Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma 2020

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo

 

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza este 26 de febrero de 2020 y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

  • “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”
  • “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás»
  • «Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

 

Origen de la costumbre

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un «hábito penitencial». Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

 

Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma

La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)

Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.

Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se «arrepentirían» durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.

 

El ayuno y la abstinencia

El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

La oración

La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

 

El sacrificio

Al hacer sacrificios (cuyo significado es «hacer sagradas las cosas»), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ (Mt 6,6)”

 

Conclusión

Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.

El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.

La confesión de nuestros pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

La penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.

Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.

Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

 

Por: Tere Valles / Luis Gutiérrez | Fuente: Catholic.net

ROSARIO MUNDIAL, en el centenario de la partida de Santa Jacinta Marto

Rosario Mundial que ya hemos tenido la bellísima oportunidad de hacer el primero con ocasión de la partida al cielo de San Francisco Marto y ahora estamos preparando la partida al cielo de Santa Jacinta Marto con la segunda edición del Rosario Mundial. Dentro de este Rosario mundial estamos invitando a todas las personas a que practiquen el rezo del Rosario todos los días y el ayuno al menos una vez por semana.

¿Por qué rezar el rosario juntos?

Con palabras dulces Nuestra Madre La Virgen María, nos pidió que recemos el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra.

Hace 101 años Nuestra Señora bajó del cielo a Cova de Iria y nos mostró un camino para poder llegar a Dios.

En respuesta a los pedidos de Nuestra Señora, la Parroquia de Fátima invita al mundo a unirse en oración, con ocasión de los centenarios de la partida al cielo de los pastorcitos san Francisco Marto (4 de abril de 2019) y santa Jacinta Marto (20 de febrero de 2020).

Beneficios Espirituales por el rezo del Santo Rosario son, entre otros:

  • El Rosario es cristocéntrico, contempla los grandes misterios de la Fe Cristiana; cada uno tiene su fuente en las Sagradas Escrituras.
  • Esta oración es de gran ayuda en el camino de santificación, si es rezado con devoción.
  • En Sus apariciones, como es el caso de las que ocurrieron en Fátima, la Santísima Virgen María nos ha pedido que recemos el Rosario por nuestra salvación y la del mundo.
  • El rezo del Santo Rosario tiene el efecto de debilitar la acción del demonio en el mundo y en nuestras vidas.
  • El rezo del Santo Rosario nos da paz.
  • Agrada a María, y al hacerla feliz, nos enamoramos de Ella.
  • Nos consigue de Dios toda clase de gracias.

¿Cuáles son las intenciones de rezar el Rosario?

  1. Por los Niños para que comiencen desde pequeños a amar a Jesús.
  2. Por los Adolescentes para que construyan su fé sobre roca y puedan afrontar con valentía, los retos actuales.
  3. Por los Jóvenes para que encuentren las respuestas y tomen decisiones para el bien de su alma.
  4. Por los Esposos para que su convivencia sea armónica y lleguen a la santidad de su matrimonio.
  5. Por los Abuelos para que se sientan acogidos y amados por sus familias.

¿A qué te estamos invitando?

La Parroquia de Fátima desde Portugal invita al mundo a una hora de Adoración Eucarística en donde se rezará el Rosario en varios idiomas y al final nos consagraremos al Inmaculado Corazón de María.

Queremos dar a conocer el mensaje de conversión, paz y salvación, entregado por Nuestra Señora de Fátima a los pastorcitos Francisco, Jacinta y Lucía; mensaje para el mundo que Nuestra Madre nos ofrece como herramienta de salvación y esperanza.

¿Quiénes están invitados?

Toda persona que quiera compartir la alegría de su fe en un mundo necesitado de Dios. En especial, todos aquellos que buscan sentido al sufrimiento para descubrir que no están solos, que tienen una Madre que los ama y esta ansiosa por llenar con amor los vacíos que tiene su alma.

Participarán Cardenales, Obispos y Parroquias, Santuarios, Congregaciones religiosas y grupos de oración, colegios, Universidades y hospitales.

También, empresas, fábricas, bancos, medios de comunicación, redes sociales, asociaciones de cultura, fundaciones, jóvenes, niños, familias, centros penitenciarios y de rehabilitación, centros geriátricos, deportistas, militares y todos los grupos e individuos que quieran unirse.

¿Cómo puedes participar?

  • En streaming a través de nuestras redes sociales.
  • Sigue los medios de comunicación de tu país.
  • Reúne a un grupo de personas en el lugar donde te encuentres.
  • Espiritualmente desde donde estés.

Oración

Santa María, Reina de las Familias, Intercesora, Medianera y Abogada nuestra; te ofrecemos este Santo Rosario en unión con el Ángel Protector de nuestra Nación ___________ (Su país) en reparación de los pecados, sacrilegios y ofensas de este pueblo a tu Inmaculado Corazón y al Sagrado Corazón de Jesús, por la Conversión y Salvación de las almas, la Paz, las Familias y la Libertad.
Madre, Tú eres nuestra esperanza y en Tí confiamos. Enséñanos a orar con un corazón humilde, a vivir con alegría, en unidad y amor, para recuperar la paz y la justicia y dar un verdadero testimonio de ser hijos tuyos. Amén.

 

 

 

tomado de: materfatima.org

El Papa: la tierra más hermosa para conquistar es el corazón del hermano

Francisco continuó sus catequesis sobre las Bienaventuranzas. Reflexionando sobre la tercera: “Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra”, subrayó que la mansedumbre, conquista tantas cosas: la más importante es la salvación del hermano y la paz recuperada con él.

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

El manso es el “discípulo de Cristo” que «hereda» el más sublime de los territorios y lo defiende: defiende su paz, defiende su relación con Dios y sus dones, custodiando la misericordia, la fraternidad, la confianza, la esperanza. Fue la reflexión del Papa en la audiencia del tercer miércoles de febrero en el Aula Pablo VI, continuando con su ciclo de catequesis sobre las bienaventuranzas. El Papa se detiene en la tercera Bienaventuranza del Evangelio de Mateo: «Felices los mansos, porque ellos heredarán la tierra» y reflexiona sobre lo que significa ser “manso” y sobre la tierra que “heredan” que es el “cielo”, es decir, la tierra hacia la cual caminamos.

 

Jesús, modelo de mansedumbre

Francisco comienza explicando a los fieles presentes en el Aula Nervi qué caracteriza a una persona mansa y cómo se manifiesta su docilidad:

Cuando decimos que una persona es “mansa” nos referimos a que es dócil, suave, afable, a que no es violenta ni colérica. La mansedumbre se manifiesta sobre todo en los momentos de conflicto, cuando estamos “bajo presión”, cuando somos atacados, ofendidos, agredidos. Nuestro modelo es Jesús, que vivió cada momento, especialmente su Pasión, con docilidad y mansedumbre.

 

La “herencia” de la tierra

El Pontífice señala además que en las Escrituras la palabra “manso” significa también “aquel que no posee tierras”. Y la tercera bienaventuranza dice precisamente que los mansos “heredarán la tierra”. Esa tierra – afirma Francisco – es un signo de algo mucho más grande y más profundo de un simple territorio:

Esta tierra es una promesa y un don para el Pueblo de Dios. Esta “tierra” es el Cielo, hacia donde caminamos como discípulos de Cristo, promoviendo la paz, la fraternidad, la confianza y la esperanza.

 

El pecado de la ira destruye, la mansedumbre conquista

Pero existe la otra cara de la moneda y es el pecado de la ira,  “un movimiento violento cuyo impulso todos conocemos”, dice el Papa, y advierte de lo que este pecado puede causar y sobre todo, de cuántas cosas se pueden perder:

En un momento de cólera se puede destruir todo lo que se ha construido; cuando se pierde el control, se olvida lo realmente importante, y esto puede arruinar la relación con un hermano, muchas veces sin remedio.

 

La «tierra» del manso es la salvación del hermano

La mansedumbre, al contrario de la ira,  “conquista los corazones, salva las amistades, hace posible que se sanen y reconstruyan los lazos que nos unen con los demás”. Por ello, concluyendo, el Pontífice indica cuál es la ‘tierra’ que hay que conquistar: la salvación del hermano.

No hay tierra más hermosa que el corazón de los demás, no hay territorio más hermoso para ganar que la paz recuperada con un hermano. ¡Esa es la tierra a heredar con la mansedumbre!

 

fuente: vaticannews.va

EL AYUNO

Qué es el Ayuno?

Es un sacrificio para expulsar demonios y atraer bendiciones.

Beneficios Espirituales del Ayuno

El ayuno es un arma poderosa en la vida cristiana y sirve para mejorar en la vida de fe.

  • Es la privación de un bien por la elección de un bien mayor, fortalecer la voluntad para alejarse del pecado.
  • Da equilibrio a la vida espiritual, le quita el control a las pasiones, estar en la mejor disposición para volver a la Palabra De Dios, La Eucaristía y el Rosario por medio del sacrificio, humildad, sobriedad e inspección.
  • Es el primer paso para tener control sobre uno mismo
  • Ayunar ayuda a hacer más espacio para Dios en nuestra vida.
  • El primer ayuno fue ordenado por Dios a Adán en el Jardín del Edén, no era porque el árbol era malo, sino que el fruto estaba destinado “a ser comido en el tiempo correcto y el camino correcto». «De la misma manera, nos abstenemos de los bienes creados para que podamos disfrutarlos en el momento adecuado y la manera correcta”.

¿Cómo sabemos que sirve?

Esta clase de demonio no se va sino con oración y ayuno.
MATEO 17: 20-21

Formas de Ayunar

  1. Pan sin sabor ni levadura, con té por la mañana. Comida y cena ligera (almuerzo).
  2. Desayuno y cena: Té y pan. Comida ligera.
  3. Todo el día agua, té y pan.
  4. Una comida fuerte y dos colaciones: té o leche.

Ayuno Semanal

La propuesta es hacerlo a pan y agua y de preferencia los viernes, día en que la Iglesia recuerda la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. De no ser posible ayunar por motivos de salud, se recomienda poner en práctica la abstinencia de algún alimento de nuestra predilección e igualmente ofrecerlo por las 3 intenciones: la Paz, la Familia y la Libertad.

Oración para Iniciar el Ayuno

Dios Padre Todopoderoso, vengo ante Ti a ofrecer mi ayuno, unida (o) a todos los cristianos que están ayunando en el mundo a pan y agua, como penitencia y sacrificio, para que fortalezcas nuestro espíritu, aumentemos en humildad y rechacemos el pecado; uniéndonos a la Cruz de Jesucristo Nuestro Salvador.
Pido al Espíritu Santo nos dé la fuerza necesaria para no fallar y a Santa María, nos dé la gracia de ayunar con alegría, y nos acompañe durante este día en el que ofrecemos nuestro sacrificio al padre en desagravio a los Corazones de Jesús y María, por los sacerdotes y consagrados, por la paz, la familia y la libertad en _________ (Su país), en reparación de nuestros pecados, la conversión de los pecadores y la salvación de las almas. Amén

 

fuente: materfatima.org00

Consagración a la Virgen María

¿Qué significa consagrarnos?

Es entregarle de manera personal, libre y sólo por amor, nuestro corazón, nuestra alma, nuestro ser, todo lo que amamos, todo lo que tenemos y nuestras buenas obras pasadas, presentes y futuras a los maternales cuidados de María.

¿Por qué consagrarnos a María?

Porque es deseo divino y camino perfecto para ir a Dios.

  • Primero, porque Jesús nos la entregó a los pies de su Cruz cuando dijo “Madre, he ahí a tu hijo” y a su discípulo Juan (en representación de la humanidad) dijo “He ahí a tu Madre”, y desde entonces Juan la llevó a su casa (Jn 19, 26-27).
  • Porque también en 1917 la Virgen en Fátima, dijo que Dios deseaba establecer en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón para la salvación de las almas.
  • Porque María es el camino más fácil, más corto, más perfecto y seguro de llegar al conocimiento y verdadero amor a Dios; porque nos ama, nos alimenta, nos conduce, nos defiende del acérrimo enemigo de Dios y nos protege en nuestro regreso a Dios.

¿Para qué consagrarnos?

Nos consagramos para que la Virgen María, con sus infinitas gracias, limpie nuestro corazón para recibir a su Hijo Jesucristo y nos asemeje a Él, significándose esto el “Triunfo del Inmaculado Corazón de María” que nos anunció en Fátima, Portugal en 1917.

  • Para entender cómo limpia nuestros corazones para recibir a Jesús, imaginemos cuando Ella y San José limpiaron con Fe, Esperanza y Amor el portal de Belén, era una cueva fría, oscura, mal oliente, llena de paja, estiércol, orines, animales y piedras, y Ella con sus Santísimas Manos preparó la cuna más amorosa y preciosa sobre la Tierra, para recibir a Jesús, nada más y nada menos que el Hijo de Dios.
  • Para comprender cómo nos asemeja de manera segura y rápida a su Hijo Jesucristo con esta consagración tan especial, podemos comparar que tratar de parecernos a Jesús sin María, es como buscar esculpir una estatua en una piedra muy dura, pero el pecado al que tendemos caer por debilidad humana es como romperle una mano a la estatua en proceso y volver a empezar a esculpir una nueva roca desde “cero”; en cambio, buscando ser como Jesucristo a través de María, el método de Grignion de Montfort es el único que haciéndolo con devoción, “funde” de manera sobrenatural nuestro corazón como si fuera un metal maleable y la Virgen María lo vacía en el molde de su Inmaculado Corazón, logrando en sólo 33 días hacer una imagen semejante a la de su Hijo Jesús.

Frutos de esta consagración

Existen muchas formas piadosas de consagrarnos a la Virgen María, pero ésta, basada en el método de 33 días del “Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María” que redactó el Espíritu Santo a través de San Luis María Grignion de Montfort (según el numeral 114 en dicho Tratado), es la consagración Cristocéntrica a través de María, más perfecta y segura, según Teólogos, Papas y Santos que la han revisado y vivido, tales como San Pío X, Papa Pío XII y San Juan Pablo II; quien dio testimonio de que al leer el Tratado le disipó las dudas que algún día tuvo sobre si un excesivo culto a María podría comprometer la supremacía del culto debido a Cristo, aclarando a su corazón que no puede darse tal cosa, pues “María nos acerca a Cristo, con tal de que se viva su misterio en Cristo”, lo que lo llevó a consagrarse a María, incluso adoptando en su pontificado el lema de Montfort “Totus Tuus”, “Todo Tuyo” de María. Con esta preparación de 33 días, la Virgen nos hace avanzar en el conocimiento y amor a Dios a pasos agigantados, más que en toda nuestra vida, logrando maravillosos frutos:

  1. Perfecto conocimiento de sí mismo y participación de la Humildad de María
  2. Participación en la Fe de María.
  3. Madurez cristiana, ya no se actúa por temor servil, sino por amor puro.
  4. Confianza grandísima en Dios y María Santísima
  5. Comunicación de María y su Espíritu.
  6. Transformación en María a Imagen de Jesucristo.

¿Es correcto decir: Dios te bendiga?

¿Hay algún fundamento bíblico para que podamos decir esta frase?

Por: P. Samuel Bonilla | Fuente: PadreSam.com

A menudo escuchamos “Dios te bendiga” o simplemente “bendiciones”, ¿es eso correcto? ¿Hay algún fundamento bíblico? Veremos que sí, pero hay que hacerlo adecuadamente.

ETIMOLOGÍA: la palabra “bendición” viene del latín beneditio, beneditionis, es decir, se compone de bene (bien) y dicere (decir), por lo que bendecir es “decir bien” de alguien.

FUNDAMENTO BÍBLICO: lo encontramos en Números 6,22-27, en donde expresamente dice así:

El Señor le ordenó a Moisés: «Diles a Aarón y a sus hijos que impartan la bendición a los israelitas con estas palabras: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz”. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, para que yo los bendiga».

De aquí podemos concluir que la acción de bendecir pertenece a Dios, no al hombre. Cuando alguien bendice (un papá, mamá, amigo) debe siempre hacer referencia a Dios. No podemos banalizar, ni que se convierta en una muletilla el decir “bendiciones”, sino que al hacerlo se debe siempre mencionar el sujeto de la bendición: Dios. Lo correcto entonces es “Dios te bendiga”, “el Señor te bendiga”, no simplemente “bendiciones”.

La bendición entonces no es una simple “buena suerte”, sino más bien pedirle a Dios que acompañe, proteja… bendiga a esa persona a la cual la dirigimos.

¡Que Dios te bendiga!

 

fuente: catholic.net

Rosario mundial por la paz, vida, familia y sacerdotes

Convoca Mater Fatima a celebrarse el 20 de febrero de 2020

 

Mater Fátima lanza una nueva convocatoria al mundo para unirse en oración con el Rosario Mundial a celebrarse el 20 de Febrero, con motivo del centenario de la partida al Cielo de Santa Jacinta Marto, una de las tres pastorcitas que recibió los mensajes de Nuestra Señora del Rosario en Fátima, Portugal.

El Rosario será transmitido desde la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe en México y se vivirán tres momentos especiales:

1. Adoración al Santísimo de 17:00 a 18:00 horas (Tiempo del Centro de México)
2. Durante la Adoración, niños, jóvenes y familias rezarán el Santo Rosario en varios idiomas.
3. Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.

Las intenciones serán:
1. Orar al Señor por la paz del mundo y la conversión de los pecadores.
2. Pedir al Señor a través del Inmaculado Corazón de María, que promueva, proteja y defienda la vida y la familia como Él mismo la creó.
3. Rogar al Señor por nuestros Obispos y Sacerdotes.

Para prepararnos para este importante momento que confiamos en que será de mucho bien para el mundo, pedimos a los fieles que se mantengan unidos en:

El rezo del Santo Rosario diario.
Adoración Eucarística (al menos una vez a la semana).
Ayuno semanal a pan y agua, de preferencia los viernes.
Preparación para la Consagración con el método de 33 días de San Luis Grignion de Montfort, a partir del 18 de enero. (Las oraciones serán publicadas en la página: www.materfatima.org)

 

De manera especial Nicaragua y México, así como todas las personas que se quieran sumar, llevarán a cabo un Sitio de Jericó del 13 al 19 de febrero.

El Rosario será transmitido en directo a través de los Medios de Comunicación que deseen unirse, y cada Parroquia podrá realizar su Hora Santa y Rosario por las intenciones propuestas, de acuerdo a los horarios que les resulte conveniente.

Cabe recordar que durante el primer Rosario Mundial que se transmitió el 4 de abril de 2019 desde la Parroquia de Fátima, en Portugal, se conectaron 420 medios católicos y 98 Santuarios Marianos. De acuerdo a los reportes, se unieron en la oración por la paz 70 millones de personas.

Mater Fátima y el Rosario Mundial es una iniciativa que Dios ha inspirado al Padre Héctor Ramírez Sanz Cerrada, quien durante su trabajo como Capellán en el Santuario de Fátima, por casi cuatro años, se dio cuenta de que los mensajes de la Virgen no habían sido suficientemente conocidos y lo que Ella quería (que no se propagaran los errores de Rusia por el mundo), no se evitó.

El Padre Héctor ha recorrido alrededor de 20 países y ha podido constatar el deterioro de la familia y la sociedad, la propagación del ateísmo y el ocultismo, así como la falta de fe y el incremento del relativismo. A pesar del avance de esta ideología que nos aleja de Dios y destruye a la sociedad poco a poco, existe una esperanza, y es hacer lo que pidió la Virgen en 1917 para alcanzar de Ella Su promesa, ya que el mensaje es para estos tiempos: “Rezad el Rosario todos los días para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra”.

 

Mater Fátima quiere dar a conocer la esencia de los mensajes que Nuestra Señora del Rosario dejó en Fátima y promover su práctica diaria, que se adopten como una forma de vida, para alcanzar la paz personal, en las familias y en el mundo; y así colaborar para que la promesa de la Virgen se realice: “Al final, Mi Corazón Inmaculado, triunfará”.

Únete y Haz sonreír a la Virgen.
Mater Fátima para el mundo.

Mensaje del Santo Padre Francisco para la XXVIII jornada mundial del enfermo 11 de febrero de 2020

Como cada año el 11 de febrero, en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, el Santo Padre se dirige a las personas enfermas, pobres, excluidas, a todas las que «soportan cargas demasiado pesadas», así como a los acompañantes y a los profesionales de la salud. Quiere darles un mensaje de consuelo y de esperanza para proseguir la ruta, siguiendo el camino indicado por nuestro Señor Jesucristo, con la intercesión de María.

 

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»
(Mt 11,28)

Queridos hermanos y hermanas:

1. Las palabras que pronuncia Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28) indican el camino misterioso de la gracia que se revela a los sencillos y que ofrece alivio a quienes están cansados y fatigados. Estas palabras expresan la solidaridad del Hijo del hombre, Jesucristo, ante una humanidad afligida y que sufre. ¡Cuántas personas padecen en el cuerpo y en el espíritu! Jesús dice a todos que acudan a Él, «venid a mí», y les promete alivio y consuelo. «Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos a las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente sencilla, pobres, enfermos, pecadores, marginados… del peso de la ley del sistema social opresivo… Esta gente lo ha seguido siempre para escuchar su palabra, ¡una palabra que daba esperanza!» (Ángelus, 6 julio 2014).

En la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, Jesús dirige una invitación a los enfermos y a los oprimidos, a los pobres que saben que dependen completamente de Dios y que, heridos por el peso de la prueba, necesitan ser curados. Jesucristo, a quien siente angustia por su propia situación de fragilidad, dolor y debilidad, no impone leyes, sino que ofrece su misericordia, es decir, su persona salvadora. Jesús mira la humanidad herida. Tiene ojos que ven, que se dan cuenta, porque miran profundamente, no corren indiferentes, sino que se detienen y abrazan a todo el hombre, a cada hombre en su condición de salud, sin descartar a nadie, e invita a cada uno a entrar en su vida para experimentar la ternura.

2. ¿Por qué Jesucristo nutre estos sentimientos? Porque él mismo se hizo débil, vivió la experiencia humana del sufrimiento y recibió a su vez consuelo del Padre. Efectivamente, sólo quien vive en primera persona esta experiencia sabrá ser consuelo para otros. Las formas graves de sufrimiento son varias: enfermedades incurables y crónicas, patologías psíquicas, las que necesitan rehabilitación o cuidados paliativos, las diversas discapacidades, las enfermedades de la infancia y de la vejez… En estas circunstancias, a veces se percibe una carencia de humanidad y, por eso, resulta necesario personalizar el modo de acercarse al enfermo, añadiendo al curar el cuidar, para una recuperación humana integral. Durante la enfermedad, la persona siente que está comprometida no sólo su integridad física, sino también sus dimensiones relacionales, intelectiva, afectiva y espiritual; por eso, además de los tratamientos espera recibir apoyo, solicitud, atención… en definitiva, amor. Por otra parte, junto al enfermo hay una familia que sufre, y a su vez pide consuelo y cercanía.

3. Queridos hermanos y hermanas enfermos: A causa de la enfermedad, estáis de modo particular entre quienes, “cansados y agobiados”, atraen la mirada y el corazón de Jesús. De ahí viene la luz para vuestros momentos de oscuridad, la esperanza para vuestro desconsuelo. Jesús os invita a acudir a Él: «Venid». En Él, efectivamente, encontraréis la fuerza para afrontar las inquietudes y las preguntas que surgen en vosotros, en esta “noche” del cuerpo y del espíritu. Sí, Cristo no nos ha dado recetas, sino que con su pasión, muerte y resurrección nos libera de la opresión del mal.

En esta condición, ciertamente, necesitáis un lugar para restableceros. La Iglesia desea ser cada vez más —y lo mejor que pueda— la “posada” del Buen Samaritano que es Cristo (cf. Lc 10,34), es decir, la casa en la que podéis encontrar su gracia, que se expresa en la familiaridad, en la acogida y en el consuelo. En esta casa, podréis encontrar personas que, curadas por la misericordia de Dios en su fragilidad, sabrán ayudaros a llevar la cruz haciendo de las propias heridas claraboyas a través de las cuales se pueda mirar el horizonte más allá de la enfermedad, y recibir luz y aire puro para vuestra vida.

En esta tarea de procurar alivio a los hermanos enfermos se sitúa el servicio de los agentes sanitarios, médicos, enfermeros, personal sanitario y administrativo, auxiliares y voluntarios que actúan con competencia haciendo sentir la presencia de Cristo, que ofrece consuelo y se hace cargo de la persona enferma curando sus heridas. Sin embargo, ellos son también hombres y mujeres con sus fragilidades y sus enfermedades. Para ellos valen especialmente estas palabras: «Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro» (Ángelus, 6 julio2014).

4. Queridos agentes sanitarios: Cada intervención de diagnóstico, preventiva, terapéutica, de investigación, cada tratamiento o rehabilitación se dirige a la persona enferma, donde el sustantivo “persona” siempre está antes del adjetivo “enferma”. Por lo tanto, que vuestra acción tenga constantemente presente la dignidad y la vida de la persona, sin ceder a actos que lleven a la eutanasia, al suicidio asistido o a poner fin a la vida, ni siquiera cuando el estado de la enfermedad sea irreversible.

En la experiencia del límite y del posible fracaso de la ciencia médica frente a casos clínicos cada vez más problemáticos y a diagnósticos infaustos, estáis llamados a abriros a la dimensión trascendente, que puede daros el sentido pleno de vuestra profesión. Recordemos que la vida es sagrada y pertenece a Dios, por lo tanto, es inviolable y no se puede disponer de ella (cf. Instr. Donum vitae, 5; Carta enc. Evangelium vitae, 29-53). La vida debe ser acogida, tutelada, respetada y servida desde que surge hasta que termina: lo requieren simultáneamente tanto la razón como la fe en Dios, autor de la vida. En ciertos casos, la objeción de conciencia es para vosotros una elección necesaria para ser coherentes con este “sí” a la vida y a la persona. En cualquier caso, vuestra profesionalidad, animada por la caridad cristiana, será el mejor servicio al verdadero derecho humano, el derecho a la vida. Aunque a veces no podáis curar al enfermo, sí que podéis siempre cuidar de él con gestos y procedimientos que le den alivio y consuelo.

Lamentablemente, en algunos contextos de guerra y de conflicto violento, el personal sanitario y los centros que se ocupan de dar acogida y asistencia a los enfermos están en el punto de mira. En algunas zonas, el poder político también pretende manipular la asistencia médica a su favor, limitando la justa autonomía de la profesión sanitaria. En realidad, atacar a aquellos que se dedican al servicio de los miembros del cuerpo social que sufren no beneficia a nadie.

5. En esta XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, pienso en los numerosos hermanos y hermanas que, en todo el mundo, no tienen la posibilidad de acceder a los tratamientos, porque viven en la pobreza. Me dirijo, por lo tanto, a las instituciones sanitarias y a los Gobiernos de todos los países del mundo, a fin de que no desatiendan la justicia social, considerando solamente el aspecto económico. Deseo que, aunando los principios de solidaridad y subsidiariedad, se coopere para que todos tengan acceso a los cuidados adecuados para la salvaguardia y la recuperación de la salud. Agradezco de corazón a los voluntarios que se ponen al servicio de los enfermos, que suplen en muchos casos carencias estructurales y reflejan, con gestos de ternura y de cercanía, la imagen de Cristo Buen Samaritano.

Encomiendo a la Virgen María, Salud de los enfermos, a todas las personas que están llevando el peso de la enfermedad, así como a sus familias y a los agentes sanitarios. A todos, con afecto, les aseguro mi cercanía en la oración y les imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 3 de enero de 2020

Memoria del Santísimo Nombre de Jesús

Francisco

 

fuente: vaticannews.va