagen era su hijo Pedro Antonio. Este accedió a devolver la imagen, acompañando él mismo a Arizavala. Como esto ocurría en Enero, pretendían emprender el camino tan pronto como pasaran las fiestas. El río Aquespalapa, crecido, les impidió el paso. Esa noche, Arizavala sé enfermó, fue trasladado al caserío y murió.

1762 Es sepultado en la Iglesia de El Sauce El Señor Canónigo Carmenate, que era coadjutor del Cura de Somotillo Don Francisco Manuel Carvajal, el cual se vino a El Sauce para celebrar las honras fúnebres. Como la población se aumenta y se va acrecentando la devoción al Cristo Crucificado de Esquipulas de El Sauce, esta Villa fue visitada en los últimos decenios del siglo XVIII por los Obispos Dr. Juan Félix de Villegas y Fray Antonio de la Huerta y Caso.

La fe y la popularidad del Señor de Esquipulas se extiendían en grandes magnitudes. Sus milagros son conocidos por todo el territorio nacional.

Los acontecimientos ocurridos con los enviados por la iglesia de Guatemala llevaron a pensar que El Señor de Esquipulas quería quedarse para siempre en El Sauce. El Obispado de Guatemala, al verse en la sin remedio, ordenó al sacerdote encargado del Cristo Negro a que conservase la imagen en la ermita de El Sauce y la expusiera al público.

El Cristo es llamado actualmente Señor de los Milagros por los sauceños, por los numerosos favores concedidos desde que llegó a esta localidad  antes  la imagen era conocida como el Señor de Esquipulas, porque la mayor parte del tiempo permanecía en la localidad guatemalteca del mismo nombre.

Fue nombrado patrono de El Sauce el 15 de enero de 1745. Cinco años más tarde, un rico ganadero de Somotillo, Don Joaquín García, decidió financiar una construcción más apropiada y se iniciaron las obras de la Primera Ermita, hoy conocida como el Santuario del Señor de Esquipulas.

 

fuente: manfut.org