El Espíritu cambia el corazón, la burocracia de lo sagrado aleja

En su catequesis de la audiencia general de este último miércoles de octubre el Papa Francisco reflexionó sobre la tentación «de los nuevos fundamentalistas», que pretenden encerrar la vida cristiana en una lista de preceptos, buscando seguridades en ellos, en lugar de abrirse a la libertad y a la novedad del amor de Dios, el único que trae los dones de la paz y la alegría a la vida humana

 

Vatican News

El Santo Padre celebró esta mañana la acostumbrada audiencia general, en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, ante la presencia de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países. En 13º su catequesis sobre la Carta de San Pablo a los gálatas abordó el tema de “El fruto del Espíritu”. Y, de hecho, antes de que el Papa ofreciera sus palabras, se leyó, a modo de introducción, un pasaje de esta Carta (Gal 5, 22-24):

 

“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias”

 

Tras dar los buenos días a los queridos hermanos y hermanas presentes en esta audiencia, Francisco comenzó recordando que “la predicación de San Pablo gira en torno a Jesús y su Misterio Pascual”. Y destacó que el Apóstol, de hecho, se presenta “como heraldo de Cristo, y de Cristo crucificado”, mientras a los gálatas, “tentados de basar su religiosidad en la observancia de preceptos y tradiciones”, les recordó “el centro de la salvación y de la fe”, a saber: “la muerte y la resurrección del Señor”. A lo que añadió textualmente:

 

“¿Quién les ha encantado para alejarlos de Cristo Crucificado? Es un mal momento en Gálatas…”

 

Volver a lo esencial

Incluso hoy en día, prosiguió diciendo Francisco, “muchos buscan la certeza religiosa antes que al Dios vivo y verdadero, centrándose en rituales y preceptos en lugar de abrazar al Dios del amor con todo su ser.

 

“Y esta es la tentación de los nuevos fundamentalistas, ¿no?, los que parecen tener miedo de avanzar, y vuelven atrás porque se sienten más seguros: buscan la seguridad de Dios y no el Dios de la seguridad… Por eso Pablo pide a los gálatas que vuelvan a lo esencial, volver a Dios, a lo esencial, no a las seguridades de Dios: a lo esencial, a Dios que nos da la vida en Cristo crucificado”

El Santo Padre invitó a dar “un paso más” guiados por San Pablo. E invitó a preguntarnos: “¿Qué ocurre cuando nos encontramos con Jesús Crucificado en la oración?”. Sucede, respondió Francisco, “lo que ocurrió bajo la Cruz”, es decir, que “Jesús entrega el Espíritu”, o sea que “da su propia vida”. “Y el Espíritu, que brota de la Pascua de Jesús, es el principio de la vida espiritual”, puesto que es Él quien “cambia el corazón: ¡no nuestras obras, sino la acción del Espíritu Santo en nosotros! Es él quien guía a la Iglesia, y nosotros estamos llamados a obedecer su acción, que extiende dónde y cómo quiere”.

 

“El Evangelio está destinado a todos y no a unos pocos privilegiados”

 

Tras reflexionar acerca de que “fue precisamente la constatación de que el Espíritu Santo descendía sobre todos y que su gracia actuaba sin exclusión lo que convenció, incluso a los más reacios, de que el Evangelio de Jesús estaba destinado a todos y no a unos pocos privilegiados”, el Papa agregó:

 

“Y los que buscan la seguridad, el pequeño grupo, las cosas claras como entonces, viven ‘como entonces’, se alejan del Espíritu, no dejan que la libertad del Espíritu entre en ellos. Así, la vida de la comunidad se regenera en el Espíritu Santo; y es siempre gracias a Él que alimentamos nuestra vida cristiana y llevamos adelante nuestra lucha espiritual”

 

Comportamiento “enfermizamente” humano

De Pablo Francisco recordó que “enumera” “las obras de la carne, que se refieren al uso egoísta de la sexualidad, a las prácticas mágicas que son idolatría y a lo que socava las relaciones interpersonales, como “discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias”:

 

“Todo esto es fruto – por así decirlo – de la carne, de un comportamiento sólo ‘humano’, ‘enfermizamente humano’. Porque un humano tiene sus valores, pero esto es ‘enfermizamente’ humano. El fruto del Espíritu, en cambio, es ‘amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí’”

 

Francisco también dijo que “puede ser un buen ejercicio espiritual leer la lista de San Pablo y mirar la propia conducta, para ver si se corresponde, si nuestra vida es realmente según el Espíritu Santo, si lleva estos frutos. Estos frutos de amor, alegría, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí mismo: ¿Mi vida lleva estos frutos? ¿Es el Espíritu quien da?

 

 

No olvidar la fecundidad original del amor

Asimismo, dijo el Papa, a modo de ejemplo, que “los tres primeros enumerados son el amor, la paz y la alegría: desde aquí se reconoce a una persona habitada por el Espíritu Santo”. Y añadió que esta enseñanza del Apóstol “supone también un gran reto para nuestras comunidades. Sin embargo, “no se puede captar la belleza de la fe en Jesucristo partiendo de demasiados mandamientos y de una visión moral que, desarrollándose en muchas corrientes, puede hacernos olvidar la fecundidad original del amor”, alimentado “de oración que da la paz y de testimonio alegre”.

 

“Y cuántas veces nosotros mismos, los sacerdotes o los obispos, hacemos tanta burocracia para dar un sacramento, para acoger a la gente, que la gente dice: ‘No, esto no me gusta’, y se va, y no ve en nosotros, muchas veces, la fuerza del Espíritu que regenera, que nos hace nuevos a todos”

 

Por lo tanto, concluyó su catequesis el Papa, afirmando que “tenemos la gran responsabilidad de anunciar a Cristo crucificado y resucitado, animados por el soplo del Espíritu de amor. Porque sólo este amor tiene el poder de atraer y cambiar el corazón del hombre”.

Al saludar en nuestro idioma a los fieles y peregrinos presentes y a los que seguían su catequesis a través de los medios de comunicación Francisco les dijo:

 

“Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los animo a hacer este pequeño ejercicio, relean la lista de los frutos del Espíritu Santo que encontramos en Gálatas 5, 22-23. Vean si se corresponden con la propia existencia, es decir, si nuestra vida se ha dejado configurar con Cristo, al que contemplamos muerto y resucitado, en la imagen de la cruz y en el misterio de la Eucaristía; si se ha dejado trasformar por el Espíritu para ser ella misma eucaristía, don y acción de gracias, para gloria de Dios y salvación de las almas. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias”

 

Sí a la vida

A los peregrinos polacos el Pontífice les recordó que a petición de la fundación polaca “Sí a la vida”, bendijo hoy las campanas que llevan el nombre: «La voz de los no nacidos». Y tras explicar que están destinadas a Ecuador y Ucrania, el Papa manifestó su deseo:

 

“Que para estas naciones y para todos, sean un signo de compromiso en favor de la defensa de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. Que su sonido anuncie al mundo el ‘Evangelio de la vida’, despierte las conciencias de los hombres y el recuerdo de los no nacidos. Encomiendo a sus oraciones cada niño concebido, cuya vida es sagrada e inviolable. Los bendigo con todo mi corazón”

 

Por último, antes de rezar el Padrenuestro en latín el Santo Padre dio su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana. Saludó a la Fundación San Vito de Mazara del Vallo, a la Asociación Diversa-Mente y a la comunidad esrilanquesa de la ciudad de Nápoles. Por último, como siempre, Francisco dirigió su pensamiento a los ancianos, enfermos, jóvenes y recién casados presentes. A todos ellos los animó a testimoniar el mensaje de salvación evangélica que los Santos Apóstoles Simón y Judas, cuya fiesta celebraremos mañana, testimoniaron con su vida.

 

fuente: vaticannews.va

22 de octubre, legado y memoria de San Juan Pablo II

Ciudad del Vaticano

En el día en que inició su pontificado, la Iglesia recuerda a San Juan Pablo II. Esta fecha, el 22 de octubre, también puede tejer un hilo en la memoria que se entrelaza con varios momentos de la trayectoria y el magisterio del Papa polaco, nacido en Wadowice en 1920, entre las orillas de dos milenios. En medio de los grandes cambios de la historia y del equilibrio del mundo, las palabras y reflexiones de Juan Pablo II son y siguen siendo una brújula para guiar a la humanidad. Su legado aún hoy, en este tiempo sacudido por la pandemia, se refleja en la encomienda a María, en la exhortación a abrir las puertas a Cristo, en el testimonio dado incluso en la prueba de la enfermedad.

 

«No tengas miedo»

El 22 de octubre de 1978 fue el día de la misa de inauguración del Pontificado. En su homilía, el nuevo Obispo de Roma pronunció estas palabras: «¡Hermanos y hermanas! No tengas miedo de aceptar a Cristo y su poder. ¡Ayuda al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con el poder de Cristo, servir a los hombres y a toda la humanidad! No tengas miedo. Abran, de verdad, abran de par en par las puertas a Cristo».

 

La redención no evita el sufrimiento humano

El 22 de octubre de 1980 es el miércoles, día de la Audiencia General. Al saludar a los enfermos, el Papa Juan Pablo II subraya que «la comunión del sufrimiento con Cristo nos recuerda a todos que, precisamente a través de sus sufrimientos, nos ha redimido de la alienación del pecado y nos ha devuelto la comunión con Dios». A vosotros -dijo- va mi deseo, así como la seguridad de mi oración, de que penetren cada vez más en el reconfortante misterio de la redención, que no elude, sino que incluye necesariamente el sufrimiento humano.

 

El valor de los jóvenes para el futuro de la Iglesia

El 22 de octubre de 1981, unos meses antes del dramático atentado en la Plaza de San Pedro, el Papa Wojtyła celebró una misa para los estudiantes del Pontificio Seminario Mayor Romano. «Eres la niña de mis ojos y la esperanza de la Iglesia de Roma». El seminario, añadió en aquella ocasión, es un signo claro «de que hay comunidades cristianas capaces de madurar en sus propias entrañas a quienes un día, revestidos del carácter de sacerdote, continuarán la obra de Cristo entre ellas». «Es un signo de que las familias ricas en virtudes y en espíritu de sacrificio han merecido la gracia de entregar a sus hijos a la Iglesia; es una prueba de que el mundo moderno, a pesar de las sombras que a veces lo nublan, es rico en esperanza y certeza, porque puede contar con jóvenes valientes dispuestos a dar la vida por su redención.»

El pensamiento del Paraíso debería hacernos regocijar

El 22 de octubre de 1985, el Papa Wojtyła dirigió estas palabras a los estudiantes del Seminario Mayor Pontificio: «Me alegra comenzar este día, tan significativo para mí, junto a vosotros en torno al altar del Señor, para ofrecer con ustedes y por ustedes el santo sacrificio de la Misa. «Dios -dice el Papa Juan Pablo II- nos creó para hacernos partícipes de su felicidad eterna y absoluta. No podemos entender en qué consiste esta alegría suprema y total, pero Jesús nos da una cierta visión, diciendo que la situación se invertirá entonces, y Dios mismo se pondrá a nuestro servicio. «En verdad les digo que se ceñirá con sus vestiduras, los pondrá a la mesa y pasará a servirles». El pensamiento del Paraíso debe hacernos exultar de alegría, y debe estimular a cada uno a un compromiso constante con su propia santificación».

El espíritu de Asís

El 22 de octubre de 1986, en la Audiencia General, el Papa Wojtyła recordó el próximo encuentro, que se celebraría el 27 de octubre en Asís, con representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones del mundo con el fin de rezar por la paz. «Las religiones del mundo, a pesar de las diferencias fundamentales que las separan, están todas llamadas a dar su contribución al nacimiento de un mundo más humano, más justo, más fraterno».

 

Mirando a María

El 22 de octubre de 1989 fue un domingo y se celebró la Jornada Mundial de las Misiones. En el Ángelus, Juan Pablo II -que eligió las palabras «Totus Tuus María» como lema- pidió una oración al Señor «por las vocaciones misioneras». «Y esta súplica confiada -añadió- la confiamos ahora a María, que fue la primera misionera, al haber dado al mundo a Jesús, nuestro Salvador. A ella encomendamos a todos los misioneros, que en este domingo sentimos cercanos con especial cariño y gratitud».

Permitir que Cristo hable a la humanidad

El 22 de octubre de 1990, el Pontífice recibió en audiencia a algunos peregrinos polacos en el 12º aniversario del inicio de su Pontificado. A ellos les renueva su exhortación: «¡No tengan miedo!». «Hoy, tantas veces -añade- el hombre no sabe lo que lleva dentro de sí, en el fondo de su alma, de su corazón. A menudo no está seguro del significado de su vida en esta tierra. Le invade la duda, que se convierte en desesperación. Permitan, pues -les lo ruego, les lo imploro con humildad y confianza-, permitan que Cristo hable al hombre. Sólo él tiene palabras de vida, ¡sí! De la vida eterna».

El hombre no debe ejercer un dominio despótico sobre la creación

La cuestión ecológica es el tema central del discurso del Papa Juan Pablo II a los miembros del comité organizador del Premio Internacional del Medio Ambiente «San Francisco» el 22 de octubre de 1992. El hombre -dijo- se reconoce como colaborador de Dios en la obra de la creación cuando, abrazando la fe, se abre con humilde gratitud a la Fuente de la vida y asume una actitud de fraternidad responsable hacia las criaturas. La particular posición del hombre en el cosmos no debe, por tanto, llevarle ni a opciones de dominio despótico ni a formas de abdicación pasiva de su papel: su auténtica centralidad consiste más bien en un servicio autorizado al plan de Dios para el mundo, un plan que culmina en la redención del pecado y la muerte segunda».

Los jóvenes y la evangelización

Reunido el 22 de octubre de 1995 con algunos prelados de Brasil, Juan Pablo II subrayó que los jóvenes serán «los constructores del futuro». «Los jóvenes no sólo son evangelizados, sino que también son evangelizadores que dan a conocer el Evangelio a sus compañeros, incluso a los que se han alejado de la Iglesia y a los que aún no han escuchado la Buena Noticia». «Muchos jóvenes -añade- tienen un enorme potencial de generosidad, dedicación y compromiso y se sienten atraídos por formas de voluntariado, especialmente cuando se trata de servir a los necesitados.

 

Como Jesús, ser servidores de todos

El 22 de octubre de 2000, año del Gran Jubileo, se celebró la Jornada Mundial de las Misiones. Durante la misa, el Papa Wojtyła destacó que «la Iglesia quiere anunciar a Jesús, el Cristo, hijo de María, siguiendo el camino que Cristo mismo tomó: el servicio, la pobreza, la humildad, la cruz». «Jesús se define como el que ha venido a servir y que precisamente en el servicio y en la entrega total de sí mismo hasta la cruz revela el amor del Padre.

La oración, nuestra fuerza

El 22 de octubre de 2003 es el día de un consistorio público ordinario para la creación de nuevos cardenales. Las primeras palabras de la homilía son: «Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo». «En estos veinticinco años de mi Pontificado -dice Juan Pablo II-, ¡cuántas veces he repetido estas palabras! Los he hablado en las principales lenguas del mundo y en muchas partes de la tierra». «El Libro de los Hechos señala que, mientras Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia elevaba incesantemente una oración a Dios por él (Hechos 12:5). ¡Qué gran valor infunde el apoyo de la oración unánime del pueblo cristiano! Yo mismo», recuerda el Pontífice polaco, «pude experimentar su apoyo.  Esta», añadió, «es nuestra fuerza”.

El abrazo con Jesús en la Eucaristía

El 22 de octubre de 2004, Juan Pablo II recibió a los obispos de la Conferencia Episcopal de Angola y de Santo Tomé y Príncipe. Al comienzo de un nuevo milenio -subrayó- nuestro compromiso episcopal, queridos hermanos, aparece caracterizado por nuevas urgencias, que requieren la dedicación concertada de todos los componentes del Pueblo de Dios. Ahora, en la tierra, no hay nada más eficaz que la Eucaristía para inducir a los cristianos a ser y sentirse como uno solo; no hay otro momento en el que se encuentren y se fundan unos con otros tan íntimamente como cuando se comunican con Jesús en la Eucaristía, que abraza y une a todos consigo. De este modo, se realiza en la tierra lo que ya sucede en el Cielo: Cristo une, a Él y a los demás, a todos los que viven en Él». Lo que ocurrió en la tierra unos meses después, el 2 de abril de 2005, reverberó en el Cielo: «A las 21.37 horas», anunció ese día el cardenal Leonardo Sandri en la plaza de San Pedro, «nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II regresó a la Casa del Padre».

 

fuente: vaticannews.va

Pablo, el niño sentado junto al Papa: una «lección» que sale del corazón

Fuera de programa durante la audiencia general. Un niño de 10 años se dirigió a Francisco, quien le hizo sentarse en la silla del regente de la Casa Pontificia, monseñor Leonardo Sapienza. En este niño, dijo el Pontífice, está el «valor y la libertad de los niños para acercarse al Señor».

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano 

El orador alemán estaba leyendo la lectura de Gálatas, eje de la catequesis del Papa durante la audiencia general, cuando el pequeño Pablo Jr. subió tranquilamente las escaleras del Aula Pablo VI. Tiene diez años, con retraso cognitivo, llegó a Roma con su familia desde San Ferdinando di Puglia y se acercó directamente a la silla del Papa. Y Francisco lo vio acercarse con una sonrisa. En cuanto el niño apareció frente a él, le estrechó las manos, dándole un golpe afectuoso y una caricia. En medio de la mirada divertida de los fieles presentes en el Aula, mientras seguía leyendo la Carta de San Pablo en varios idiomas, el Papa intercambió unas palabras con el niño y le preguntó si quería sentarse a su lado. Inmediatamente Monseñor Leonardo Sapienza, regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, se levantó para cederle la silla.

 

El dedo en el solideo

Los aplausos comenzaron espontáneamente y Pablo Jr. se unió a ellos, aplaudiendo y sonriendo, se apreciaba su sonrisa oculta por la mascarilla. Luego miró a su alrededor y se levantó de nuevo, volviendo hacia el Papa, del que tomó ambas manos saltando. Francisco le dirigió algunas palabras más, pero Pablo se fue detrás de la silla papal, donde se había traído una silla para Monseñor Sapienza. El niño pidió al regente de la Casa Pontificia el solideo del Papa, señalándolo con el dedo. La petición se la hizo también al orador en portugués, que acababa de llegar al micrófono para leer la lectura. Pablo Jr. le cogió espontáneamente de la mano y tiró de él hacia el Papa, diciendo que quería el solideo blanco. Mientras tanto, los fieles aplaudían y trataban de filmar el evento no programado con sus celulares.

 

Francisco: «Este niño nos ha dado una lección a todos»

Tras abrazar al Papa, el niño fue acompañado de vuelta a su asiento por su madre, que había subido a buscarlo. Francisco recordó la escena al comienzo de su catequesis: «Estos días estamos hablando de la libertad de la fe, escuchando la Carta a los Gálatas. Pero me acordé de lo que dijo Jesús sobre la espontaneidad y la libertad de los niños, cuando este niño tuvo la libertad de acercarse y moverse como si estuviera en su casa…», dijo el Papa. «Jesús -recordó Francisco- nos dice: ‘También vosotros, si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos’. La valentía de acercarse al Señor, de abrirse al Señor, de no tener miedo del Señor: agradezco a este niño la lección que nos ha dado a todos. Y que el Señor le ayude en su limitación, en su crecimiento, porque dio este testimonio que le salió del corazón». «Los niños -concluyó el Papa- no tienen un traductor automático del corazón a la vida: el corazón va adelante».

 

Los pequeños protagonistas imprevistos fuera de programa

El niño de Apulia no es el primer protagonista de un programa en off con el Papa Francisco. Varias veces en el pasado, y especialmente durante la audiencia general, niños de diferentes edades se han acercado al Pontífice o él mismo les ha hecho sentarse a su lado o directamente en su silla o, durante las audiencias en la Plaza de San Pedro, les ha acogido en el papamóvil para el recorrido entre los fieles.

 

fuente: vaticannews.va

Audiencia: somos libres en la medida que servimos a los otros, a los pobres

“El apóstol Pablo, con su Carta a los Gálatas, poco a poco nos introduce en la gran novedad de la fe”. Así comienza la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles 20 de octubre celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano.

Ciudad del Vaticano

En los primeros momentos de la Audiencia, un niño se acercó al Papa para saludarlo, y Francisco refiriéndose a esta situación afirmó sobre la libertad del niño para acercarse y no tener miedo, “como si estuviera en su casa”, y añadió: “agradezco a este niño la lección que nos ha dado a todos. Y que el Señor le ayude en su limitación, en su crecimiento porque ha dado este testimonio que le salió del corazón”.

 

La gran novedad de la fe

El Papa Francisco en la catequesis de este miércoles 20 de octubre desarrolla el tema de la libertad en la Carta a los Gálatas del apóstol San Pablo.

Por el bautismo hemos recibido “la vida nueva” y el don de ser hijos de Dios, indica Francisco, quien insiste en que “renacidos en Cristo” hemos pasado de una religiosidad hecha de preceptos a una “fe viva, que tiene su centro en la comunión con Dios y con los hermanos (…) Hemos pasado de la esclavitud del miedo y del pecado a la libertad de los hijos de Dios”.

 

¿Cuál es el corazón de la libertad según el apóstol Pablo?

Francisco puntualiza que el núcleo de la vivencia de la libertad no es “un modo de vivir libertino, según la carne”, sino todo lo contrario, la “libertad en Cristo nos lleva a estar al servicio de los demás”.

La paradoja del Evangelio, señala Francisco consiste en que “Somos libres para servir, y en eso consiste la libertad; nos encontramos plenamente en la medida en que nos entregamos (…) Esto es puro Evangelio”, subraya.

 

Poseemos la vida si la perdemos

El Papa al referirse al planteamiento del apóstol afirma: “La respuesta del apóstol es tan sencilla como exigente” porque “No hay libertad sin amor”.

La libertad que se centra en hacer lo que yo quiero, indica Francisco “no es libertad, porque se vuelve sobre sí misma, no es fructífera”.

Es a través del amor que hemos sido liberados, y es “el amor el que nos libera de la peor esclavitud, la de nuestro ego; por eso la libertad crece con el amor”.

Francisco nos alerta contra el “amor intimista” porque solo sirve para buscar “lo que nos conviene y nos complace”. Frente al amor intimista, está el amor “verdaderamente libre y liberador. Es el amor que resplandece en el servicio gratuito”, al estilo de Jesús, como cuando Él lavó los pies a los discípulos (Jn 13:15).

También nos llama la atención contra la libertad “sin objetivo, sin referencias” y la califica como una “libertad vacía, una libertad de circo”. La experiencia que produce esta libertad es la del vacío interior y “de que hemos utilizado mal el tesoro de nuestra libertad”. Frente a esta realidad, está la “belleza de poder elegir el verdadero bien para nosotros y para los demás”.

 

Desenmascarar una libertad egoísta

«’Que nadie busque su propio interés, sino el de los demás’ (1 Cor 10,23-24). Esta es la regla para desenmascarar cualquier libertad egoísta”, afirma Francisco.

El Papa muestra las características de la libertad que libera a los demás y a nosotros mismos: “sabe escuchar sin imponer (…) sabe amar sin forzar (…) construye y no destruye (…) no explota a los demás”.

Francisco resume este planteamiento al afirmar: “si la libertad no está al servicio del bien, corre el riesgo de ser estéril y no dar frutos”. En contraposición, prosigue, “la libertad animada por el amor conduce a los pobres, reconociendo en sus rostros el de Cristo”.

El Papa recuerda una de las concepciones modernas de la libertad: «Mi libertad termina donde empieza la tuya» y resalta que falta el elemento de la “relación”, por ello es una visión individualista.

La libertad “provocada por Jesús”, indica Francisco, no te mantiene alejado de los demás ni convierte a los otros en una molestia; tampoco ve a los seres humanos como encerrados en ellos mismos, sino que los descubre como parte de una comunidad.

“La dimensión social es fundamental para los cristianos, ya que les permite mirar al bien común y no al interés privado” insiste Francisco, quien nos llama a “redescubrir la dimensión comunitaria” de la libertad porque “nuestra libertad nace del amor de Dios y crece en la caridad”.

 

fuente: vaticannews.va

Papa a Director de FAO: «se debe instar a productores a tomar decisiones éticas»

El Pontífice envía un mensaje a Qu Dongyu, Director General de la FAO, con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación 2021, y le recuerda que uno de los mayores desafíos de la humanidad es “vencer el hambre de una vez por todas” y que cada uno de nosotros «tiene una función que desempeñar en la transformación de los sistemas alimentarios en beneficio de las personas y del planeta».

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“La Santa Sede y la Iglesia católica caminan junto a la FAO y aquellas otras entidades y personas que dan lo mejor de sí mismas para que ningún ser humano vea menoscabados o preteridos sus derechos fundamentales”. Es este el mensaje claro que le ha enviado el Papa Francisco al Director General de la FAO, Qu Dongyu, con motivo de la hodierna Jornada Mundial de la Alimentación.

Hoy el Papa nos recuerda uno de los mayores desafíos de la humanidad: “vencer el hambre de una vez por todas”. En la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, celebrada en Nueva York el pasado 23 de septiembre, se puso de manifiesto la perentoriedad de adoptar soluciones innovadoras que puedan transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos para el bienestar de las personas y del planeta. “Esto es impostergable para acelerar la recuperación post-pandémica, combatir la inseguridad alimentaria y avanzar hacia el logro de todos los Objetivos de la Agenda 2030” asegura el Papa.

 

El tema propuesto por la FAO este año es “Nuestras acciones son nuestro futuro. Mejor producción, mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor”, y según el Papa Francisco “subraya la necesidad de una acción mancomunada para que todos tengan acceso a dietas que garanticen la máxima sostenibilidad medioambiental y además sean adecuadas y a un precio asequible”.

 

“Cada uno de nosotros tiene una función que desempeñar en la transformación de los sistemas alimentarios en beneficio de las personas y del planeta, y «todos podemos colaborar […] para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades».”

Papa Francisco

 

La paradoja del acceso a los alimentos

En su mensaje, el Papa también ha recalcado la paradoja que existe en la actualidad en el acceso a los alimentos: “Actualmente asistimos a una auténtica paradoja en cuanto al acceso a los alimentos: por un lado, más de 3.000 millones de personas no tienen acceso a una dieta nutritiva, mientras que, por otro lado, casi 2.000 millones padecen sobrepeso u obesidad debido a una mala alimentación y a un estilo de vida sedentario”.

 

4 ámbitos en los que es urgente actuar

El Pontífice también ha señalado cuatro ámbitos en los que considera que es urgente actuar: “en el campo, en el mar, en la mesa y en la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos”.

“Nuestros estilos de vida y prácticas de consumo cotidianas influyen en la dinámica global y medioambiental, pero si aspiramos a un cambio real, debemos instar a productores y consumidores a tomar decisiones éticas y sostenibles y concienciar a las generaciones más jóvenes del importante papel que desempeñan para hacer realidad un mundo sin hambre” ha afirmado el Papa. Por ello, nos exhorta a cada uno de nosotros “a brindar su aportación a esta noble causa, empezando por nuestra vida cotidiana y los gestos más sencillos” pero también a “conocer nuestra Casa Común, protegerla y ser conscientes de su importancia”; esto – ha puntualizado – “es el primer paso para ser custodios y promotores del medio ambiente”.

 

¿Qué exige la lucha contra el hambre?

Por ultimo, Francisco explica que la lucha contra el hambre exige “superar la fría lógica del mercado”, centrada ávidamente en el mero beneficio económico y en la reducción de los alimentos a una mercancía más, y “afianzar la lógica de la solidaridad”.

 

fuente: vaticannews.va

Telegrama del Papa por la muerte del Cardenal Medina Estévez

La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el telegrama de pésame enviado por el Papa al Nuncio Apostólico en Chile por el fallecimiento, este 3 de octubre, del Arzobispo Emérito de Valparaíso.

Con pesar recibió el Papa la noticia del fallecimiento, ayer domingo 3 de octubre de 2021, del cardenal Jorge Arturo Medina Estévez, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del Título de Santa Saba, y arzobispo emérito de Valparaíso.

En el telegrama, dirigido a Monseñor Alberto Ortega Martín, nuncio apostólico en Chile, el Sumo Pontífice expresa sus sentimientos a los familiares del difunto prelado y a los fiels de las iglesias de Rancagua y Valparaíso en las que sirvió como pastor.

Recordando “a este abnegado prelado que, durante años y con fidelidad, entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia Universal también como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos”, el Papa Francisco ofrece “sufragios por el eterno descanso de su alma, para que el Señor Jesús le otorgue la corona de Gloria que no se marchita”.

A todos, finalmente, Francisco imparte su Bendición Apostólica como signo de esperanza cristiana en el Señor Resucitado.

fuente: vaticannews.va

El Papa: en la fragilidad descubrimos cuánto nos cuida Dios

“En la fragilidad descubrimos cuánto nos cuida Dios… las contrariedades, las situaciones que revelan nuestra fragilidad son ocasiones privilegiadas para experimentar su amor, lo sabe bien quien reza con perseverancia: en los momentos oscuros o de soledad, la ternura de Dios hacia nosotros se hace aún más presente. Nos da paz, nos hace crecer». Ángelus del Papa Francisco desde la Plaza de San Pedro.

 

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa en su alocución previa al rezo mariano del Ángelus, haciendo referencia al Evangelio de la Liturgia de hoy, en el que Jesús se indigna con quienes, “para aliviarle el cansancio, le alejan a los niños”, y recordando el Evangelio de hace dos domingos en el que Jesús, “ realizando el gesto de abrazar a un niño, se había identificado con los pequeños: había enseñado que precisamente los pequeños, es decir, los que dependen de los demás, los que tienen necesidad y no pueden restituir, han de ser servidos primero”.

 

Quien busca a Dios lo encuentra en los pequeños

Porque como dijo el Papa en su alocución de hoy, quien busca a Dios lo encuentra allí, “en los pequeños, en los necesitados no solo de bienes, sino también de cuidados y de consuelo, como los enfermos, los humillados, los prisioneros, los inmigrantes, los presos. Allí está Él. He aquí por qué Jesús se indigna: cada afrenta hecha a un pequeño, a un pobre, a un indefenso, se le hace a Él”, afirmó.

En el Evangelio de hoy, señaló Francisco, “el Señor completa esa enseñanza, y añade: «El que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él» (Mc 10,15). Esta es la novedad: el discípulo no solo debe servir a los pequeños, sino que también ha de reconocerse pequeño él mismo”. Saberse pequeños, saberse necesitados de salvación, dijo el Pontífice, es indispensable para acoger al Señor. Es el primer paso para abrirnos a Él.

 

Reconocerse pequeños, necesitar de Dios

Sin embargo, Francisco aseveró que a menudo nos olvidamos de “reconocernos pequeños”, en la prosperidad, en el bienestar, manifestó el Papa, vivimos la ilusión de ser autosuficientes, de bastarnos a nosotros mismos, de no tener necesidad de Dios. Es un engaño, porque cada uno de nosotros es un ser necesitado, pequeño. Tenemos que buscar nuestra pequeñeces, dijo, y allí reconoceremos a Jesús.

“En la vida, reconocerse pequeño es el punto de partida para llegar a ser grande. Si lo pensamos bien, crecemos no tanto gracias a los éxitos y a las cosas que tenemos, sino, sobre todo, en los momentos de lucha y de fragilidad. Ahí, en la necesidad, maduramos; ahí abrimos el corazón a Dios, a los demás, al sentido de la vida. Cuando nos sintamos pequeños ante un problema, una cruz, una enfermedad, cuando experimentemos fatiga y soledad, no nos desanimemos. Está cayendo la máscara de la superficialidad y está resurgiendo nuestra radical fragilidad: es nuestra base común, nuestro tesoro, porque con Dios las fragilidades no son obstáculos, sino oportunidades”.

 

En la fragilidad descubrimos cuánto Dios nos cuida

Es en nuestra fragilidad, que descubrimos cuánto nos cuida Dios, dijo el Santo Padre, “el Evangelio de hoy dice que Jesús es muy tierno con los pequeños: «Los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos». Las contrariedades, las situaciones que revelan nuestra fragilidad son ocasiones privilegiadas para experimentar su amor. Lo sabe bien quien reza con perseverancia: en los momentos oscuros o de soledad, la ternura de Dios hacia nosotros se hace -por así decir- aún más presente.  Nos da paz, nos hace crecer”.

En la oración, dijo por último Francisco, el Señor nos abraza como un papá a su niño. Así nos hacemos grandes: no con la ilusoria pretensión de nuestra autosuficiencia, sino con la fortaleza de depositar en el Padre toda esperanza. Justo como hacen los pequeños.El Papa dijo que pongamos nuestras fragilidades ante Dios, es una buena actitud.

 

fuente: vaticannews.va