Oración para la liberación del Coronavirus

Dios todopoderoso y eterno,

de quien todo el universo recibe energía,

existencia y vida.

Venimos a ti para invocar tu misericordia,

Pues aún hoy experimentamos la fragilidad

de la condición humana

en la experiencia de una nueva epidemia viral.

Creemos que tú diriges el curso

de la historia de la humanidad

y que tu amor puede cambiar nuestro destino

para mejor, sea cual sea nuestra condición humana

Por eso te confiamos a los enfermos en el mundo y a sus familias

Por el Misterio Pascual de tu Hijo, dale la salvación

y el alivio a sus cuerpos y a sus espíritus

Ayuda a cada miembro de la sociedad

a llevar a cabo sus tareas,

fortaleciendo el espíritu de solidaridad mutua.

Apoya a los médicos y a los trabajadores de la

Salud, a los educadores

y a los trabajadores sociales

en el desempeño de su servicio.

Tú que eres el consuelo en la fatiga

y el apoyo en la debilidad.

Por la intercesión de la Santísima Virgen María

y todos los santos, quita todo mal de nosotros.

Libéranos de la epidemia que nos golpea

para que podamos volver tranquilamente a

nuestras ocupaciones habituales y te alabemos

y agradezcamos con un corazón renovado.

En ti confiamos

y a ti elevamos nuestra súplica,

a través de Cristo Nuestro Señor;

AMÉN

El Papa: rezo por los ancianos que están solos y con miedo

Que el Señor esté cerca dando fuerza a nuestras abuelas y abuelos. Francisco ofreció por esta intención la Misa matutina que se transmitió en vivo desde la capilla de la Casa de Santa Marta. E invitó a saber perdonar siempre y con el corazón

Vatican News

El corazón del Papa mira a todos y cada día a alguien de manera especial. Francisco dedicó la Misa de esta mañana en la capilla de la Casa de Santa Marta (VÍDEO INTEGRAL) a los ancianos que en tiempo de restricciones por el Coronavirus están entre los que sufren más que otros la distancia de sus seres queridos.

Querría que hoy rezáramos por los ancianos que sufren este momento de manera especial, con una soledad interior muy grande y a veces con mucho miedo. Roguemos al Señor para que esté cerca de nuestros abuelos, de nuestras abuelas, de todos los ancianos y les dé fuerza. Ellos nos dieron la sabiduría, la vida, la historia. También nosotros estamos cerca de ellos con la oración.

En su homilía, Francisco se inspiró en el Evangelio y en el tema del perdón que lleva a Pedro a preguntar a Jesús cuántas veces es lícito perdonar a los demás. No es fácil – reconoció el Papa – y recordó que hay «gente que vive condenando a la gente». Pero lo que Dios desea – afirmó – es «ser magnánimo» y  «perdonar, perdonar de corazón».

 

A continuación el texto de la homilía según una transcripción nuestra:

Jesús viene de hacer una catequesis sobre la unidad de los hermanos y la terminó con una hermosa palabra: «Les aseguro que si dos de ustedes, dos o tres, se ponen de acuerdo y piden una gracia, se les será concedida». La unidad, la amistad, la paz entre los hermanos atrae la benevolencia de Dios. Y Pedro hace la pregunta: «Sí, pero con las personas que nos ofenden, ¿qué debemos hacer? Si mi hermano comete culpas contra mí, me ofende, ¿cuántas veces tendré que perdonarlo? ¿Siete veces?». Y Jesús respondió con aquella palabra que significa, en su idioma, «siempre»: «Setenta veces siete». Siempre se debe perdonar. Y perdonar no es fácil. Porque nuestro corazón egoísta siempre está apegado al odio, a las venganzas, a los rencores. Todos hemos visto familias destruidas por odios familiares que pasan de una generación a otra. Hermanos que, frente al ataúd de uno de sus padres, no se saludan porque guardan viejos rencores. Parece que es más fuerte aferrarse al odio que al amor y éste es precisamente  – digámoslo así – el tesoro del diablo. Él se agazapa siempre entre nuestros rencores, entre nuestros odios y los hace crecer, los mantiene ahí para destruir. Destruir todo. Y muchas veces, por cosas pequeñas, destruye. Y también se destruye a este Dios que no vino a condenar, sino a perdonar. Este Dios que es capaz de festejar con un pecador que se acerca y olvida todo.

 

Cuando Dios nos perdona, olvida todo el mal que hemos hecho. Alguien dijo: «Es la enfermedad de Dios». No tiene memoria, es capaz de perder la memoria en estos casos. Dios pierde la memoria de las historias malas de tantos pecadores, de nuestros pecados. Nos perdona y sigue adelante. Sólo nos pide: «Es lo mismo: aprende a perdonar», no sigas con esta cruz infecunda del odio, del rencor, del «me la pagarás». Esta palabra no es cristiana ni humana. La generosidad de Jesús nos enseña que para entrar en el cielo debemos perdonar. Es más, nos dice: «¿Vas a Misa?» – «Sí» – «Pero cuando vas a Misa acuérdate de tu hermano que tiene algo contra ti, y reconcíliate primero; no vengas a mí con el amor hacia mí en una mano y el odio para con tu hermano en la otra. Coherencia del amor. Perdonar. Perdonar de corazón.

 

Hay gente que vive condenando a la gente, hablando mal de la gente, ensuciando constantemente a sus compañeros de trabajo, ensuciando a sus vecinos, a sus parientes, porque no perdonan algo que les han hecho, o no perdonan algo que no les gustó. Parece que la riqueza propia del diablo es ésta: sembrar amor al no-perdonar, vivir apegados al no-perdonar. Y el perdón es condición para entrar en el cielo.

 

La parábola que nos cuenta Jesús es muy clara: perdonar. Que el Señor nos enseñe esta sabiduría del perdón que no es fácil. Y hagamos una cosa: cuando vayamos a confesarnos, a recibir el sacramento de la reconciliación, primero pregúntenos: «¿Yo perdono?». Si siento que no perdono, no hagas de cuenta que pides perdón, porque no serás perdonado. Pedir perdón significa perdonar. Van juntos. No pueden separarse. Y aquellos que piden perdón para sí mismos como este señor, al que el patrón le perdona todo pero él no perdona a los demás, terminarán como este señor. «Así también mi Padre celestial lo hará con ustedes si no perdonan de corazón cada uno a su propio  hermano».

 

“Que el Señor nos ayude a comprender esto y a bajar la cabeza, a no ser soberbios, a ser magnánimos en el perdón. Al menos a perdonar «por interés». ¿Cómo es eso? Sí: perdonar, porque si no perdono, no seré perdonado. Al menos eso. Pero siempre el perdón”

 

fuente: vaticannews.va

Continente americano: obispos se pronuncian sobre el coronavirus

De Canadá a Chile, pasando por El Salvador, Venezuela, Colombia, Brasil, Perú, Honduras… Los obispos del Continente Americano han enviado sendos comunicados informando sobre la postergación de eventos en programación, e invitando a los fieles y sacerdotes a la calma y la solidaridad, acompañadas de la prudencia y a las elecciones concretas de prevención durante las celebraciones.

 

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Los obispos del continente americano han publicado en estos días diversos comunicados dirigidos a los fieles, a los sacerdotes, a las autoridades, llamando a la prevención y al cuidado de toda la comunidad, en particular de los más vulnerables. En grandes líneas, se pide a la comunidad respetar las medidas preventivas, a los sacerdotes administrar los sacramentos prestando la máxima atención a las normas de prevención para evitar la difusión del contagio, y a todos los fieles se les invita a seguir las celebraciones a través de los medios de comunicación. En numerosas diócesis se han suspendido eventos y celebraciones. A las autoridades solicitan informar claramente a la población sobre el curso de la pandemia y proveer la asistencia y los cuidados necesarios. La invitación a la oración por los enfermos, sus familias, y los agentes de salud son preponderantes en todos los comunicados. A continuación algunos extractos de las comunicaciones de los Obispos:

 

Argentina

La Conferencia Episcopal de Argentina acompaña con la oración a los que padecen la enfermedad, a sus familias y a los agentes sanitarios que los atienden, además que de señalar recomendaciones para las celebraciones eucarísticas para prevenir el contagio.

 

Brasil

La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil declara que sigue con atención el desarrollo de la pandemia de Covid-19 y de estar en contacto con las autoridades civiles, que han prohibido las manifestaciones de todo tipo, con grandes concentraciones de personas. «Es tiempo de solidaridad», afirman. «Seamos disciplinados, obedezcamos las directrices y decisiones por nuestro propio bien y no dejemos de discernir sabiamente frente a cancelaciones y normas que preserven la vida como un compromiso para nuestro más preciado don».

 

Bolivia

El arzobispo de Santa Cruz señala que es el momento de actuar con responsabilidad, humanidad, cordura y prudencia, y no caer en la superficialidad, el pánico, las actitudes irracionales e inhumanas, las cegueras egoístas y las instrumentalizaciones de cualquier tipo, a la vez que asevera que “de ninguna manera se pueden repetir hechos como los que se han dado en esos días; bloqueos de hospitales y de carreteras para impedir la internación de hermanos infectados por el virus. Estos hechos, además de ser delitos, son pecados gravísimos ante Dios”.

 

Colombia

La Conferencia Episcopal colombiana, acogiendo las directrices del Gobierno Local y Nacional, ha suspendido la realización de los encuentros y/o reuniones de carácter nacional previstos para marzo y abril. La Iglesia, – recuerdan – porque así lo hizo y lo enseñó el Señor, siempre consagrará una atención pastoral especial a los enfermos y a los temas de salud. Reiteramos que este es un momento propicio para confiar en la eficacia de la oración, acrecentar la práctica de la misericordia y fortalecer la fraternidad.

 

Chile

El Arzobispado de Santiago pide respetar rigurosamente las indicaciones del Ministerio de Salud para hacer frente a esta crisis sanitaria. Se invita a tener abiertos los templos para que todos los fieles que lo deseen puedan orar personalmente, y para que se atienda a las personas que por razones de fuerza mayor lo requieran, y pide a los sacerdotes estar especialmente disponibles para atender a los enfermos, haciéndolo con prudencia, evitando así ser agentes de contagio.

 

Ecuador

El Consejo de la Presidencia de la Conferencia Episcopal del Ecuador suspende los encuentros para grupos numerosos, las procesiones de Semana Santa y las celebraciones en las parroquias, capellanías y santuarios. También llama a orar al Señor de la vida por los trabajadores de salud, para que continúen con sus tareas de investigación y tratamiento del coronavirus.

 

Uruguay

“Roguemos para que el virus del miedo y la desconfianza no cierre el corazón, sino que confiemos en Dios, Señor de la vida, pues en sus manos estamos” piden los obispos uruguayos, informando que la Santa Misa se suspende en el país por dos semanas.

 

Paraguay

La Conferencia Episcopal de Paraguay, subraya que el esfuerzo conjunto de la población puede ser una primera protección para todos, y recuerda que la visita a los enfermos, la unción y el viático, deben ser administrados diligentemente, según el requerimiento de los fieles, atendiendo las medidas de higiene que se requieran.

 

Venezuela

El episcopado venezolano pide a los ciudadanos acatar directrices respecto a cuarentena social, habidas cuentas de que el virus ya se ha manifestado en el país. Por otra parte, los obispos piden al gobierno que garantice la protección necesaria a las personas con “el respeto y el acceso a todos los recursos que se necesitan para una sana convivencia (alimentos, agua, energía eléctrica, atención médica, etcétera)».

 

Guatemala

Los obispos guatemaltecos advierten que el coronavirus es una epidemia seria, que ha causado ya muchas muertes en diferentes continentes. Recuerdan que las personas más débiles, especialmente ancianos, son quienes presentan “mayores índices de mortalidad”. La confianza en Dios – aseguran – nos debe animar a intensificar la oración en estos días en que la epidemia, que a veces parecía historia solo del pasado, nos muestra que somos frágiles y sometidos a situaciones más allá de nuestro control.

 

El Salvador

Mons. José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador , exhorta al pueblo de Dios a la oración para que por intercesión de la Santísima Virgen María y San Óscar Romero podamos salir de esta terrible prueba. “Dios nunca nos desampara”, asegura. No podemos dejar que nos agobie el pánico, sino que esta sea la ocasión para estar más cerca de Dios, cumpliendo su voluntad. “Oremos por nuestros hermanos del mundo afectados por ese virus, por los que han muerto, por los que sufren la enfermedad, y para que Dios proteja a los pueblos que aún no lo tienen”, implora.

 

Costa Rica

Los obispos costarricenses, además de anunciar las suspensiones de celebraciones y liturgias penitenciales,  invitan a los fieles a retomar las prácticas cuaresmales recomendadas por la Iglesia: Oración, el ayuno y la abstinencia y las obras de misericordia. E invitan a no olvidar que Dios quiere que preservemos nuestra vida y que no pongamos en peligro la vida de los demás. Hacemos un llamado – añaden – a no aprovecharse de la emergencia sanitaria que vivimos para acaparar o vender a sobreprecio los diferentes artículos de higiene necesarios para prevenir el contagio.

 

Puerto Rico

En este país los obispos lamentan el cierre de las iglesias y la suspensión de todas las actividades pastorales y parroquiales, pero entienden que es necesario “por el bien común”. De allí la invitación a las familias a seguir la celebración de la Eucaristía a través de los medios de comunicación social y a “potenciar aún más su misión como iglesia doméstica”. “Los exhortamos – se lee en la nota del episcopado– a que en cada hogar se celebren momentos intensos de oración a través de la lectura orante de la Palabra, el rezo del Santo Rosario, el rezo del vía crucis, otras devociones y el disfrute de la convivencia familiar”.

 

Nicaragua

La Conferencia Episcopal de Nicaragua llama a todos los católicos y personas de buena voluntad a la corresponsabilidad y a buscar alternativas que permitan custodiar el don de la vida, y hacen notar que la epidemia, que ya se ha verificado en otros países vecinos, representa para los nicaragüenses un grave riesgo debido al frágil sistema sanitario del país. Invitan, además, a los fieles, en especial a aquellos en situación de vulnerabilidad a participar en las celebraciones de Semana Santa en sus hogares, a través de los medios de comunicación. Así mismo llaman a las autoridades y a los medios de comunicación a mantener informados a la población acerca de la evolución de la pandemia, a fin de evitar falsas noticias en las redes sociales.

 

Honduras

El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, puso en guardia sobre la necesidad de prevenir que el coronavirus haga estragos en Honduras, y a la vez, en la necesidad de eliminar el peor virus de todos que es el pecado, la maldad, el odio y el crimen. Los obispos hondureños establecieron además una campaña de oración por los enfermos y el personal sanitario.

 

Panamá

Los obispos panameños señalan que los sacerdotes durante los Sacramentos de la Reconciliación y Unción de los Enfermos deben usar las mascarillas, y de igual manera guardar todas las precauciones que recomiendan las autoridades de Salud. Exhortan a las parroquias que tengan plataformas digitales, a utilizarlas para la transmisión de sus celebraciones, e invitan a vivir estas transmisiones en familia, y a hacer la Comunión Espiritual.

 

Estados Unidos

El arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City, presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la USCCB, emitió una declaración alentando a los legisladores a considerar medidas que brinden alivio y ayuda a los que sufren COVID-19, los afectados por el cierre de sus lugares de trabajo y otras interrupciones, y oraciones por los que sufren el virus y por los proveedores de atención médica.

 

México

«Es tiempo de educar para el cuidado, de establecer medidas de higiene extremas (lavado continuo y a fondo de las manos, limpieza de superficies, evitar expandir nuestra saliva a través del beso, estornudos o a través de la tos, así como no tocarse la cara, entre las principales medidas), con el fin de prevenir el contagio del Coronavirus Covid-19», explicó la Iglesia en México.

 

Perú

La Conferencia Episcopal Peruana recuerda que enfermedad no conoce ni color de piel ni límites; por eso debemos acatar todas las disposiciones que se emanen del Gobierno, en este campo, como una obligación moral. También pide a los sacerdotes celebrar diariamente la Santa Eucaristía en privado, orando por las familias y por todo el personal de salud para que el Señor de la Vida, nos conserve y fortalezca en esta emergencia sanitaria. Sugieren transmitir la Santa Eucaristía, especialmente el domingo, a través de la televisión, la radio y redes sociales para que todos los fieles se sientan acompañados pastoral y espiritualmente.

 

Cuba

Los obispos cubanos invitan, con una mirada de fe, a conservar la calma y a mantener vivo el sentido de la solidaridad humana ante la posible evolución de la enfermedad en el país. También recomiendan la prudencia y la disciplina requeridas en la observación de las recomendaciones orientadas por el Ministerio de Salud Pública.

 

Canadá

Recordando que hay que atenerse a las normas civiles y diocesanas para «combatir el virus y mitigar su propagación», los prelados reafirman que «la preocupación por cada persona y por el bien común debe tener siempre prioridad». «Como católicos -escriben- vemos en cada enfermedad un recordatorio de nuestra mortalidad, así como una llamada a participar en el ministerio de curación de Cristo».

 

fuente: vaticannews.va

El aniversario de un Papa que nos guía acompañándonos

El comienzo del octavo año de ministerio petrino de Francisco cae en medio de la crisis causada por la pandemia de coronavirus: «Somos polvo, pero polvo precioso, amado por Dios, destinado a vivir para siempre».

ANDREA TORNIELLI

El comienzo del octavo año del pontificado del Papa Francisco cae en un momento dramático para toda la humanidad, llamada a enfrentar la pandemia de COVID-19. El llamado, fuerte y para todos, a mantener nuestra mirada fija en lo esencial requiere que este aniversario se celebre de una manera diferente a la de años anteriores. En estos días difíciles, mientras cada uno de nosotros se enfrenta dramáticamente con la precariedad de la existencia, el Papa Francisco ha elegido acompañarnos con la oración, encomendando a María y con la celebración diaria de la Eucaristía en la Misa en la Casa Santa Marta, excepcionalmente transmitida en directa streaming todas las mañanas para todo el mundo.

 

Después de todo, precisamente estas Misas, las celebraciones diarias del Papa «párroco» que predica a pequeños grupos de fieles diciéndoles lo que despertó en él la meditación sobre la Palabra de Dios proclamada ese día, representan una de las innovaciones más significativas del pontificado. Un acompañamiento diario, que se ha convertido en una cita reconfortante para muchas personas que en estos siete años han buscado y leído el resumen de la homilía de Santa Marta ofrecida por los medios de comunicación del Vaticano. Ahora, este sencillo y concreto acompañamiento del Papa que celebra la misa en la capilla de su residencia ofreciendo el sacrificio eucarístico por los que sufren, por los enfermos, por sus familiares, por los médicos, enfermeras, voluntarios, los ancianos solos, los presos, las autoridades, se ha vuelto aún más evidente y reconfortante.

 

El Miércoles de Ceniza, cuando la emergencia del Coronavirus aún no se percibía tan claramente, el Sucesor de Pedro dijo: «Comenzamos la Cuaresma recibiendo las cenizas: ‘Recuerda que eres polvo y en polvo volverás’. El polvo en la cabeza nos trae de vuelta a la tierra, nos recuerda que venimos de la tierra y que volveremos a la tierra. Es decir, somos débiles, frágiles, mortales. A través de los siglos y milenios que estamos atravesando, frente a la inmensidad de galaxias y el espacio, somos pequeños. Somos polvo en el universo. Pero somos el polvo amado por Dios. Al Señor le encantaba recoger nuestro polvo en nuestras manos y soplar su aliento de vida. Entonces somos polvo precioso, destinados a vivir para siempre. Somos la tierra en la que Dios ha derramado su cielo, el polvo que contiene sus sueños. Somos la esperanza de Dios, su tesoro, su gloria». El Papa concluyó su homilía con estas palabras: “Permitámonos reconciliarnos para vivir como hijos amados, como pecadores perdonados, como enfermos curados, como viajeros acompañados. Dejémonos amar para amar. Permitámonos levantarnos, caminar hacia la meta, la Pascua. Tendremos la alegría de descubrir que Dios nos resucita de nuestras cenizas”.

 

Propio para dar testimonio de esta mirada de esperanza y este abrazo para todos, el Papa que nos guía acompañándonos, el martes 10 de marzo, al comienzo de la Misa en Santa Marta, quiso rezar en particular por los sacerdotes, para que en este momento tengan la fuerza para acompañar, consolar y estar cerca de quienes sufren. Y, mientras toman todas las precauciones posibles, tienen «el coraje de salir e ir a los enfermos, aportando la fuerza de la Palabra de Dios y la Eucaristía y acompañando a los trabajadores de la salud, voluntarios» en el extraordinario servicio que llevan a cabo.

fuente: vaticannews.va

¿Qué es el Vía Crucis?

El “Vía Crucis” en latín, o “Camino de la Cruz”, que también se le llama Vía Sacra o Estaciones de la Cruz o Vía Dolorosa, se trata de un camino de oración que busca profundizar y meditar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario.

 

El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Nuestro Señor padeció por nuestra salvación. Las estaciones generalmente se colocan en intervalos en las paredes de la iglesia o en lugares reservados para la oración. Los santuarios, casas de retiros y otros lugares de oración suelen tener las estaciones en un terreno cercano.

 

La erección y uso de las Estaciones se generalizaron al final del siglo XVII. Al principio el número de Estaciones variaba pero finalmente quedó en catorce.

 

La costumbre de rezar el Vía Crucis posiblemente comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de La Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI), fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí las Estaciones de la Cruz, se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino (Siglo IV).

 

La finalidad de las Estaciones es ayudarnos a unirnos a Nuestro Señor haciendo una peregrinación espiritual a la Tierra Santa, a los momentos mas señalados de su Pasión y muerte redentora. Pasamos de Estación: en Estación: meditando ciertas oraciones. Varios santos, entre ellos San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, han escrito meditaciones para cada Estación:. También podemos añadir las nuestras. Es tradición, mientras se pasa de una Estación: a la otra, cantar una estrofa del «Stabat Mater» o algún canto popular que manifieste el pedido de perdón por nuestros pecados.

 

Nada mejor que meditar los misterios de la Pasión del Señor, para despertar en nuestros corazones sentimientos nobles y convicciones sólidas que fortalezcan la vida cristiana, imitando así al modelo divino que padeció, murió y resucitó por nosotros. Él nos antecedió en la misma vía que todos debemos trillar: las pruebas, la muerte y la resurrección.

 

Que el Señor muerto y resucitado, por intercesión de la Madre de los Dolores, nos dé la gracia de una verdadera conversión, es decir, un empeño consecuente de evitar el pecado y de buscar en todo la gloria de Dios y el bien del prójimo.

 

REZO DEL VÍA CRUCIS

Oración Inicial

“Sin mí, nada pueden hacer” (Jn 15, 5). Oh Jesús mío, me preparo en este momento para acompañarte en tu Vía Crucis. En él voy a encontrarte llagado, sin fuerzas y ensangrentado: “Pero yo soy un gusano, no un hombre; el oprobio de los hombres y el deshecho del pueblo” (Sl 22, 7). Es esa la fuerte expresión que utiliza la Escritura al referirse a tu Pasión.

Figura tan diferente de la que contemplaron los Apóstoles en el Tabor, o caminando sobre las aguas, o curando a los enfermos. En este camino hacia la Cruz veré estampadas la fealdad, la maldad de mis pecados y la profunda misericordia del Señor. ¡Ah, Señor Jesús, perdón! Comienzo pidiéndote perdón por tanta miseria y por la enorme culpa que tengo en tus tormentos.

 

Para eso te pido la intercesión de la Virgen Dolorosa. Que ella me cubra con su maternal manto, auxiliándome a unirme a ti y también a abrazar mi cruz. Así sea.

 

Primera Estación:  Jesús es condenado a muerte

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Pilato continuó: «¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?». Todos respondieron: «¡Que sea crucificado!». El insistió: «¿Qué mal ha hecho?». Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: «¡Que sea crucificado!».” (Mt 27, 22-23)

 

Breve reflexión:

Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinas, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.

Mi adorado Jesús: más que Pilato, fueron mis pecados los que te sentenciaron a muerte. Perdón por todos ellos, te agradezco por tu misericordia, ayúdame con tu gracia a no volver a pecar.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Segunda Estación: Jesús carga con la Cruz

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado «del Cráneo», en hebreo «Gólgota».” (Jn, 19, 17)

 

Breve reflexión:

Considera cómo Jesús, recorriendo este camino con la cruz a cuestas, pensaba en tí y ofrecía a su Padre por tí la muerte que iba a padecer.

Amabilísimo Jesús: quiero abrazar, hasta el fin de mis días, todas las tribulaciones que me tienes destinadas. Te ruego, por los méritos de la pena que sufriste en este paso de la Pasión, me ayudes a llevar mi cruz con ánimo, paciencia y resignación.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Tercera Estación: Jesús cae por primera vez

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre Él las iniquidades de todos nosotros”. (Is 53, 6)

 

Breve reflexión:

Considera esta primera caída de Jesús debajo de la cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes, su cabeza coronada de espinas, y había derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar. Mientras llevaba aquel enorme peso sobre sus hombros, los soldados le empujaban; de modo que muchas veces cayó en este camino.

Amado Jesús mío: más que el peso de la cruz, son mis pecados los que te hicieron sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera caída, líbrame de caer en pecado mortal.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Cuarta Estación: Jesús encuentra a su Madre

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».” (Lc 2, 34-35)

 

Breve reflexión:

Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este doloroso camino. Se miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueron otras tantas flechas que traspasaron sus amantes corazones.

Jesús mío: por el dolor, y también por el consuelo que sentiste al encontrar la mirada compasiva de tu madre, te pido ser siempre motivo de consuelo y alegría para ti. Y tú, madre dolorosa, alcánzame con tu intercesión, una continua y amorosa memoria de la Pasión de tu Hijo.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Quinta Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la Cruz

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús”. (Lc 23, 26)

 

Breve reflexión:

Considera cómo los verdugos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir infamado en la cruz, obligaron a Simón de Cirene a que le ayudara a llevar la cruz.

Dulce Jesús mío: no quiero rehusar la cruz, quiero llevarla contigo, quiero ayudarte a llevarla como lo hizo el Cirineo. Lo haré sobrellevando digna, virtuosa y cristianamente los deberes que mi estado de vida me exigen.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Sexta Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro”. (Is 53, 2-3)

 

Breve reflexión:

Una santa mujer llamada Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudor y sangre, quiso consolarlo ofreciéndole el lienzo que tenía en sus manos. Jesús, aceptándolo, limpió con él su divino rostro dejándolo estampado en el lienzo.

Amado Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermoso, pero en esta vía dolorosa fue perdiendo su hermosura por causa de las heridas y la sangre que lo han desfigurado. ¡Ah Señor mío!, también mi alma fue hermosa cuando recibió tu gracia en el Bautismo, mas yo tal vez la haya desfigurado con mis pecados. ¡Oh Redentor mío!, solo tú puedes restituirle con tu perdón y tu divina gracia, su belleza pasada: hazlo por tu Pasión y por los ruegos de tu Santísima Madre.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca”. (Is 53,7)

 

Breve reflexión:

Considera la segunda caída de Jesús debajo de la cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza coronada de espinas y de todo su cuerpo.

Mi adorado Jesús. ¡Tu que tantas veces me has perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderte! Ayúdame a no desanimar cuando me vea caído por tierra, agobiado por mis pecados o por las dificultades de la vida. En este paso de tu Pasión me enseñas a pedir fuerzas cuando haya caído y a levantarme una vez más. Sé que tu gracia y ayuda nunca me faltarán.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por Él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dirá: “¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron!”. Entonces se dirá a las montañas: “¡Caigan sobre nosotros!”, y a los cerros: “¡Sepúltennos!”. Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?».” (Lc 23, 27-31)

 

Breve reflexión:

Considera cómo algunas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimoso estado, lloraban de compasión; pero Jesús les dijo: no lloréis por mí, sino por vuestros hijos.

Jesús mío: lloro afligido por las faltas con que te he ofendido y por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que te he producido, aún sabiendo lo mucho que me amas. No es tanto el miedo del infierno el que me hace llorar mis pecados, sino el infinito amor que me tienes.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Novena Estación: Jesús cae por tercera vez

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre Él y por sus heridas hemos sido curados”. (Is 53, 5)

 

Breve reflexión:

Considera la tercera caída de Jesucristo. Extrema era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.

Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisiste padecer camino al Calvario, te ruego la gracia de levantarme siempre que haya caído, desfallecido bajo el peso de mi cruz. Te pido la gracia de seguir mi camino con ánimo y confianza, pues sé que me acompañas con tu mirada, me asiste tu amor y protección.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: «No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca.» Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica”. (Jn 19, 23-24)

 

Breve reflexión:

Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaron también con ella la piel de su sagrado cuerpo.

Sintamos compasión del Señor y digamos: Inocente Jesús mío, por los méritos del dolor que entonces sufriste, ayúdame a desprenderme de todos los afectos y cosas que me separan de tí. Que pueda yo poner todo mi amor en tí, que tan digno eres de ser amado.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Décima Primera Estación: Jesús es clavado en la Cruz

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Cuando llegaron al lugar llamado «Calvario», lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».” (Lc 23, 33-34)

 

Breve reflexión:

Considera cómo Jesús, tendido sobre la cruz, alarga sus manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación. Le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la cruz en alto, dejándole morir de dolor, sobre aquel patíbulo infame.

¡Oh Jesús mío!, estás clavado en la Cruz. Es la Cruz redentora, vencedora del demonio, de la muerte y del pecado. Desde ese momento, esa Cruz será para el mundo el símbolo de vuestra victoria, y en ella quiero ver siempre la señal del perdón y el fundamento de mi confianza, pues fue por mí que en ella te dejaste clavar.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Décima Segunda Estación: Jesús muere en la Cruz

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y diciendo esto, expiró”. (Lc 23, 44-46)

 

Breve reflexión:

Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de dolores, inclina la cabeza y expira en la cruz.

¡Jesús mío, beso con ternura esa cruz en la que yaces muerto por mí! Ya no temeré la muerte, pues tú me enseñaste a morir aceptando mansa y confiadamente la voluntad del Padre. Tú me has precedido en ese camino que un día yo y todos recorreremos. Por los méritos de tu muerte, concédeme la gracia de llegar al fin de mis días abrazado a tus pies y que lleno de confianza en tu amor y perdón, en vuestras manos encomiende mi alma.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Décima Tercera Estación: Jesús es bajado de la Cruz

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo, que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Y lo bajó de la cruz”. (Lc 23, 50-53)

 

Breve reflexión:

Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la cruz dos de sus discípulos, José de Arimatea y Nicodemo, y le depositaron en los brazos de su afligida Madre, que le recibió con ternura y le estrechó contra su pecho.

¡Oh Madre afligida!, por el divino Hijo que tienes en tus brazos, pídele a Él por mí, por mis familiares, por todos los hombres, para que seamos fieles a las gracias que nos consiguió con su Pasión, para que de esa manera lleguemos a la santidad y después de nuestra muerte, al cielo.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Décima Cuarta Estación: Jesús es colocado en el sepulcro

+ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.

“Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue”. (Mt 27, 59-60)

 

Breve reflexión:

Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar a Jesús, acompañándole también su Santísima Madre, que le depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del sepulcro y se retiraron.

¡Oh María Santísima!, llena mi alma de una confianza inquebrantable en la victoria de Jesús y desde ahora, sé que nada debo temer, pues el Rey de la Gloria murió por mí, es mi padre, está siempre conmigo y su victoria es mi victoria.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

fuente: www.caballerosdelavirgen.org

 

 

 

 

Esta es la oración del Papa a la Virgen ante epidemia del coronavirus

El Papa Francisco rezó una plegaria especial a la Virgen del Divino Amor, patrona de Roma, para encomendar a la ciudad, Italia y todo el mundo ante “este momento de prueba” por la epidemia del coronavirus.

La Santa Sede difundió este 11 de marzo un video en el que el Papa reza en italiano ante una imagen de esta advocación mariana con ocasión de la jornada de oración y de ayuno convocada por la Diócesis de Roma ante la propagación del coronavirus.

La jornada fue convocada el 8 de marzo por el Cardenal Angelo De Donatis, vicario del Papa para la Diócesis de Roma, «para invocar a Dios la ayuda para nuestra ciudad, para Italia y para el mundo».

Por este motivo, el Cardenal celebró este miércoles una Misa en el Santuario de la Virgen del Divino Amor sin la participación de fieles, debido a las medidas adoptadas por las autoridades italianas para evitar más contagios del coronavirus.

Esta es la oración que recitó el Papa Francisco:

“Oh María,

tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del pueblo romano, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios.

No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita”.

 

Además del ayuno -renunciar a un alimento- el vicario del Papa para la diócesis de Roma exhortó a los cristianos a mostrar la cercanía «con un signo de limosna» a favor del personal sanitario que está trabajando «con generosidad y sacrificio en el cuidado de los enfermos».

 

fuente: aciprensa

 

Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus (COVID-19)

¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). El coronavirus que se ha descubierto más recientemente causa la enfermedad por coronavirus COVID-19.

 

¿Qué es la COVID-19?

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

 

 

¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. En torno al 2% de las personas que han contraído la enfermedad han muerto. Las personas que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.

 

¿Cómo se propaga la COVID-19?

Una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotículas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las gotículas que haya esparcido una persona con COVID-19 al toser o exhalar. Por eso es importante mantenerse a más de 1 metro (3 pies) de distancia de una persona que se encuentre enferma.

La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre las formas de propagación de la COVID-19 y seguirá informando sobre los resultados actualizados.

 

¿Puede transmitirse a través del aire el virus causante de la COVID-19?

Los estudios realizados hasta la fecha apuntan a que el virus causante de la COVID-19 se transmite principalmente por contacto con gotículas respiratorias, más que por el aire. Véase la respuesta anterior a la pregunta «¿Cómo se propaga la COVID-19?»

 

¿Es posible contagiarse de COVID-19 por contacto con una persona que no presente ningún síntoma?

La principal forma de propagación de la enfermedad es a través de las gotículas respiratorias expelidas por alguien al toser. El riesgo de contraer la COVID-19 de alguien que no presente ningún síntoma es muy bajo. Sin embargo, muchas personas que contraen la COVID-19 solo presentan síntomas leves. Esto es particularmente cierto en las primeras etapas de la enfermedad. Por lo tanto, es posible contagiarse de alguien que, por ejemplo, solamente tenga una tos leve y no se sienta enfermo. La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre el periodo de transmisión de la COVID-19 y seguirá informando sobre los resultados actualizados.

 

¿Es posible contagiarse de COVID-19 por contacto con las heces de una persona que padezca la enfermedad?

El riesgo de contraer la COVID-19 por contacto con las heces de una persona infectada parece ser bajo. Aunque las investigaciones iniciales apuntan a que el virus puede estar presente en algunos casos en las heces, la propagación por esta vía no es uno de los rasgos característicos del brote. La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre las formas de propagación de la COVID-19 y seguirá informando sobre los nuevos resultados. No obstante, se trata de un riesgo y por lo tanto es una razón más para lavarse las manos con frecuencia, después de ir al baño y antes de comer.

 

¿Qué puedo hacer para protegerme y prevenir la propagación de la enfermedad?

Medidas de protección para todas las personas

Manténgase al día de la información más reciente sobre el brote de COVID-19, a la que puede acceder en el sitio web de la OMS y a través de las autoridades de salud pública pertinentes a nivel nacional y local. Se han registrado casos en muchos países de todo el mundo, y en varios de ellos se han producido brotes. Las autoridades chinas y las de otros países han conseguido enlentecer o detener el avance de los brotes, pero la situación es impredecible y es necesario comprobar con regularidad las noticias más recientes.

Hay varias precauciones que se pueden adoptar para reducir la probabilidad de contraer o de contagiar la COVID-19:

 

  • Lávese las manos a fondo y con frecuencia usando un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

¿Por qué? Lavarse las manos con agua y jabón o usando un desinfectante a base de alcohol mata los virus que pueda haber en sus manos.

  • Mantenga una distancia mínima de 1 metro (3 pies) entre usted y cualquier persona que tosa o estornude.

¿Por qué? Cuando alguien tose o estornuda, despide por la nariz o por la boca unas gotículas de líquido que pueden contener el virus. Si está demasiado cerca, puede respirar las gotículas y con ellas el virus de la COVID-19, si la persona que tose tiene la enfermedad.

  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies y pueden recoger virus. Una vez contaminadas, las manos pueden transferir el virus a los ojos, la nariz o la boca. Desde allí, el virus puede entrar en su cuerpo y causarle la enfermedad.

  • Tanto usted como las personas que les rodean deben asegurarse de mantener una buena higiene de las vías respiratorias. Eso significa cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel al toser o estornudar. El pañuelo usado debe desecharse de inmediato.

¿Por qué? Los virus se propagan a través de las gotículas. Al mantener una buena higiene respiratoria está protegiendo a las personas que le rodean de virus como los del resfriado, la gripe y la COVID-19.

  • Permanezca en casa si no se encuentra bien. Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica y llame con antelación. Siga las instrucciones de las autoridades sanitarias locales.

¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada sobre la situación en su zona. Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto también le protegerá a usted y ayudará a prevenir la propagación de virus y otras infecciones.

  • Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.

¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre lo que debe hacer la gente de su zona para protegerse.

  • Consulte las noticias más recientes sobre las zonas de mayor peligro (es decir, las ciudades y lugares donde la enfermedad se está propagando más extensamente). Si le es posible, evite desplazarse a estas zonas, sobre todo si su edad es avanzada o tiene usted diabetes, cardiopatías o neumopatías.

¿Por qué? Estas precauciones se deben adoptar en estas zonas porque la probabilidad de contraer la COVID-19 es más elevada.

 

Medidas de protección para las personas que se encuentran en zonas donde se está propagando la COVID-19 o que las han visitado recientemente (en los últimos 14 días)

• Siga las orientaciones antes expuestas (Medidas de protección para todas las personas)

• Permanezca en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves como dolor de cabeza, fiebre ligera (37,3 oC o más) y rinorrea leve, hasta que se recupere. Si le resulta indispensable salir de casa o recibir una visita (por ejemplo, para conseguir alimentos), póngase una mascarilla para no infectar a otras personas.

¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.

• Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros.

¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación de virus y otras infecciones.

 

¿Qué probabilidades hay de que contraiga la COVID-19?

El riesgo depende del lugar donde se encuentre usted y, más concretamente, de si se está produciendo un brote de COVID-19 en dicho lugar.

Para la mayoría de las personas que se encuentran en la mayor parte de los lugares, el riesgo de contraer esta enfermedad continúa siendo bajo. Sin embargo, sabemos que hay algunos lugares (ciudades o zonas) donde se está propagando y donde el riesgo de contraerla es más elevado, tanto para las personas que viven en ellas como para las que las visitan. Los gobiernos y las autoridades sanitarias están actuando con determinación cada vez que se detecta un nuevo caso de COVID-19. Es importante que todos respetemos las restricciones relativas a los viajes, los desplazamientos y las concentraciones multitudinarias de personas aplicables a cada lugar en concreto. Si cooperamos con las medidas de lucha contra la enfermedad, reduciremos el riesgo que corremos cada uno de nosotros de contraerla o de propagarla.

Como se ha comprobado en China y en otros países, es posible detener los brotes de COVID-19 y poner fin a su transmisión. No obstante, la gran rapidez con que pueden aparecer nuevos brotes nos obliga a ser conscientes de la situación en los lugares donde nos encontramos o donde tengamos intención de ir. La OMS publica cada día actualizaciones sobre la situación de la COVID-19 en el mundo, que se pueden consultar, en inglés, en la página: https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/situation-reports/.

 

¿Debo preocuparme por la COVID-19?

Por lo general, los síntomas de la COVID-19 son leves, sobre todo en los niños y los adultos jóvenes. No obstante, también pueden ser graves y obligan a hospitalizar a alrededor de uno de cada cinco infectados. Por consiguiente, es bastante normal preocuparse por los efectos que el brote de COVID-19 puede tener en nosotros y en nuestros seres queridos.

Esta preocupación debe servirnos para adoptar medidas de protección para nosotros, nuestros seres queridos y las comunidades donde vivimos. La medida principal y más importante es la higiene regular y completa de las manos y de las vías respiratorias. En segundo lugar, es importante mantenerse informado y seguir los consejos de las autoridades sanitarias locales, como los relativos a los viajes, los desplazamientos y los eventos donde se pueda concentrar un gran número de personas.

 

¿Quién corre riesgo de desarrollar una enfermedad grave?

Todavía tenemos mucho por aprender sobre la forma en que la COVID-2019 afecta a los humanos, pero parece que las personas mayores y las que padecen afecciones médicas preexistentes (como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes) desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

 

¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la COVID-19?

No. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID-19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID-19. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico.

 

¿Existen medicamentos o terapias que permitan prevenir o curar la COVID-19?

Aunque algunos remedios occidentales, tradicionales o caseros pueden proporcionar confort y aliviar los síntomas de la COVID-19, no hay pruebas de que los medicamentos actuales puedan prevenir o curar la enfermedad. La OMS no recomienda la automedicación, en particular con antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19. Hay varios ensayos clínicos en curso con medicamentos occidentales y tradicionales. La OMS facilitará información actualizada tan pronto como los resultados de los ensayos clínicos estén disponibles.

 

¿Existe alguna vacuna, medicamento o tratamiento para la COVID-19?

Todavía no. Hasta la fecha, no hay ninguna vacuna ni medicamento antiviral específico para prevenir o tratar la COVID-2019. Sin embargo, los afectados deben recibir atención de salud para aliviar los síntomas. Las personas que presentan casos graves de la enfermedad deben ser hospitalizadas. La mayoría de los pacientes se recuperan con la ayuda de medidas de apoyo.

Se están investigando posibles vacunas y distintos tratamientos farmacológicos específicos. Hay ensayos clínicos en curso para ponerlos a prueba. La OMS está coordinando los esfuerzos dirigidos a desarrollar vacunas y medicamentos para prevenir y tratar la COVID-19.

Las formas más eficaces de protegerse a uno mismo y a los demás frente a la COVID-19 son: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser y mantener una distancia de al menos 1 metro (3 pies) con las personas que tosen o estornudan. (Véase ¿Qué puedo hacer para protegerme y prevenir la propagación de la enfermedad?).

 

¿Son lo mismo la COVID-19 y el SRAS?

No. El genoma del virus que causa la COVID-19 y el del responsable del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) son similares, pero no iguales. El SRAS es más letal pero mucho menos infeccioso que la COVID-19. Desde 2003, no se han registrado brotes de SRAS en ningún lugar del mundo.

 

¿Debo llevar mascarilla para protegerme?

Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la COVID-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber contraído esta enfermedad, no es necesario llevar puesta una mascarilla clínica. Recuerde que las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez y tenga en cuenta también que, si no está usted enfermo o no cuida de una persona que lo esté, está malgastando una mascarilla. Las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando, y la OMS insta a utilizarlas de forma sensata.

La OMS aconseja hacer un uso racional de las mascarillas clínicas para no derrochar innecesariamente ni usar indebidamente unos utensilios que son valiosos (véase el apartado Cuándo y cómo usar mascarilla).

Las medidas frente a la COVID-19 más eficaces para protegerse a uno mismo y a los demás son: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser y mantener una distancia de, al menos, 1 metro (3 pies) con las personas que tosen o estornudan. Para más información a este respecto, pueden consultarse las medidas básicas de protección frente al nuevo coronavirus.

 

Cómo ponerse, usar, quitarse y desechar una mascarilla

1. Recuerde que solo deben usar mascarilla los trabajadores sanitarios, los cuidadores y las personas con síntomas respiratorios como fiebre y tos.

2. Antes de tocar la mascarilla, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

3. Inspeccione la mascarilla para ver si tiene rasgaduras o agujeros.

4. Oriente hacia arriba la parte superior (donde se encuentra la tira de metal).

5. Asegúrese de orientar hacia afuera el lado correcto de la mascarilla (el lado coloreado).

6. Colóquese la mascarilla sobre la cara. Pellizque la tira de metal o el borde rígido de la mascarilla para que se amolde a la forma de su nariz.

7. Tire hacia abajo de la parte inferior de la mascarilla para que le cubra la boca y la barbilla.

8. Después de usarla, quítese la mascarilla; retire las cintas elásticas de detrás de las orejas manteniendo la mascarilla alejada de la cara y la ropa, para no tocar las superficies potencialmente contaminadas de la mascarilla.

9. Deseche la mascarilla en un contenedor cerrado inmediatamente después de su uso.

10. Lávese las manos después de tocar o desechar la mascarilla. Use un desinfectante a base de alcohol o, si están visiblemente sucias, láveselas con agua y jabón.

 

¿Cuánto dura el periodo de incubación de la COVID-19?

El «período de incubación» es el tiempo que transcurre entre la infección por el virus y la aparición de los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las estimaciones respecto al periodo de incubación de la COVID-19 oscilan entre 1 y 14 días, y en general se sitúan en torno a cinco días. Estas estimaciones se irán actualizando a medida que se tengan más datos.

 

¿Pueden los humanos contraer el virus de la COVID-19 por contacto con un animal?

Los coronavirus son una extensa familia de virus que son comunes entre los murciélagos y otros animales. En raras ocasiones las personas se infectan por estos virus, que luego pueden propagarse a otras personas. Por ejemplo, el SRAS-CoV iba asociado a las civetas y el MERS-CoV se transmite a través de los dromedarios. Todavía no se ha confirmado el posible origen animal de la COVID-19.

Como medida de protección al visitar mercados de animales vivos o en otras situaciones parecidas, evite el contacto directo con los animales y las superficies que estén en contacto con ellos. Asegúrese de que en todo momento se observen prácticas adecuadas de higiene de los alimentos. Manipule con cuidado la carne, la leche o los órganos de animales crudos para evitar la contaminación de alimentos no cocinados y evite el consumo de productos animales crudos o poco cocinados.

 

¿Puedo contraer el virus de la COVID-19 por contacto con mi mascota?

No. No hay datos que indiquen que los animales de compañía o mascotas como los gatos y los perros hayan sido infectados o puedan propagar el virus causante de la COVID-19.

 

¿Cuánto tiempo sobrevive el virus en una superficie?

No se sabe con certeza cuánto tiempo sobrevive el virus causante de la COVID-19 en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus. Los estudios realizados (incluida la información preliminar disponible sobre el virus de la COVID-19) indican que los coronavirus pueden subsistir en una superficie desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (por ejemplo, el tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

Si cree que una superficie puede estar infectada, límpiela con un desinfectante común para matar el virus y protegerse de este modo a usted mismo y a los demás. Lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón. Evite tocarse los ojos, la boca o la nariz.

 

¿Es seguro recibir un paquete de una zona en la que se hayan notificado casos de COVID-19?

Sí. La probabilidad de que una persona infectada contamine artículos comerciales es baja, y el riesgo de contraer el virus causante de la COVID-19 por contacto con un paquete que haya sido manipulado, transportado y expuesto a diferentes condiciones y temperaturas también es bajo.

 

¿Hay algo que no deba hacer?

Las siguientes medidas NO SON eficaces contra la COVID-2019 y pueden resultar perjudiciales:

  • Fumar
  • Llevar varias mascarillas
  • Tomar antibióticos

 

¿Existen medicamentos o terapias que permitan prevenir o curar la COVID-19?)

En cualquier caso, si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, trate de obtener atención médica lo antes posible para reducir el riesgo de desarrollar una infección más grave, y asegúrese de informar a su dispensador de atención de salud acerca de sus viajes recientes.

 

fuente: oms.org

Catequesis del Papa: “En todo corazón existe la sed de verdad y bien, que es la sed de Dios”

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”. La cuarta Bienaventuranza tomada del capítulo 5, versículo 6, del Evangelio de Mateo, es el tema de la catequesis del Santo Padre en la Audiencia General del miércoles 11 de marzo de 2020 y que fue transmitida desde la Biblioteca Apostólica.

 

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

Nuestra reflexión de hoy nos lleva a considerar la bienaventuranza: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados», que no se refiere a un deseo genérico sino a una exigencia vital y cotidiana de todo ser humano: la necesidad de nutrirse para sobrevivir”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del segundo miércoles de marzo de 2020 – que fue transmitido desde la Biblioteca Apostólica – continuando con su ciclo de catequesis sobre las Bienaventuranzas a partir del Evangelio de Mateo.

 

Hambre y sed, necesidades vitales

En su catequesis, el Santo Padre continuó con el recorrido de este esplendente camino de la felicidad que el Señor nos ha dado en las Bienaventuranzas. “Hemos ya encontrado la pobreza de espíritu y el llanto – mencionó el Pontífice – ahora nos confrontamos con otro tipo de debilidad, aquella relacionada con el hambre y la sed. Hambre y sed son necesidades primarias, se refieren a la sobrevivencia”. Esto hay que subrayarlo, dijo el Papa, aquí no se trata de un deseo genérico, sino de una necesidad vital, de una exigencia cotidiana, como es la nutrición.

 

Las injusticias hieren a la humanidad

En este sentido, el Papa Francisco se pregunta: ¿qué significa tener hambre y sed de justicia? Ciertamente no se refiere a aquellos que quieren venganza; por el contrario afirmó el Pontífice, en la bienaventuranza anterior hemos hablado de mansedumbre. También es verdad que, las injusticias hieren a la humanidad; la sociedad humana tiene una necesidad urgente de equidad, de verdad y de justicia social; recordemos que el mal que sufren las mujeres y los hombres del mundo llega hasta el corazón de Dios Padre. ¿Qué padre no sufriría por el dolor de sus hijos?

 

Una justicia más grande que el derecho humano

El Santo Padre recordando que, las Escrituras hablan del dolor de los pobres y oprimidos que Dios conoce y comparte y ante ello baja para liberar a su pueblo, dijo que, “el hambre y la sed de justicia de la que nos habla el Señor es aún más profunda que la legítima necesidad de justicia humana que todo hombre lleva en su corazón”. En el mismo «Sermón de la Montaña», señaló el Papa, un poco más adelante, Jesús habla de una justicia más grande que el derecho humano o la perfección personal, diciendo: «Si vuestra justicia no es superior a la de los escribas y fariseos, no entraran en el Reino de los Cielos» (Mt 5, 20). Y esta es la justicia que viene de Dios (cf. 1 Cor 1:30).

 

En todo corazón se esconde un anhelo de luz

Si bien es cierto, en las Escrituras encontramos expresada una sed más profunda que aquella física, que es un deseo puesto en la raíz de nuestro ser, como dice el Salmo 63, también los Padres de la Iglesia hablan de esta inquietud que habita en el corazón del hombre. San Agustín dice: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Existe una sed interior, un hambre interior, una inquietud. “En cada corazón, incluso en la persona más corrupta y alejada del bien – precisó el Pontífice – se esconde un anhelo de luz, aunque esté bajo los escombros del engaño y el error, pero siempre hay la sed de verdad y del bien, que es la sed de Dios. Es el Espíritu Santo quien suscita esta sed: es Él el agua viva que ha plasmado nuestro polvo, es Él el aliento creador que le ha dado vida”.

 

El Evangelio es la más grande justicia

Por esto, subrayó el Santo Padre, la Iglesia es enviada a anunciar a todos la Palabra de Dios, impregnada del Espíritu Santo. “Porque el Evangelio de Jesucristo es la más grande justicia que se puede ofrecer al corazón de la humanidad, que tiene una necesidad vital, aunque si no se dé cuenta”. Es con la ayuda de la gracia de Dios que los matrimonios, los jóvenes y los niños tienen que ir adelante, por ello es necesario proteger y alimentar en el corazón de todos este deseo de amor, de ternura, de acogida que expresan en sus impulsos sinceros y luminosos. Por esto, toda persona está llamada a descubrir lo que realmente importa, lo que realmente necesita, lo que le hace vivir bien y, al mismo tiempo, lo que es secundario y de que cosa se puede prescindir.

 

Pidamos la gracia de tener sed de justicia

Asimismo, el Papa Francisco señaló que, “Jesús anuncia en esta bienaventuranza – hambre y sed de justicia – que hay una sed que no será decepcionada; una sed que, si es sostenida, será saciada y siempre alcanzará el fin, porque corresponde al mismo corazón de Dios, a su Espíritu Santo que es amor, y también a la semilla que el Espíritu Santo ha sembrado en nuestros corazones”. “Que el Señor nos de esta gracia – concluyó el Papa – de tener esta sed de justicia que es precisamente el deseo de encontrarlo, de ver a Dios y de hacer el bien a los demás”.

 

El Evangelio, la única capaz de saciar nuestra sed de Dios

Antes de concluir su catequesis y saludando cordialmente a los fieles de lengua española, el Papa Francisco invitó a todos a pedir la gracia de que nunca nos falte la sed y hambre de Dios. “Pidamos al Señor Jesús que nunca nos haga faltar el agua viva del su Evangelio, única capaz de saciar nuestra sed de Dios, y nos conceda también su Espíritu Santo para poder cumplir la voluntad del Padre, con un corazón lleno del amor de Dios y bien dispuesto al servicio de los hermanos”.

 

fuente: vaticannews.va