Hoy celebramos… al Señor de Esquipulas

La imagen se oscureció de la noche a la mañana

La historia del Milagroso Señor de Esquipulas, llamado también Cristo Negro de Esquipulas, es muy conocida en los países de Centro América y el sur de México.  En 1595, a pedido de los indígenas del pueblo de Esquipulas, Guatemala, un joven muy religioso y reconocido escultor portugués de nombre Quirio Cataño, esculpió la imagen de Cristo crucificado. 

Quirio Cataño, quien entonces se encontraba viviendo en la Capitanía General de Santiago de los Caballeros, la actual Antigua Guatemala, fue encomendado con un trabajo sumamente especial: la talla del Milagroso Señor de Esquipulas.

El siguiente es el texto del contrato efectuado entre el Provisor y Vicario General del Obispado de Guatemala y el escultor Quirio Cataño:

«En la Ciudad de Santiago de Guatemala, a los veintinueve días del mes de agosto del año mil quinientos noventa y cuatro, Cristóbal de Morales, Provisor de este Obispado, concertó con Quirio Cataño, oficial de escultor, que haga para el Pueblo de Esquipulas un Crucifijo de vara y media, muy bien acabado y perfeccionado, que lo debe dar acabado el día de San Francisco, primero que viene, y se han de dar por él cien tostones de cuatro reales de plata cada uno; y para en cuenta de los dichos cien tostones confesó haber recibido adelantados cincuenta tostones de los cuales recibió realmente y el se obligó a cumplirlo, y para ello obligó su persona y bienes y lo firmó de su nombre y el dicho Provisor. –Cristóbal de Morales – Quirio Cataño».

Los indígenas querían una imagen de color oscuro, semejante al color de su piel, pero como no existe madera tan oscura, aceptaron la que el joven Cataño les entregó a los pocos meses. Según la tradición oral, los habitantes de Esquipulas viajaron a la ciudad de Santiago de Guatemala para recoger la imagen en la fecha estimada y durante el viaje de regreso aquellos que la veían por el camino se quedaban admirados por su belleza y solicitaban que permaneciera con ellos al menos una noche, y de esta manera se originó la tradición del peregrinaje para venerar dicha imagen. Finalmente, la imagen llegó a Esquipulas el 9 de marzo de 1595 y fué colocada en una especie de ranchito-cabaña, mientras terminaban el Santuario en el centro de Esquipulas, al mismo que su celebración quedó fijada para el día 15 de enero.

Existen varias versiones en relación con el color oscuro de la imagen. Una es que por los años de exposición al humo de los innumerables cirios/veladoras y las manos de millones de fieles le proporcionaron su característico tono oscuro. La tradición nos dice que de la noche a la mañana apareció completamente oscura, milagro que hizo Nuestro Señor para complacer a sus hijos del pueblo de Esquipulas.

Los milagros son innumerables. La veneración al Señor de Esquipulas trasciende las fronteras de Guatemala. Millones de peregrinos procedentes de toda Latinoamérica, así como también de Europa acuden anualmente a venerar la sagrada imagen. Hay varios libros que se han escrito sobre el Señor de Esquipulas y sus milagros. Las novenas son numerosas.

El Santo Padre Juan pablo II visitó Guatemala el 6 de febrero de 1996 para celebrar los 400 años de haber sido esculpida la Imagen del Señor de Esquipulas. En esa ocasión designó al Santuario como Basílica.

Oración:

Jesús Crucificado de Esquipulas. Divina Imagen milagrosa, que tres veces has sudado copiosamente, dando salud a todos los enfermos que te invocan, socorriendo a todos los necesitados que te aclaman.

¡Oh, cómo, mi buen Jesús, al paso que se multiplican mis pecados, amontonas para mi tantos favores; te ruego, Sagrada Imagen, imán de los corazones, por tu Santísimo Sudor te compadezcas de mi alma abriéndome los ojos para el conocimiento de la gravedad del pecado, que ha puesto a tu Santísima Imagen tan negra y oscurecida, y te suplico me concedas el favor que te pido en este momento, a mayor gloria de tu Santísimo Nombre.

Amén.

 

fuente: aleteia.org / eventoscatolicos.org

 

 

Una contribución sobre el celibato sacerdotal en obediencia filial al Papa

El Pontífice Emérito y el Cardenal Prefecto de la Congregación del Culto Divino abordan en un libro un tema sobre el que el Papa Francisco se ha expresado varias veces.

ANDREA TORNIELLI

El 15 de enero se publicará en Francia un libro sobre el sacerdocio que lleva la firma del Papa emérito Joseph Ratzinger y del cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto divino. De la anticipación proporcionada por Le Figaro, se toma conocimiento de que los autores entran con sus intervenciones en el debate sobre el celibato y sobre la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados. Ratzinger y Sarah – que se definen como dos obispos en «obediencia filial al Papa Francisco» que «buscan la verdad» en un «espíritu de amor por la unidad de la Iglesia» – defienden la disciplina del celibato y exponen las razones que, según su parecer, aconsejarían no cambiarla. La cuestión del celibato ocupa 175 páginas del volumen, con dos textos, uno del Papa emérito y otro del cardenal, junto a una introducción y una conclusión firmada por ambos.

Sarah, en su texto, recuerda que «hay un vínculo ontológico-sacramental entre el sacerdocio y el celibato. Cualquier debilitamiento de este vínculo pondría en tela de juicio el magisterio del Concilio y de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Suplico al Papa Francisco que nos proteja definitivamente de tal eventualidad vetando cualquier debilitamiento de la ley del celibato sacerdotal, si bien limitado a una u otra región». Además, Sarah llega a definir «una catástrofe pastoral, una confusión eclesiológica y un oscurecimiento de la comprensión del sacerdocio» la eventual posibilidad de ordenar a hombres casados. Benedicto XVI, en su breve contribución, reflexionando sobre el argumento, se remonta a las raíces judías del cristianismo, afirmando que el sacerdocio y el celibato están unidos desde el principio de la «nueva alianza» de Dios con la humanidad, establecida por Jesús. Y recuerda que ya «en la Iglesia antigua», es decir en el primer milenio, «los hombres casados podían recibir el sacramento del orden sólo si se habían comprometido a respetar la abstinencia sexual».

El celibato sacerdotal no es ni jamás ha sido un dogma. Se trata de una disciplina eclesiástica de la Iglesia latina que representa un don precioso, definido de este modo por todos los últimos Pontífices. La Iglesia Católica de rito oriental prevé la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados y también para la Iglesia latina han sido admitidas excepciones precisamente por Benedicto XVI en la Constitución apostólica «Anglicanorum coetibus» dedicada a los anglicanos que piden la comunión con la Iglesia católica, donde se prevé «admitir caso por caso al Orden sagrado del presbiterio también a los hombres casados, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede».

Vale la pena recordar que sobre el argumento también se expresó varias veces el Papa Francisco, quien siendo aún cardenal, en el libro conversación con el rabino Abraham Skorka, había explicado que estaba a favor de mantener el celibato «con todos los pros y los contras que conlleva, porque son diez siglos de experiencias positivas más que de errores. La tradición tiene un peso y una validez». El pasado mes de enero, en diálogo con los periodistas en el vuelo de regreso de Panamá, el Papa había recordado que en la Iglesia católica oriental era posible la opción del celibato o del matrimonio antes del diaconado, pero había añadido, a propósito de la Iglesia latina: «Me viene a la mente esa frase de San Pablo VI: ‘Prefiero dar mi vida antes que cambiar la ley del celibato’. Me ha venido a la mente y quiero decirla, porque es una frase valiente, en un momento más difícil que éste, 1968/1970… Personalmente, pienso que el celibato es un don para la Iglesia… Yo no estoy de acuerdo en permitir el celibato opcional, no». En su respuesta, también había hablado de la discusión entre los teólogos acerca de la posibilidad de conceder dispensas para algunas regiones alejadas, como las islas del Pacífico, pero precisando: «No hay ninguna decisión por mi parte. Mi decisión es: celibato opcional antes del diaconado, no. Es una cosa mía, personal, yo no lo haré, esto queda claro. ¿Soy «cerrado»? Tal vez. Pero no tengo la voluntad de ponerme ante Dios con esta decisión».

En octubre de 2019 se celebró el Sínodo sobre la Amazonía y se debatió el tema. Como se puede ver en el documento final, hubo obispos que pidieron la posibilidad de ordenar sacerdotes a diáconos permanentes casados. Sin embargo, llama la atención que el 26 de octubre, en su discurso conclusivo, el Papa, después de haber seguido todas las fases de las intervenciones y de la discusión en el aula, no haya mencionado en absoluto el tema de la ordenación de los hombres casados, ni siquiera haciendo una alusión. En cambio, recordó las cuatro dimensiones del Sínodo: la relativa a la inculturación, la dimensión ecológica, la social y, por último, la dimensión pastoral, que «las incluye a todas». En ese mismo discurso, el Pontífice habló de la creatividad en los nuevos ministerios y del papel de la mujer, y refiriéndose a la escasez de clero en ciertas áreas de misión, recordó que hay muchos sacerdotes de un país que se han ido al primer mundo – los Estados Unidos y Europa – “y no hay para enviarlos a la zona amazónica de aquel mismo país”.

Finalmente, también es significativo el hecho de que Francisco, agradeciendo a los medios de comunicación social, en aquella misma ocasión les pidió que, al difundir el documento final, se detuvieran sobre todo en los diagnósticos, «que es la parte en la que el Sínodo se ha expresado realmente mejor»: el diagnóstico cultural, el diagnóstico social, el diagnóstico pastoral y el diagnóstico ecológico. El Papa invitó a no caer en el peligro de detenerse «a ver lo que decidieron en aquella cuestión disciplinaria, en lo que decidieron en esa otra, en qué partido ganó y cuál perdió».

fuente: vaticannews.va

El bautismo de Jesús

Vida Pública de Jesús. Jesús ha llegado al Jordán para ser bautizado por Juan.

Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net

Jesús avanza decidido entre el grupo de peregrinos que viene de Galilea; se coloca ante Juan que lo reconoce, y comienza un breve diálogo. Jesús ha llegado al Jordán para ser bautizado por Juan. Pero éste se resiste diciendo: «Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿cómo vienes tú a mí?»

Cumplir con la justicia

El bautista dirá más tarde que no le conocía. No le conocía como Mesías y portador del bautismo de fuego y del Espíritu Santo, pero le conoce como pariente, al menos de oídas, por las palabras de su madre Isabel y de su padre Zacarías. Sabe que Jesús es justo, que no hay pecado en Él, que reza, que ama a Dios, que ama a su padres. Quizá sabe más cosas, pero no lo sabe todo, pues el silencio de la vida oculta se extiende tanto a los cercanos en los lazos de sangre, como en los espirituales. Respondiendo Jesús le dijo: «Déjame ahora; así es como debemos nosotros cumplir toda justicia. Entonces Juan se lo permitió». (Mt).

Y cumple Jesús toda justicia. Desciende a las aguas ante Juan. En aquellos momentos el inocente de todo pecado asume todos los pecados de los hombres. Los miles de millones de pecados de los hombres caen sobre sus espaldas, y los asume haciéndose pecado, como si fuesen suyos, sin serlo. Esta decisión libre le costará sangre y sudor, amor difícil, amor total que llegará a estar crucificado, hasta dar la vida por todos.

¿Qué sucede cuando se sumerge Jesús
Cuando Jesús entra en las aguas y Juan baña su cabeza, son sumergidos todos los pecados de los hombres. Las aguas limpian el cuerpo, y por eso son tomadas como símbolo de la limpieza de las almas que se arrepienten ante Dios de sus pecados. Más no pueden hacer. Pero al sumergirse Jesús en las aguas, las santifica, les da una fuerza nueva. Más adelante, el bautismo lavará con las aguas los pecados hasta la raíz, y dará la nueva vida que Cristo conquistará en su resurrección. Serán, efectivamente, aguas vivas que saltan hasta la vida eterna.

Dios se manifiesta

Al salir Jesús del agua sucede el gran acontecimiento: Dios se manifiesta. «Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús salió del agua; y he aquí que se le abrieron los Cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz del Cielo que decía: Este es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido»(Mt).

La voz es la del Padre, eterno Amante, el que engendra al Hijo en un acto de amor eterno, dándole toda su vida. El Hijo es el Amado, igual al Padre según su divinidad. Es tan Hijo que es consustancial con el Padre, los dos son uno en unión de amor. El Padre le dio toda su vida, y el Hijo ama al Padre con ese amor obediente que vemos en Jesús cuando desciende a las aguas como hombre que se sabe Dios, desde una libertad humana con la que se entrega por los hombres y ama al Padre. Y el Padre se complace en ese hombre que le ama con amor total y mira a los demás hombres saliendo del pecado, y les ama en el Hijo.

El Espíritu

La paloma simboliza el Espíritu. Anunció la nueva tierra y la paz de Dios a los hombres después del diluvio, que habían sido castigados por sus pecados. Anuncia el amor a los que quieren vivir de amor. Anuncia junto a Jesús la nueva Alianza, en que, de nuevo, el Espíritu de Dios volará sobre las aguas del mundo. Limpiará los corazones con el fuego de su amor, purificará las intenciones, llenará de Dios a todos los que crean y esperen, inflamará de amor a los amantes que desean el amor total, tan lejano al amor propio.

Jesús es ungido por el Espíritu. Jesús es así el Cristo, el nuevo rey del reino del Padre. Antes los reyes eran ungidos con aceite, y la gracia de Dios les daba fuerzas. Ahora el Espíritu mismo invade a Jesús. Podrá actuar con plena libertad en su alma dócil, le impulsará, le encenderá en fuego divino. Por eso «Jesús lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto». Comienza su vida de Ungido por el Espíritu que le lleva a lo más alejado del paraíso, al desierto, donde se mortifica, reza y sufre la tentación de Satanás.

Ángelus: El Papa pide orar para comprender el don del Bautismo

En la Solemnidad del Bautismo del Señor el Pontífice hace un llamamiento a la comunidad cristiana “para salir a encontrarse con los otros” pero siempre “proponiendo y no imponiendo” y pide que celebremos la fecha de nuestro bautismo.

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Hoy, Solemnidad del Bautismo del Señor y día con el que se cierra el tiempo de la Navidad, el Papa Francisco ha bautizado a algunos niños y ha pedido antes del rezo del Ángelus “oración por ellos y por sus familias”. También ha comentado el Evangelio del día, en el que el Apóstol Mateo describe el diálogo entre Jesús, que pide el bautismo, y Juan el Bautista, que se niega. “Esta decisión de Jesús sorprende al Bautista – dice el Papa – de hecho, el Mesías no necesita ser purificado; Él es quien purifica”.

En ese diálogo, Juan también declara que entre él y Jesús había una distancia abismal, pero – puntualiza Francisco – “el Hijo de Dios vino precisamente para cerrar esa distancia entre el hombre y Dios” y si Jesús está del lado de Dios “también está del lado del hombre y une lo que estaba dividido”. Es por ello que el Papa explica entonces que el Mesías pide ser bautizado precisamente “para que se pueda hacer toda justicia”, o en otras palabras “para que se realice el plan del Padre que pasa por el camino de la obediencia filial y la solidaridad con el hombre frágil y pecador”. “Es el camino de la humildad y la total cercanía de Dios a sus hijos”, dice, “requerido también hoy a los discípulos del Señor”.

 

Los discípulos del Señor no deben pavonearse de serlo

Y hablando acerca de los discípulos del Señor, Francisco ha advertido que no hay que pavonearse de serlo: “Cuántos, es triste decirlo, pero cuántos discípulos del Señor se pavonean de ser discípulos del Señor. No es un buen discípulo quien se pavonea”. De hecho, dice, el buen discípulo “es el humilde”, “el manso” y “el que hace el bien sin ser visto”.

 

Estamos llamados al encuentro con nuestros hermanos

Y en este momento previo a la oración mariana, el Santo Padre también ha aprovechado para hacer un llamamiento a la comunidad cristiana “para salir a encontrarse con los otros” pero siempre – ha especificado el Papa – “proponiendo y no imponiendo”, “dando testimonio” y “compartiendo la vida concreta de las personas”.

Al igual que Jesús, no olvidemos que también nosotros somos Hijos amados del Padre

Por último, el Papa ha recordado que en la fiesta del Bautismo de Jesús “redescubrimos nuestro Bautismo” y al igual que Jesús, “también nosotros nacidos del agua y del Espíritu Santo sabemos que somos hijos amados, objeto de la complacencia de Dios”. Pero tampoco debemos olvidar que somos “hermanos de muchos otros hermanos, invertidos en una gran misión para testificar y anunciar a todos los hombres el amor infinito del Padre”.

 

Celebrar nuestro Bautismo todos los años como acto de justicia con el Señor

Al final de su discurso, el Papa ha vuelto a recordar lo que ha dicho a los papás durante su homilía en la Santa Misa presidida esta mañana: “En el Bautismo, el Espíritu Santo viene para permanecer en nosotros” y es por ello – dice – que es importante “saber cuál es la fecha de mi bautismo”. De hecho, antes de concluir, destaca su invitación a celebrar la fecha de nuestro Bautismo en nuestro corazón todos los años: “Hacerlo, también es un deber de justicia hacia el Señor que ha sido tan bueno con nosotros”.

El Papa bautiza a 32 recién nacidos y explica a los padres la importancia del bautismo

En la solemnidad del Bautismo del Señor, el Papa Francisco administra el Sacramento del Bautismo a 32 recién nacidos durante la tradicional Misa con rito bautismal presidida en la Capilla Sixtina del Vaticano.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Se trata de una costumbre iniciada por San Juan Pablo II y con la que se pretende recordar el día en el que Jesús fue bautizado en el río Jordán. El Papa Francisco, siguiendo dicha tradición, hoy ha bautizado a un total de 32 niños en la Capilla Sixtina, entre los que se encontraban 15 niñas y 17 niños.

En su homilía  – que ha pronunciado espontáneamente – el Papa ha explicado a los papás que al bautizar a sus hijos, hacen “un acto de justicia” porque en el Bautismo “le damos un tesoro” y no es otro que “el Espíritu Santo”. Por tanto, al bautizar a sus hijos “hacen que salgan y crezcan con el poder del Espíritu Santo”. Este poder – dice el Papa – “lo defenderá” y “lo ayudará a lo largo de su vida”, de ahí la insistencia del Pontífice en bautizar a los niños.

En su reflexión, Francisco también ha pedido a los padres que pongan atención en que los niños “crezcan con la luz y con la fuerza del Espíritu Santo” mediante la catequesis, la ayuda, la enseñanza y los ejemplos que les darán en casa.

Antes de concluir, bromeando, les ha dicho que no se preocupen si los bebés empiezan a llorar y gritar, pues “una vez que uno dé el “la” – ha dicho – todos empiezan el concierto”. Por último, ha dicho a las mamás que no tengan apuro en dar de amamantar a sus hijos y que no se olviden que son los padre quienes “llevan el Espíritu Santo dentro de los niños”.

 

fuente: vaticannews.va

El Papa, Santa Marta: con paz en el corazón se obtiene paz en el mundo

Celebrando la Misa en la Casa Santa Marta, el Pontífice hoy ha reflexionado sobre la primera lectura en la que San Juan señala el camino para alcanzar la paz. También recuerda que la paz en el mundo “se construye a partir de la paz en los corazones”

 

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

No podemos «ser cristianos» si somos «sembradores de guerra» en la familia, en nuestro vecindario, en el lugar de trabajo: «que el Señor nos dé el Espíritu Santo para permanecer en Él y nos enseñe a amar simplemente, sin declarar la guerra a los demás». Esta ha sido la oración del Papa durante la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. Momento en el que también ha recordado la oración por el comienzo de la Liturgia, con la invocación a Dios, para que otorgue a «todas las personas» una «paz segura».

Cuando hablamos de paz, inmediatamente pensamos en guerras, que no haya guerras en el mundo, que haya paz segura, es la imagen que nos viene siempre, paz y no guerras, pero siempre afuera: en ese país, en esa situación … Incluso en estos días que ha habido tantos fuegos de guerra encendidos, la mente inmediatamente va allí cuando hablamos de paz, [cuando oramos para que] el Señor nos dé la paz. Y esto está bien; y debemos orar por la paz mundial, siempre debemos tener ante nosotros este don de Dios que es la paz y pedirlo para todos.

 

Permanecer en el Señor

Al mismo tiempo, Francisco también exhorta a preguntarnos «cómo» la paz va «a casa», si nuestro corazón está «en paz» o «ansioso», siempre «en guerra, en tensión por tener algo más, dominar, hacerse sentir». La «paz del pueblo» o de un país – explica – «se siembra en el corazón»: «si no tenemos paz en el corazón, ¿cómo pensamos que habrá paz en el mundo»? pregunta el Papa y explica que «habitualmente» no pensamos en ello. La primera lectura de hoy, de San Juan Apóstol – continua el Pontífice – «nos muestra el camino hacia la paz interior» y que no es otro que «permanecer en el Señor».

Donde está el Señor hay paz. Es él quien hace la paz, es el Espíritu Santo que envía para hacer las paces dentro de nosotros. Si permanecemos en el Señor, nuestro corazón estará en paz; y si habitualmente permanecemos en el Señor cuando cometemos un pecado o un defecto, será el Espíritu quien nos hará saber este error, este desliz. Permanecer en el Señor ¿Y cómo permanecemos en el Señor? El apóstol dice: «Si nos amamos los unos a los otros». Esta es la pregunta, este es el secreto de la paz.

 

La tentación del diablo

Francisco hoy también ha hablado de «amor verdadero», asegurando que no es ese de las «telenovelas» ni del «espectáculo», sino ese que nos empuja a hablar «bien» de los demás: «de lo contrario, si no puedo hablar bien, cierro la boca» dice el Papa, porque hablar a las espaldas y criticar a otros es «guerra».

Francisco además explica que el amor «se ve en las cosas pequeñas» y asegura que si hay guerra en nuestro corazón, entonces «habrá guerra en nuestra familia, habrá guerra en nuestro vecindario y habrá guerra en nuestro lugar de trabajo». También ha hablado de los «celos», de la «envidia» y de los «chismes» subrayando que estos malos hábitos nos llevan a hacer guerra entre nosotros, destruyen y son – ha dicho – «mugre». Ante esto, el Papa invita a reflexionar sobre cuántas veces hablamos «con espíritu de paz» y cuántas «con espíritu de guerra», también sobre cuántas veces somos capaces de decir: «todos tienen sus pecados, yo miro los míos y los otros tendrán los suyos, así que cierro la boca». En este sentido además, Francisco recuerda que “ensuciar” al otro “no es amor” y tampoco es “la paz segura que hemos pedido en la oración”.

 

Un don del Espíritu Santo

Al final de su homilía, el Santo Padre explica que cuando el diablo logra hacernos hacer la guerra y enciende ese «fuego», «está feliz, porque ya no tiene que trabajar»: «somos nosotros que trabajamos para destruirnos», «somos nosotros que llevamos a delante la guerra, la destrucción, destruyéndonos primero a nosotros mismos porque sacamos el amor y luego a los demás». En este sentido, el Papa puntualiza que, en efecto, uno es «dependiente de este hábito de ensuciar a otros»: «es una semilla que el diablo ha puesto en nuestro interior» concluye.

 

fuente: vaticannews.va

El Papa sobre la crisis Irán-USA: diálogo y respeto por la legalidad internacional

En su discurso ante el Cuerpo Diplomático, Francisco reafirma una mirada de esperanza incluso al afrontar esos dramas que atraviesa el mundo. Cita los muchos conflictos, incluidos los olvidados, pero también recuerda los abusos contra los menores, la violencia contra las mujeres y el sentido de solidaridad en Europa.

 

Debora Donnini – Ciudad del Vaticano

Es con esperanza que el Papa nos pide entrar en el tiempo que se acerca. Dirigiéndose al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede con ocasión del tradicional intercambio de saludos por el nuevo año, subraya desde el principio que, aunque la esperanza exige «realismo» y que se «llamen a los problemas por su nombre», incluso si «el año nuevo no parece estar lleno de signos alentadores, sino más bien con una intensificación de tensiones y violencia «, no se puede dejar de esperar. Francisco renueva su llamamiento para que la tensión entre Irán y Estados Unidos no se deteriore más, pidiendo diálogo y respeto por la legalidad internacional.

Todo el discurso se desarrolla recorriendo los viajes apostólicos realizados en 2019, una oportunidad para fomentar el diálogo a nivel político y religioso, teniendo en cuenta que el objetivo del compromiso diplomático de la Santa Sede es la paz y el desarrollo humano integral.

 

El contraste a los abusos a menores

Citando la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá y el encuentro con los jóvenes, Francisco recuerda que «no pocos adultos, incluidos varios miembros del clero» han sido responsables de «delitos muy graves contra la dignidad de los jóvenes, niños y adolescentes». Se trata de «crímenes que ofenden a Dios causando daños físicos, psicológicos y espirituales», subraya recordando también el encuentro en el Vaticano en febrero pasado y el renovado compromiso por la protección de menores a través de «un amplio espectro de normas» para afrontar estos casos.

 

El pacto educativo y el primado de la familia

Se trata de heridas tan graves como para recordar la urgencia de la tarea educativa. El Papa recuerda el evento mundial del próximo 14 de mayo sobre el tema: «Reconstruir el pacto educativo global». La educación, observa Francisco, no termina en las aulas, sino que es asegurada principalmente fortaleciendo el derecho primario de la familia a educar y el derecho de las Iglesias y de las asociaciones sociales a colaborar con ella. Vivimos en un mundo donde tendemos a encerrarnos en nosotros mismos, protegiendo los derechos adquiridos con indiferencia hacia los ancianos y no ofreciendo más espacio a la vida naciente: «El envejecimiento general de parte de la población mundial, especialmente en el Occidente, es una triste y emblemática representación».

 

La conversión ecológica integral

Son precisamente los jóvenes los que pueden ofrecer mucho, con su entusiasmo, evidente en la forma en que muchos de ellos están trabajando para sensibilizar a los líderes políticos sobre la cuestión ambiental porque, señala el Papa, «el cuidado de nuestra casa común, debe ser una preocupación para todos”, no un objeto de contraposición ideológica. En esencia, recuerdan la urgencia de una «conversión ecológica» entendida de manera integral, que sin embargo no parece haber sido adquirida por la Comunidad internacional y el resultado de la COP25 de Madrid – señala el Papa – representa «una grave alarma» sobre la voluntad de la Comunidad internacional para enfrentar con sabiduría el fenómeno del calentamiento global.

 

Desigualdades y corrupción endémica en la raíz de los conflictos en América Latina

La mirada sobre América Latina se dirige al Sínodo para la Amazonía para luego dirigirse, con preocupación, también al multiplicarse de «crisis políticas en un número creciente de países», donde las polarizaciones no ayudan ni «mucho menos puede hacerlo la violencia que por ningún motivo puede ser adoptada como instrumento para afrontar las cuestiones políticas y sociales». En su corazón lleva especialmente a Venezuela con la esperanza de que no disminuya el compromiso de buscar soluciones.

“En general, los conflictos de la región americana, aun cuando tienen raíces diferentes, están acomunados por profundas desigualdades, por injusticias y por la corrupción endémica, así como por las diversas formas de pobreza que ofenden la dignidad de las personas. Por tanto, es necesario que los líderes políticos se esfuercen por restablecer con urgencia una cultura del diálogo para el bien común y para reforzar las instituciones democráticas y promover el respeto del estado de derecho, con el fin de prevenir las desviaciones antidemocráticas, populistas y extremistas”.

 

Diálogo interreligioso y llamamiento por Jerusalén

El segundo viaje de Francisco en 2019 fue a los Emiratos Árabes Unidos. Central, aquí, la firma del Documento sobre la Fraternidad con el Gran Imam de Al-Azhar, para recordar el «concepto de ciudadanía», por el respeto de la libertad religiosa, renunciando al uso discriminatorio del término minorías, para la formación de nuevas generaciones al diálogo interreligioso. Paz y esperanza también en el centro de la visita a Marruecos con el llamamiento conjunto por Jerusalén, reconociendo la unicidad y la sacralidad, subscrito junto al Rey Mohammed VI. De ahí que el pensamiento del Papa se extiende a toda la Tierra Santa para llamar a la Comunidad internacional a apoyar el proceso de paz israelí-palestino. Un compromiso muy urgente también en otras áreas de Oriente Medio.

 

El riesgo del manto de silencio sobre Siria

«Me refiero sobre todo – dice – al manto de silencio que corre el riesgo de cubrir la guerra que ha devastado Siria durante esta década». Para el Papa es urgente que se encuentren soluciones de paz y reconstrucción para el pueblo sirio, así como es fuerte la gratitud de la Santa Sede por estos países, como Jordania y Líbano, que se han hecho cargo de miles de prófugos.

 

La tensión entre Estados Unidos e Irán.

Entonces, su mirada se fija sobre la actualidad más próxima:

“De modo particular, son preocupantes las señales que llegan de toda la región, después del aumento de la tensión entre Irán y los Estados Unidos y que amenazan poner en riesgo ante todo el lento proceso de reconstrucción de Irak, como también crear las bases de un conflicto a mayor escala que todos desearíamos poder evitar. Por lo tanto, renuevo mi llamamiento para que todas las partes interesadas eviten el aumento de la confrontación y mantengan «encendida la llama del diálogo y del autocontrol», en el pleno respeto de la legalidad internacional”. 

 

La explotación de los que huyen

Lo que preocupa al Papa es también Yemen, que vive una de las más graves crisis humanitarias de la historia reciente, en un clima de general indiferencia de la Comunidad internacional, y Libia también se ve agravada por las incursiones de extremistas, terreno fértil para la plaga de la trata de seres humanos, “alimentada por personas sin escrúpulos que explotan la pobreza y el sufrimiento de quienes huyen». En el mundo hay varios miles de personas «con legítimas solicitudes de asilo y necesidades humanitarias y de protección verificables, que no son adecuadamente identificadas», señala Francisco, afirmando como el Mediterráneo sigue siendo «un gran cementerio» y esperando que todos los Estados busquen soluciones duraderas.

 

Europa y el sentido de solidaridad: pietas romana y caritas cristiana

Por lo tanto, el discurso del Papa se traslada al contexto europeo con los tres países visitados el año pasado: Bulgaria, Macedonia del Norte y, posteriormente, Rumania, unidos por ser un puente entre Oriente y Occidente. De ahí su llamado a apoyar el diálogo y el respeto a la legalidad internacional para resolver los «conflictos congelados» que persisten en el continente, comenzando por las situaciones relacionadas con los Balcanes occidentales y el Cáucaso meridional, incluida Georgia. También expresó el aliento de la Santa Sede a las negociaciones para la reunificación de Chipre. Y el aprecio por los intentos de resolver el conflicto en la parte oriental de Ucrania. «El diálogo – y no las armas – es el instrumento esencial para resolver disputas», recuerda mencionando la contribución ofrecida justamente en Ucrania por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Poniendo en evidencia que ya en 1949 con la creación del Consejo de Europa y la posterior adopción del Convenio Europeo de Derechos Humanos, se sentaron las bases de la integración europea, Francisco menciona como pilar fundamental la declaración que hizo el entonces ministro de asuntos exteriores francés, Schuman, quien recordó que «la paz no puede salvaguardarse sino con esfuerzos creativos, proporcionales a los peligros que la amenazan». «En los padres fundadores de la Europa moderna existía la conciencia de que el continente podía recuperarse de las laceraciones de la guerra y de las nuevas divisiones que sobrevivieron solo en un proceso gradual de compartir ideales y recursos», comenta Francisco, con la esperanza de que Europa no debe perder el sentido de solidaridad que lo ha caracterizado durante siglos.

“Que Europa no pierda, por tanto, el sentido de solidaridad que desde hace siglos la ha caracterizado, incluso en los momentos más difíciles de su historia. Que no pierda aquel espíritu que hunde sus raíces, entre otros, en la pietas romana y en la caritas cristiana, que tan bien describen el ánimo de los pueblos europeos. El incendio de la catedral de Notre Dame en París demostró qué frágil y fácil es destruir lo que parece más sólido. Los daños sufridos por un edificio, no sólo querido por los católicos sino significativo para toda Francia y la humanidad entera, despertó el tema de los valores históricos y culturales de Europa y de las raíces sobre las que se funda. En un contexto en el que faltan valores de referencia, es más fácil encontrar elementos de división que de cohesión”.

 

El Muro y el odio en la web

Entre los diversos aniversarios mencionados en el discurso, no falta la referencia al  trigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, «emblemático de una cultura que aleja a las personas» y «abre el camino al extremismo y la violencia». «Lo vemos – dice Francisco – en el lenguaje de odio» utilizado en las redes sociales. «A las barreras de odio, nosotros preferimos los puentes de la reconciliación y de la solidaridad», afirma con claridad.

 

En África la esperanza, pero también la violencia

Signos de paz y reconciliación, el Papa los revela en su viaje a África: Madagascar, Mozambique y Mauricio. En cambio, expresa dolor por la continuación de los episodios de violencia en Burkina Faso, Malí, Níger y Nigeria. Violencia incluso contra personas inocentes, entre los cuales incluso muchos cristianos asesinados por su fidelidad al Evangelio. Terrorismo y conflictos que persisten en varias partes de África. También subraya la necesidad de una respuesta internacional coherente para abordar el fenómeno de los desplazados internos, es decir, que permanecen dentro de las fronteras nacionales, que no siempre reciben la protección que merecen. Su mirada también se dirige a la República Centroafricana, donde se firmó un acuerdo global en febrero pasado para poner fin a más de 50 años de guerra civil y, en particular, a Sudán del Sur, que el Papa espera poder visitar este año y al que recuerda haber dedicado un día de retiro en abril.

 

El poseer armas nucleares no hace que el mundo sea más seguro

Finalmente, el viaje apostólico a Tailandia y Japón. Es en este último país con los testimonios de los Hibakusha, los sobrevivientes de los bombardeos atómicos de 1945, para reiterar que «no se puede construir un verdadera paz sobre la amenaza de una posible aniquilación total de la humanidad causada por las armas nucleares». El Papa reafirma la inmoralidad del uso, pero también condena su posesión:

“Un mundo «sin armas nucleares es posible y necesario», y es preciso que quienes tienen responsabilidades políticas tomen plena conciencia de esto, porque no es la posesión disuasiva de potentes medios de destrucción de masa lo que hace al mundo más seguro, sino más bien el trabajo paciente de todas las personas de buena voluntad que se dedican concretamente, cada cual en su propio ámbito, a edificar un mundo de paz, solidaridad y respeto recíproco”.

En este sentido, se destacó la importancia de la X Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación Nuclear, que se celebrará en Nueva York. También dirigió un pensamiento a Australia afectada por incendios persistentes, a quienes asegura su oración.

 

Las Naciones Unidas han evitado otra guerra mundial

Finalmente, palabras muy fuertes las dirige a las Naciones Unidas cuyo compromiso «en estos 75 años ha sido en gran medida un éxito, especialmente en el evitar otra guerra mundial». Por lo tanto, reitera que el bien común es el criterio a seguir superando – espera – ese enfoque que «apunta a vincular los derechos fundamentales con situaciones contingentes, olvidando que estos están intrínsecamente fundados en la naturaleza misma del ser humano». En esencia, incluso el lenguaje de las organizaciones internacionales debe tener un claro anclaje objetivo, ya que parece «urgente», señala, ir hacia «una reforma general del sistema multilateral» para hacerlo más actual en el contexto geopolítico actual.

 

El pueblo italiano descubra el espíritu de apertura al futuro del Renacimiento

El Papa concluye su intenso discurso con una imagen de belleza: la de Raffaello Sanzio, quien murió hace 500 años, cuyo genio era saber componer armoniosamente diferentes materiales y colores, es así como la diplomacia está llamada a armonizar las peculiaridades de los pueblos para construir un mundo de justicia y paz. Por lo tanto, el pueblo italiano está invitado a redescubrir ese espíritu de apertura hacia el futuro, que caracterizó el Renacimiento y que «hizo a esta península tan bella y rica en arte, historia y cultura».

 

La violencia contra las mujeres es una profanación de Dios

María era uno de los sujetos favoritos del gran artista. Este año se cumple el 70 aniversario de la proclamación de la Asunción de la Virgen María al Cielo. Y hace 25 años en Beijing se tenía la IV Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer. Una oportunidad para reiterar que «en todo el mundo sea reconocido cada vez más el preciado papel de las mujeres en la sociedad y cesen todas las formas de injusticia, desigualdad y violencia hacia ellas», dice retomando un tema ya tratado en discursos anteriores al Cuerpo Diplomático y en particular en su espléndida homilía realizada la semana pasada con motivo de la solemnidad de María Madre de Dios:

“«Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios». Ejercer violencia contra una mujer o explotarla no es un simple delito, es un crimen que destruye la armonía, la poesía y la belleza que Dios quiso dar al mundo”.

 

La Asunción de María y el compromiso imperfecto pero precioso por la paz

No es casualidad que su discurso llegue a su fin con su mirada dirigida a la Asunción de María, quien nos invita a ver el cumplimiento del camino terrenal en el día en que la paz y la justicia serán plenamente restablecidas, explicando así el significado de este compromiso que ha sido desarrollado a lo largo del discurso: «nos sentimos así animados, a través de la diplomacia, que es nuestro intento humano, imperfecto pero aún valioso, trabajar con celo para anticipar los frutos de este deseo de paz, sabiendo que la meta es posible».

 

fuente: vaticannews.va

CELAM: en medio de la tensión mundial, invitación al diálogo y al respeto

“En unidad con el Papa Francisco”, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) se sumó en oraciones por la Paz en el mundo. Con la grave tensión que se vive en estos momentos entre varios países, el CELAM rechaza “toda forma de violencia y de fractura social” e insta al diálogo, a la solución pacífica y respeto del derecho internacional.

Ciudad del Vaticano

“El peligro es inminente pero aún hay tiempo. ¡Nada se pierde con la paz; todo se pierde con la guerra!”. Con estas palabras del Papa Pío XII, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) ha lanzado un comunicado titulado “Caminemos Juntos por la Paz en el Mundo”, en respuesta al llamado del Papa Francisco.

Rechazo de toda forma de violencia

En modo particular, los obispos piden orar “por la grave tensión que se vive en estos momentos entre varios países”, asegurando que “la guerra solo trae muerte y destrucción”, haciendo sufrir a familias y pueblos enteros. El Consejo rechaza “toda forma de violencia y de fractura social”.

Caminar y rezar juntos

Con ello, el Consejo Episcopal  invita “a todas las partes involucradas” a iniciar el camino del “diálogo, de la solución pacífica de controversias y del respeto irrestricto al derecho internacional”, en especial a las grandes naciones del mundo y a sus gobernantes, sin escatimar esfuerzo alguno “para evitar un escenario de mayor tensión”.

“Caminemos y recemos juntos”, insta el CELAM, para evitar avergonzarse de “la forma en que un ser humano eliminó al otro” por la falta del diálogo y consenso.

Invitación a orar por la Paz

Finalmente, los Prelados, recordando que el tiempo de la Epifanía es tiempo de “la manifestación de Jesús, como Salvador de todos los hombres”, invitan a todas las Conferencias Episcopales del mundo, “a hacer jornadas de oración por la Paz”.

fuente: vaticannews.va