Se incendia capilla de la consagrada y venerada imagen de la Sangre de Cristo

Hoy alrededor de las 11:00 de la mañana  de este 31 de julio,  fue profanada la Capilla de la consagrada y venerada imagen de la Sangre de Cristo en Catedral Metropolitana de Managua, donde un incendio en el interior de la Capilla ocasionó cuantiosos daños a la infraestructura, pero sobre todo a la imagen preciosa de la Sangre de Cristo, la que ha permanecido en nuestro país por más de 383 años, siendo una de la imágenes más veneradas y significativas de la fe del pueblo católico de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua.

El acto de sacrilegio es más grave aún, considerando el hecho de que a los pies de la consagrada imagen, se encontraba reservado el Santísimo Sacramento en el Sagrario.

Desde el medio día de este viernes han circulado por los medios de comunicación y las distintas redes sociales de parroquias y fieles las  imágenes y videos donde se logra ver la magnitud de los daños estructurales y sobre la imagen de Nuestro Señor en la cruz, originando una cadena de  actos, misas y oraciones en desagravio.

Por su parte, la Arquidiócesis de Managua  emitió un comunicado donde expresa su condena  a los actos acontecidos e invita a todos los fieles y pueblo católico a permanecer en constante oración para derrotar estas fuerzas del mal que hoy atacan a nuestros templos.  En el transcurso de las horas se espera un mayor informe de las investigaciones por parte de las autoridades correspondientes.

Les invitamos elevar oraciones de desagravio por esta profanación sin escrúpulos al templo donde manifestamos nuestra FE.

Oremos por la conversión de los hombres e imploramos la Misericordia de Dios.

Acto de Desagravio:

(Después de cada invocación se responde: 
«te rogamos, escúchanos»)

Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.
Señor perdona todas las santas comuniones indignamente recibidas.
Señor perdona todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar.
Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia.
Señor perdona todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios.
Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia.
Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados.
Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus enemigos.
Señor perdona todos los pecados del ateísmo.
Señor perdona todos los insultos a tu santo nombre.
Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor.
Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre.
Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes.
Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia.
Señor perdona todo desprecio a la vida humana

¡Oh Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo! ¡Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman! … Y por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.  Amén.

 

¡Viva la Sangre de Cristo!… La Sangre de Cristo tiene poder!!!

Jesús por todas tus penas… misericordia Señor

Ángelus. El Papa: activos y disponibles para construir el Reino de los cielos

El Reino de los cielos es lo contrario de las cosas superfluas que ofrece el mundo, es lo contrario de una vida banal: es un tesoro que renueva la vida todos los días y la expande hacia horizontes más amplios: el Papa Francisco, a la hora del Ángelus, indicó que es Jesús quien nos llama a ser “buscadores sanamente inquietos del Reino de los Cielos”, pues para su construcción, es necesaria no sólo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre.

“La construcción del Reino exige no solo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre”: así el Papa Francisco, en el domingo 26 de julio, fiesta de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, exhortó, tras el ejemplo de las parábolas en el Evangelio de este día (Mt 13, 44-52) a ser también nosotros “buscadores sanamente inquietos del Reino de los cielos”. Se trata – dijo el Papa – de abandonar la carga pesada de nuestras seguridades mundanas que nos impiden la búsqueda y la construcción del Reino: el anhelo de poseer, la sed de ganancia y poder, el pensar solo en nosotros mismos.

El Santo Padre comenzó su catequesis precisando que se detendría en las dos primeras parábolas del Evangelio del día, a saber, la del tesoro escondido y la de la perla preciosa, con las que “el Reino de los cielos es comparado con dos realidades diferentes ‘preciosas’”.

 

 

La gracia lo hace todo, pero conlleva «mi» responsabilidad

La reacción del que encuentra la perla o el tesoro – dijo – es prácticamente igual: el hombre y el mercader venden todo para comprar lo que más les importa, abandonando sus seguridades materiales.

Con estas dos similitudes, Jesús se propone involucrarnos en la construcción del Reino de los cielos, presentando una característica esencia de la vida cristiana, de la vida del Reino de los cielos: se adhieren completamente al Reino aquellos que están dispuestos a jugarse todo, (quienes) son valientes. […]La construcción del Reino de los cielos exige no solo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre.

“¡Todo lo hace la gracia, todo! De nosotros tan sólo la voluntad de recibirla, no la resistencia a la gracia: la gracia lo hace todo, pero conlleva «mi» responsabilidad, «mi» disponibilidad.”

Llamados a ser buscadores “sanamente inquietos” del Reino

Los gestos del mercader y del hombre que se privan de los propios bienes para comprar “realidades más preciosas”, son “decisivos y radicales”, afirmó el Santo Padre: “son sólo de ida, y no de ida y vuelta”. Y nosotros, pues, “estamos llamados a asumir la actitud de estos dos personajes evangélicos, convirtiéndonos también nosotros en buscadores sanamente inquietos del Reino de los cielos”.

Se trata de abandonar la carga pesada de nuestras seguridades mundanas que nos impiden la búsqueda y la construcción del Reino: el anhelo de poseer, la sed de ganancia y poder, el pensar solo en nosotros mismos.

 

Un tesoro que renueva y expande la vida cada día

Seguidamente, el Papa Francisco observó que hoy en día, para algunos, la vida puede resultar mediocre y apagada, y explicó que esto sucede porque “probablemente no han ido a la búsqueda de un verdadero tesoro”: se han “conformado”, dijo, “con cosas atractivas pero efímeras, de destellos brillantes, pero «ilusorios» porque después dejan en la oscuridad. Y ejemplificó: la luz del Reino no es un fuego artificial, ¡es luz! Los fuegos artificiales duran sólo un instante, la luz del Reino acompaña a toda la vida.

El Reino de los cielos es lo contrario de las cosas superfluas que ofrece el mundo, es lo contrario de una vida banal: es un tesoro que renueva la vida todos los días y la expande hacia horizontes más amplios. De hecho, quien ha encontrado este tesoro tiene un corazón creativo y buscador, que no repite, sino que inventa, rastreando y recorriendo calles nuevas, que nos llevan a amar a Dios y a amar a los demás, a amarnos verdaderamente a nosotros mismos.

 

El «signo» de quienes recorren el camino del Reino

Es Jesús, concluyó, “el tesoro escondido y la perla de gran valor”, quien “no puede hacer otra cosa que suscitar la alegría, toda la alegría del mundo”:

La alegría de descubrir un sentido para la propia vida, la alegría de sentirla comprometida en la aventura de la santidad.

El Santo Padre concluyó rezando a la Virgen Santa, para que “nos ayude a buscar cada día el tesoro del Reino de los cielos, para que en nuestras palabras y en nuestros gestos se manifieste el amor que Dios nos ha donado mediante Jesús”.

 

fuente: vaticannews.va

San Joaquín y Santa Ana

De acuerdo con la tradición, Santa Ana (Hannah en Hebreo, que significa gracia) nació en Belén y se caso con Joaquín, un prospero ganadero (que significa Yahweh prepara) oriundo de Nazareth, ambos descendientes de David.

Pero para Joaquín, había algo que atormentaba su corazón día a día, era el hecho de haber llegado a la ancianidad sin poder procrear descendencia alguna. Afligía más su corazón, el hecho de saber que de entre las 12 tribus de Israel, era el único que no había engendrado vástago. Atesoraba en su corazón, aquella historia en la que Dios le daba un hijo a Abraham en la ancianidad. Por ello, se fue al desierto, instaló su carpa y ayunó 40 días y 40 noches. «No comeré ni beberé hasta que el Señor, mi Dios, me visite, y la oración serán mi comida y bebida«.

Este hecho pesó mucho en el corazón de Ana, quien ahora entre lágrimas se afligía diciendo: «Lloraré mi viudez y también llorare mi esterilidad«.

He aquí que un Ángel del Señor se le aparece a Ana y le dice «El Señor ha escuchado y atendido tu súplica, concebirás y parirás y se hablará de tu primogenitura en toda la tierra«.
A lo que Ana respondió: «Tan cierto como que el Señor, mi Dios vive, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida«.

Lo mismo sucedió a Joaquín. Un Ángel se le presentó haciéndole saber que «El Señor ha oído y aceptado tu ruego. Sal de aquí porque tu mujer, concebirá en su seno«.

Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños, y Ana, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corriendo hacia él, le echó los brazos al cuello, diciendo: «Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas». Y Joaquín guardó reposo en su hogar aquel primer día.

Juntos como esposos, criaron a María para convertirla en un paragón de virtud. Así de muy niña, María fue presentada en el templo y consagrada como sierva del Señor, tal y como Ana lo había prometido.

La Iglesia celebra el 26 de Julio, la festividad en honor a los Santos Padres de la Santísima Virgen María.

 

ORACIÓN a San Joaquín y Santa Ana

Insigne y glorioso patriarca San Joaquín y bondadosísima Santa Ana, ¡cuánto es mi gozo al considerar que fueron escogidos entre todos los santos de Dios para dar cumplimiento divino y enriquecer al mundo con la gran Madre de Dios, María Santísima! Por tan singular privilegio, han llegado a tener la mayor influencia sobre ambos, Madre e Hijo, para conseguirnos las gracias que más necesitamos.

Con gran confianza recurro a su protección poderosa y les encomiendo todas mis necesidades espirituales y materiales y las de mi familia. Especialmente la gracia particular que confío a su solicitud y vivamente deseo obtener por su intercesión.

Como ustedes fueron ejemplo perfecto de vida interior, obténgame el don de la más sincera oración. Que yo nunca ponga mi corazón en los bienes pasajeros de esta vida.

Denme vivo y constante amor a Jesús y a María. Obténganme también una devoción sincera y obediencia a la Santa Iglesia y al Papa que la gobierna para que yo viva y muera con fe, esperanza y perfecta caridad.

Que yo siempre invoque los santos Nombres de Jesús y de María, y así me salve.

Amén

 

 

fuente: proyectoemaus.com

 

María Magdalena, la apóstola de la más grande esperanza

Hoy la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la Santa, instituida hace 4 años gracias a un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Un pasaje – de memoria a fiesta – que tuvo lugar durante el Jubileo de la Misericordia por indicación del Papa Francisco, quien en el pasado llamó a María Magdalena la discípula «al servicio de la Iglesia naciente».

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Ella es la que primero ve. Es a ella a quien Jesús llama por su nombre, despertando a esta fiel mujer del torpor de la tristeza, haciéndola testigo de la Resurrección y la esperanza. Los ojos de María Magdalena, a quien la Iglesia recuerda hoy, se bañan primero en lágrimas porque encuentran un sepulcro vacío, luego son el espejo de una alegría no “dada con cuentagotas”, dice el Papa en la audiencia general del 17 de mayo de 2017, sino que son fruto de » una cascada que abarca toda la vida». Esos ojos, una vez que se encontraron con los de Cristo, nunca dejaron de mirarlo: primero bajo la Cruz, luego ante un sudario desnudo y, finalmente, inflamados por su amor, dieron testimonio de la verdad a los propios discípulos. Es ella la que proclama que Jesús ha conquistado la muerte.

 

Un nombre, una historia de amor

Francisco se detiene también en su fidelidad, en su obstinación que la hace estar al lado de la tumba vacía, en el asombro cuando oye la voz de Jesús, el «Dios que se preocupa por nuestra vida, que la quiere revivir, y para hacer esto – explica el Papa en la audiencia general del 17 de mayo de 2017 – nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno»:

Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros Dios nos llama por el propio nombre: nos conoce por el nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros.

 

«He visto al Señor»

María Magdalena es el emblema de las mujeres de fe. Una fe que vive como “olas que cubren todo”, que cambian su dirección, que impiden quedarse en un rincón, que empujan a proclamar que el Señor está vivo:

Y así esa mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba a merced del maligno (cf Lucas 8, 2), ahora se ha convertido en apóstola de la nueva y más grande esperanza. Su intercesión nos ayude a vivir también a nosotros esta experiencia: en la hora del llanto y del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nuestro nombre, y con el corazón lleno de alegría ir y anunciar: «¡He visto al Señor!» (v. 18). ¡He cambiado de vida porque he visto al Señor! Ahora soy distinto que antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Esta es nuestra fuerza y esta es nuestra esperanza.

 

¿Quién era la Magdalena?

Hay varios malentendidossobre la vida de María Magdalena, definida por Santo Tomás de Aquino como «apóstola de los apóstoles». La tradición la ha identificado a menudo con una prostituta porque -escribió el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura- en el anterior capítulo 7 del Evangelio de Lucas, se narra la conversión de una anónima pecadora conocida en esa ciudad, que había rociado los pies de Jesús con aceite perfumado, los había regado con sus lágrimas y los había secado con sus cabellos. Pero hay otro malentendido, explica el cardenal, la unción con el aceite perfumado es un gesto que también fue hecho por María, la hermana de Marta y Lázaro, en una ocasión diferente reportada por el evangelista Juan. Y así, María Magdalena de algunas tradiciones populares, será identificada con esta misma María de Betania, después de haber sido confundida con la prostituta de Galilea.

 

Lo vi en mi corazón

Francisco, en la misa en la Casa Santa Marta el 2 de abril de 2013, describe a Magdalena como una «mujer pecadora», una «mujer explotada e incluso despreciada por aquellos que se creían justos», pero también una mujer a quien Jesús dijo que amaba mucho y por eso sus muchos pecados le fueron perdonados». En la oscuridad de su alma llora, se abandona a sí misma, riega de lágrimas esos mismos ojos que nunca más dejarán el rostro de Cristo:

A veces, en nuestra vida las gafas para ver a Jesús son las lágrimas. Frente a la Magdalena llorosa también podemos pedir al Señor la gracia de las lágrimas. Es una bella gracia… Llorar por todo: por el bien, por nuestros pecados, por las gracias, por la alegría también. El llanto nos prepara para ver a Jesús. Y que el Señor nos dé la gracia, a todos nosotros, de poder decir con nuestra vida: «Vi al Señor», no porque se me haya aparecido, sino porque lo vi en mi corazón.

 

fuente: vaticannews

El Papa en el Ángelus: “Hay que rechazar el mal y buscar la salvación del malvado”

El Santo Padre este domingo antes de rezar a la Madre de Dios dijo que, no colabora bien con Dios quien se fija solo en los límites y los defectos de los demás, sino quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Virgen María nos ayude a comprender e imitar la paciencia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda, que Él ama con amor de Padre”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este 19 de julio, XVI Domingo del Tiempo Ordinario.

 

Es necesario esperar el tiempo de la cosecha

El Santo Padre, comentando el Evangelio (cfr. Mt 13, 24-43) que la liturgia propone este Domingo, dijo que San Mateo nos presenta a Jesús hablando a la multitud en parábolas – la de la cizaña y la del grano de mostaza – sobre el Reino de los cielos. Refiriéndose a la primera parábola, la de la cizaña, Jesús nos hace conocer la paciencia de Dios, abriendo nuestro corazón a la esperanza. “Jesús cuenta que, en el campo en el que se ha sembrado la semilla buena – afirma el Pontífice – brota también la cizaña, un término que resume todas las malas hierbas, que infestan el terreno”. Los siervos, observa el Papa, quieren ir enseguida a arrancar la mala hierba. Sin embargo el amo dice que no, porque se corre el riesgo de arrancar el trigo junto a las malas hierbas.

Es necesario esperar el momento de la cosecha: solo entonces se separan y la cizaña será quemada.

 

En esta parábola se puede leer una visión de la historia

En este sentido, el Santo Padre dijo que esta parábola nos presenta una visión de la historia, en la cual junto a Dios – el amo del campo – que esparce siempre y solo semilla buena, hay un adversario, que esparce la cizaña para obstaculizar el crecimiento del trigo. “El amo – subraya el Pontífice – actúa abiertamente, a la luz del sol, y su propósito es una buena cosecha; el otro, sin embargo, aprovecha la oscuridad de la noche y obra por envidia, por hostilidad, para arruinar todo”. El adversario, afirma el Papa, tiene un nombre: es el diablo, el opositor de Dios por antonomasia. Su intención es obstaculizar la obra de salvación, para que el Reino de Dios sea obstaculizado por trabajadores injustos, sembradores de escándalos. “Muchas veces, hemos oído que una familia que estaba en paz, luego comenzó las guerras, la envidia… un barrio que estaba en paz, luego comenzaron las cosas malas… Y estamos acostumbrados a decir: Eh, alguien vino allí para sembrar la lucha… Siempre está sembrando el mal que destruye. Y esto siempre lo hace el diablo o tenemos la tentación: cuando caemos en la tentación de criticar para destruir a otros”.

La buena semilla y la cizaña no representan el bien y el mal de forma abstracta, sino a nosotros los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diablo.

 

Las persecuciones forman parte de la vocación cristiana

Es por ello, afirma el Papa Francisco, la intención de los siervos es la de eliminar enseguida el mal, es decir a las personas malvadas, pero el amo es más sabio, ve más lejos: estos deben saber esperar, porque soportar las persecuciones y las hostilidades forma parte de la vocación cristiana. “El mal, por supuesto, debe ser rechazado, pero los malvados son personas con las que hay que tener paciencia. No se trata de esa tolerancia hipócrita que esconde ambigüedad, sino de la justicia mitigada por la misericordia”. Si Jesús ha venido a buscar a los pecadores más que a los justos, a curar a los enfermos antes que a los sanos, también nuestra acción como sus discípulos debe estar dirigida no para suprimir a los malvados, sino para salvarlos.

No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración.

 

El Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia

Finalmente, el Santo Padre dijo que el Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia; por un lado, la mirada del amo; por otro, la mirada de los siervos. “Los criados se preocupan por un campo sin malezas, el amo por el buen trigo. El Señor nos invita a asumir su misma mirada, la que mira al buen grano, que sabe custodiarlo también en las malas hierbas”. No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los límites y de los defectos de los otros, sino más bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultivándolo hasta la maduración. Y entonces será Dios, y solo Él, quien premie a los buenos y castigue a los malvados.

 

fuente: vaticannews.va

Papa Francisco: Pidan ayuda a Virgen del Carmen para no mentir ni hablar mal del prójimo

El Papa Francisco sugirió este 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, pedirle a la Madre de Dios ayuda para “no mentir ni hablar en detrimento del prójimo”.

Así lo indicó el Santo Padre en su cuenta oficial de Twitter @Pontifex_es en la que invitó a rezar a la Virgen del Carmelo “madre nuestra, ayúdanos a tener manos inocentes y corazón puro, a no mentir ni hablar en detrimento del prójimo”.

De este modo, el Papa añadió que “así podremos subir al monte del Señor y obtener su bendición, su justicia, su salvación”.

Esta no es la primera vez que el Papa Francisco usa la red social para dedicar unas palabras a la Madre de Dios.

El año pasado, el Santo Padre invitó en la fiesta de la Virgen del Carmen a contemplar “a Nuestra Señora junto a la Cruz de Cristo. Ese es también el lugar de la Iglesia: al lado de Cristo”, indicó.

Además, en 2018 el Papa rezó para “que la Virgen María, Madre y Reina del Carmelo, acompañe sus pasos en el camino cotidiano hacia el Monte de Dios”.

En 2017, el Santo Padre pidió después del rezo del Ángelus del domingo 16 de julio, que la “Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en práctica nos ayude a purificar el corazón y a custodiar en él la presencia del Señor”.

El mismo día, el Papa Francisco escribió en su cuenta oficial de Twitter @Pontifex_es la recomendación de dejar “que la Virgen María nos guíe por el sendero que conduce a la santa montaña que es Cristo, donde se encuentran Dios y el hombre”.

fuente: aciprensa

Ángelus. Francisco: la Palabra de Dios, semilla fecunda y eficaz

El Papa Francisco, este domingo 12 de julio, ha recitado la oración del Ángelus ante cientos de peregrinos que se han hecho presente en la Plaza de San Pedro en Roma.

Ciudad del Vaticano

Es mediodía en la ciudad de Roma y el Papa Francisco da inicio a la oración del Ángelus. Cientos de peregrinos están distribuidos en la Plaza de San Pedro, respetando las medidas sanitarias para evitar la propagación del Covid-19.

El Papa francisco retoma el texto del Evangelio de Mateo 13,1-23, en el que Jesús cuenta a una gran multitud la parábola del sembrador. En este relato, afirma el Obispo de Roma hay “cuatro tipos diferentes de terreno. La Palabra de Dios, representada por las semillas, no es una Palabra abstracta, sino que es Cristo mismo, el Verbo del Padre que se ha encarnado en el vientre de María. Por lo tanto, acoger la Palabra de Dios quiere decir acoger la persona de Cristo”.

 

Distintas maneras de recibir la Palabra de Dios

El Papa identifica en el texto cuatro maneras de acoger la Palabra de Dios: como un camino, como un pedregal, como un terreno donde crecen arbustos y como el terreno bueno.

Acoger la palabra de Dios como un camino donde vienen los pájaros y se comen las semillas. Aquí, dice Francisco, “Es la distracción, un gran peligro de nuestro tiempo. Acosados por tantos chismorreos, por tantas ideologías, por las continuas posibilidades de distraerse dentro y fuera de casa, se puede perder el gusto del silencio, del recogimiento, del diálogo con el Señor, tanto como para arriesgar perder la fe”.

En el pedregal no abunda la tierra, afirma el Papa, “Allí la semilla brota en seguida, pero también se seca pronto, porque no consigue echar raíces en profundidad. Es la imagen del entusiasmo momentáneo pero que permanece superficial, no asimila la Palabra de Dios. Y así, ante la primera dificultad, un sufrimiento, una turbación de la vida, esa fe todavía débil se disuelve, como se seca la semilla que cae en medio de las piedras”.

En el terreno donde abundan los arbustos espinosos, las espinas se constituyen en “el engaño de la riqueza, del éxito, de las preocupaciones mundanas… Ahí la Palabra se ahoga y no trae fruto”.

Finalmente, el terreno bueno. Aquí enfatiza Francisco, “y solamente aquí la semilla arraiga y da fruto. La semilla que cae en este terreno fértil representa a aquellos que escuchan la Palabra, la acogen, la guardan en el corazón y la ponen en práctica en la vida de cada día”.

 

La Palabra de Dios, semilla fecunda y eficaz

El Papa Francisco afirma que la parábola del Sembrador “Nos recuerda que la Palabra de Dios es una semilla que en sí misma es fecunda y eficaz; y Dios la esparce por todos lados con generosidad, sin importar el desperdicio. ¡Así es el corazón de Dios! Cada uno de nosotros es un terreno sobre el que cae la semilla de la Palabra, ¡sin excluir a nadie!” Seguidamente, nos invita a cuestionarnos cómo cada uno de nosotros acogemos la Palabra de Dios y a identificar el tipo de terreno que somos.

 

La misión

Francisco nos invita a hacer madurar la semilla de la Palabra de Dios: “hacerla fructificar depende de nosotros, depende de la acogida que reservamos a esta semilla. A menudo estamos distraídos por demasiados intereses, por demasiados reclamos, y es difícil distinguir, entre tantas voces y tantas palabras, la del Señor, la única que hace libre. El Papa animó a quienes le escuchaban a llevar con ellos un ejemplar de la Palabra de Dios, “una edición de bolsillo del Evangelio, en tu bolsillo, en tu bolso… Y así, lee un trocito cada día, para que te acostumbres a leer la Palabra de Dios y entiendas bien qué semilla te ofrece Dios y pienses con qué tierra la recibo”.

Francisco terminó la reflexión invocando a la Virgen María, “modelo perfecto de tierra buena y fértil, nos ayude, con su oración, a convertirnos en tierra disponible sin espinas ni piedras, para que podamos dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos”.

fuente: vaticannews.va

El Papa: pienso en Santa Sofía y estoy muy dolido

El Papa Francisco momentos después de rezar la oración del Ángelus, expresó su pesar por Santa Sofía en Turquía.

Ciudad del Vaticano

La Basílica de Santa Sofía, dedicada a la Sabiduría Divina, fue inaugurada en 537, en los tiempos del emperador Justiniano. Fue convertida en mezquita, cuando los otomanos conquistaron Constantinopla en 1453 y la rebautizaron como la ciudad de Estambul. Por decreto del padre fundador de la Turquía moderna, Mustafá Kemal Ataturk, se convirtió en museo en 1934. El pasado viernes, un decreto del Presidente Recep Tayyip Erdogan, que llegó inmediatamente después de la decisión del Consejo de Estado de anular la decisión de Ataturk aceptando la petición de un pequeño grupo islamista local, establece la transferencia de la gestión del sitio bizantino del Ministerio de Cultura a la Presidencia de Asuntos Religiosos, convirtiéndolo efectivamente en la Mezquita de Santa Sofía. En un discurso a la nación, el presidente turco anunció que la primera oración se celebrará en Santa Sofía el 24 de julio.

 

Domingo del Mar y Santa Sofía

Este domingo 12 de julio, después de rezar la oración mariana del Ángelus, el Papa recordó que hoy se celebra el Domingo del Mar y dirigió su mirada hacia Estambul, hacia Santa Sofía, ahora convertida en mezquita. «Estoy muy dolido», dijo el Papa refiriéndose a esto. Luego saludó a los fieles de Roma y a los peregrinos de varios países, especialmente a las familias del Movimiento de los Focolares.

Finalmente, Francisco dirigió un saludo y expresó su gratitud a «los representantes de la Pastoral de Salud de la Diócesis de Roma, pensando en los muchos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que han estado al lado de los enfermos en este período de pandemia».

fuente: vaticannews.va