El Papa: la codicia es una enfermedad que destruye a las personas

En su alocución previa al rezo mariano del Ángelus, el Papa Francisco habla de la codicia por tener siempre más. Convirtiendo en esclavos y servidores del dinero a quienes persiguen enriquecerse siempre más, es adictiva. «En las guerras y los conflictos: el ansia de recursos y riqueza está casi siempre implicada. ¡Cuántos intereses hay detrás de una guerra! Sin duda, uno de ellos es el comercio de armas. Este comercio es un escándalo al que no debemos ni podemos resignarnos», dijo.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Servirse de las riquezas sí; servir a la riqueza no: es idolatría, es ofender a Dios, dijo el  Pontífice, y agregó que la vida no depende de lo se posee, depende de las buenas relaciones con Dios, con los demás y con los que tienen menos.

Es necesario preguntarnos cómo queremos enriquecernos, según Dios o mi codicia. Preguntarnos qué herencia queremos dejar, dinero en el banco o gente feliz a mi alrededor, buenas obras que no se olvidan, personas a las que he ayudado a crecer y madurar.  La codicia por tener siempre más. Convirtiendo en esclavos y servidores del dinero a quienes persiguen enriquecerse siempre más. Francisco dijo que la codicia es una enfermedad peligrosa para la sociedad: por su culpa, dijo, hemos llegado hoy a otras paradojas, a una injusticia como nunca antes en la historia, donde unos pocos tienen mucho y muchos tienen poco. «Pensemos también en las guerras y los conflictos: el ansia de recursos y riqueza está casi siempre implicada. ¡Cuántos intereses hay detrás de una guerra! Sin duda, uno de ellos es el comercio de armas», dijo.

 

«Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo»

El Papa dio inicio a su alocución recordando el Evangelio de la Liturgia de hoy:

“un hombre dirige esta petición a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo» (Lc 12,13)”.

Al respecto, Bergoglio afirmó que es una situación muy común, problemas similares siguen estando a la orden del día, muchas familias se pelean por una herencia, y quizás ya no se hablan. Y retomando el Evangelio, Francisco dijo que Jesús, respondiendo al hombre, no entra en detalles, sino que va a la raíz de las divisiones causadas por la posesión de cosas, y dice:  «Guardaos de toda codicia » (v. 15).

 

La codicia

¿Qué es la codicia? se pregunta el Santo Padre, y nos dice que es la ambición desenfrenada por las posesiones, siempre queriendo enriquecerse. Es una enfermedad, afirmó,  que destruye a las personas, porque el hambre de posesiones es adictiva. Especialmente los que tienen mucho nunca están satisfechos: siempre quieren más, y sólo para ellos mismos.

Teniendo esta ambición desenfrenada, eliminamos nuestra libertad. Ya no somos libres, dijo el Papa, estamos apegados, somos esclavos de los que «paradójicamente» debería haber servido para vivir libres y serenos. en el afán de tener siempre más, servimos al dinero, afirmó, la codicia es peligrosa en la sociedad, por la codicia, muchos tienen poco, y pocos tienen mucho. En las guerras el «ansia de recursos y riqueza está casi siempre implicada», debido entre otros, al interés del comercio de armas.

 

La codicia está en el corazón de todos

«Jesús nos enseña hoy que, en el fondo de todo esto, no hay sólo unos pocos poderosos o ciertos sistemas económicos: está la codicia que hay en el corazón de todos».De allí que Francisco nos cuestiona: ¿cómo es mi desprendimiento de las posesiones, de las riquezas? ¿Me quejo de lo que me falta o me conformo con lo que tengo? ¿Estoy tentado, en nombre del dinero y las oportunidades, a sacrificar las relaciones y el tiempo por los demás? Y de nuevo, ¿estoy tentado a sacrificar la legalidad y la honestidad en el altar de la codicia?

El altar de la codicia, porque señaló el Papa, los bienes materiales, el dinero, las riquezas pueden convertirse en un culto, en una verdadera idolatría. Por eso Jesús nos advierte con palabras fuertes, dijo, dice que no se puede servir a dos señores, y advierte Francisco, que tengamos cuidado, Jesús  «no dice Dios y el diablo, o el bien y el mal, sino Dios y las riquezas (cf. Lc 16,13). Servirse de las riquezas sí; servir a la riqueza no: es idolatría, es ofender a Dios».

 

Hacerse rico según Dios

El Papa nos aconseja buscar la riqueza, desear ser más ricos, «es justo desearlo, es bueno hacerse rico, ¡pero rico según Dios! Dios es el más rico de todos: es rico en compasión, en misericordia. Su riqueza no empobrece a nadie, no crea peleas ni divisiones».

Es una riqueza, dijo por último Francisco, que ama dar, distribuir, compartir. «Acumular bienes materiales no es suficiente para vivir bien, porque -repite Jesús- la vida no depende de lo que se posee (cf. Lc 12,15). En cambio, depende de las buenas relaciones: con Dios, con los demás y también con los que tienen menos. Entonces, nos preguntamos: ¿cómo quiero enriquecerme? ¿Según Dios o según mi codicia? Y volviendo al tema de la herencia, ¿qué herencia quiero dejar? ¿Dinero en el banco, cosas materiales, o gente feliz a mi alrededor, buenas obras que no se olvidan, personas a las que he ayudado a crecer y madurar?» Su alocución concluyó pidiendo a la Virgen que nos ayude a comprender cuáles son los verdaderos bienes de la vida, los que permanecen para siempre.

 

fuente: vaticannews.va

Viaje a Canadá: Tras las huellas de los santos Joaquín y Ana

Los padres de María, a quienes la Iglesia recuerda el 26 de julio, «acompañan» el 37º viaje apostólico del Papa Francisco. El pueblo canadiense está muy ligado a la madre de la Virgen, y hoy el Obispo de Roma participará en la peregrinación al lago Santa Ana, en el norte de Alberta, que los católicos realizan desde finales del siglo XIX. Este lugar, donde se fundó una misión católica en 1842, es conocido por los nativos como un lugar de curación.

Amedeo Lomonaco y Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

Hoy, la Iglesia conmemora a los santos Joaquín y Ana. No hay referencias a ellos en la Biblia. Algunas noticias están tomadas de textos apócrifos. El Papa los celebra hoy en Canadá, donde la devoción a Santa Ana está muy extendida, en Edmonton con la misa en el Commonwealth Stadium. Por la tarde, el Pontífice participará en la tradicional peregrinación de las comunidades indígenas al lago Santa Ana, a unos 72 kilómetros de Edmonton. La peregrinación, dedicada a la madre de María, es uno de los encuentros espirituales más importantes para los fieles de América del Norte y el Santo Padre, el pasado mes de abril en el Vaticano, al recibir a las delegaciones de los pueblos indígenas, les había expresado claramente su deseo de estar con ellos en esta ocasión.

 

“Me alegra, por ejemplo, pensar en la veneración que se ha difundido entre muchos de ustedes por Santa Ana, la abuela de Jesús. Este año me gustaría estar con ustedes, en esos días. Hoy necesitamos reconstituir una alianza entre abuelos y nietos, entre ancianos y jóvenes, premisa fundamental para una mayor unidad de la comunidad humana”

 

La devoción a santa Ana en Canadá

Ana y Joaquín eran una pareja de esposos de Jerusalén. Él pertenecía al linaje de David. La tan deseada descendencia les llegó después de veinte años de matrimonio y de incesantes oraciones a Dios, que los hizo padres de María, madre de Jesús. Fue Ana quien instruyó a su hija y le transmitió las artes del hogar, mientras Joaquín proveía amorosamente a las necesidades de la familia. A ambos se los veneraba ya en el primer siglo del cristianismo. Y los canadienses están especialmente ligados a la madre de la Virgen.

Diversas iglesias, escuelas y localidades están dedicadas a santa Ana. Celebrada junto a su esposo por la Iglesia el 26 de julio, fueron los misioneros quienes la dieron a conocer a los pueblos indígenas que, organizados en pequeños grupos, solían reunirse como tribus para discutir asuntos en el verano, tras la temporada de pesca de la primavera en las costas y ríos. Era la ocasión, también para las ceremonias y fiestas, en la que los sacerdotes franceses encontraban la oportunidad para introducir a los nativos en el cristianismo, entrelazando la historia de santa Ana con las creencias populares tradicionales en las que las figuras femeninas desempeñaban un papel importante.

La abuela de Jesús se convirtió así en la patrona del pueblo canadiense y en 1628 se construyó la primera capilla dedicada a ella en Cap Breton. El culto se extendió y llegó a bañar las aguas de un lago en Alberta, que se llamaba Lago de Dios o Lago del Espíritu. Aquí los oblatos de María Inmaculada fundaron una misión y en 1889 organizaron la primera peregrinación en honor a Santa Ana, que dio un nuevo nombre al lago. Se convirtió entonces en un destino para la oración y un lugar de encuentros espirituales, y debido a su importancia social y cultural, en el 2004, fue declarado sitio histórico nacional de Canadá.

 

La oración de los ancianos

El Evangelio «nos llega con una imagen conmovedora y alentadora muy hermosa» sobre los abuelos de Jesús.  El Papa Francisco lo recordó en la audiencia general del 11 de marzo de 2014. El Evangelio dice «que esperaban la venida de Dios cada día, con gran fidelidad, durante largos años. Querían realmente ver ese día, captar sus signos, sentir su comienzo». «Cuando María y José llegaron al templo para cumplir las disposiciones de la Ley, Simeón y Ana se movieron con ímpetu, animados por el Espíritu Santo.

El peso de la edad y de las expectativas desapareció en un momento. Ellos reconocieron al Niño, y descubrieron una nueva fuerza, para una nueva tarea: dar gracias y dar testimonio de este Signo de Dios. “Simeón improvisó un bello himno de júbilo (cfr. Lc 2, 29-32) – fue un poeta en aquel momento – y Ana se convirtió en la primera predicadora de Jesús». El Papa Francisco nos exhorta a seguir las huellas «de estos extraordinarios ancianos»: «La oración de los ancianos – afirmó – y de los abuelos es un don para la Iglesia, ¡es una riqueza! Una gran inyección de sabiduría también para toda la sociedad humana: especialmente para la que está demasiado ocupada, demasiado enfrascada, demasiado distraída».

 

Los abuelos y la transmisión de la fe

Un valor fundamental también está ligado a los abuelos de Jesús. El «precioso valor de la familia como lugar privilegiado para transmitir la fe». «Los santos Joaquín y Ana – explicó el Papa en el Ángelus del 26 de julio de 2013 – forman parte de una larga cadena que ha transmitido la fe y el amor a Dios, en el calor de la familia, hasta llegar a María, que recibió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos lo dio a nosotros». La fiesta de los santos Joaquín y Ana es también la fiesta de los abuelos: «¡Cuán importantes son en la vida de la familia – añadió el Papa – para comunicar esa herencia de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad! Y cuán importante es el encuentro y el diálogo entre las generaciones, especialmente en la familia».

 

Los ancianos son árboles que siguen dando frutos

Los ancianos desempeñan un papel fundamental en las culturas de los pueblos indígenas. Durante su pontificado, el Papa Francisco ha destacado que juegan un papel central en la transmisión de la fe, en el diálogo con los jóvenes y en la preservación de las raíces de los pueblos. Son «árboles que siguen dando fruto», «una parte esencial de la comunidad cristiana y la sociedad». No es un pueblo que se deba descartar. Sino una gran inyección de sabiduría, como los santos Joaquín y Ana.

 

tomado de vaticannews.va

Juan Pablo II en Canadá, un viaje «para proclamar la dignidad» de los pueblos indígenas

Con motivo del 37º viaje apostólico del Papa Francisco, recordamos el de San Juan Pablo II en 1984 en el país norteamericano y su visita a Fort Simpson en 1987. En esas circunstancias, el Pontífice polaco se reunió con representantes de los pueblos aborígenes y subrayó que «ha llegado el momento de restañar las heridas, de sanar todas las divisiones».

Bernadette Reis y Amedeo Lomonaco – Vatican News

La peregrinación apostólica y penitencial del Papa Francisco a Canadá nos lleva también, a través del hilo de la historia, a otro viaje: el del Papa Juan Pablo II que vino a Canadá en 1984. El Pontífice polaco llegó a Quebec el 9 de septiembre y regresó de Ottawa el 20 de septiembre. Durante ese viaje de 12 días, se reunió con representantes de los pueblos indígenas que viven en el territorio canadiense.

 

La Iglesia es su Iglesia

El 10 de septiembre de 1984, al día siguiente de su llegada a Canadá, el Papa Wojtyła se reunió con varios grupos de indígenas en el Santuario de Santa Ana de Beaupré en Quebec, un lugar de culto y peregrinación centenario en América del Norte. Los pueblos indígenas, que reconocen el gran valor de los ancianos, tienen una gran devoción por Santa Ana, la abuela de Jesús. En su discurso para la ocasión, el Papa Juan Pablo II destacó la importancia de la «reconciliación entre los pueblos». «Si realmente creemos que Dios nos ha creado a su imagen y semejanza», dijo, «deberíamos ser capaces de aceptarnos unos a otros con nuestras diferencias y a pesar de nuestras limitaciones y pecados». Sólo Jesús, añadió, «puede romper las cadenas de nuestro egoísmo individual y colectivo».  Dirigiéndose a los pueblos indígenas el Papa Wojtyła dijo entonces: «Recuerden sin olvidar nunca que la Iglesia de Jesucristo es vuestra Iglesia. Es el lugar donde el sol de la palabra brilla sobre ustedes, donde encuentran alimento y fuerza para continuar vuestro camino». «Es como esos ‘escondites’ que vuestros antepasados construían a lo largo del camino de sus viajes, para que nadie pudiera encontrarse de repente sin provisiones». Antes de concluir su discurso, el Papa Juan Pablo II pronunció también estas palabras: «Permitánme que repita esta descripción de la Iglesia en algunas de vuestras lenguas; será un modo de acercarme a ustedes y de expresarles mi afecto fraterno.

 

Cristo es el centro de toda cultura

El sábado 15 de septiembre, Juan Pablo II acudió al Santuario de los Mártires Canadienses para la Liturgia de la Palabra con los pueblos indígenas de Canadá. Unos 100.000 fieles estuvieron presentes. En su homilía, el Pontífice repasó la historia de la Iglesia de Huronia y recordó que el santuario de Sainte Marie había sido destinado en 1644 por el Papa Urbano VIII «a ser un lugar de peregrinación, el primero de este tipo en América del Norte». Aquí, añadió, «se encuentra hoy el santuario de los mártires, símbolo de la esperanza y de la fe, símbolo del triunfo de la cruz». El Pontífice también recordó el martirio de ocho misioneros, «santos heroicos que se veneran en este lugar y que nos han dejado un precioso legado». «Mientras daban su vida», dijo el Papa Wojtyła, «estos misioneros miraban al futuro, al día en que los nativos alcanzarían la plena madurez y asumirían un papel de liderazgo en su Iglesia. «San Juan de Brébeuf soñaba con una Iglesia plenamente católica y plenamente hurona».

El Pontífice también se detuvo en la figura de Kateri Tekakwitha, la primera aborigen norteamericana en ser proclamada santa (21 de octubre de 2012). «De gran importancia para la Iglesia de Huronia», dijo también el Papa Juan Pablo II, «es Joseph Chiwatenwa, que con su esposa Aonnetta, su hermano Joseph y otros miembros de la familia da testimonio una vez más de la verdad que el Apóstol Pablo atestiguó: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Al hablar de las culturas de los pueblos indígenas, el Pontífice polaco subrayó que «a lo largo de su larga historia, la Iglesia se ha enriquecido constantemente con las nuevas tradiciones que se han ido añadiendo a su vida y a su patrimonio». «Hoy estamos agradecidos por el papel que desempeñan los pueblos indígenas no sólo en el tejido multicultural de la sociedad canadiense, sino en la vida de la Iglesia católica», dijo. ‘Cristo’, dijo el Papa Wojtyła, ‘anima el centro mismo de toda cultura, por lo que no sólo el cristianismo afecta a todos los pueblos indios, sino que Cristo, en los miembros de su cuerpo, es él mismo indio’.

 

Ha llegado el momento de vendar las heridas

El programa del viaje apostólico del Papa Juan Pablo II a Canadá en 1984 incluía un acto en Fort Simpson, donde estaba previsto que se reuniera con miembros de la Asamblea de las Primeras Naciones, el Consejo Indígena de Canadá, el Inuit Tapirisat de Canadá y el Consejo Nacional (Métis) Mestizo. Debido al mal tiempo, el Pontífice aterrizó en su lugar en el aeropuerto de Yellowknife, desde donde transmitió el mensaje preparado para la ocasión y centrado en los derechos de los pueblos aborígenes. Saludaros», dice ese documento, «es rendir un respetuoso homenaje al inicio de la sociedad humana en esta vasta región de América del Norte». Saludarles es recordar con reverencia el plan y la Providencia de Dios tal y como se han desarrollado a lo largo de vuestra historia y  les han acompañado hasta hoy. Saludar en esta parte de su territorio es evocar los acontecimientos de la vida humana que han tenido como telón de fondo la creación única de Dios de naturaleza extraordinaria en estas zonas. Al mismo tiempo, mi venida entre ustedes mira al pasado para proclamar vuestra dignidad y mejorar vuestra suerte».

El mensaje también recuerda un documento titulado Pastorale Officium, en el que el Papa Pablo III «proclamaba los derechos de los pueblos indígenas de aquella época». Afirmó su dignidad, defendió su libertad, afirmó que nunca debían ser esclavizados ni privados de sus bienes y propiedades». En su mensaje, el Papa Juan Pablo II también recordó algunas de las heridas que han marcado la vida de los pueblos indígenas: «La historia documenta claramente cómo a lo largo de los siglos vuestro pueblo ha sido repetidamente víctima de la injusticia a manos de los recién llegados que, en su ceguera, a menudo consideraban vuestra cultura inferior. «Ha llegado el momento de restañar las heridas, de curar todas las divisiones. Es hora de perdonar, de reconciliarse y de comprometerse a construir nuevas relaciones». «Hoy quiero proclamar esa libertad que se requiere para una justa y equitativa medida de autodeterminación en sus vidas como pueblos indígenas. En unión con toda la Iglesia, proclamo todos sus derechos, y los deberes correspondientes. Y condeno la opresión física, cultural y religiosa, y todo lo que de alguna manera te prive a ti o a cualquier grupo de lo que te pertenece por derecho.

 

El alma de los pueblos indígenas está sedienta del Espíritu de Dios

El Papa Juan Pablo II también visitó Canadá en 1987. El 20 de septiembre de ese año llegó a Fort Simpson, donde no había podido viajar tres años antes debido a las malas condiciones meteorológicas. Alrededor de 8.000 personas en representación de los pueblos aborígenes de Canadá estuvieron presentes en el evento. Ese día, el Papa bendijo el agua, el fuego, el aire y el viento. A continuación, dirigiéndose a los pueblos aborígenes canadienses, el Pontífice reafirmó su derecho a «una medida justa y equitativa de autogobierno, junto con su propia tierra, y los recursos adecuados y necesarios para el desarrollo de una economía viable, adecuada a las necesidades de las generaciones presentes y futuras». Qué sería de la «vida» de los pueblos indígenas, observó el Papa Wojtyła, si «dejaran de considerar la tierra y sus bienes como confiados por el Creador»? «Si los lazos de la vida familiar se debilitan y la inestabilidad socava sus sociedades? ¿Y si llegan a adoptar una mentalidad ajena en la que se juzga a las personas según lo que tienen y no según lo que son?» «El alma de los pueblos indígenas de Canadá -subrayó Juan Pablo II- tiene sed del Espíritu de Dios, porque tiene sed de justicia, de paz, de amor, de bondad, de fortaleza, de responsabilidad y de dignidad humana. «Este es realmente un momento decisivo en su historia. Es imprescindible que seáis espiritualmente fuertes y que tengan visión de futuro al construir el futuro de vuestras tribus y naciones. Tengan la seguridad de que la Iglesia recorrerá este camino con ustedes».

 

Los pueblos indígenas, una forma de vida que hay que preservar y valorar

El 20 de septiembre de 1987, el Papa Wojtyła también presidió la Santa Misa en Camp Ground, en Fort Simpson. Juan Pablo II comenzó la celebración hablando en una de las lenguas indígenas. En su homilía, hizo un llamamiento a los pueblos indígenas, especialmente a los jóvenes, para que asuman «papeles de responsabilidad» y aporten sus talentos «para la edificación de la Iglesia» entre los pueblos aborígenes. El Papa Juan Pablo II recordó la belleza y la riqueza de esta tierra y a continuación pronunció estas palabras: «Como pueblos indígenas se enfrentan a una prueba decisiva: la de promover los valores religiosos, culturales y sociales que sustenten vuestra dignidad humana y aseguren vuestro bienestar futuro. Vuestro sentido del compartir, vuestra comprensión de la comunidad de los hombres enraizada en la familia, las valiosas relaciones entre vuestros mayores y vuestros jóvenes, vuestra visión espiritual de la creación que exige el cuidado y la protección del medio ambiente con sentido de la responsabilidad: todos estos aspectos tradicionales de vuestro modo de vida deben ser salvaguardados y tenidos en gran estima».

fuente: vaticannews.va

El Papa encomienda a la Virgen María su «peregrinación penitencial» a Canadá

La mañana de este viernes, 22 de julio, el Santo Padre ha realizado su tradicional visita a la Basílica de Santa María La Mayor, para encomendar a la Salus Populi Romani, su “peregrinación penitencial” a Canadá.

 

Vatican News

“Esta mañana, viernes 22 de julio, el Papa Francisco ha visitado la Basílica de Santa María La Mayor para rezar ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani y encomendarle su próximo Viaje a Canadá. Al final regresó al Vaticano”, así informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado en el cual da a conocer que, dos días antes de su partida hacia Canadá, el Pontífice visitó la Basílica de Santa María La Mayor para encomendar a la Virgen María su 37º Viaje Internacional, en programa del 24 al 30 de julio de 2022.

 

Oración silenciosa

Ante el icono de la Virgen María, la Salus Populi Romani, patrona de la Ciudad de Roma, el Papa rezó unos instantes a solas, en silencio, sentado en su silla de ruedas, pidiendo protección y apoyo para lo que describió como una «peregrinación penitencial» que tiene como núcleo la reconciliación entre la Iglesia y los pueblos indígenas canadienses, víctimas en el pasado de políticas de asimilación perpetradas también por institutos religiosos católicos.

 

Una tradición desde el inicio de su pontificado

Recordamos que, desde el inicio de su pontificado, en marzo de 2013, el Papa Francisco, antes y después de cada Viaje Internacional, se detiene durante varios minutos en oración ante el icono mariano que se conserva en la capilla Borghese, tan querida por el pueblo de Roma. Se han realizado más de 60 visitas a esta Basílica mariana. Con motivo de su viaje a Canadá, el Papa viajó dos días antes (y no la víspera) de su salida de Roma a Edmonton, donde llegará en la tarde (hora italiana) del domingo 24 de julio. El Papa Francisco permanecerá en el país hasta el día 30, visitando no sólo Edmonton. sino también las ciudades de Maskwacis, Quebec e Iqaluit.

 

fuente: vaticannews.va

Motu proprio sobre el Opus Dei: proteger el carisma y promover la evangelización

Con el Motu proprio ‘Ad charisma tuendum’, a partir del 4 de agosto, el Papa ordena la transferencia de competencias para la Prelatura del antiguo Dicasterio para los Obispos al Dicasterio para el Clero, y establece que el Prelado ya no puede ser investido del orden episcopal. Monseñor Fernando Ocáriz: Francisco pide que el nuevo prelado sea un guía pero sobre todo un padre.

 

Alessandro de Carolis – Ciudad del Vaticano

Cuarenta años después de la Constitución Apostólica Ut sit, que erigió Juan Pablo II la Prelatura del Opus Dei, Francisco modifica algunas de sus estructuras sobre la base del Praedicate Evangelium, con el objetivo de «proteger el carisma» y «promover la acción evangelizadora que sus miembros llevan a cabo en el mundo», difundiendo la llamada a la santidad «a través de la santificación del trabajo y de los compromisos familiares y sociales». Establece la nueva orientación el Motu proprio Ad charisma tuendum, promulgado hoy, con el que el Papa modifica algunos artículos de Ut sit, armonizándolos con lo establecido por la reciente Constitución Apostólica.

 

Carisma más que autoridad jerárquica

En primer lugar, leemos en el primer artículo, en base al artículo 117 del Praedicate Evangelium, que el Dicasterio vaticano de referencia para el Opus Dei ya no será el de los Obispos, sino el del Clero, al que el Prelado, máxima autoridad, presentará un informe anual sobre el estado de la Prelatura. El propio prelado, a diferencia del pasado, ya no podrá ser nombrado obispo y esto -se explica en el artículo 4 del Motu Proprio- para «reforzar la convicción de que, para la protección del don especial del Espíritu, es necesaria una forma de gobierno fundada más en el carisma que en la autoridad jerárquica». Por lo tanto, el título que corresponderá al Prelado del Opus será el de Protonotario Apostólico Supernumerario con el título de Reverendo Monseñor.

 

En sintonía con el fundador

Recordando la «gran esperanza» con la que la Iglesia dirigió «su cuidado y atención maternal hacia el Opus Dei» en el momento de su constitución como Prelatura, según las palabras del Papa Wojtyla en esa ocasión, el texto del documento papal añade «se pretende confirmar la Prelatura del Opus Dei en el ámbito auténticamente carismático de la Iglesia, precisando su organización de acuerdo con el testimonio del Fundador, San Josemaría Escrivá de Balaguer, y con las enseñanzas de la eclesiología conciliar sobre las Prelaturas personales». Estas disposiciones entrarán en vigor el próximo 4 de agosto.

 

Monseñor Ocáriz: el nuevo Prelado ‘un guía, pero ante todo un padre

Al aceptar «filialmente» lo ordenado por Francisco, el prelado del Opus, monseñor Fernando Ocáriz, espera en una carta enviada a los miembros de la Prelatura que la invitación del Papa «resuene con fuerza en todos y cada uno» como una «oportunidad para comprender en profundidad el espíritu que el Señor infundió a nuestro fundador y compartirlo con muchas personas del entorno familiar, profesional y social». En cuanto a la figura del Prelado a partir de ahora, al tiempo que agradece «los frutos de comunión eclesial que ha representado el episcopado del Beato Álvaro y de don Javier», monseñor Ocáriz reconoce en la carta que «la ordenación episcopal del Prelado no era ni es necesaria para dirigir el Opus Dei. El deseo del Papa de subrayar ahora la dimensión carismática de la Obra invita a reforzar el ambiente de familia, de afecto y de confianza: el prelado debe ser un guía, pero, ante todo, un padre».

 

Preguntas y respuestas para entender el cambio

La carta del Prelado va acompañada de una serie de ocho preguntas y respuestas sobre el significado del Motu Proprio y sus implicaciones más directas en la vida de los miembros de la Prelatura. En particular, sobre la relación entre carisma y jerarquía, se subraya que en el Motu proprio «se recuerda que el gobierno del Opus Dei debe estar al servicio del carisma -del que somos administradores, y no propietarios- para que crezca y dé fruto, con la fe de que es Dios quien obra todo en todos».

 

fuente: vaticannews.va

II Jornada Mundial de Ancianos: Iniciativas en América Latina y España

Las jurisdicciones eclesiásticas en América Latina y España se unen a la segunda edición de esta Jornada instituida por el Santo Padre con diversas propuestas y mensajes.

 

Sebastián Sansón Ferrari – Vatican News 

“El Espíritu Santo suscita aún hoy en los ancianos pensamientos y palabras de sabiduría: su voz es preciosa porque canta las alabanzas de Dios y guarda las raíces de los pueblos. Nos recuerdan que la vejez es un regalo y que los abuelos son el eslabón entre las generaciones, para transmitir a los jóvenes experiencias de vida y de fe. A menudo se olvida a los abuelos y nosotros olvidamos esta riqueza de preservar las raíces y transmitir”.

Con estas palabras, después del Ángelus del 31 de enero de 2021, Francisco explicaba la motivación de instituir la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos, que se celebra, como él mismo dispuso, cada año el cuarto domingo de julio, cerca de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús. El Obispo de Roma consideraba que “es importante que los abuelos se encuentren con sus nietos y que los nietos se encuentren con sus abuelos, porque -como dice el profeta Joel- los abuelos soñarán frente a sus nietos, tendrán ilusiones (grandes deseos), y los jóvenes, tomando fuerzas de sus abuelos, irán adelante, profetizarán”.

Este año, desde el 23 de febrero hasta el 22 de junio, el Papa desarrolló un ciclo de catequesis sobre el sentido y el valor de la vejez, y se ha inspirado en distintas figuras bíblicas para articular sus reflexiones. Una de las mayores riquezas de este recorrido fue la bendición de escuchar y ver el testimonio del Santo Padre en esta etapa de la vida, en primera persona, con su generosa entrega cotidiana a pesar de las limitaciones físicas.

Por todos estos elementos, la II Jornada Mundial de los Abuelos y Ancianos cobra una relevancia especial. En este contexto varios países como Chile,  Argentina, Colombia,  Uruguay, Venezuela, y España  están programando distintas actividades en celebración de esta Jornada.

 

fuente: vaticannews.va

El Papa exhorta a ser “discípulos del camino”: ver y tener compasión

En la reflexión del Ángelus de este domingo, Francisco invita a ser compasivos como el samaritano del Evangelio, compasión sin alejar la mirada de la realidad.

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

El XV domingo del Tiempo Ordinario, 10 de julio, el Papa Francisco dirigió la oración mariana del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano, reflexionando con el Evangelio del día exhortó a los fieles a ser “discípulos del camino”.

“El Evangelio de la Liturgia de hoy narra la parábola del buen samaritano (cfr. Lc 10,25-37). Como telón de fondo, el camino que desciende desde Jerusalén a Jericó; a un lado, yace un hombre al que los ladrones han golpeado y robado”, recordó Francisco.

El Evangelio menciona que un sacerdote y luego un levita pasaron, y no se detuvieron. «En cambio -dice el Evangelio-, un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió» (v. 33).

 

El Samaritano ‘viajaba’

Afirma el Santo Padre, profundizando en la imagen del samaritano que “el evangelista desea precisar que ‘viajaba’. Por tanto, aquel samaritano, a pesar de tener sus propios planes y de dirigirse a una meta lejana, no busca excusas y se deja interpelar por lo que sucede a lo largo del camino”.

“Pensémoslo: ¿El Señor no nos enseña a comportarnos precisamente así? A mirar a lo lejos, a la meta final, poniendo al mismo tiempo mucha atención a los pasos que hay que dar, aquí y ahora, para llegar a ella.”

 

“Discípulos del Camino”

De allí que, el Pontífice enfatizara en lo significativo del apelativo que daban a los primeros cristianos, llamados “discípulos del Camino” (cfr. At 9,2).

Manifiesta el Papa que “el creyente, en efecto, se parece mucho al samaritano: como él, está de viaje, es un viandante. Sabe que no es una persona ‘que ha llegado’, y desea aprender todos los días siguiendo al Señor Jesús, que dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). El discípulo de Cristo camina siguiéndolo a Él, y así se hace discípulo del Camino”.

 

Ver y tener compasión

Y el “discípulo del camino”, explica el Papa, aprende a ver y ser compasivo. “Caminando sobre las huellas de Cristo, se convierte en viandante y aprende – como el samaritano – a ver y a tener compasión. Ante todo, ve: abre los ojos a la realidad, no está egoístamente encerrado en el círculo de sus propios pensamientos”.

“Y, además, seguir a Jesús -explica Francisco- nos enseña a tener compasión: a fijarnos en los demás, sobre todo en quien sufre, en el más necesitado, y a intervenir como el samaritano”.

Ante esta parábola del Evangelio, el Papa Francisco indica que podría suceder “culpabilicemos o nos culpabilicemos”, señalando al otro comparándolo con el sacerdote o levita. Por ello, mejor invita a pedir al Señor “que nos haga salir de nuestra indiferencia egoísta y que nos ponga en el Camino”.

“Pidámosle que nos haga ver y tener compasión de quienes encontramos en nuestro recorrido, sobre todo de quien sufre y está necesitado, para acercarnos y hacer lo que podamos para echar una mano”.

 

fuente: vaticannews.va

El Papa en el Ángelus: La Trinidad nos estimula a vivir con y para los demás

“Nuestra vida refleja el Dios en el que creemos: yo, que profeso la fe en Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo, ¿creo verdaderamente que para vivir necesito a los demás, necesito entregarme a los demás, necesito servir a los demás?”, fueron las preguntas que guiaron la reflexión del Santo Padre en su alocución antes de rezar la oración del Ángelus de este domingo, 12 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este domingo 12 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad, ante los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.

 

Jesús presenta a las otras dos Personas divinas

Al comentar el Evangelio según San Juan, que la liturgia propone para esta Solemnidad, el Santo Padre señaló que, “Jesús nos presenta en el Evangelio a las otras dos Personas divinas, al Padre y al Espíritu Santo”. Del Espíritu dice: «No hablará de sí mismo, sino que recibirá de lo mío y se los comunicará a ustedes». Y luego, respecto al Padre, dice: «Todo lo que tiene el Padre es mío». “Vemos – indicó el Pontífice – que el Espíritu habla, pero no de sí mismo: anuncia a Jesús y revela al Padre. Y vemos que el Padre, que posee todo porque es el origen de todo, le da al Hijo todo lo que posee, no se queda con nada para sí mismo y se dona enteramente al Hijo”.

 

Las cosas de las que hablamos y lo que poseemos

Después de reflexionar sobre las relaciones intratrinitarias, el Santo Padre invitó a pasar a nosotros, a las cosas de las que hablamos y a lo que poseemos. “Cuando hablamos, queremos siempre que se hable bien de nosotros y a menudo hablamos de nosotros y de lo que hacemos. ¡Qué diferencia respecto al Espíritu Santo, que habla anunciando a los otros! Y, sobre lo que poseemos – afirmó el Papa –, ¡qué celosos somos y cuánto nos cuesta compartirlo con los demás, incluso con los que carecen de lo necesario! De palabra es fácil, pero luego en la práctica es muy difícil”.

 

La Santísima Trinidad revolución de nuestra manera de vivir

Por ello, celebrar la Santísima Trinidad, subrayó el Papa Francisco, no es solo un ejercicio teológico, sino una revolución de nuestra manera de vivir. “Dios, en quién cada Persona vive para la otra, no para sí misma, nos estimula a vivir con los demás y para los demás. Hoy – indicó el Pontífice – podemos preguntarnos si nuestra vida refleja el Dios en el que creemos: yo, que profeso la fe en Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo, ¿creo verdaderamente que para vivir necesito a los demás, necesito entregarme a los demás, necesito servir a los demás? ¿Lo afirmo de palabra o con la vida?”.

 

Mostrar al Dios-Amor con los hechos antes que con las palabras

Es por ello, que al Dios trino y uno, indicó el Santo Padre, hay que mostrarlo así, con los hechos antes que con las palabras. “Dios, que es el autor de la vida, se transmite menos a través de los libros y más a través del testimonio de vida. Él, que como escribe el evangelista Juan, «es amor», se revela a través del amor. Pensemos en las personas buenas, generosas, mansas que hemos conocido – señaló el Pontífice – recordando su manera de pensar y actuar podemos tener un pequeño reflejo de Dios-Amor. Y, ¿qué quiere decir amar? No sólo apreciar y hacer el bien, sino antes incluso, en la raíz, acoger a los otros, hacer sitio a los otros, dejar espacio a los otros”.

 

En cada nombre está la presencia del otro

Para entender mejor esta revelación de Dios-Amor, el Papa Francisco invitó a pensar en los nombres de las Personas divinas que pronunciamos cada vez que hacemos la señal de la cruz: en cada nombre está la presencia del otro. El Padre, por ejemplo, no sería tal sin el Hijo; del mismo modo el Hijo no puede ser pensado por sí solo, sino siempre como Hijo del Padre. Y el Espíritu Santo, a su vez, es Espíritu del Padre y del Hijo.

 

La Trinidad nos enseña vivir a imagen de Dios: abiertos

“En resumen – concluyó el Papa – la Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás”. Así pues, hagámonos esta última pregunta: ¿Soy un reflejo de la Trinidad en la vida de todos los días? ¿Se queda la señal de la cruz que hago cada día en un mero gesto ocioso o inspira mi manera de hablar, conocer, responder, juzgar, perdonar? Para poder responder a estas preguntas, el Santo Padre pidió a la Virgen María, hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu, que nos ayude a acoger y testimoniar en la vida el misterio de Dios-Amor.

fuente: vaticannews.va