El Papa en la catequesis: Meditar es una forma de encontrar a Jesús

“La meditación como forma de oración”, fue el tema central de la catequesis que el Santo Padre impartió, la mañana de este miércoles 28 de abril, en la cual recordó que, la práctica de la meditación no es algo exclusivo de los cristianos, sino que existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo, incluso entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo. La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar los misterios de Cristo”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles, 28 de abril, continuando con su ciclo de catequesis dedicados a la oración. En su 31 catequesis dedicado a este tema, el Pontífice reflexionó sobre la “Meditación como forma de oración”, a partir del pasaje bíblico del Evangelio de San Juan (14,25-25; 16,12-15), en el cual Jesús anuncia a sus discípulos que, cuando venga el Espíritu Santo, “les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.

 

Ponerse delante de la Revelación

En este contexto, el Santo Padre precisó que, “para un cristiano ‘meditar’ es buscar una síntesis: significa ponerse delante de la gran página de la Revelación para intentar hacerla nuestra, asumiéndola completamente”. Y el cristiano, después de haber acogido la Palabra de Dios, no la tiene cerrada dentro de sí, porque esa Palabra debe encontrarse con «otro libro», que el Catecismo llama «el de la vida». Es lo que intentamos hacer cada vez que meditamos la Palabra.

 

En el mundo de hoy todos necesitamos meditar

Asimismo, el Papa Francisco señaló que, la práctica de la meditación no es solamente de los cristianos, sino que existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo, incluso es una actividad difundida entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida. “Todos necesitamos meditar, reflexionar, reencontrarnos a nosotros mismos, es una dinámica humana. Sobre todo, en el voraz mundo occidental – subrayó el Papa – se busca la meditación porque esta representa un alto terraplén contra el estrés cotidiano y el vacío que se esparce por todos lados”. La meditación es un fenómeno que hay que mirar con buenos ojos, señaló el Pontífice, de hecho nosotros no estamos hechos para correr en continuación, poseemos una vida interior que no puede ser siempre pisoteada. Meditar es por tanto una necesidad de todos.

 

La oración es el encuentro con el Otro

Esta palabra, acogida en un contexto cristiano, afirmó el Santo Padre, asume una especificidad que no debe ser cancelada. La gran puerta a través de la cual pasa la oración de un bautizado – lo recordamos una vez más – es Jesucristo. También la práctica de la meditación sigue este sendero. “El cristiano, cuando reza, no aspira a la plena transparencia de sí, no se pone en búsqueda del núcleo más profundo de su yo; la oración del cristiano – precisó – es sobre todo encuentro con el Otro con la O mayúscula”. Si una experiencia de oración nos dona la paz interior, o el dominio de nosotros mismos, o la lucidez sobre el camino que emprender, estos resultados son, por así decir, efectos colaterales de la gracia de la oración cristiana que es el encuentro con Jesús.

 

Existen diversos métodos de meditación

El Papa Francisco también recordó que el término “meditación” a lo largo de la historia ha tenido significados diferentes. Incluso dentro del cristianismo se refiere a experiencias espirituales diferentes. Sin embargo, se pueden trazar algunas líneas comunes, y en esto nos ayuda también el Catecismo, que dice así: «Los métodos de meditación son tan diversos como diversos son los maestros espirituales. […] Pero un método no es más que un guía; lo importante es avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús». No es posible meditar sin la ayuda del Espíritu Santo.

 

El método de meditación es un camino, no una meta

Asimismo, el Santo Padre señaló que algunos métodos de meditación cristiana son muy sobrios, otros más articulados; algunos acentúan la dimensión intelectual de la persona, otros más bien la afectiva y emotiva. “Todos son importantes y dignos de ser practicados, en cuanto que pueden ayudar a la experiencia de la fe a convertirse en un acto total de la persona: no reza solo la mente del hombre, como no reza solo el sentimiento”. Por eso se debe recordar siempre que el método es un camino, no una meta: cualquier método de oración, si quiere ser cristiano, forma parte de esa sequela Christi que es la esencia de nuestra fe.

 

Meditar es una forma de encontrar a Jesús

Finalmente, el Papa Francisco dijo que, esta es por tanto la gracia de la oración cristiana, que Cristo no está lejos, sino que está siempre en relación con nosotros. “No hay aspecto de su persona divino-humana que no pueda convertirse para nosotros en lugar de salvación y de felicidad. Cada momento de la vida terrena de Jesús, a través de la gracia de la oración, se puede convertir para nosotros en contemporáneo”. Gracias al Espíritu Santo, también nosotros estamos presentes en los diferentes momentos de la vida de Jesús. No hay página del Evangelio en la que no haya lugar para nosotros. Meditar, para nosotros cristianos, es una forma de encontrar a Jesús. Y así, solo así, reencontrarnos con nosotros mismos.

 

fuente: vaticannews.va

Francisco en el Regina Coeli: «Jesús es el Buen Pastor que nos salva con su Palabra»

Comentando el Evangelio del día según san Juan (Jn 10,11-18) que presenta a Jesús como «el verdadero pastor, que defiende, conoce y ama a sus ovejas», el Santo Padre destacó dos aspectos del estilo de cercanía que aplica el Hijo de Dios para cuidar su «rebaño»: su autenticidad y su bondad.

 

Ciudad del Vaticano

En este cuarto domingo de Pascua, llamado domingo del Buen Pastor, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Regina Coeli asomado desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano tras haber celebrado en la Basílica Vaticana una Misa en la que ordenó a nueve sacerdotes para la Diócesis de Roma.

Comentando el Evangelio del día según san Juan (Jn 10,11-18) que presenta a Jesús como «el verdadero pastor, que defiende, conoce y ama a sus ovejas», el Santo Padre destacó dos aspectos del estilo de cercanía con el que se relaciona el Hijo de Dios con su «rebaño».

 

Jesús: Pastor verdadero y bueno

En primer lugar, «Él se opone al pastor asalariado a quien no le importan las ovejas, porque no son suyas y que hace este trabajo solo por la paga: no se preocupa por defenderlas y cuando llega el lobo huye abandonándolas (cfr vv. 12-13)».

En cambio Jesús es un pastor verdadero – continuó explicando el Pontífice- «nos defiende y nos salva en muchas situaciones difíciles, peligrosas, mediante la luz de su palabra y la fuerza de su presencia, que experimentamos especialmente en los Sacramentos».

El segundo aspecto que subrayó Francisco es la bondad de Jesús «pastor bueno, conoce a sus ovejas y las ovejas le conocen a Él».

“Para Él no somos masa ni multitud. Somos personas únicas, cada uno con la propia historia, cada uno con el propio valor, tanto como criatura como redimido por Cristo. Cada uno de nosotros puede decir: ¡Jesús me conoce! Es verdad, es así: Él nos conoce como nadie más. Solo Él sabe qué hay en nuestro corazón, las intenciones, los sentimientos más escondidos. Jesús conoce nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y está siempre listo para cuidar de nosotros, para sanar las llagas de nuestros errores con la abundancia de su gracia. En Él se realiza plenamente la imagen del pastor del pueblo de Dios delineada por los profetas: se preocupa por sus ovejas, las reúne, venda la que está herida, cura la que está enferma”

 

El amor de Cristo abraza a todos

En este contexto, el Papa puntualizó que Jesús Buen Pastor «defiende, conoce, y sobre todo ama a sus ovejas» y precisamente el amor por sus ovejas, es decir por cada uno de nosotros, «lo lleva a morir en la cruz, porque esta es la voluntad del Padre, que nadie se pierda».

Asimismo, Francisco hizo hincapié en que el amor de Cristo no es selectivo sino que abraza a todos.

“Así nos lo recuerda Él mismo en el Evangelio de hoy, cuando dice: «También tengo otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor» (Jn 10,16). Estas palabras dan fe de su inquietud universal: Jesús quiere que todos puedan recibir el amor del Padre y tener la vida”

El Santo Padre finalizó su alocución indicando que la Iglesia está llamada a llevar adelante esta misión universal de Cristo ya que Jesús ha dado la vida por toda la humanidad (no solo por los que frecuentan las comunidades o parroquias) y por ello los cristianos tenemos que testimoniar su amor, con actitud humilde y fraterna a todos y cada uno, sin exclusión.

 

«Hermanos y hermanas, Jesús defiende, conoce y ama a cada una de sus ovejas. María Santísima nos ayude a acoger y seguir nosotros los primeros al Buen Pastor, para cooperar con alegría a su misión», concluyó Francisco.

 

fuente: vaticannews.va

El Papa ordena nueve sacerdotes: «Sean servidores de Dios, no empresarios»

En el IV Domingo de Pascua, Fiesta de Jesús Buen Pastor, el Santo Padre exhortó a los nuevos sacerdotes de la Diócesis de Roma a seguir el camino de las cuatro cercanías: «Cercanía con Dios, con el Obispo, con los demás sacerdotes y con el Pueblo de Dios». Además el Pontífice les pidió que se alejen del dinero, la vanidad y el deseo de hacer una «carrera eclesiástica». «Sean servidores de Dios, no empresarios y funcionarios», dijo.

Ciudad del Vaticano

El 25 de abril, IV Domingo de Pascua y 58° Jornada Mundial de oración por las vocaciones dedicada a  San José: el sueño de la vocación; el Papa Francisco presidió la santa Misa en la Basílica de San Pedro a las 9 de la mañana (hora local) en la que ordenó a nueve diáconos formados en los seminarios y colegios de la capital.

 

En su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre la figura de Jesús como el «Buen Pastor» presentada en el Evangelio dominical según san Juan 10, 11-18: el modelo de pastor que da la vida por sus ovejas y al que estos nuevos sacerdotes están llamados a imitar.

En este contexto, el Papa explicó que si bien el Señor Jesús es el único Sumo Sacerdote del Nuevo Testamento, «en Él también todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido como pueblo sacerdotal».

Asimismo, Francisco recordó que de entre todos sus discípulos «el Señor Jesús quiso elegir a algunos en particular, para que, ejerciendo públicamente en la Iglesia, en su nombre, el oficio sacerdotal en beneficio de todos los hombres, continuarán su misión personal de maestro, sacerdote y pastor». 

 

Sigan el camino de las «cuatro cercanías»

Dirigiéndose a estos «hombres elegidos por Dios» para servir a su Iglesia, el Pontífice los exhortó a conducir su vocación sacerdotal por «el bello camino de las cuatro cercanías: cercanía con Dios, con el Obispo, con los demás sacerdotes y con el Pueblo de Dios».

«Porque el estilo de cercanía -afirmó el Sucesor de Pedro- es el estilo de Dios: un estilo de compasión y ternura. No cierren el corazón a los problemas (y verán muchos). Acompañen a la gente en sus problemas. Practiquen la compasión que los llevará al perdón y a la misericordia. Sean misericordiosos, sean ‘perdonadores’ porque Dios no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Deseo que sigan este estilo, que es el estilo de Dios».

 

«Aléjense del dinero, del orgullo y la vanidad»

Igualmente, el Santo Padre puso en guardia a los diáconos a punto de ser promovidos al orden del presbiterio, sobre la importancia de alejarse del dinero, del orgullo y de la vanidad:

«El diablo entra por los bolsillos. Piensen en esto. Sean pobres como pobre es el santo Pueblo de Dios. No sean trepadores siguiendo la carrera eclesiástica, porque entonces se convertirán en empresarios y funcionarios, que pierden esa pobreza que los asemeja a Cristo pobre, al Crucificado. No sean sacerdotes empresarios sino servidores. Aléjense del dinero», puntualizó el Obispo de Roma.

Por otra parte, el Papa pidió a los ordenandos recordar la belleza del camino de las cuatro cercanías porque Jesús consuela a los pastores:

“Busquen el consuelo en Jesús, en la Virgen, no olviden a la Madre. Sean consolados allí y lleven las cruces, de la mano de Jesús y de la Virgen. No tengan miedo. Si ustedes están cerca del Señor, de los obispos, cerca entre ustedes y cerca del pueblo, no tienen que tener miedo porque todo irá bien”

fuente: vaticannews.va

El Papa: ningún pueblo puede por sí solo lograr la paz y la seguridad

Tweet del Papa Francisco con motivo del Día Internacional del Multilateralismo, instituido por la ONU para cada 24 de abril. Francesca Di Giovanni, Subsecretaria para las Relaciones con los Estados: «Con la pandemia, nuevos desequilibrios y nuevas crisis. Para la Santa Sede es una obligación moral ayudar a la comunidad internacional en la búsqueda de la paz».

 

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

¿Cómo prevenire i conflitti? Ningún pueblo, ningún grupo social puede por sí solo lograr la #paz, el bien, la seguridad y la felicidad. Ninguno. La lección de la reciente pandemia es la conscience de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca. #DiplomacyForPeace

Este es el tweet del Papa Francisco, difundido desde su cuenta @Pontifex, por el «Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz», proclamado hace cuatro años por la Asamblea General de las Naciones Unidas para cada 24 de abril con el objetivo de promover los tres pilares de la ONU: paz y seguridad, desarrollo, derechos humanos. Una celebración que quiere preservar los valores de la cooperación internacional, base de la Carta de la ONU y de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Un impulso al uso proceso decisional multilateral y de la diplomacia para alcanzar resoluciones pacíficas a los conflictos entre naciones.

 

El multilateralismo en crisis entre las sombras de «un mundo cerrado»

Un proceso multilateral que hoy parece cuestionado por las sombras de «un mundo cerrado», como ha denunciado el Papa Francisco en varias ocasiones. Un mundo marcado por el nacionalismo, los intereses egoístas y las desigualdades económicas en detrimento de la persona humana, como ha emergido especialmente en esta época herida por la pandemia. De ello habla Francesca Di Giovanni, desde hace veintisiete años funcionaria de la Secretaría de Estado, nombrada por el Papa en enero de 2020 subsecretaria de la Sección para las Relaciones con los Estados, con la tarea de seguir el sector multilateral.

R. – Ciertamente, la pandemia ha creado nuevos desequilibrios y nuevas crisis en los ámbitos sanitario, económico, humanitario, político y social, al tiempo que ha profundizado las brechas preexistentes. Los objetivos de lucha contra el hambre, por ejemplo, que la comunidad internacional se había fijado para 2030, están ahora seriamente comprometidos. Consideremos que en el mismo periodo en el que 2,5 millones de personas murieron de Covid, 7 millones murieron de hambre. Estas crisis hacen que el multilateralismo sea aún más necesario, aunque los obstáculos, los cierres y los intereses nacionalistas e ideológicos consigan, desgraciadamente, bloquear su camino en la actualidad. Incluso se quiere volver atrás y buscar atajos y acuerdos a más corto plazo con países que tienen las mismas ideas políticas y económicas, alegando que tales acuerdos son menos costosos y más eficaces que otros que pretenden implicar a toda la comunidad internacional.

 

Vuelven a la mente las palabras del Papa Francisco: «Estamos todos en el mismo barco»…

R. – Ningún país puede hacer frente solo a los problemas globales, pero incluso los problemas que parecen circunscritos a un país tienen importantes repercusiones y consecuencias en el equilibrio de regiones enteras, cuando no en toda la comunidad internacional. La pandemia es un triste ejemplo de ello, pero también tenemos un cambio climático muy rápido, un gran aumento del hambre en todo el mundo, desplazamientos causados por la violencia generalizada, el creciente fundamentalismo, la violencia indiscriminada contra mujeres y niños. Son problemas que requieren respuestas urgentes y cohesionadas. Por ello, la cooperación a nivel multilateral es la única respuesta adecuada y tiene una función fundamental.

 

En este contexto, ¿cuál es el papel de la Santa Sede? ¿Cómo contribuye a la paz y la diplomacia?

R. – La Santa Sede es un sujeto soberano, reconocido a nivel internacional, que no está ligado a intereses comerciales o militares, y mucho menos de expansión territorial. Esto hace que sea más libre para llevar un mensaje de paz y solidaridad entre los pueblos y sus gobernantes. Un mensaje que el Papa Francisco resume en la palabra «fraternidad», un modelo a alcanzar, aunque con dificultad, pero al mismo tiempo un camino concreto para las Naciones, ya que -como señaló el Pontífice en la Audiencia General del 12 de agosto de 2020- los derechos no son sólo individuales, sino también sociales, de los pueblos. Este respeto por la persona humana es llevado por la Santa Sede, inspirada en el Evangelio, a los foros internacionales, porque considera una obligación moral ayudar a la comunidad internacional en la búsqueda de la paz, para el desarrollo integral del ser humano, erradicando la pobreza y combatiendo la degradación del medio ambiente.

 

¿Cómo se traduce esto concretamente?

R. – En el plano concreto, la Santa Sede no se cansa de llevar su alto mensaje, a pesar de los contratiempos y vetos ideológicos y políticos, mediante una participación lo más atenta y activa posible, tratando de ser «la voz de los sin voz».

¿Cuáles son las futuras iniciativas para el proceso multilateral?

R. – Para el presente y el futuro inmediato, están vivos los temas de la lucha contra el cambio climático, la biodiversidad, los sistemas alimentarios, la no proliferación nuclear, el compromiso de defender la dignidad de las mujeres y muchos otros.

fuente: vaticannews.va

La palabra de los Papas en el día de la Tierra y de quienes la trabajan

Las últimas décadas se ha subrayado la importancia de preservar la Tierra, el planeta. Y es necesario seguirlo haciendo. En esta ocasión fijamos la mirada en otro actor que ayuda a la preservación, en quien trabaja la tierra y en la forma de hacerlo. Los Papas Pío XII, Juan Pablo II y Francisco nos ayudan a observar con mayor agudeza esta relación.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

 

Pío XII a los campesinos italianos. Sus denuncias

El Papa Pío XII (1876-1958) tuvo un discurso a los campesinos italianos, el 15 de noviembre de 1946, en que les habló de la dignidad del trabajo del campo y de los peligros que acechan a los agricultores. Sus denuncias, en cierto sentido, son proféticas para nuestro tiempo. Les dice:

Más que otros, viven en contacto permanente con la naturaleza; contacto material por el hecho de que su vida se desarrolla en lugares todavía alejados de los excesos de una civilización artificial, y está enteramente dirigida a hacer brotar de las profundidades de la tierra, bajo el sol del Padre divino, las abundantes riquezas que su mano ha escondido para ustedes; contacto también altamente social, porque sus familias no son sólo comunidades de consumo de bienes, sino también y sobre todo comunidades de producción.

Pío XII en su discurso puntualiza que, aunque vivimos una aparente confrontación entre campo y ciudad, en realidad lo que está enfrentado es el modo en que se considera la tierra: el lugar de donde obtenemos el sustento diario o el lugar a partir del cual nos enriquecemos:

“…como ha ilustrado muy bien Nuestro Glorioso Predecesor Pío XI en su Encíclica Quadragesimo anno, sucede con demasiada frecuencia que las necesidades humanas ya no regulan la vida económica y el empleo del capital según su importancia natural y objetiva, sino que el capital y su interés adquisitivo determinan qué necesidades han de satisfacerse y en qué medida; que, por tanto, no es el trabajo humano destinado al bien común el que atrae al capital hacia sí y lo pone a su servicio, sino que el capital mueve el trabajo y al hombre mismo de un lado a otro como juguetes”.

Más adelante, refiriéndose a los mecanismos que utiliza el capital para seducir al campesino, puntualiza:

“Hace brillar el oro y la vida de placer ante los ojos deslumbrados del trabajador del campo, para inducirle a abandonar la tierra y perder en la ciudad, que no guarda para él, la mayoría de las veces, más que decepciones, sus ahorros laboriosamente acumulados, y no pocas veces también su salud, su fuerza, su alegría, su honor, su alma misma. Esta tierra así abandonada, el capital se apresura a hacerla suya; entonces ya no es objeto de amor, sino de una fría explotación. La tierra, generosa alimentadora de las ciudades no menos que del campo, ya no produce más que para la especulación…”

 

Juan Pablo II y la dignidad del trabajador del campo

San Juan Pablo II insistió en numerosas ocasiones en que la tierra es del hombre porque al hombre Dios se la confió y, con su trabajo, el hombre la domina.  Por eso considera que no es admisible, que, en el desarrollo general de una sociedad, queden excluidos del verdadero progreso digno del hombre precisamente los hombres y las mujeres que viven en zona rural, los que están dispuestos a hacer productiva la tierra gracias al trabajo de sus manos, y que tienen necesidad de la tierra para alimentar a la familia.

Durante el viaje apostólico a Paraguay, en el encuentro con los indígenas en la Misión de Santa Teresita el día 17 de mayo de 1988 afirmó:

Vuestros deseos de promoción integral son justos. Ante todo, queréis ser respetados como personas, y que sean reconocidos y tutelados vuestros derechos, tanto humanos como civiles. Conozco los graves problemas que os afectan; en particular lo que se refiere a tenencia de tierras y títulos de propiedad. Por ello apelo al sentido de justicia y humanidad de todos los responsables para que se favorezca a los más desposeídos. Desde los comienzos de la evangelización, en estas tierras, la Iglesia defendió la libertad y la dignidad de los indígenas, de cuyos derechos los misioneros fueron frecuentemente portavoces en contra de los abusos a que, a veces, vuestros antepasados se veían sometidos.

El Papa insiste en la visión de los indígenas de querer el desarrollo para sus pueblos, desarrollo del que hasta ese momento habían quedado al margen:

Queréis también ser gestores del desarrollo de vuestros pueblos, y pedís respeto a vuestras culturas, a las decisiones libres que tomáis. Deseáis al mismo tiempo una promoción, a nivel económico y humano, que favorezca vuestro propio progreso, mediante una educación que sepa conjugar e integrar vuestros valores tradicionales con los adelantos del mundo de hoy.

 

Francisco: nacemos en esta tierra con la misma dignidad

El Papa Francisco, en la encíclica Fratelli tutti subraya la importancia de la función social de la propiedad, como elemento regenerador de relaciones humanas saludables que permitan el progreso de toda la sociedad, sin exclusión:

El mundo existe para todos, porque todos los seres humanos nacemos en esta tierra con la misma dignidad. Las diferencias de color, religión, capacidades, lugar de nacimiento, lugar de residencia y tantas otras no pueden anteponerse o utilizarse para justificar los privilegios de unos sobre los derechos de todos. Por consiguiente, como comunidad estamos conminados a garantizar que cada persona viva con dignidad y tenga oportunidades adecuadas a su desarrollo integral (FT 118).

Francisco, más adelante cita a Juan Pablo II, y dice: “Vuelvo a hacer mías y a proponer a todos unas palabras de san Juan Pablo II cuya contundencia quizás no ha sido advertida: «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno». En esta línea recuerdo que «la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada» (LS 93).

 

La mirada de Jesús sobre la creación

Finalmente, citamos dos textos de la encíclica Fratelli Tutti en los que el Papa Francisco nos muestra la mirada de Jesús sobre la creación, quien nos invita a tener una mirada sobre todo lo creado que es patrimonio de todos y es nuestro deber cuidarlo:

Jesús asume la fe bíblica en el Dios creador y destaca un dato fundamental: Dios es Padre (cf. Mt 11,25). En los diálogos con sus discípulos, Jesús los invitaba a reconocer la relación paterna que Dios tiene con todas las criaturas, y les recordaba con una conmovedora ternura cómo cada una de ellas es importante a sus ojos: «¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Pues bien, ninguno de ellos está olvidado ante Dios» (Lc 12,6)«Mirad las aves del cielo, que no siembran ni cosechan, y no tienen graneros. Pero el Padre celestial las alimenta» (Mt 6,26) (FT 96).

El Señor podía invitar a otros a estar atentos a la belleza que hay en el mundo porque él mismo estaba en contacto permanente con la naturaleza y le prestaba una atención llena de cariño y asombro. Cuando recorría cada rincón de su tierra se detenía a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus discípulos a reconocer en las cosas un mensaje divino: «Levantad los ojos y mirad los campos, que ya están listos para la cosecha» (Jn 4,35) (FT 97).

 

fuente: vaticannews.va

Regina Coeli. Papa: “Jesús no es un fantasma, es una Persona viva”

En el tercer domingo de Pascua el Papa Francisco habla de tres verbos que expresan amor: mirar, tocar y comer, y recuerda que ser cristianos “no es una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con el Señor Resucitado” porque lo miramos, lo tocamos y nos alimentamos de Él.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Después de varias semanas, el Pontífice se ha vuelto a asomar este mediodía desde el balcón del Palacio Apostólico para rezar el Regina Coeli junto a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro y no desde la Biblioteca Vaticana como lo estaba haciendo, con motivo de las restricciones por la pandemia.

Desde el balcón, en este tercer domingo de Pascua, el Papa Francisco ha reflexionado acerca del evangelio del día según Lucas, donde desde el Cenáculo, en Jerusalén, Cristo resucitado se presenta en medio del grupo de discípulos y los saluda diciendo: «¡La paz con vosotros!», pero “estaban asustados y creían «ver un fantasma»” dice el Papa. Entonces Jesús les muestra las llagas de su cuerpo y dice: «Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme» y para convencerlos, les pide comida y la come ante su mirada atónita.

Francisco asegura que hay dos detalles en esta descripción: el primero es que “dice el evangelio que los apóstoles por la gran alegría aun no creían, era tal la alegría que tenían que no podían creer que fuera verdad”. El otro detalle que señala el Papa es que “estaban atónitos, sorprendidos, porque el encuentro con Dios siempre te lleva al estupor, va mas allá del entusiasmo y la alegría y estos estaban felices, pero era una felicidad que les hacia pensar: esto no puede ser”.  “Es el estupor de la presencia de Dios – dice el Papa – no se olviden de este estado de ánimo”.

El Pontífice asegura que este pasaje evangélico se caracteriza por tres verbos muy concretos “que en cierto sentido reflejan nuestra vida personal y comunitaria: mirartocar y comer”. “Tres acciones – dice – que pueden dar la alegría de un verdadero encuentro con Jesús vivo”. De hecho – subraya – “este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un “fantasma”, sino una Persona viva” y nos recuerda que ser cristianos “no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su amor, miramos, tocamos y nutrimos a los demás como hermanos y hermanas”.

 

Mirar: uno de los verbos del amor

“Mirad mis manos y mis pies” —dice Jesús. El Santo Padre ha explicado que “mirar” no es solo ver, sino que también implica “intención y voluntad”. Por eso – dice el Papa – es uno de los verbos del amor: “La madre y el padre miran a su hijo, los enamorados se miran recíprocamente; el buen médico mira atentamente al paciente… Mirar es un primer paso contra la indiferencia, contra la tentación de volver la cara ante las dificultades y sufrimientos ajenos”.

 

Tocar: el amor pide cercanía y contacto

El segundo verbo que señala el Papa es “tocar” y retoma el evangelio de hoy para explicar que, Jesús, al invitar a los discípulos a palparle, para que constaten que no es un fantasma, “les indica a ellos y a nosotros que la relación con él y con nuestros hermanos no puede ser “a distancia”. “No existe un cristianismo a distancia – subraya el Papa – no existe solamente un cristianismo solo en el ámbito de la mirada”. Es más, el Papa asegura que el amor “pide cercanía, contacto, compartir la vida”. De hecho – puntualiza – “el buen samaritano no solo miró al hombre que encontró medio muerto en el camino: se inclinó, curó sus heridas, lo subió a su montura y lo llevó a la posada. Y lo mismo ocurre con Jesús: amarlo significa entrar en una comunión vital y concreta con él”.

 

Comer en familia y amigos es una expresión de amor

Por último, Francisco habla del verbo “comer” y asegura que “expresa bien nuestra humanidad en su indigencia más natural, es decir, nuestra necesidad de nutrirnos para vivir”. “Pero comer – insiste – cuando lo hacemos juntos, en familia o con amigos, también se convierte en expresión de amor, de comunión, de fiesta”. “¡Cuántas veces los Evangelios nos muestran a Jesús que vive esta dimensión convival! –  exclama el Papa – hasta el punto de que el banquete eucarístico se ha convertido en el signo emblemático de la comunidad cristiana”. Por eso, para el Papa, “comer juntos” es “el centro de la vida cristiana”.

 

fuente: vaticannews.va

Domingo de la Divina Misericordia: el Papa celebrará Misa en Santo Spirito in Sassia

El 11 de abril, por segunda vez, Francisco presidirá la liturgia eucarística en el Santuario cerca del Vaticano

El Papa Francisco volverá a celebrar este año -informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede – una misa en forma privada -a las 10.30 de la mañana hora de Roma- en la iglesia Santo Spirito in Sassia, en el domingo dedicado a la Divina Misericordia, instituido hace 21 años por san Juan Pablo II y que se celebra el segundo domingo de Pascua. Al término de la Eucaristía, desde la misma iglesia el Papa dirigirá el rezo del Regina Caeli.

El año pasado, en esta ocasión, el Papa celebró la Eucaristía, en privado, en la iglesia Santo Spirito in Sassia que el Papa Wojtyla dedicó al culto promovido por Santa Faustina Kowalska. Se estaba en plena pandemia y Francisco recordó que la misericordia de Dios es «la mano que siempre nos levanta»: Dios no se cansa, subrayó «de tendernos la mano para levantarnos de nuestras caídas.»

La Santa Misa y el rezo del Regina Caeli del domingo 11 de abril serán retransmitidos en directo por televisión por Vatican Media y transmitidos por Vatican News con comentarios en italiano, francés, inglés, alemán, español, portugués y árabe.

fuente: vaticannews.va

Francisco en Urbi et Orbi: la Pascua da esperanza y no defrauda

La mañana del Domingo de Resurrección el Papa Francisco ha celebrado la Santa Misa y seguidamente ha impartido la bendición Urbi et Orbi. “Jesús, el crucificado, ha resucitado, como había dicho. Aleluya”.

 

Ciudad del vaticano

Este Domingo de Resurrección, en una mañana soleada y fresca y en medio del cierre casi total de las actividades en Italia a causa de la pandemia, el Papa Francisco dice: “Hoy resuena en cada lugar del mundo el anuncio de la Iglesia: “Jesús, el crucificado, ha resucitado, como había dicho. Aleluya”.

 

El anuncio de la Pascua no es un espejismo o una vía de escape

Francisco, en el mensaje con motivo de la bendición Urbi et Orbi, insistió en que el anuncio de la Pascua no muestra un espejismo o una fórmula de escape ante la situación que estamos viviendo: “La pandemia todavía está en pleno curso, la crisis social y económica es muy grave, especialmente para los más pobres; y a pesar de todo —y es escandaloso— los conflictos armados no cesan y los arsenales militares se refuerzan. Este es el escándalo de hoy”.

“El anuncio de Pascua recoge en pocas palabras un acontecimiento que da esperanza y no defrauda: “Jesús, el crucificado, ha resucitado”. No nos habla de ángeles o de fantasmas, sino de un hombre, un hombre de carne y hueso, con un rostro y un nombre: Jesús”, afirmó el Obispo de Roma.

 

Dios resucitó a su hijo porque cumplió su voluntad de salvación

“Dios Padre resucitó a su Hijo Jesús porque cumplió plenamente su voluntad de salvación: asumió nuestra debilidad, nuestras dolencias, nuestra misma muerte; sufrió nuestros dolores, llevó el peso de nuestras iniquidades. Por eso Dios Padre lo exaltó y ahora Jesucristo vive para siempre, es el Señor”, afirmó el Romano Pontífice.

 

Cristo resucitado es esperanza

Francisco prosiguió afirmando que las llagas en las manos, pies y costado de Jesús, “estas heridas son el sello perpetuo de su amor por nosotros”.

El resucitado, subraya Francisco, es esperanza para todos los que sufren a causa de la pandemia, para los enfermos y para los que han perdido un ser querido. “Que el Señor dé consuelo y sostenga las fatigas de los médicos y enfermeros. Todas las personas, especialmente las más frágiles, precisan asistencia y tienen derecho a acceder a los tratamientos necesarios”. Seguidamente el Pontífice llamó a continuar con el proceso de vacunación: “en el espíritu de un “internacionalismo de las vacunas”, insto a toda la comunidad internacional a un compromiso común para superar los retrasos en su distribución y para promover su reparto, especialmente en los países más pobres”.

 

Cristo resucitado es consuelo

El Papa recogió las duras condiciones de vida que viven quienes han perdido el trabajo o están en problemas económicos. “Que el Señor inspire la acción de las autoridades públicas para que todos, especialmente las familias más necesitadas, reciban la ayuda imprescindible para un sustento adecuado. Desgraciadamente, la pandemia ha aumentado dramáticamente el número de pobres y la desesperación de miles de personas”.

Seguidamente, pidió por Haití: “Y precisamente al querido pueblo haitiano se dirige en este día mi pensamiento y mi aliento, para que no se vea abrumado por las dificultades, sino que mire al futuro con confianza y esperanza”.  A continuación, el Papa dijo: “Y les digo que mi pensamiento va especialmente a ustedes, queridos hermanos y hermanas haitianos: estoy cerca de ustedes, estoy cerca de ustedes, y quisiera que los problemas se resolvieran definitivamente para ustedes. Rezo por ello, queridos hermanos y hermanas haitianos”.

 

El resucitado, esperanza para los jóvenes

Francisco expresó: “Jesús resucitado es esperanza también para tantos jóvenes que se han visto obligados a pasar largas temporadas sin asistir a la escuela o a la universidad, y sin poder compartir el tiempo con los amigos. Todos necesitamos experimentar relaciones humanas reales y no sólo virtuales, especialmente en la edad en que se forman el carácter y la personalidad”.

Igualmente, el Papa expresó su cercanía a todos los jóvenes del mundo, particularmente a “los de Myanmar, que están comprometidos con la democracia, haciendo oír su voz de forma pacífica, sabiendo que el odio sólo puede disiparse con el amor”.

 

El Resucitado, fuente de renacimiento para los emigrantes

“Que la luz del Señor resucitado sea fuente de renacimiento para los emigrantes que huyen de la guerra y la miseria. En sus rostros reconocemos el rostro desfigurado y sufriente del Señor que camina hacia el Calvario. Que no les falten signos concretos de solidaridad y fraternidad humana, garantía de la victoria de la vida sobre la muerte que celebramos en este día” afirmó el Papa. A continuación, agradeció la solidaridad de Líbano y Jordania porque reciben a tantos refugiados que han huido del conflicto sirio.

 

Agradecimiento a los pueblos que acogen a migrantes

El Papa también pidió por el pueblo del Líbano y dijo: “Que el pueblo libanés, que atraviesa un período de dificultades e incertidumbres, experimente el consuelo del Señor resucitado y sea apoyado por la comunidad internacional en su vocación de ser una tierra de encuentro, convivencia y pluralismo”.

 

Acallar las armas

El Papa pidió por Siria, “donde millones de personas viven actualmente en condiciones inhumanas”. También pidió por Yemen: “cuyas vicisitudes están rodeadas de un silencio ensordecedor y escandaloso y por Libia: “donde finalmente se vislumbra la salida a una década de contiendas y enfrentamientos sangrientos”. Francisco llama a todas las partes involucradas a cesar el sufrimiento de estos pueblos y a permitir que “los pueblos devastados por la guerra vivan en paz”.

Francisco expresó sus deseos para que los Palestinos e israelíes “vuelvan a encontrar la fuerza del diálogo para alcanzar una solución estable, que permita la convivencia de dos Estados en paz y prosperidad”.

El Obispo de Roma hizo memoria de Iraq, país que visitó recientemente y dijo: “pido pueda continuar por el camino de pacificación que ha emprendido, para que se realice el sueño de Dios de una familia humana hospitalaria y acogedora para todos sus hijos”.[1]

Francisco también dirigió su mirada hacia África, donde algunos países “ven su futuro amenazado por la violencia interna y el terrorismo internacional” y citó a Sahel y Nigeria, la región de Tigray y Cabo Delgado. Pidió que se continúen los esfuerzos por encontrar soluciones pacíficas a los conflictos, respetando los derechos humanos y la sacralidad de la vida.

 

“Todavía hay demasiadas guerras, demasiada violencia en el mundo”

“Que el Señor, que es nuestra paz, nos ayude a vencer la mentalidad de la guerra”, dijo Francisco y pidió para que los prisioneros de los conflictos en Ucrania oriental y en Nagorno-Karabaj, que puedan volver sanos y salvos con sus familias. También pidió para al Señor que “inspire a los líderes de todo el mundo para que se frene la carrera armamentista”.

El Obispo de Roma recordó que el 4 de abril se celebra el Día Mundial contra las minas antipersona, artefactos que calificó como “artefactos arteros y horribles que matan o mutilan a muchos inocentes cada año (…) ¡Cuánto mejor sería un mundo sin esos instrumentos de muerte!”

El Papa expresó sus deseos “para todas las restricciones a la libertad de culto y de religión en el mundo, sean eliminadas y que cada uno pueda rezar y alabar a Dios libremente”.

Francisco terminó su alocución con las siguientes palabras: A la luz del Señor resucitado, nuestros sufrimientos se transfiguran. Donde había muerte ahora hay vida; donde había luto ahora hay consuelo. Al abrazar la Cruz, Jesús ha dado sentido a nuestros sufrimientos. Y ahora recemos para que los efectos beneficiosos de esta curación se extiendan a todo el mundo. ¡Feliz Pascua, serena y santa a todos!

fuente: vaticannews.va