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La Basílica de María Auxiliadora fue inaugurada en 1868. Don Bosco siempre dijo que su construcción fue gracias a la Providencia Divina.

Turín ( Gaudium Press) En el norte de Italia, en la localidad de Valdocco, Turín, se encuentra el corazón de la Familia Salesiana y uno de los principales sueños hecho realidad de San Juan Bosco: la Basílica y Santuario de María Auxiliadora.

Inaugurada en el año 1868, tras grandes esfuerzos de Don Bosco para su construcción -que en palabras del Santo se logró gracias a la Providencia Divina, pues se finalizó en sólo cuatro años con el apoyo de los fieles de Turín-, la Iglesia es el centro de la devoción a la Virgen María, bajo el título de «Auxiliadora», y el lugar de donde cada año parten al mundo los misioneros salesianos.

Quien ingresa a la Basílica por primera vez se encontrará sobre el altar principal con una de las más bellas representaciones artísticas de María «Auxilio de los Cristianos». El gran cuadro de la Virgen, obra de Lorenzone, fue ideado por el mismo Juan Bosco.

En él aparece Nuestra Señora coronada, quien sostiene con su mano derecha un cetro, y con la izquierda al Niño Jesús, quien abre sus brazos como acogiendo a los fieles que ingresan al Santuario. La Virgen se encuentra también rodeada por ángeles y recibe la veneración de los Apóstoloes y los Evangelistas. En la parte inferior, casí sin notarse, se encuentra una pequeña representación del Santuario en Turín.

En el centro de la Basílica, hacia el lado derecho se halla también el altar dedicado a Don Bosco, donde está la urna que contiene su cuerpo. Allí hay otra bella representación artística de un cuadro en el que figura San Juan Bosco, quien le enseña a su alumno Santo Domingo Savio -y a otros jóvenes salesianos- una imagen de María Auxilidora.

Otros altares pueden apreciarse en el lugar: el de Santa María Mazzarello, quien junto a Don Bosco fundó el Instituto de Hijas de María Auxiliadora, y cuyos restos mortales también se encuentran en la Basílica mariana; y el altar de Santo Domingo Savio, que contiene también las reliquias del pequeño santo.

Igualmente especial es una estatua de María Auxiliadora situada al lado izquierdo del Altar Mayor. Cada 24 de mayo, durante la festividad de la Virgen «Auxilio de los Cristianos», la imagen es situada en un altar procesional y adornada con flores para la veneración de los fieles y de los peregrinos.

La Cripta de las reliquias

Bajo la Basílica, también se encuentran importantes tesoros con gran valor espiritual. A la derecha de la capilla de Santa María Mazzarello, se halla una escalera que lleva a una Cripta-Capilla donde permanecen varias reliquias. Una de ellas es el madero de la Santa Cruz que se conserva en un precioso relicario de alabastro. También se encuentran los restos mortales de los beatos Miguel Rua y Felipe Rinaldi, respectivamente el primer y tercer sucesor de Don Bosco.

En dicha Cripta también hay una capilla que fue construida para recordar el sueño y visión de San Juan Bosco en el que la Virgen María le mostró los inicios y el desarrollo que tendría la obra por él fundada, así como el lugar donde debía construir la actual Basílica.  En esta pequeña capilla, donde está una hermosa imagen de María Auxiliadora, también se hallan varios objetos utilizados por Don Bosco, como su Misal, algunas medallas bendecidas por él y diferentes objetos de su devoción.

Vecino a la Iglesia, donde funciona la casa madre de la Familia Salesiana, se encuentran también las habitaciones de Don Bosco, lugar en el que tuvo origen la Congregación Salesiana y donde el santo proyectó los viajes de los primeros misioneros, quienes comenzaron su labor en 1875.

También hay un museo dedicado a María Auxiliadora donde se hallan imágenes antiquísimas de este título mariano, así como diversos objetos de esta devoción mariana que han llegado al Santuario de diversas partes del mundo. Entre los objetos, también está el reclinatorio donde Don Bosco solía ponerse de rodillas para orar a Nuestra Señora.

 

Una Basílica construida en el terreno santificado por los mártires de Turín

Entre los tesoros que guarda la Basílica Salesiana esta precisamente el suelo donde fue edificada, ya que es tierra santificada por la sangre derramada por los mártires de Turín: Octavio, Adventor y Salutore.

Es Nuestra Señora quien pide a Don Bosco edificar su templo en este santo lugar, como lo narra el propio Don Bosco en uno de sus sueños: «Recurrí de nuevo a la amable Señora y Ella me mostró otra iglesia bastante más grande y con una casa al lado. Me llevó un poco más allá hasta un terreno cultivado (…) y añadió: ‘En este lugar, donde los gloriosos mártires de Turín, Adventor y Octavio, sufrieron su martirio, sobre esa tierra bañada y santificada con su sangre, quiero que Dios sea honrado de modo especialísimo’. Y, así diciendo, adelantó un pie hasta ponerlo en el punto exacto donde tuvo lugar el martirio y me lo indicó con precisión».

Hoy la Basílica también rinde culto a los tres mártires, tanto sí que sobre su fachada exterior están dedicadas tres estatuas a los tres defensores de la fe. Desde la edificación del templo, ellos fueron nombrados patronos especiales del lugar.

Cada 24 de mayo, la Basílica se ve engalanada con la solemne celebración en honor a María Auxiliadora, que habitualmente es presidida por el Rector Mayor de los Salesianos, y cuenta con la presencia de una gran cantidad de jóvenes y devotos de la Virgen bajo la advocación de Auxilium Christianorum. (Auxilio de los Cristianos).

fuente: es.gaudiumpress.org