El Papa: la misión es un don gratuito del Espíritu, no el resultado de estrategias

Mensaje de Francisco a las Obras Misionales Pontificias: evitar la auto-promoción y la celebración publicitaria de las propias iniciativas. Ser misioneros es el reflejo de la gratitud por lo recibido.

 

VATICAN NEWS

El anuncio del Evangelio es «otra cosa con respecto a cualquier proselitismo político o cultural, psicológico o religioso». La misión es un don gratuito del Espíritu y no puede confiarse a «cursos de capacitación dedicados» ni puede confiarse a esos «sistemas eclesiásticos» que «parecen ser absorbidos por la obsesión de promocionarse a sí mismos y sus propias iniciativas», tal vez «en publicidad». Francisco vuelve a reflexionar sobre los fundamentos de la misión cristiana con un mensaje a las Obras Misionales Pontificias (OMP), que deberían haberse reunido en Roma para la asamblea general anual, pospuesta debido a la pandemia.

 

Fundamentos de la misión

Francisco recuerda que el «rasgo genético más íntimo» de la misión de la Iglesia es «ser obra del Espíritu Santo y no una consecuencia de nuestras reflexiones e intenciones». Recibir la alegría del Espíritu «es una gracia» y es «la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio». La salvación «no es la consecuencia de nuestras iniciativas misioneras, ni de nuestros discursos sobre la encarnación de la Palabra» sino que «solo puede suceder a través de la mirada del encuentro con él, que nos llama» y, por lo tanto, puede ser la consecuencia y la reverberación de Alegría y gratitud. Anuncia el Evangelio quien da testimonio de la obra de Otro.

 

Rasgos distintivos

Tomándolos de la exhortación Evangelii gaudium, Francisco describe los rasgos distintivos de la misión. En primer lugar, el atractivo: la Iglesia crece en el mundo por atracción y no por proselitismo, y «si se sigue a Jesús feliz de sentirse atraído por él, los otros lo notarán». Y pueden sorprenderse». Otras características son la gratitud y la gratuidad, porque «el fervor misionero nunca se puede obtener como resultado del razonamiento o el cálculo», o porque hay una obligación en este sentido, pero es «un reflejo de la gratitud». Luego está la humildad, porque si la felicidad y la salvación «no son nuestra posesión» o una meta alcanzada por nuestros méritos, el Evangelio «solo puede anunciarse con humildad», sin arrogancia. Aún así, existe la característica de facilitar, no complicar: la misión auténtica no agrega «cargas inútiles» a las vidas ya fatigadas de las personas, ni impone «caminos de entrenamiento sofisticados y laboriosos para disfrutar lo que el Señor dona con facilidad». Otras dos características distintivas son la proximidad a la vida «en acción», porque la misión llega a las personas «allí donde están y como están»; el «sensus fidei» del pueblo de Dios y la preferencia por los pequeños y los pobres, que «no es una opción opcional para la Iglesia».

 

Talentos para desarrollar

Mirando hacia el futuro, Francisco recuerda que las Obras Misionales Pontificias «nacieron espontáneamente, del fervor misionero expresado por la fe de los bautizados» y están vinculadas al sensus fidei del Pueblo de Dios. Avanzaron en los dos caminos de oración y caridad; siempre han sido estimados por la Iglesia de Roma, y su vocación nunca ha sido vista como un «camino alternativo», una afiliación «externa» respecto a las formas de vida ordinarias de las Iglesias particulares. Se han convertido en una red generalizada en todos los continentes: una pluralidad que debe protegerse de las «aprobaciones ideológicas».

 

Errores a evitar

Luego, el Papa enumera algunas patologías que se ciernen en el camino de las Obras Misionales Pontificias. La primera es la autorreferencia, con el riesgo de prestar atención a la auto-promoción y celebrar las propias iniciativas en clave publicitaria». Luego está la ansiedad de mando, es decir, el reclamo de ejercer funciones de control hacia las comunidades a las que estos cuerpos deberían servir. Aún así, existe la patología del elitismo, la idea tácita de creer que pertenece a «una clase alta de especialistas». Está el aislamiento del pueblo, visto como «una masa inerte, que siempre necesita ser revivida y movilizada», como si «la certeza de la fe fuera la consecuencia de un discurso persuasivo o métodos de entrenamiento». Otros escollos están representados por la abstracción y el funcionalismo, porque todo se centra «en la imitación de modelos de eficiencia mundanos».

 

Consejos para el camino

Francisco sugiere a las Obras Misionales Pontificias que preserven o redescubran su inserción «dentro del Pueblo de Dios», sumergiéndose en la vida real de las personas y entrelazándose con la red eclesial de diócesis, parroquias, comunidades y grupos. También las pide que permanezcan atadas a las prácticas de oración y a la recolección de recursos para la misión, también buscando nuevas formas, pero sin «complicar lo que es simple». Las Obras Misionales Pontificias «son y deben ser vividas como un instrumento de servicio a la misión en Iglesias particulares»: no hay necesidad de súper estrategas o «gerentes centrales» de la misión, a quienes debe delegarse la tarea de despertar el espíritu misionero. Deben operar en contacto con todas las realidades, sin esterilizarse nunca en una dimensión exclusivamente burocrática-profesional. Francisco pide mirar afuera, no mirar en el espejo, aligerando las estructuras en lugar de hacerlas más pesadas.

 

Donaciones

El Papa pide no transformar las Obras Misionales Pontificias en una ONG dedicada por completo a recaudar fondos. Si en algunas áreas falla la recolección de donaciones generalizadas, uno no debe verse tentado a cubrir el problema simplemente yendo en busca de grandes donantes. Es bueno que la solicitud de ofertas para las misiones «continúe dirigida principalmente a toda la multitud de bautizados», centrándose también de una nueva manera en la colecta en las iglesias de todos los países en octubre, con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones. En el uso de los fondos recaudados, es necesario tener en cuenta las necesidades primarias de las comunidades, evitando formas de bienestar que corran el riesgo de alimentar fenómenos de «patrocinio parasitario» en la Iglesia también. Y no debemos olvidar a los pobres. Las OMP, con su red, refleja un pueblo con mil rostros y, por lo tanto, no debe imponer una forma cultural específica junto con la propuesta del Evangelio: «el reclamo de estandarizar la forma del anuncio también puede» eclipsar la universalidad de la fe cristiana. Francisco recuerda que las Obras Misionales Pontificias no son una entidad por derecho propio y entre sus especificidades está el vínculo con el Papa. Francisco cierra su mensaje recordando las palabras de San Ignacio, pidiéndole a OMP que haga lo mejor que pueda su trabajo «como si todo dependiera de ustedes, sabiendo que en realidad todo depende de Dios».

 

fuente: vaticannews.va

Historia de la devoción a María Auxiliadora en la Iglesia Antigua.

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas costumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra «Boetéia», que significa «La que trae auxilios venidos del cielo».

Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama «Auxilio potentísimo» de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: «La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto».

San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen «Auxiliadora de los que sufren» y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la «Auxiliadora de los enfermos» se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.

El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María «Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles» e insiste en que recemos para que Ella sea también «Auxiliadora de los que gobiernan» y así cumplamos lo que dijo Cristo: «Dad al gobernante lo que es del gobernante» y lo que dijo Jeremías:

«Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien».

En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: «María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo». San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: «María Auxiliadora rogad por nosotros». Y repite: «La «Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte». San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: «Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda».

En el año 1572, el Papa San Pió quinto ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanias la advocación » María Auxiliadora, rogad, por nosotros», porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.

En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 paises.

El Papa y Napoleón.

El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas.

El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: «Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica». Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: «Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados», vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

San Juan Bosco y María Auxiliadora.

Pero sin duda fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad,

«No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado»… «Cada ladrillo de esta iglesia – se refería a la gran Basílica que en su obsequio empezó el 1863 – es una gracia de la Virgen María»…

Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. «La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana».

Ella lo ha hecho todo

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como «central y sintetizador». La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como «Auxiliadora del Pueblo de Dios».

En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín. Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: «No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia».

Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores y a través de las diversas obras que llevan entre manos siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.

La fecha de la conmemoración

¿Cuándo debería ser la conmemoración de la invocación de Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos? Como vimos, la invocación «Auxilio de los Cristianos», surgió en el año 1571, por ocasión de la Batalla de Lepanto. El día de la fiesta de María Auxiliadora solo fue definida mucho más tarde, en el año 1816, por el Papa Pío VII para perpetuar el recuerdo de otro hecho que certifica la intercesión de la Santa Madre de Dios.

El Papa había negado la anulación del casamiento del hermano de Napoleón I, Emperador de Francia. Esto sirvió de pretexto para que el Emperador invadiese los Estados Pontificios y ocupase Roma. Napoleón fue excomulgado por el Papa. Para vengarse, él secuestró y llevó preso a Francia al Vicario de Cristo que, en el cautiverio, pasó por humillaciones y vergüenzas de todo orden, por cinco años.

Todavía en la prisión, movido por ardiente fe, el Papa recurrió a la intercesión de María Santísima, prometiendo coronar solemnemente la imagen de Nuestra Señora de Savona luego que fuese liberado.

Fue entonces que Nuestra Señora actuó: el clamor del mundo católico forzó a Napoleón a ceder. El Papa fue liberado inmediatamente y él fue a cumplir la promesa hecha.

En el día 24 de mayo de 1814, Pío VII entró solemnemente a Roma. Recuperó su poder, los bienes eclesiásticos fueron restituidos y Napoleón fue obligado a firmar la abdicación en el mismo palacio donde había aprisionado al Santo Padre. En agradecimiento a la Santa Madre de Dios, el Papa Pío VII creó la fiesta de Nuestra Señora Auxiliadora, fijándola en el día de su entrada triunfal a Roma.

FUENTES:
http://caballerosdelavirgen.org/articulos/maria-auxiliadora/
http://es.arautos.org/view/show/46994-nuestra-se-ora-auxiliadora

Comienza la Semana Laudato si’: Construir juntos un mundo mejor

La semana Laudato si’, iniciativa querida por el Papa Francisco y patrocinada por el Vaticano concluirá el 24 de mayo con una Jornada Mundial de Oración.

Laudato Si’ nos dice que “todo está conectado”. En este momento extraordinario, católicos de todo el mundo nos unimos para reflexionar, rezar y prepararnos juntos por un mundo mejor. La Semana Laudato si’ (Laudato si’ Week) es parte de una campaña global con motivo del 5º aniversario de la encíclica sobre el cuidado de la casa común. El tema es «todo está conectado», y se lleva a cabo desde hoy, 16, hasta el 24 de mayo: los católicos están invitados a participar en talleres y eventos interactivos en línea, mientras que el domingo 24 de mayo al mediodía, hora local de cada país, tendrá lugar un momento mundial de oración.

¿Qué tipo de mundo queremos dejar a los que nos sucedan?
En un mensaje de video, el pasado 3 de marzo, el Papa Francisco animaba a los fieles a participar y pensar en el futuro de nuestra casa común.

«¿Qué tipo de mundo queremos dejar a los que nos sucedan, a los niños que están creciendo?» A partir de esta pregunta, el Papa renueva su urgente llamamiento para “responder a la crisis ecológica», puesto que «el clamor de la tierra y el clamor de los pobres no dan para más”. “Cuidemos la creación, don de nuestro buen Dios Creador -exhorta Francisco. Celebremos juntos la Semana de Laudato si’”.
El Dicasterio Vaticano para el Servicio del Desarrollo Humano Integral subraya que las enseñanzas de la Encíclica son particularmente relevantes en el contexto actual de la pandemia de coronavirus, que ha paralizado muchas partes del mundo. La Laudato ofrece la visión de construir un mundo más justo y sostenible.

«La pandemia – subraya don Francesco Soddu, director de Caritas Italiana – ha golpeado en todas partes y nos enseña cómo sólo con el compromiso de todos podemos levantarnos y derrotar incluso el virus del egoísmo social con los anticuerpos de la justicia, la caridad y la solidaridad. Ser constructores de un mundo más justo y sostenible, de un desarrollo humano integral que no deje a nadie atrás». «En particular – añade – esta pandemia puede ser una oportunidad para arraigar el valor de la fraternidad en nuestro futuro».

Redefinir el mundo después de la pandemia
Mientras conmemoramos la encíclica durante la Semana Laudato Si’, nuestro mundo está siendo profundamente afectado por la pandemia de coronavirus. La Semana Laudato Si’ nos ayudará a redefinir el mundo que surgirá después de que la pandemia haya pasado. La crisis actual es una oportunidad para empezar de nuevo, y para asegurarnos de que el mundo que surja después de que esta crisis haya pasado sea sostenible y justo.

Laudato si’ nos recuerda, como dijimos, que “todo está conectado” y trágicamente, esta catástrofe sanitaria tiene mucho en común con la catástrofe ecológica: el Dicasterio Vaticano recuerda que ambas son emergencias mundiales que afectarán a muchas personas, tanto directa como indirectamente, ambas son sufridas más gravemente por los pobres y vulnerables, y ambas dejan al descubierto las profundas injusticias de nuestras sociedades y ambas se resolverán sólo a través de un esfuerzo conjunto que apele a nuestros mejores valores comunitarios.
En este enlace, encontrarán una serie de recursos de los colaboradores que aportarán profundidad y vitalidad a las reflexiones en la Semana Laudato si’.

fuente: vaticannews.va

Novena a María Auxiliadora

En el año 1862, la Virgen María se le aparece a San Juan Bosco y le comunica que desea que la honren con el título de «Auxiliadora» Y así lo hizo. Cuando Don Bosco comenzó a propagar la devoción, comenzaron a ocurrir muchos milagros que la Madre de Dios obró en favor de quienes la honraban.

La novena a María Auxiliadora se inicia hoy 15 al 23 de Mayo. El 24 de Mayo es su fiesta.

San Juan Bosco enseñaba que la Virgen concede muchos favores y milagros a quien ora con fe ferviente, sabiendo que la madre del cielo nos escucha.

 

ORACIÓN PAR TODOS LO DÍAS

Santísima Virgen María, Reina de todos los Santos y Madre mía, acudo a Vos con amor y confianza, pues eres abogada de los pecadores y Auxilio de los Cristianos. Alcánzame, Señora mía, el perdón de mis culpas, un verdadero dolor, luz y acierto para hacer una buena confesión de todas ellas, conseguir la gracia de Dios, y con tu auxilio mi eterna salvación.

Por este fin te ofrezco los obsequios de esta novena que consagro en tu honor. Recíbelos, mi buena Madre, y haz que logre la gracia que me he propuesto pedirte en el curso de la novena.

Si me conviene para el bien de mi alma te pido la gracia… (cada uno pida la gracia que le conviene), y deseo, Señora mía, que en todo se cumpla la voluntad de Dios; pero bien lo ves, mi buena Madre, cuántas ansias y penas afligen mi corazón; apresura pues tu auxilio a todas mis necesidades.

Te lo pido por los méritos de tus dolores, que padeciste al pie de la Cruz, cuando Jesús te constituyó Madre y Auxilio de los Cristianos.  Amén.

 

ORACIONES DE OFRECIMIENTO

Rezar tres Avemarías, un Gloria y la siguiente jaculatoria:

«María Auxilio de los Cristianos, Ruega por nosotros»

 

ORACIÓN PARA EL PRIMER DÍA: Desprecio del pecado.

¡Oh, María, poderoso Auxilio de los Cristianos que confiados de tu misericordia, acuden a tu trono lleno de confianza!

Oye los ruegos de tus hijos que suplicantes imploramos tu poderoso patrocinio, para poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar.

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

INVOCACIÓN

¡Oh María! Virgen poderosa, grande e ilustre defensora de la Iglesia. Singular Auxilio de los Cristianos, terrible como un ejército ordenado en batalla. Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo.

¡Oh Madre!, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo, y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén.

 

SUPLICA A MARÍA AUXILIADORA

Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos.

Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente, postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma….

Por la Salud y el Bienestar de todos los Sacerdotes del mundo, quienes entregan su vida y su tiempo de forma desmedida para llevar el Gran mensaje de Amor de tu amadísimo Hijo nuestro Señor Jesucristo. Ten misericordia de todos ellos. además… (pída aquí la gracia que usted desea obtener)

Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio.

María, Auxiliadora de los Cristianos, Ruega por nosotros. Amén

 

Los siguientes días se rezan igual solo cambia la oración del día correspondiente.

ORACIÓN DEL SEGUNDO DÍA: Rechazo al mundo, al demonio y a la carne.

¡Oh, María Santísima, Madre de bondad y de misericordia! tú que siempre libraste al pueblo cristiano, con tu poderoso patrocinio, de los asaltos e insidias del enemigo, protege nuestras almas, te lo suplicamos, de las acometidas del demonio, del mundo y de la carne, para que alcancemos completa victoria sobre los enemigos de nuestra salvación

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN DEL TERCER DÍA: Mantener la fe y pureza de corazón.

¡Oh, poderosísima Reina del Cielo, que sola triunfaste de las herejías, que intentaron arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra Madre la Iglesia!

Ayúdanos ¡oh María! a guardar firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en medio de tantas insidias para no contaminarnos con el veneno de tantas perversas doctrinas

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN DEL CUARTO DÍA: Cumplir con los deberes religiosos.

¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra.

Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN DEL QUINTO DÍA: Protección al Papa y a la Iglesia.

Querida Madre mía, tú que en el triunfo del Papa Pío VII mostraste tu eficaz patrocinio, desplegaste tu manto protector sobre toda la Iglesia y especialmente sobre su augusto jefe el Sumo Pontífice, defiéndelo en todo momento de los ataques de los enemigos, líbralo de las aflicciones, asístelo siempre para que pueda dirigir al puerto de salvación la navecilla de San Pedro, triunfando de las oleadas embravecidas que amenazan de sumergirla

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN DEL SEXTO DÍA: Fortaleza de los misioneros.

Oh, María, Reina de los Apóstoles! toma bajo tu protección a los sagrados ministros y todos los fieles de la Iglesia Católica:

Alcánzales espíritu de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice, y de celo ferviente por la salvación de las almas; especialmente te suplicamos extiendas tu amorosa asistencia sobre los misioneros, para que consigan atraer a la verdadera fe de Jesucristo a todas las almas, para formar del mundo entero un solo Rebaño bajo la guía de un solo Pastor

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN SÉPTIMO DÍA: Fortalece la fe de los débiles.

No seas, Madre de misericordia, insensible a los dolores de la Iglesia menospreciada en su doctrina y en sus Sacramentos.

No permitas sea derramada en balde la sangre preciosísima de tu divino Hijo, ilumina a los ciegos que la persiguen, fortalece a los débiles que no la defienden.

Brille ¡oh María! tu poder sobre la tierra; sea glorificada y acatada la religión, observada la ley divina y eclesiástica, para que todos te alaben y alcance la humanidad los goces eternos

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN DEL OCTAVO DÍA: Se nuestro amparo y nuestra defensa.

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima, de Ti se ha dicho: todo poder se le ha dado en la tierra y en el cielo; te presentas al trono del Altísimo, no como quien pide, sino como quien manda, a Ti clamamos desde el abismo de nuestras miserias, aleja de nosotros todo mal.

Bajo tu protección ponemos nuestros bienes, nuestros corazones, almas, potencias, sentidos, vida y todo lo que tenemos; sé nuestro amparo y nuestra defensa durante toda la vida

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

ORACIÓN DEL NOVENO DÍA: Alcánzanos la perseverancia final.

¡Oh, piadosísima Madre!, Tú que en todo tiempo te mostraste verdaderamente la Auxiliadora de los cristianos asístenos con tu poderosísimo patrocinio en vida y especialmente en el terrible trance de la muerte, y alcánzanos la perseverancia final.

¡Ah! no nos dejes un solo instante hasta que felices cantemos tus glorias y las misericordias de tu Hijo en el cielo, por los siglos de los siglos

Rezar tres Avemarías y un Gloria.

 

Oraciones complementarias:

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, dignaos escucharlas y atenderlas favorablemente Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

Concluyen transmisiones desde Santa Marta el 18 de mayo, centenario de Wojtyla

El Papa Francisco celebrará el lunes por la mañana en la tumba de san Juan Pablo II el centenario de su nacimiento. Se terminan, así, las emisiones de la liturgia diaria desde la capilla de la residencia papal.

Andrea Tornielli

La del próximo lunes a las 7 de la mañana será la última misa de una serie que ha acompañado a millones de personas en todo el mundo cada día durante más de dos meses. Con motivo de la reanudación de las misas con presencia del pueblo en Italia, Francisco decidió interrumpir la transmisión en vivo de la misa de la mañana. La ocasión será especial, porque el 18 de mayo se festeja el centenario del nacimiento de Karol Wojtyla, y por ello el Papa celebrará desde el altar de la tumba de su predecesor, el santo Pontífice, nacido en 1920, elegido obispo de Roma en 1978, muerto en 2005 y canonizado en 2014.

La transmisión en directa por televisión, radio y streaming de la celebración de la misa matutina de Santa Marta y la decisión de celebrarla diariamente durante este período de cuarentena, fueron un regalo inesperado y hermoso. Mucha gente, incluso los que están lejos de la Iglesia, se sintieron acompañados y apoyados por el Papa que, de puntillas, al comienzo del día, llamaba a las puertas de sus casas. Muchos han aprendido la importancia y el consuelo del encuentro diario con el Evangelio. Nunca antes tanta gente había seguido la liturgia de la semana por televisión y con algunos minutos de adoración silenciosa del Santísimo Sacramento.

La belleza y sencillez de las homilías espontáneas pronunciadas por el Papa nos permitieron entrar en las páginas del Evangelio, como si hubiésemos estado presentes cuando esos eventos tuvieron lugar. Durante la emergencia que nos obligó a permanecer confinados dentro de los muros de la casa, se confirmó la importancia de este magisterio cotidiano, aún más decisivo en momentos de incertidumbre, de sufrimiento, de angustia, de tantas preguntas sobre el futuro.

Las homilías de Santa Marta representan un aspecto significativo del servicio de Francisco como Obispo de Roma. Muchos ya estaban acostumbrados a seguirlas a través de los resúmenes provistos por los medios de comunicación del Vaticano y los volúmenes de la Librería Editorial Vaticana que las recogen anualmente. En los últimos dos meses, sin embargo, ha sido diferente, porque la transmisión en vivo ha ofrecido la oportunidad de participar, aunque a distancia, en estas celebraciones diarias, viendo al Papa predicar y comentar las Escrituras de modo espontáneo.

Varios millones de personas entraron en contacto con estas misas cada día. Muchos han escrito para dar las gracias. Ahora, con la reanudación de las celebraciones con el pueblo en las iglesias italianas, comienza una nueva fase. A muchos, pueden estar seguros, les faltará esta cita cotidiana. Pero, como dijo el propio Francisco, es necesario volver a la familiaridad de la comunidad con el Señor en los sacramentos participando personalmente en la liturgia. Eso, sin olvidar otra invitación del Papa, la de “frecuentar” las páginas del Evangelio todos los días, con el contacto cotidiano al que nos habían acostumbrado las misas televisivas de Santa Marta.

 

Descargue aquí “Fuertes en la Tribulación” el volumen digital de la LEV, que recoge todas las homilías pronunciadas por el Papa en Santa Marta durante la época de la crisis.

 

Fuente: vaticannews.va

El Papa: recemos juntos como hermanos por la liberación de todas las pandemias

En su Misa en Santa Marta, Francisco recuerda el Día de Oración promovido por el Alto Comité para la Hermandad Humana y pide al Señor por el fin de la pandemia de Covid-19. En su homilía, recordó que hay otras pandemias que causan millones de muertes, como la pandemia del hambre y la guerra, e invitó a pedirle a Dios que nos bendiga y tenga misericordia de nosotros.

 

VATICAN NEWS

Francisco ha presidido la Misa en la Casa Santa Marta el día en que la Iglesia celebra la fiesta de San Matías, Apóstol. En la introducción, ha recordado la hodierna Jornada de oración, ayuno y obras de caridad promovida por el Alto Comité de la Hermandad Humana, alentando a todos a unirse como hermanos, para pedirle a Dios la liberación de este mal:

“El Alto Comité para la Hermandad Humana ha convocado para hoy una jornada de oración, ayuno, para pedirle a Dios misericordia y piedad en este momento trágico de la pandemia. Todos somos hermanos. San Francisco de Asís dijo: «Todos hermanos». Y para esto, hombres y mujeres de todas las denominaciones religiosas, hoy, nos unimos en oración y penitencia, para pedir la Gracia de la curación de esta pandemia”.

En la homilía, el Papa comentó la primera lectura, tomada del Libro de Jonás, en la que el profeta invita al pueblo de Nínive a convertirse para no sufrir la destrucción de la ciudad. Nínive se convirtió y la ciudad se salvó de una pandemia, tal vez «una pandemia moral», observa el Papa. «Y hoy – subraya – todos nosotros, hermanos y hermanas de todas las tradiciones religiosas, rezamos: jornada de oración y ayuno, de penitencia, convocada por el Alto Comité para la Hermandad Humana. Cada uno de nosotros reza, las comunidades rezan, las confesiones religiosas rezan: rezan a Dios, todos los hermanos, unidos en la hermandad que nos une en este momento de dolor y tragedia».

Francisco además ha asegurado que «no esperábamos esta pandemia, llegó sin que nosotros lo esperáramos, pero ahora está aquí. Y mucha gente muere. Y muchas personas mueren solas y muchas personas mueren sin poder hacer nada”. En este sentido dice que puede venirnos el pensamiento de “pero a mí no me ha tocado, gracias a Dios que me salvé»: “¡Pero piensa en los demás! Piense en la tragedia y también en las consecuencias económicas, las consecuencias para la educación y lo que sucederá después”. «Y por esta razón hoy todos, – señala – hermanos y hermanas, de cualquier confesión religiosa, rezamos a Dios”.

«Quizás – señala el Papa – habrá alguien que dirá: «Pero esto es relativismo religioso y no se puede hacer». «Pero cómo que no se puede hacer, ¿no podemos rezar al Padre de todos? Cada uno reza como sabe, cómo puede, según su propia cultura. No estamos rezando unos contra otros, esta tradición religiosa contra esta, ¡no! Todos estamos unidos como seres humanos, como hermanos, rezando a Dios, de acuerdo con la propia cultura, de acuerdo con la propia tradición, de acuerdo con las propias creencias, pero hermanos y rezando a Dios, esto es lo importante: hermanos, ayunando, pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados, para que el Señor tenga misericordia de nosotros, para que el Señor nos perdone, para que el Señor detenga esta pandemia. Hoy es un día de hermandad, mirando al único Padre, hermanos y paternidad. Día de oración».

Esta pandemia – ha dicho Francisco – «vino como una inundación, vino de un sólo golpe. Ahora nos estamos despertando un poco. Pero hay muchas otras pandemias que hacen morir a las personas y no nos damos cuenta, miramos a otro lado. Somos un poco inconscientes ante las tragedias que están sucediendo en el mundo en este momento».

El Papa cita una estadística oficial, que no habla de la pandemia de coronavirus, sino de otra: «En los primeros cuatro meses de este año, 3 millones 700 mil personas murieron de hambre. Existe la pandemia del hambre. En cuatro meses, casi 4 millones de personas. Esta oración de hoy para pedirle al Señor que detenga esta pandemia debe hacernos pensar en las otras pandemias en el mundo. ¡Hay muchas! La pandemia de las guerras, del hambre y muchas otras. Pero lo importante es que hoy, juntos y gracias al coraje que ha tenido este Alto Comité para la Hermandad Humana, juntos hemos sido invitados a rezar según la propia tradición y a hacer un día de penitencia de ayuno y también de caridad, de ayuda a los demás. Esto es lo importante. En el libro de Jonás, escuchamos que el Señor, cuando vio cómo había reaccionado la gente, se convirtió, y el Señor detuvo, detuvo lo que quería hacer».

“Que Dios detenga esta tragedia – es la oración del Papa Francisco – que detenga esta pandemia. Que Dios se apiade de nosotros y detenga otras pandemias que son tan malas: la del hambre, la de la guerra, la de los niños sin educación. Y pedimos esto como hermanos, todos juntos. Que Dios nos bendiga a todos y tenga misericordia de nosotros».

 

El Papa invitó a hacer la comunión espiritual con esta oración:

“Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.”

 

El Papa Francisco terminó la celebración con la adoración y bendición eucarística y antes de abandonar la capilla dedicada al Espíritu Santo, se cantó la antífona mariana «Regina caeli», cantada durante el tiempo de Pascua:

 

“Regína caeli laetáre, allelúia. Quia quem merúisti portáre, allelúia. Resurréxit, sicut dixit, allelúia. Ora pro nobis Deum, allelúia.”

 

 

fuente: vaticannews.va

Catequesis del Papa: Dios está siempre cerca de nuestro corazón

En su segunda catequesis sobre la oración, que el Santo Padre ofreció desde la Biblioteca Privada del Palacio apostólico, Francisco recordó que Dios siempre está cerca de la puerta de nuestro corazón esperando que le abramos, y que a veces también llama a esa puerta, pero sin invadir porque es paciente. E invitó a unirse mañana a una jornada de oración, ayuno y obras de caridad para al Señor que salve a la humanidad

Vatican News

El Santo Padre celebró esta mañana la audiencia general, que durante este período de emergencia sanitaria se lleva a cabo desde la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico, ante la presencia de los prelados que lo acompañan y que proceden a realizar las lecturas correspondientes en diversos idiomas. Tras haber iniciado la semana pasada un nuevo ciclo de catequesis sobre el tema de la oración, Francisco ofreció su segunda reflexión en que se refirió a la oración del cristiano:

“Rezar no es algo externo ni marginal a nosotros, sino que es el misterio más íntimo de nosotros mismos, que nace como una invocación en lo profundo de nuestra persona y se extiende, buscando un ‘Tú’, que es Dios”

Como es costumbre, la catequesis se introdujo con una lectura bíblica, en esta ocasión con algunos versículos del Salmos 63 que manifiesta que Dios es la satisfacción del alma, tal como lo escribió David cuando estaba en el desierto de Judá:

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas. Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos (…). Está mi alma apegada a ti. Tu diestra me ha sostenido.

 

La oración surge en el corazón

En nuestro idioma Francisco resumió su catequesis explicando que “la oración nos pertenece a todos, a los hombres de todas las religiones, y probablemente también a los que no profesan ninguna”. “La oración – dijo el Papa – surge en el secreto de nosotros mismos, en ese lugar interior que los autores espirituales a menudo llaman el ‘corazón’”.

 

Para Dios no somos siervos, sino amigos e hijos suyos

Por otra parte, el Santo Padre afirmó que la oración del cristiano “surge de la revelación de ese ‘Tú’, con mayúscula, que se ha manifestado y ha venido a nuestro encuentro, dándonos confianza y revelándonos a Dios como un Padre bueno, que nos ama y nos comprende, que no nos considera siervos, sino amigos e hijos suyos”.

 

El Padre sigue amándonos

Francisco afirmó que el cristianismo ha abandonado cualquier relación de tipo «feudal» con Dios. También porque en el patrimonio de nuestra fe no hay expresiones como «sometimiento», «esclavitud» o «vasallaje», sino palabras como «alianza», «amistad», «comunión». De ahí que refiriéndose al gran razonamiento de despedida que Jesús dirigió a sus discípulos, el Papa recordó sus palabras: «Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su patrón; sino que los he llamado amigos, porque todo lo que he oído del Padre se los he dado a conocer». Ustedes no me han elegido a mí, sino que yo los he elegido a ustedes y los he destinado para que vayan y den fruto, y para que su fruto permanezca; para que todo lo que pedirán al Padre en mi nombre, se los conceda”.

Y concluyó recordando que en la oración del Padre Nuestro, “Jesús nos enseñó a pedir a Dios todo lo que necesitamos. No importa si nos sentimos culpables en nuestra relación con Él, si no hemos sido amigos fieles, ni hijos agradecidos; Dios continúa amándonos, porque Él siempre es fiel”.

 

Saludos del Papa

Al saludar cordialmente a los fieles de lengua española que siguieron esta catequesis a través de los medios de comunicación social, el Santo Padre los animó “a entablar esa relación filial, de amistad y confianza con el Señor, pidiéndole lo que necesitan para su vida y, de manera particular, por aquellos que están a nuestro lado y sabemos están necesitados, para que Dios, como Padre bueno, haga brillar su rostro sobre ellos y les conceda la paz”.

Sobre los fieles de lengua inglesa que se habían conectado y antes de bendecirlos, Francisco invocó sobre ellos y sus familias, en este tiempo de Pascua, la alegría y la fortaleza que vienen de Cristo resucitado.

De la misma manera, al saludar a los fieles de habla francesa el Papa les dejó una sugerencia: “Cuando oremos, esforcémonos por hablar con Dios con confianza, como un niño se dirige a su Padre, sin miedo ni distancia. Él siempre está cerca de nosotros, podemos contarle todo y pedirle todo. ¡Que Dios los bendiga!”.

A dirigir su saludo a todos los amigos de lengua alemana, Francisco les dijo: “Los muchos ejemplos de amor que Dios nos ha dado son una fuerte invitación a amarnos con todas las personas que encontramos, incluso en estos tiempos en los que la vida nos obliga a una convivencia un poco difícil. Que el Espíritu Santo los colme de su caridad y alegría”.

 

A los fieles de lengua árabe que también siguieron este encuentro a través de los medios de comunicación, Francisco les dijo que la oración es la forma de comunicarse y de escuchar a Dios. A lo que añadió textualmente:

“Con este espíritu acepté la invitación del Alto Comité de la Hermandad Humana para dedicar la jornada de mañana, 14 de mayo, a la oración, el ayuno y las obras de caridad. Invito y animo a todos a unirse a este evento. Unámonos como hermanos para pedirle al Señor que salve a la humanidad de la pandemia, que ilumine a los científicos y que cure a los enfermos. ¡Que el Señor los bendiga a todos y los proteja siempre de todo mal!”

 

Virgen de Fátima

“Que Nuestra Señora de Fátima, cuya memoria celebramos hoy, interceda por cada uno de ustedes. Que Dios los bendiga”

A los oyentes de habla portuguesa, en este 13 de mayo, el Papa los animó a todos “a conocer y seguir el ejemplo de la Virgen María”. Y les recordó para ello: “Tratemos de vivir este mes con una oración diaria más intensa y fiel, sobre todo con el rezo del Rosario, como recomienda la Iglesia obedeciendo a un deseo repetidamente expresado en Fátima por Nuestra Señora. Bajo su protección, los dolores y aflicciones de la vida serán más soportables. ¡Que Dios los bendiga!”.

También a los fieles polacos el Santo Padre les recordó, al saludarlos, que hoy celebramos la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Fátima, precisamente en el día en que se cumplen treinta y nueve años del atentado contra Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro:

“Volvemos con el pensamiento a sus apariciones y su mensaje transmitido al mundo, así como al atentando contra San Juan Pablo II, que veía la intervención maternal de la Santa Virgen en la salvación de su vida. En nuestra oración pidamos a Dios, por intercesión del Inmaculado Corazón de María, la paz para el mundo, el fin de la pandemia, el espíritu de penitencia y nuestra conversión. Los bendigo de corazón”

Al dirigirse a los fieles de habla italiana, en el aniversario de la primera Aparición a los pequeños videntes de Fátima, el Papa Francisco los invitó “a invocar a la Virgen María para que cada uno persevere en el amor a Dios y al prójimo”.

También dirigió un pensamiento especial a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos y a los recién casados, a quienes les dijo:

“Recurran constantemente a la ayuda de la Virgen; en Ella encontramos una madre cariñosa y tierna, refugio seguro en las adversidades. ¡Mi bendición para todos!”

fuente: vaticannews.va

Fátima. El Papa: unidos a la Virgen, invocamos la paz y el fin de la pandemia

En sus saludos durante la audiencia general, el Papa Francisco recuerda hoy la memoria de la Santísima Virgen María de Fátima, en el aniversario de la primera aparición a los tres pastorcitos, el 13 de mayo de 1917. En cumplimiento de las medidas de seguridad para evitar la propagación de Covid-19, mientras tanto, en el Santuario Mariano de Portugal este año las celebraciones también tienen lugar en streaming. Mensaje a los fieles del Rector, Padre Carlos Cabecinhas.

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

En el día en que la Iglesia conmemora la primera aparición de la Virgen María a los pastorcillos de Fátima, que tuvo lugar el 13 de mayo de 1917, el Papa Francisco nos exhorta a perseverar «en el amor a Dios y al prójimo». Lo hizo en los saludos al final de la audiencia general, desde la Biblioteca del Palacio Apostólico.

En el aniversario de la primera aparición a los pequeños videntes de Fátima, los invito a invocar a la Virgen María para que cada uno persevere en el amor a Dios y al prójimo.

 

La vía de la conversión

Hace tres años en la parroquia del Santuario Mariano de la ciudad portuguesa, el mismo Pontífice recordó la aparición de la Madre del Cielo en la Cova de Iría, exactamente un siglo antes, en la misa con el rito de la canonización de Francisco y Jacinta Marto, los dos pastorcitos que, con su prima Lúcia dos Santos, asistieron a las apariciones de la «Señora tan bella». Hoy, también en sus saludos en portugués, Francisco recuerda el ejemplo de la Virgen María, invitándonos a vivir este mes de mayo con una oración diaria «más intensa y fiel», en particular recitando el Rosario, «como recomienda la Iglesia obedeciendo a un deseo repetidamente expresado en Fátima por la Virgen»: bajo su protección -asegura el Papa- «los dolores y las aflicciones de la vida serán más llevaderos», siguiendo las enseñanzas de Cristo.

Todos unidos a la Virgen: que nos acompañe en este camino de conversión diaria a Jesús.

 

San Juan Pablo II y Nuestra Señora de Fátima

En su saludo a los fieles polacos, Francisco les invitó a volver con el pensamiento a las apariciones de Nuestra Señora de Fátima y «a su mensaje transmitido al mundo, así como al atentado contra San Juan Pablo II, que en la salvación de su vida vio la intervención maternal de la Virgen Santa».

En nuestra oración pedimos a Dios, por intercesión del Inmaculado Corazón de María, la paz para el mundo, el fin de la pandemia, el espíritu de penitencia y nuestra conversión.

En una época de pandemia, como la que estamos viviendo por la emergencia del coronavirus, el Papa Francisco abraza a los fieles de todo el mundo por radio y televisión y por streaming. De la misma manera, sin la presencia física de los creyentes, se están llevando a cabo las celebraciones en Portugal en este momento, de acuerdo con las medidas de seguridad para evitar la propagación de Covid-19. Consagrado el país al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, se decidió suspender la tradicional peregrinación internacional. Anoche el rezo del Rosario fue transmitido en directo por streaming, hoy la Misa Internacional presidida en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario por el Obispo de Leiria-Fátima, el Cardenal António Augusto dos Santos Marto, que fue saludado por el Pontífice durante la audiencia general.

 

El mensaje del Rector del Santuario Mariano

En este 13 de mayo, el Santuario de Fátima todavía tiene «la dimensión del mundo», informa el Rector, Padre Carlos Cabecinhas, en un mensaje de audio, invitando a estar «unidos con el corazón». 1917 fue también una época de pandemia debido a la propagación de la llamada gripe española. En Fátima, recuerda el Rector, María vino «a traer un mensaje de esperanza en un tiempo igualmente marcado por tantas tribulaciones». «No te desanimes, nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios», le dijo la Virgen a Lucía. La esperanza es el mensaje de Fátima para todos los hombres y mujeres del mundo. Y en este año 2020, una oración especial nos dona el coraje de continuar nuestras vidas hacia el día en que estaremos físicamente juntos de nuevo en la Cova de Iría, subraya el Rector del Santuario de Fátima: «Que esta esperanza de días diferentes nos anime y nos guíe hasta el día en que, ciertamente, podamos volver a estar todos juntos en la Cova de Iría para celebrar nuestra fe».

fuente: vaticannews.va