El Papa: “El Espíritu Santo es la unidad que reúne a la diversidad”

El Papa en su homilía en la Misa en la Solemnidad de Pentecostés, pide al Espíritu Santo, que nos libre de la parálisis del egoísmo y encienda en nosotros el deseo de servir, de hacer el bien. Porque como dijo, lo peor de esta crisis es desaprovecharla, encerrándonos en nosotros mismos. “Debemos ser constructores de unidad, para llegar a ser una sola familia”.

 

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

“«Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu», escribe el apóstol Pablo a los corintios; y continúa diciendo: «Hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios». Diversidad-unidad: San Pablo insiste en juntar dos palabras que parecen contraponerse. Quiere indicarnos que el Espíritu Santo es la unidad que reúne a la diversidad; y que la Iglesia nació así: nosotros, diversos, unidos por el Espíritu Santo”.

Con estas palabras, el Papa Francisco explicó en la homilía, en la misa por la celebración de la Solemnidad de Pentecostés, que así como los apóstoles eran diversos entre ellos, sin embargo formaron “un solo pueblo: el pueblo de Dios, plasmado por el Espíritu, que entreteje la unidad con nuestra diversidad, y da armonía, porque el Espíritu, es armonía, dijo el Papa. El Espíritu es la unidad que reúne a la diversidad. Jesús no cambió a los apóstoles, no los uniformó, ni convirtió en ejemplares producidos en serie. Jesús dejó las diferencias que caracterizaban a cada uno de ellos: los pescadores, quien era gente sencilla, quien recaudador de impuestos.

Había dejado sus diferencias y, ahora, expresó Francisco, ungiéndolos con el Espíritu Santo, los une. La unión se realiza con la unción. En Pentecostés los Apóstoles comprendieron la fuerza unificadora del Espíritu.

 

Alcanzar la unidad por el Espíritu Santo

Y hoy día, se preguntó el Santo Padre, nosotros en medio de nuestras diferencias: de opinión, de elección, de sensibilidad. El Papa nos pide que no caigamos en la tentación de querer defender a capa y espada las propias ideas, considerándolas válidas para todos, y en llevarnos  bien sólo con aquellos que piensan igual que nosotros. Esta es una fe, manifestó, construida a nuestra imagen y no es lo que el Espíritu quiere. La humanidad, dentro de las diferencias, alcanza la unidad por el Espíritu Santo, porque, como dijo Francisco, el Espíritu Santo nos recuerda que, ante todo, somos hijos amados de Dios.

“El Espíritu desciende sobre nosotros, a pesar de todas nuestras diferencias y miserias, para manifestarnos que tenemos un solo Señor, Jesús, y un solo Padre, y que por esta razón somos hermanos y hermanas. Empecemos de nuevo desde aquí, miremos a la Iglesia como la mira el Espíritu, no como la mira el mundo”.

 

El secreto de la unidad: donarse

La mirada mundana, dijo el Pontífice, ve estructuras que hay que hacer más eficientes; la mirada espiritual ve hermanos y hermanas mendigos de misericordia. El Espíritu nos ama y conoce el lugar que cada uno tiene en el conjunto: para Él no somos confeti llevado por el viento, sino teselas irremplazables de su mosaico. El día de Pentecostés, en la primera obra de la Iglesia: el anuncio, los Apóstoles salen a proclamar el Evangelio, sin ninguna estrategia ni plan pastoral. Se lanzan, dijo el Papa, corriendo riesgos, poco preparados, salen con el solo deseo que les anima: dar lo que han recibido. Porque es ese el secreto de la unidad, y del Espíritu, donarse.

“Porque Él es don, vive donándose a sí mismo y de esta manera nos mantiene unidos, haciéndonos partícipes del mismo don. Es importante creer que Dios es don, que no actúa tomando, sino dando. ¿Por qué es importante? Porque nuestra forma de ser creyentes depende de cómo entendemos a Dios. Si tenemos en mente a un Dios que arrebata y se impone, también nosotros quisiéramos arrebatar e imponernos: ocupando espacios, reclamando relevancia, buscando poder. Pero si tenemos en el corazón a un Dios que es don, todo cambia. Si nos damos cuenta de que lo que somos es un don suyo, gratuito e inmerecido, entonces también a nosotros nos gustaría hacer de nuestra vida un don”.

 

Examinar nuestro corazón

El Papa pide a cada uno de nosotros, que examinemos que nos impide darnos al otro, si dentro de nosotros tenemos a los “tres enemigos del don”: el narcisismo, el victimismo y el pesimismo.

El narcisismo, que lleva a la idolatría de sí mismo y a buscar sólo el propio beneficio. Y en esta pandemia que el mundo sufre, duele ver en la humanidad el narcisismo, gente que se preocupa de sus propias necesidades, que es indiferente a las de los demás, que  no admite las propias fragilidades y errores.

El victimismo, es peligroso, dijo Francisco. El victimista está siempre quejándose de los demás: “Nadie me entiende, nadie me ayuda, nadie me ama, ¡están todos contra mí!”.  Y al respecto, en el drama que vive actualmente la humanidad, que grave es el victimismo, exclamó el Papa, pensar que no hay nadie que nos entienda y sienta lo que vivimos. Y el pesimista que “arremete contra el mundo entero, pero permanece apático y piensa: “Mientras tanto, ¿de qué sirve darse? Es inútil”. Y así, en el gran esfuerzo que supone comenzar de nuevo, qué dañino es el pesimismo, ver todo negro y repetir que nada volverá a ser como antes”.

El pesimista, es quien piensa que que ya no hay esperanza, y hoy día dijo por último el Papa Francisco, nos encontramos ante una carestía de esperanza y necesitamos valorar el don de la vida, el don que es cada uno de nosotros. Por esta razón, necesitamos el Espíritu Santo, don de Dios que nos cura del narcisismo, del victimismo y del pesimismo.

fuente: vaticannews.va

Pentecostés: el Papa retoma el rezo del Regina Coeli con fieles en la plaza de San Pedro

El próximo domingo 31 de mayo, el Papa celebrará la misa de Pentecostés en la Basílica Vaticana sin la participación de los fieles y desde la ventana de su estudio privado retomará el rezo del Regina Coeli permitiendo el acceso a la Plaza de San Pedro. La policía controlará que se respeten las medidas de seguridad para prevenir el contagio del coronavirus.

Ciudad del Vaticano

Tal como informa a través de un comunicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede, con motivo de la solemnidad de Pentecostés del próximo domingo 31 de mayo, el Papa celebrará la Santa Misa en vivo, a las 10 de la mañana (hora local) sin la participación de los fieles, en la Capilla del Santísimo Sacramento de la Basílica Vaticana.

Inmediatamente después, a las 12 del mediodía, reanudará el rezo de la oración del Regina Coeli con los fieles en la Plaza de San Pedro, donde la policía garantizará un acceso seguro, controlando que las personas puedan respetar la distancia interpersonal necesaria.

El pasado 8 de marzo, Francisco, adaptándose a las normas de seguridad anticontagio del coronavirus previstas por la propagación de la pandemia de Covid-19, se trasladó a la Biblioteca del Palacio Apostólico para el rezo del Ángelus, así como para la catequesis de las audiencias generales posteriores:

«Es un poco extraño esta oración del Ángelus hoy – decía Francisco en aquella ocasión a quienes seguían la oración en streaming – con el Papa «enjaulado» en la biblioteca, pero te veo, estoy cerca de ti».

Y desde entonces, de hecho, las cámaras lo han visto a menudo, al final de la oración del domingo, asomándose por la ventana de su estudio privado para bendecir ya sea, a la plaza vacía o a los pocos fieles que lentamente volvían para animarla.

fuente: vaticannews.va

Cómo rezar el Rosario con el Papa el sábado 30 de mayo

Únete al Papa Francisco en el rezo del Santo Rosario el sábado 30 de mayo, para poner fin a la pandemia de Covid-19. Las formas de participar se indican a continuación.

El Papa Francisco insta una vez más a toda la humanidad a rezar juntos para obtener la ayuda divina durante la pandemia de coronavirus. El sábado 30 de mayo, a las 5:30 PM hora de Roma, el Papa dirigirá el rezo del Rosario a todo el mundo desde la Gruta de Lourdes en los jardines del Vaticano.

 

“Todos unidos con el Papa Francisco para rezar el Rosario junto a los Santuarios del Mundo a fin de pedir a la Virgen ayuda y consuelo durante la pandemia”

Unidos en la oración con María

El evento tiene lugar bajo el título: «Perseverantes y unidos en la oración junto a María» (cfr. Hch 1, 14). Está organizado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Acompañarán al Papa en la oración algunos fieles en representación de las diversas categorías de personas particularmente afectadas por el virus. En el rezo del Rosario se sucederán un neumólogo del Hospital San Felipe Neri y una enfermera del Policlínico Humberto I, en nombre de todo el personal sanitario que trabaja en primera línea en los hospitales; una persona sanada del Covid-19 y una persona que ha sufrido luto por el Coronavirus, y que, como muchos otros, no pudo ofrecer consuelo o un último adiós a quien estaba en la cama de un hospital, para señalar a cuántos están personalmente afectados por el virus; un voluntario de Protección Civil con su familia, a fin de representar a los que han trabajado para hacer frente a esta emergencia y a todo el amplio mundo del voluntariado; una dependiente farmacéutica y una periodista de televisión, para recordar a todas las personas que, incluso durante la pandemia, siguieron prestando su precioso servicio en favor de los demás; una joven familia que tuvo un hijo durante la pandemia, signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte; el capellán del Hospital Spallanzani, la Superiora General de las Hijas de San Camilo, las Hermanas de Grottaferrata que fueron infectadas en masa por el virus, para subrayar el compromiso de los sacerdotes y religiosos cercanos a los afectados por la enfermedad. Confiamos al Señor, en particular a todas nuestras familias, en este momento de prueba, junto con nuestras intenciones.

Petición de protección

A medida que el mes mariano de mayo se acerca a su fin, el Papa Francisco está llevando las pruebas y tribulaciones de la gente de todo el mundo a los pies de María.

El rezo del Rosario del sábado es otro signo de cercanía y consuelo para los afectados por el coronavirus, con la certeza de que nuestra Madre Celestial nunca rechaza nuestras súplicas de protección.

Cómo participar

El evento será transmitido en vivo a todo el mundo en los canales del Vaticano, con comentarios en español.  (Igualmente puede seguir el rezo por nuestra frecuencia 104.3 FM y a través de redes sociales).

 

fuente: vaticannews.va

 

Sábado 30 de mayo la oración del Rosario con el Papa Francisco

En directo en conexión con el mundo entero, el sábado 30 de mayo a las 17.30 horas, desde la Gruta de Lourdes en los Jardines del Vaticano, se elevará a una sola voz con el Papa la oración a la Virgen María para pedir ayuda y socorro en la pandemia. Todos los Santuarios del mundo están invitados a participar.

Ciudad del Vaticano

«Unidos en la oración para invocar la ayuda y el socorro de la Virgen María en la pandemia y para confiar al Señor a la entera humanidad «. El sábado 30 de mayo, a las 17:30, el Papa Francisco presidirá el rezo del Santo Rosario desde la Gruta de Lourdes en los Jardines del Vaticano. La celebración mariana, transmitida en directo en mundovisión, es promovida por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, sobre el tema «Asiduos y concordes en la oración, junto con María (Hechos 1,14)». Los santuarios del mundo se unirán en la oración, con una especial participación de las familias, recuerda un comunicado del mismo Consejo Pontificio. «Un momento de oración mundial para aquellos que deseen unirse al Papa Francisco en la víspera del Domingo de Pentecostés».

 

Representantes de los afectados por el coronavirus

Las docenas serán recitadas por algunas mujeres y hombres que representan diversas categorías de personas particularmente afectadas por el virus, informa el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización precisando que estarán presentes un médico y una enfermera, en representación de todo el personal sanitario empeñado en primera línea en los hospitales; una persona curada y una que ha perdido un familiar, por todos aquellos que hayan sido tocados personalmente por el coronavirus; un sacerdote, un capellán hospitalario y una religiosa enfermera, por todos los sacerdotes y personas consagradas cercanas a los que padecen la enfermedad; un farmacéutico y un periodista, en representación de todos aquellos que, incluso durante el período de la pandemia, siguieron prestando su servicio en nombre de los demás; un voluntario de la Protección Civil con su familia, por quienes trabajaron para hacer frente a esta emergencia y por todo el vasto mundo del voluntariado; y una familia joven, a la que nació un niño precisamente este periodo, signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte.

 

Un signo de cercanía a quienes sufren

«A los pies de María el Santo Padre pondrá las muchas angustias y dolores de la humanidad, agravados ulteriormente por la propagación del Covid-19», se lee en la nota. «La cita para el final del mes mariano es un signo más de cercanía y consuelo para quienes, de diversas maneras, han sido afectados por el coronavirus, en la certeza de que la Madre Celestial no desatiende las peticiones de protección».

 

Santuarios del mundo unidos en oración con Francisco

Para el momento de oración junto al Santo Padre, se conectarán los mayores santuarios de los cinco continentes: de Europa, Lourdes, Fátima, San Giovanni Rotondo, Pompeya, Czestochowa; de los Estados Unidos de América, el santuario de la Inmaculada Concepción (Washington D.C.); de África, el santuario de Elele (Nigeria) y de Notre-Dame de la Paix (Costa de Marfil); de América Latina, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (México), Chiquinquirá (Colombia), de Luján y Milagro (Argentina).di Guadalupe (Messico), di Chiquinquira (Colombia), di Lujan e di MIlagro (Argentina).

 

fuente: vaticannews.va

Homilía de San Juan Pablo II durante el Consistorio del 25 de mayo de 1985

Al conmemorar el 35 Aniversario de la creación del primer Cardenal de Nicaragua y Centroamérica, Monseñor Miguel Obando Bravo (SDB); compartimos con ustedes la Homilía íntegra de San Juan Pablo II durante el Consistorio esa mañana del sábado 25 de mayo de 1985.

CONSISTORIO ÚNICO

HOMILÍA DE JUAN PABLO II

Sábado 25 de mayo de 1985

«Cantemos al Señor con voz de alegría».

  1. Sí, venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; Sí, queridos fieles, que hoy se han reunido en esta plaza incluso desde lugares muy distantes, tenemos razones para cantarle al Señor en agradecimiento por el solemne evento que nos permite vivir: el Colegio de Cardenales se enriquece esta mañana con veintiocho nuevos miembros. .Si bien felicito cordialmente a los elegidos, asegurándoles mi estima y afecto, deseo ofrecer un saludo respetuoso a las Delegaciones de los diversos países, así como a las Representaciones de las numerosas Diócesis, que han querido estar presentes para coronar a los nuevos Cardenales.

«Cantemos al Señor con voz de alegría». Estas palabras expresan bien los sentimientos que nos animan a todos. Lo que se está logrando hoy tiene un significado significativo para la vida de la Iglesia, que camina por los caminos del mundo y de la historia. Lo que este significado nos deja claro por la Palabra de Dios que hemos escuchado hace un momento. Cristo renueva a estos elegidos la entrega dada a los apóstoles a punto de partir para la primera misión evangelizadora: deben ir al encuentro de sus hermanos «con la prudencia de la serpiente y con la sencillez de la paloma» (cfr. Mt 10, 16), trayendo a todos las «buenas noticias» de salvación. No deben hacerse ilusiones sobre la bienvenida que se les reservará. No pocas veces se les hará una señal de contradicción y, a veces, incluso de persecución.

Por esta razón, ¿tendrán que abandonarse al desánimo y al pesimismo? Las advertencias de Cristo van en la dirección opuesta. Tres veces Jesús exhorta a los Apóstoles a «no tener miedo», «no dejarse llevar por el miedo», «no tener miedo» (cf. ibid . 10, 26. 28. 31), es decir, cultivar una actitud de confianza. seguridad y abandono radical. Y esto, eso sí, aunque no los engañe sobre los posibles desarrollos de su relación personal: su misión también los llevará a medirse contra «los que matan el cuerpo» ( Ibid. 10, 28) y en esta comparación su vida puede ser sacrificada. Sin embargo, a pesar de esto, deben seguir confiando. ¿Porque? La razón es doble: en primer lugar, porque nuestro Padre Celestial, que también sabe acerca del gorrión que cae sin vida al suelo, sabe todo acerca de sus hijos, incluida la cantidad de cabello en la cabeza (cf. Mt 10, 30 s.). Por lo tanto, pueden estar seguros: pase lo que pase, no habrá nada inesperado; nada que no sea parte de un plan providencial, cuyo resultado final será una mayor alegría para el discípulo mismo, que ha sido probado.

La segunda razón es que «no hay nada oculto que no deba revelarse y secreto que no debe revelarse» ( Ibid . 10, 26). El mensaje, que por el momento Jesús confía «en el oído» de sus apóstoles, luego será «proclamado en los tejados» (cf. Ibid. 10, 27), es decir, claramente resonará en el oído de todos. La palabra del Evangelio posee en sí misma una fuerza imparable, que la proyecta hacia el mundo y hacia el futuro. Puede intentar oponerse y sofocarlo, pero al final superará todas las barreras, alcanzará cada región, ganará el corazón de cada persona de buena voluntad.

Dos mil años de historia confirman la verdad de esta predicción de Cristo: el Evangelio ha cruzado los mares y ha ido más allá de las fronteras de las regiones más impermeables de la tierra. No es que los ostracismos y las persecuciones hayan cesado mientras tanto: también desde este punto de vista, la palabra de Cristo continúa teniendo una implementación precisa. Pero los creyentes de hoy ya pueden saber a partir de ahora cuáles serán los resultados finales de la angustia a la que están sometidos en el presente: los anunciadores del Evangelio también pueden ser encarcelados, pero el anuncio de los que son portadores no será así (Cfr. 2 Tim. 2, 9).

  1. La palabra del Evangelio también saldrá victoriosa en las persecuciones de hoy y cruzará el umbral ahora del nuevo milenio para llevar a las generaciones venideras la promesa del perdón y el anuncio de la esperanza.

Por lo tanto, con razón, la Primera Carta de Pedro exhorta: «Humíllense bajo la poderosa mano de Dios, para que se exalten en el momento adecuado, arrojando todas sus preocupaciones en él, porque él se preocupa por ustedes» ( Pt 5, 6-7). El abandono humilde y confiado en las manos de Dios es la actitud correcta del mensajero bajo prueba.

«DiO se preocupa por ti»: esta preocupación por Dios por el destino de sus hijos es el fundamento sobre el cual descansa la confianza de la Iglesia de todos los tiempos. Es una confianza bien colocada, porque la preocupación del Padre ha ido tan lejos como para enviar a la comunidad de creyentes la Tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, a permanecer con ella para siempre: «Rezaré al Padre – prometió Cristo – y él lo hará él dará otro Consolador para que se quede contigo para siempre «( Jn 14:16 ).

Nos estamos preparando para revivir el grandioso evento de Pentecostés mañana: la Iglesia se reúne hoy en oración alrededor de María, como la comunidad primitiva se reunió en el Cenáculo de Jerusalén, para prepararse para darle la bienvenida a Aquel que viene a «convencer al mundo con respecto al pecado , a la justicia y al juicio «(cf. Ibid . 16, 8), es decir, Aquel que viene a dar a la Iglesia la fuerza necesaria para enfrentar el mundo y ser testigo de la condenación del pecado, la derrota de Satanás y el triunfo de la justicia de Dios.

  1. Esta víspera de Pentecostés reverbera en el Consistorio de que estamos celebrando una luz particular. Personas de diferentes partes del mundo están llamadas a formar parte del Colegio de Cardenales. En ellos se representan iglesias geográficamente distantes entre sí, pero profundamente unidas en el vínculo de la caridad de Cristo.

Multiplicidad y unidad: este es un hecho que nos invita a reflexionar. En el Colegio de Cardenales se ponen de manifiesto dos dimensiones esenciales de la Iglesia, que es universal y particular. Siempre lo ha sido, desde el principio. Ya en Jerusalén, la comunidad primitiva reunida alrededor de los Apóstoles era al mismo tiempo «particular» y «universal»: era «articulada» porque estaba vinculada a un lugar específico, precisamente Jerusalén; y al mismo tiempo era «universal», porque reunía a personas de diferentes naciones, que tenían su propio idioma, cultura, costumbres y tradiciones.

El evento, que estamos experimentando hoy, propone esta doble dimensión de la Iglesia: los nuevos Cardenales están asociados con un vínculo particular con la Iglesia de Roma, que los Apóstoles Pedro y Pablo fundaron con palabra y sangre. Sin embargo, dan testimonio al mismo tiempo de la extensión universal de la Iglesia: de hecho, hay personas de las más diversas partes del mundo, miembros de iglesias muy antiguas, que cuentan con tradiciones venerables, y exponentes de iglesias fundadas en tiempos más cercanos a nosotros. , en el cual, sin embargo, la semilla del Evangelio ya ha madurado abundantes cosechas.

Los tesoros de diferentes culturas se unen hacia esta Iglesia de Roma a través de su gente; Con ellos, las experiencias humanas y las conquistas de pueblos con una historia de mil años se convierten en parte de la herencia de la sabiduría que los siglos han acumulado en la Sede de Pedro. Al mismo tiempo, el sentido vivo de catolicidad, que se respira en esta ciudad donde la Providencia quería colocar el centro del cristianismo, fluye de regreso a las Iglesias en las que ejercen su ministerio o se expresa en la actividad que realizan en las diferentes cuerpos de la Santa Sede. Entre los nuevos Cardenales, numerosos prestan su servicio fiel y válido a la Sede Apostólica, en el que aportan la contribución de su experiencia y sus mejores energías.

  1. El misterio de la unidad y la pluralidad de la Iglesia, por lo tanto, se afirma también en el evento de hoy. Hoy queremos celebrar este misterio con gozosa gratitud, mientras nos preparamos para recibir un nuevo derramamiento del Espíritu sobre la solemnidad de Pentecostés. Lo que estamos experimentando hoy es verdaderamente un evento de Pentecostés, en el cual se nos da la experiencia de una presencia particular del Espíritu «consolador» prometido por Cristo a su Iglesia.

Lo invocamos hoy con particular fervor, para que pueda descender sobre los nuevos Cardenales, llenándolos con sus regalos. Que cada uno de ellos sea fiel a sus tareas de «usque ad sanguinis effusionem», hasta el derramamiento de sangre, de acuerdo con la antigua fórmula que tiene en el color púrpura de su insignia una respuesta precisa y expresiva.

Al mismo tiempo, queremos entender en nuestra oración a todos los pastores de la Iglesia, que deben medirse contra las fuerzas del mal presentes en el mundo. Por todos estos testigos de los sufrimientos de Cristo (Cfr. 1 Pt 5, 1) imploramos luz, coraje, constancia, para que, fieles a la misión recibida, sepan entregarse a su rebaño con intenso amor pastoral, en la perspectiva de la «corona de gloria que no la hace marchitar» (cf. ibid . 5, 4).

Y recemos también por todos los fieles dispersos por todo el mundo, para que en medio de las pruebas diarias puedan ser «firmes en la fe» ( Ibid . 5, 9).

«¡Veni, Sancte Spiritus!», Invocamos con toda la Iglesia. «Ven, Espíritu Santo / envíanos del cielo / un rayo de tu luz». Sí ven ! La Iglesia espera tu ayuda. Ven y no dejes que se pierda en los caminos del mundo, pero, apoyado por el calor de tu luz, camina con seguridad hacia el Novio, hacia quien suspira con todo el ímpetu de su corazón (cf. Rev 22, 17).

¡Ven, Espíritu divino! Amén.

Saludo a las delegaciones de los países de habla inglesa que vinieron al Consistorio. Su presencia aquí hoy es un signo de su estima por los nuevos Cardenales, y una expresión de la importancia que le da a su papel en la Iglesia de Dios. Están llamados a ejercer un servicio pastoral especial en la Iglesia, a ser testigos de su universalidad y a colaborar de manera especial con el Sucesor de Pedro. Una vez más, todos celebramos el misterio de la unidad de la Iglesia.

Deseo saludar con afecto a todas las personas de lengua española aquí presentes, de modo particular a los familiares, diocesanos y amigos de los nuevos Cardenales, así como a las Delegaciones de sus representantes Países. Pido a Dios que este acontecimiento  eclesial para cada uno de vosotros sea un Nuevo motivo de alegría, de paz y de esperanza cristianas que os haga sentir más unidos a la Iglesia universal. Esa unión en la fe y el amor, corroborada por la presencia del Espíritu Santo, siga animando ahora y siempre todos los momentos de vuestra vida.

ALOISIO DADAGLIO, diaconiam S. Pii V ad locum vulgo «Villa Carpegna» ;

  1. SIMONI LOURDUSAMY,diaconiam S. Mariae de Gratias ad Fornaces extra Portam Equitum; * *

FRANCISCO A. ARINZE, diaconiam S. Ioannis en Pinea ; * *

IOΑΝΝI FRANCISCO FRESNO LARRA Í N, titulum S. Mariae Immaculatae Lourdensis ad Viam Boeceam ; * *

AΝTOΝIO INOOCENTI, diaconiam S. Mariae en Aquiro ;

MICHAELI OBANDO BRAVO, titulo S. Ioannis Evangelistae en espinaceto ;

AGUSTINO MAYER, diaconiam S. Anselmi en Aventino ;

ANGELO SUQU Í EN GOICOECHEA, titulo Praecelsae Dei Matris ;

IOΑΝΝI HIERONYMO HAMER, diaconiam S. Sabae ;

RICHARDO VIDAL, titulo Ss. Petri et Pauli en Via Ostiensi ;

HENRICO ROMANO GULBINOWICZ, titulum Immaculatae Conceptionis Mariae ad Cryptam Rubram ;

PAULO TZADUA, titulum Ss.mi Nominas Mariae ad Viam Latinam ;

IOSEPHO TOMKO, diaconiam Iesu Boni Pastoris ad locum vulgo «Montagnola» ;

MYROSLAO IVANO LUBACHIVSKY, titulum S. Sophiae en Via Boccea ; * *

AΝDREAE DESKUR, diaconiam S. Caesarei en Palatio ;

PAULO POUPARD, diaconiam S. Eugenii Papae ;

ALOISIO ALBERTO VACHON, titulo S. Pauli a Cruce en «Corviale» ; * *

ALBERTO DECOURTRAY, titulum Ss.mae Trinitatis en Monte Pincio ;

ROSALIO IOSEPHO CASTILLO LARA, diaconiam Dominae Nostrae de Coromoto apud S. Ioannem a Deo ;

FRIDERICO WETTER, titulum S. Stephani en Coelio Monte ;

SILVANO PIOVANELLI, titulum S. Mariae Gratiarum ad Viam Triumphalem ; * *

HADRIANO SIMONIS, titulum S. Clementis ;

EDUARDO GAGNON, diaconiam S. Helenae extra Portam Praenestinam ;

ALFONSO STICKLER, diaconiam S. Georgii en Velabro ;

BERNARDO F. LAW, titulum S. Susannae ;

IOANNI I. O’CONNOR, titulo Ss. Ioannis y Pauli ;

IACOBO BIFFI, titulo Ss. Ioannis Evangelistae et Petronii ; * *

PETRO PAVAN, diaconiam S. Francisca en Paula ad Montes .

* Litteris Apostolicis, sub plumbo datis die tertio mensis Maii a. 1985, ad hanc dignitatem evectum vel evectam.

© Copyright 1985 – Editorial del Vaticano

El Papa: la misión es un don gratuito del Espíritu, no el resultado de estrategias

Mensaje de Francisco a las Obras Misionales Pontificias: evitar la auto-promoción y la celebración publicitaria de las propias iniciativas. Ser misioneros es el reflejo de la gratitud por lo recibido.

 

VATICAN NEWS

El anuncio del Evangelio es «otra cosa con respecto a cualquier proselitismo político o cultural, psicológico o religioso». La misión es un don gratuito del Espíritu y no puede confiarse a «cursos de capacitación dedicados» ni puede confiarse a esos «sistemas eclesiásticos» que «parecen ser absorbidos por la obsesión de promocionarse a sí mismos y sus propias iniciativas», tal vez «en publicidad». Francisco vuelve a reflexionar sobre los fundamentos de la misión cristiana con un mensaje a las Obras Misionales Pontificias (OMP), que deberían haberse reunido en Roma para la asamblea general anual, pospuesta debido a la pandemia.

 

Fundamentos de la misión

Francisco recuerda que el «rasgo genético más íntimo» de la misión de la Iglesia es «ser obra del Espíritu Santo y no una consecuencia de nuestras reflexiones e intenciones». Recibir la alegría del Espíritu «es una gracia» y es «la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio». La salvación «no es la consecuencia de nuestras iniciativas misioneras, ni de nuestros discursos sobre la encarnación de la Palabra» sino que «solo puede suceder a través de la mirada del encuentro con él, que nos llama» y, por lo tanto, puede ser la consecuencia y la reverberación de Alegría y gratitud. Anuncia el Evangelio quien da testimonio de la obra de Otro.

 

Rasgos distintivos

Tomándolos de la exhortación Evangelii gaudium, Francisco describe los rasgos distintivos de la misión. En primer lugar, el atractivo: la Iglesia crece en el mundo por atracción y no por proselitismo, y «si se sigue a Jesús feliz de sentirse atraído por él, los otros lo notarán». Y pueden sorprenderse». Otras características son la gratitud y la gratuidad, porque «el fervor misionero nunca se puede obtener como resultado del razonamiento o el cálculo», o porque hay una obligación en este sentido, pero es «un reflejo de la gratitud». Luego está la humildad, porque si la felicidad y la salvación «no son nuestra posesión» o una meta alcanzada por nuestros méritos, el Evangelio «solo puede anunciarse con humildad», sin arrogancia. Aún así, existe la característica de facilitar, no complicar: la misión auténtica no agrega «cargas inútiles» a las vidas ya fatigadas de las personas, ni impone «caminos de entrenamiento sofisticados y laboriosos para disfrutar lo que el Señor dona con facilidad». Otras dos características distintivas son la proximidad a la vida «en acción», porque la misión llega a las personas «allí donde están y como están»; el «sensus fidei» del pueblo de Dios y la preferencia por los pequeños y los pobres, que «no es una opción opcional para la Iglesia».

 

Talentos para desarrollar

Mirando hacia el futuro, Francisco recuerda que las Obras Misionales Pontificias «nacieron espontáneamente, del fervor misionero expresado por la fe de los bautizados» y están vinculadas al sensus fidei del Pueblo de Dios. Avanzaron en los dos caminos de oración y caridad; siempre han sido estimados por la Iglesia de Roma, y su vocación nunca ha sido vista como un «camino alternativo», una afiliación «externa» respecto a las formas de vida ordinarias de las Iglesias particulares. Se han convertido en una red generalizada en todos los continentes: una pluralidad que debe protegerse de las «aprobaciones ideológicas».

 

Errores a evitar

Luego, el Papa enumera algunas patologías que se ciernen en el camino de las Obras Misionales Pontificias. La primera es la autorreferencia, con el riesgo de prestar atención a la auto-promoción y celebrar las propias iniciativas en clave publicitaria». Luego está la ansiedad de mando, es decir, el reclamo de ejercer funciones de control hacia las comunidades a las que estos cuerpos deberían servir. Aún así, existe la patología del elitismo, la idea tácita de creer que pertenece a «una clase alta de especialistas». Está el aislamiento del pueblo, visto como «una masa inerte, que siempre necesita ser revivida y movilizada», como si «la certeza de la fe fuera la consecuencia de un discurso persuasivo o métodos de entrenamiento». Otros escollos están representados por la abstracción y el funcionalismo, porque todo se centra «en la imitación de modelos de eficiencia mundanos».

 

Consejos para el camino

Francisco sugiere a las Obras Misionales Pontificias que preserven o redescubran su inserción «dentro del Pueblo de Dios», sumergiéndose en la vida real de las personas y entrelazándose con la red eclesial de diócesis, parroquias, comunidades y grupos. También las pide que permanezcan atadas a las prácticas de oración y a la recolección de recursos para la misión, también buscando nuevas formas, pero sin «complicar lo que es simple». Las Obras Misionales Pontificias «son y deben ser vividas como un instrumento de servicio a la misión en Iglesias particulares»: no hay necesidad de súper estrategas o «gerentes centrales» de la misión, a quienes debe delegarse la tarea de despertar el espíritu misionero. Deben operar en contacto con todas las realidades, sin esterilizarse nunca en una dimensión exclusivamente burocrática-profesional. Francisco pide mirar afuera, no mirar en el espejo, aligerando las estructuras en lugar de hacerlas más pesadas.

 

Donaciones

El Papa pide no transformar las Obras Misionales Pontificias en una ONG dedicada por completo a recaudar fondos. Si en algunas áreas falla la recolección de donaciones generalizadas, uno no debe verse tentado a cubrir el problema simplemente yendo en busca de grandes donantes. Es bueno que la solicitud de ofertas para las misiones «continúe dirigida principalmente a toda la multitud de bautizados», centrándose también de una nueva manera en la colecta en las iglesias de todos los países en octubre, con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones. En el uso de los fondos recaudados, es necesario tener en cuenta las necesidades primarias de las comunidades, evitando formas de bienestar que corran el riesgo de alimentar fenómenos de «patrocinio parasitario» en la Iglesia también. Y no debemos olvidar a los pobres. Las OMP, con su red, refleja un pueblo con mil rostros y, por lo tanto, no debe imponer una forma cultural específica junto con la propuesta del Evangelio: «el reclamo de estandarizar la forma del anuncio también puede» eclipsar la universalidad de la fe cristiana. Francisco recuerda que las Obras Misionales Pontificias no son una entidad por derecho propio y entre sus especificidades está el vínculo con el Papa. Francisco cierra su mensaje recordando las palabras de San Ignacio, pidiéndole a OMP que haga lo mejor que pueda su trabajo «como si todo dependiera de ustedes, sabiendo que en realidad todo depende de Dios».

 

fuente: vaticannews.va

Historia de la devoción a María Auxiliadora en la Iglesia Antigua.

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas costumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra «Boetéia», que significa «La que trae auxilios venidos del cielo».

Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama «Auxilio potentísimo» de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: «La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto».

San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen «Auxiliadora de los que sufren» y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la «Auxiliadora de los enfermos» se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.

El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María «Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles» e insiste en que recemos para que Ella sea también «Auxiliadora de los que gobiernan» y así cumplamos lo que dijo Cristo: «Dad al gobernante lo que es del gobernante» y lo que dijo Jeremías:

«Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien».

En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: «María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo». San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: «María Auxiliadora rogad por nosotros». Y repite: «La «Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte». San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: «Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda».

En el año 1572, el Papa San Pió quinto ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanias la advocación » María Auxiliadora, rogad, por nosotros», porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.

En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 paises.

El Papa y Napoleón.

El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas.

El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: «Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica». Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: «Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados», vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

San Juan Bosco y María Auxiliadora.

Pero sin duda fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad,

«No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado»… «Cada ladrillo de esta iglesia – se refería a la gran Basílica que en su obsequio empezó el 1863 – es una gracia de la Virgen María»…

Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. «La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana».

Ella lo ha hecho todo

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como «central y sintetizador». La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como «Auxiliadora del Pueblo de Dios».

En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín. Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: «No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia».

Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores y a través de las diversas obras que llevan entre manos siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.

La fecha de la conmemoración

¿Cuándo debería ser la conmemoración de la invocación de Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos? Como vimos, la invocación «Auxilio de los Cristianos», surgió en el año 1571, por ocasión de la Batalla de Lepanto. El día de la fiesta de María Auxiliadora solo fue definida mucho más tarde, en el año 1816, por el Papa Pío VII para perpetuar el recuerdo de otro hecho que certifica la intercesión de la Santa Madre de Dios.

El Papa había negado la anulación del casamiento del hermano de Napoleón I, Emperador de Francia. Esto sirvió de pretexto para que el Emperador invadiese los Estados Pontificios y ocupase Roma. Napoleón fue excomulgado por el Papa. Para vengarse, él secuestró y llevó preso a Francia al Vicario de Cristo que, en el cautiverio, pasó por humillaciones y vergüenzas de todo orden, por cinco años.

Todavía en la prisión, movido por ardiente fe, el Papa recurrió a la intercesión de María Santísima, prometiendo coronar solemnemente la imagen de Nuestra Señora de Savona luego que fuese liberado.

Fue entonces que Nuestra Señora actuó: el clamor del mundo católico forzó a Napoleón a ceder. El Papa fue liberado inmediatamente y él fue a cumplir la promesa hecha.

En el día 24 de mayo de 1814, Pío VII entró solemnemente a Roma. Recuperó su poder, los bienes eclesiásticos fueron restituidos y Napoleón fue obligado a firmar la abdicación en el mismo palacio donde había aprisionado al Santo Padre. En agradecimiento a la Santa Madre de Dios, el Papa Pío VII creó la fiesta de Nuestra Señora Auxiliadora, fijándola en el día de su entrada triunfal a Roma.

FUENTES:
http://caballerosdelavirgen.org/articulos/maria-auxiliadora/
http://es.arautos.org/view/show/46994-nuestra-se-ora-auxiliadora

Comienza la Semana Laudato si’: Construir juntos un mundo mejor

La semana Laudato si’, iniciativa querida por el Papa Francisco y patrocinada por el Vaticano concluirá el 24 de mayo con una Jornada Mundial de Oración.

Laudato Si’ nos dice que “todo está conectado”. En este momento extraordinario, católicos de todo el mundo nos unimos para reflexionar, rezar y prepararnos juntos por un mundo mejor. La Semana Laudato si’ (Laudato si’ Week) es parte de una campaña global con motivo del 5º aniversario de la encíclica sobre el cuidado de la casa común. El tema es «todo está conectado», y se lleva a cabo desde hoy, 16, hasta el 24 de mayo: los católicos están invitados a participar en talleres y eventos interactivos en línea, mientras que el domingo 24 de mayo al mediodía, hora local de cada país, tendrá lugar un momento mundial de oración.

¿Qué tipo de mundo queremos dejar a los que nos sucedan?
En un mensaje de video, el pasado 3 de marzo, el Papa Francisco animaba a los fieles a participar y pensar en el futuro de nuestra casa común.

«¿Qué tipo de mundo queremos dejar a los que nos sucedan, a los niños que están creciendo?» A partir de esta pregunta, el Papa renueva su urgente llamamiento para “responder a la crisis ecológica», puesto que «el clamor de la tierra y el clamor de los pobres no dan para más”. “Cuidemos la creación, don de nuestro buen Dios Creador -exhorta Francisco. Celebremos juntos la Semana de Laudato si’”.
El Dicasterio Vaticano para el Servicio del Desarrollo Humano Integral subraya que las enseñanzas de la Encíclica son particularmente relevantes en el contexto actual de la pandemia de coronavirus, que ha paralizado muchas partes del mundo. La Laudato ofrece la visión de construir un mundo más justo y sostenible.

«La pandemia – subraya don Francesco Soddu, director de Caritas Italiana – ha golpeado en todas partes y nos enseña cómo sólo con el compromiso de todos podemos levantarnos y derrotar incluso el virus del egoísmo social con los anticuerpos de la justicia, la caridad y la solidaridad. Ser constructores de un mundo más justo y sostenible, de un desarrollo humano integral que no deje a nadie atrás». «En particular – añade – esta pandemia puede ser una oportunidad para arraigar el valor de la fraternidad en nuestro futuro».

Redefinir el mundo después de la pandemia
Mientras conmemoramos la encíclica durante la Semana Laudato Si’, nuestro mundo está siendo profundamente afectado por la pandemia de coronavirus. La Semana Laudato Si’ nos ayudará a redefinir el mundo que surgirá después de que la pandemia haya pasado. La crisis actual es una oportunidad para empezar de nuevo, y para asegurarnos de que el mundo que surja después de que esta crisis haya pasado sea sostenible y justo.

Laudato si’ nos recuerda, como dijimos, que “todo está conectado” y trágicamente, esta catástrofe sanitaria tiene mucho en común con la catástrofe ecológica: el Dicasterio Vaticano recuerda que ambas son emergencias mundiales que afectarán a muchas personas, tanto directa como indirectamente, ambas son sufridas más gravemente por los pobres y vulnerables, y ambas dejan al descubierto las profundas injusticias de nuestras sociedades y ambas se resolverán sólo a través de un esfuerzo conjunto que apele a nuestros mejores valores comunitarios.
En este enlace, encontrarán una serie de recursos de los colaboradores que aportarán profundidad y vitalidad a las reflexiones en la Semana Laudato si’.

fuente: vaticannews.va