El Papa: la Palabra de Dios no está encadenada, está lista para ser sembrada

La Palabra de Dios no está encadenada sino que quiere «correr» para comunicar la salvación a todos: con este mensaje concluye el ciclo de catequesis del Papa Francisco sobre los Hechos de los Apóstoles, iniciado el 29 de mayo del año pasado: «Que el final de este itinerario, vivido juntos siguiendo la carrera del Evangelio en el mundo, el Espíritu reavive en cada uno de nosotros la llamada a ser valientes y gozosos evangelizadores».

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

La Palabra de Dios no está encadenada, sino que está lista para ser sembrada: así lo afirmó el Papa Francisco en la Audiencia General, concluyendo su ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles. El Santo Padre, que ha reflexionado en estos meses sobre el viaje de Pablo, quien de Jerusalén llega a Roma para de allí extenderse al mundo entero, hoy muestra a todos cómo se desencadena la siembra abundante de la Palabra de Dios.

El viaje de Pablo, que fue uno con el del Evangelio, es una prueba de que los caminos de los hombres, si se viven en la fe, pueden convertirse en un espacio de tránsito de la salvación de Dios, a través de la Palabra de fe que es un fermento activo en la historia, capaz de transformar las situaciones y de abrir caminos siempre nuevos.

 

Una Palabra «imparable» que quiere correr para comunicar la salvación

Hablando de la llegada de Pablo a Roma, con la que termina la historia de los Hechos de los Apóstoles, el Pontífice subrayó cómo la historia «no finaliza con el martirio de Pablo», sino «con la siembra abundante de la Palabra». De hecho, el final del relato de Lucas, centrado en el camino del Evangelio en el mundo, «contiene y recapitula todo el dinamismo de la Palabra de Dios, una Palabra imparable – dijo – que quiere correr para comunicar la salvación a todos».

En esta ciudad, aun siendo prisionero, Pablo recibió de la autoridad el poder vivir por cuenta propia, en una casa particular, “bajo custodia militar”. Esta situación le permitía recibir libremente a todos los que venían a encontrarlo, a los cuales anunciaba el Reino de Dios e instruía en el conocimiento de Cristo Jesús. Entre ellos había también algunos judíos, a quienes trataba de mostrar, a partir de la Ley y los Profetas, la continuidad entre la «esperanza de Israel» y la novedad de Cristo, en quien Dios cumplió sus promesas al Pueblo elegido.

 

La Palabra no está encadenada, está lista para ser sembrada

El Papa siguió explicando que después de este primer encuentro con los judíos, que estaban bien dispuestos, siguió otro más oficial durante el cual, durante todo un día, Pablo anunció el Reino de Dios, tratando de abrir a sus interlocutores a la fe en Jesús. Pero como no todos están convencidos, Pablo denunció «el endurecimiento del corazón del pueblo de Dios», lo que al final fue «la causa de su condena». En este punto del relato, observó Francisco, Lucas concluye su obra mostrándonos no la muerte de Pablo, sino el dinamismo de su sermón, de «una Palabra que no está encadenada», sino que está lista para ser sembrada «a manos llenas» por el Apóstol:

Los Hechos de los Apóstoles no se cierran con el martirio de Pablo, sino con la siembra abundante de la Palabra de Dios. La casa romana del Apóstol, abierta a todos los que buscaban y querían recibir el anuncio y conocer a Jesús, es imagen de la Iglesia, que no obstante perseguida, incomprendida, pecadora y encadenada, no se cansa de acoger con corazón de madre a todo hombre y mujer, para anunciarles el amor del Padre que se hizo visible en Jesús.

 

Evangelizadores valientes, construir un mundo más justo

Al final de la catequesis, saludando a los fieles de lengua española, el Papa animó a pedir al Espíritu Santo que estimule en todos nosotros la llamada a ser evangelizadores valientes y decididos para que, como san Pablo, vivamos la alegría del Evangelio y convirtamos nuestros hogares en cenáculos de fraternidad abiertos a todos los hermanos. A los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados, alentó a abrir los corazones a las necesidades de la Iglesia y a que, siguiendo el ejemplo de Jesús, permanezcan cerca de los hermanos, construyendo un mundo más justo.

fuente: vaticannews.va

Historia del Cristo Negro de Esquipulas y/o Señor de Milagros de El Sauce, León

En la época colonial, los santuarios más famosos enviaban una reproducción de las imágenes de mayor veneración con un encargado o «demandante» a peregrinar por las regiones aledañas para difundir su devoción y acrecentar la evangelización de los fieles.

El 18 de octubre de 1723 una réplica de 42 centímetros del Cristo Moreno de Esquipulas inicia peregrinación por toda Centroamérica.  En su peregrinar por nuestro país el Cristo Negro salió de Jinotega rumbo a Honduras, pasando por el Valle del Guayabal, un pequeño caserío ubicado a 72 kilómetros noroeste de León custodiada por Guadalupe Trejos. El Sauce de ese entonces era un pequeño caserío sin iglesia…..

Los acontecimientos que sucederían a partir de entonces cambiaron el ritmo de la historia del aquel Cristo particular por su color. La ferviente religión sauceña aún dormía un sueño apacible por los misterios del santo moreno.

Los hombres que seguían la ruta cargaban en sus hombros la imagen que descansaba en una cajita de madera. El agotamiento doblegó a los seguidores y éstos optaron por improvisar una enramada a la orilla de un frondoso árbol de SAUCE.

Allí reposó la imagen, que por varios días fue expuesta a la veneración pública de los pobladores y caminantes que pasaban cerca del lugar.

Durante la estancia, el Cristo presagiaba los sucesos inminentes tras los fallidos intentos por regresarlo a Guatemala.

Tras los intentos que se hicieron por regresar la venerada imagen a Guatemala, sucedieron hechos trágicos y relevantes. Se dice que cuando las Autoridades Eclesiásticas de Guatemala enviaron a sus representantes para llevarse al Cristo de regreso, murieron de forma misteriosa y trágica.

En el intento perecieron el demandante Guadalupe Trejos (1723), Vicente Argeñal (1728) e Hilario Arizavala (1745).

Las muertes de los misioneros también llegaron acompañadas por la extraña interferencia de la naturaleza. Los ríos embravecidos duplicaban sus tamaños, inundando sus alrededores. Las epidemias amenazaban y cualquier intención para mover la imagen de El Sauce era un fracaso rotundo. Fue imposible que continuara la marcha.

En 1744 el Obispo electo de Nicaragua Isidro Marín de Bullón y Figueroa presionado por la insistente reclamación de Guatemala comunicó lo siguiente: «EI Señor del Santuario de Esquipulas hace veinte años que se lo apropió la señora Trinidad de Albizú, la que celebra rezos y fiestas los terceros domingos de Enero, a los que concurren todos los habitantes del Valle del Guayabal!. Nuestro Patrón y Señor es muy milagroso». Esta información, según se lee en antiguos documentos, fue suministrada por el señor Mateo Sequeira, sobrestante de la hacienda San José, hoy Santa Bárbara.. (Historia del Señor de Esquipulas, pag 12).

La autoridad eclesiástica de Guatemala mandó a Vicente Argeñal con la misión de recoger la imagen; pero de manera inexplicable le sobrevino la muerte sin poder realizar su encomienda. Es justo, al mencionar al Obispo Marín de Bullón y Figueroa, recordar que en 1747 él empezó la edificación de la Catedral de León, orgullo de la arquitectura religiosa de Centro América.

En 1745 llega una comisión encabezada por el Sr. Hilarlo Arizavala, en un tercer intento por restituir la imagen a su Santuario de Esquipulas. El señor Arizavala se encontró con que Doña Trinidad ya había fallecido y el heredero legal de la imagen era su hijo Pedro Antonio. Este accedió a devolver la imagen, acompañando él mismo a Arizavala. Como esto ocurría en Enero, pretendían emprender el camino tan pronto como pasaran las fiestas. El río Aquespalapa, crecido, les impidió el paso. Esa noche, Arizavala sé enfermó, fue trasladado al caserío y murió.

1762 Es sepultado en la Iglesia de El Sauce El Señor Canónigo Carmenate, que era coadjutor del Cura de Somotillo Don Francisco Manuel Carvajal, el cual se vino a El Sauce para celebrar las honras fúnebres. Como la población se aumenta y se va acrecentando la devoción al Cristo Crucificado de Esquipulas de El Sauce, esta Villa fue visitada en los últimos decenios del siglo XVIII por los Obispos Dr. Juan Félix de Villegas y Fray Antonio de la Huerta y Caso.

La fe y la popularidad del Señor de Esquipulas se extiendían en grandes magnitudes. Sus milagros son conocidos por todo el territorio nacional.

Los acontecimientos ocurridos con los enviados por la iglesia de Guatemala llevaron a pensar que El Señor de Esquipulas quería quedarse para siempre en El Sauce. El Obispado de Guatemala, al verse en la sin remedio, ordenó al sacerdote encargado del Cristo Negro a que conservase la imagen en la ermita de El Sauce y la expusiera al público.

El Cristo es llamado actualmente Señor de los Milagros por los sauceños, por los numerosos favores concedidos desde que llegó a esta localidad  antes  la imagen era conocida como el Señor de Esquipulas, porque la mayor parte del tiempo permanecía en la localidad guatemalteca del mismo nombre.

Fue nombrado patrono de El Sauce el 15 de enero de 1745. Cinco años más tarde, un rico ganadero de Somotillo, Don Joaquín García, decidió financiar una construcción más apropiada y se iniciaron las obras de la Primera Ermita, hoy conocida como el Santuario del Señor de Esquipulas.

 

fuente: manfut.org

Hoy celebramos… al Señor de Esquipulas

La imagen se oscureció de la noche a la mañana

La historia del Milagroso Señor de Esquipulas, llamado también Cristo Negro de Esquipulas, es muy conocida en los países de Centro América y el sur de México.  En 1595, a pedido de los indígenas del pueblo de Esquipulas, Guatemala, un joven muy religioso y reconocido escultor portugués de nombre Quirio Cataño, esculpió la imagen de Cristo crucificado. 

Quirio Cataño, quien entonces se encontraba viviendo en la Capitanía General de Santiago de los Caballeros, la actual Antigua Guatemala, fue encomendado con un trabajo sumamente especial: la talla del Milagroso Señor de Esquipulas.

El siguiente es el texto del contrato efectuado entre el Provisor y Vicario General del Obispado de Guatemala y el escultor Quirio Cataño:

«En la Ciudad de Santiago de Guatemala, a los veintinueve días del mes de agosto del año mil quinientos noventa y cuatro, Cristóbal de Morales, Provisor de este Obispado, concertó con Quirio Cataño, oficial de escultor, que haga para el Pueblo de Esquipulas un Crucifijo de vara y media, muy bien acabado y perfeccionado, que lo debe dar acabado el día de San Francisco, primero que viene, y se han de dar por él cien tostones de cuatro reales de plata cada uno; y para en cuenta de los dichos cien tostones confesó haber recibido adelantados cincuenta tostones de los cuales recibió realmente y el se obligó a cumplirlo, y para ello obligó su persona y bienes y lo firmó de su nombre y el dicho Provisor. –Cristóbal de Morales – Quirio Cataño».

Los indígenas querían una imagen de color oscuro, semejante al color de su piel, pero como no existe madera tan oscura, aceptaron la que el joven Cataño les entregó a los pocos meses. Según la tradición oral, los habitantes de Esquipulas viajaron a la ciudad de Santiago de Guatemala para recoger la imagen en la fecha estimada y durante el viaje de regreso aquellos que la veían por el camino se quedaban admirados por su belleza y solicitaban que permaneciera con ellos al menos una noche, y de esta manera se originó la tradición del peregrinaje para venerar dicha imagen. Finalmente, la imagen llegó a Esquipulas el 9 de marzo de 1595 y fué colocada en una especie de ranchito-cabaña, mientras terminaban el Santuario en el centro de Esquipulas, al mismo que su celebración quedó fijada para el día 15 de enero.

Existen varias versiones en relación con el color oscuro de la imagen. Una es que por los años de exposición al humo de los innumerables cirios/veladoras y las manos de millones de fieles le proporcionaron su característico tono oscuro. La tradición nos dice que de la noche a la mañana apareció completamente oscura, milagro que hizo Nuestro Señor para complacer a sus hijos del pueblo de Esquipulas.

Los milagros son innumerables. La veneración al Señor de Esquipulas trasciende las fronteras de Guatemala. Millones de peregrinos procedentes de toda Latinoamérica, así como también de Europa acuden anualmente a venerar la sagrada imagen. Hay varios libros que se han escrito sobre el Señor de Esquipulas y sus milagros. Las novenas son numerosas.

El Santo Padre Juan pablo II visitó Guatemala el 6 de febrero de 1996 para celebrar los 400 años de haber sido esculpida la Imagen del Señor de Esquipulas. En esa ocasión designó al Santuario como Basílica.

Oración:

Jesús Crucificado de Esquipulas. Divina Imagen milagrosa, que tres veces has sudado copiosamente, dando salud a todos los enfermos que te invocan, socorriendo a todos los necesitados que te aclaman.

¡Oh, cómo, mi buen Jesús, al paso que se multiplican mis pecados, amontonas para mi tantos favores; te ruego, Sagrada Imagen, imán de los corazones, por tu Santísimo Sudor te compadezcas de mi alma abriéndome los ojos para el conocimiento de la gravedad del pecado, que ha puesto a tu Santísima Imagen tan negra y oscurecida, y te suplico me concedas el favor que te pido en este momento, a mayor gloria de tu Santísimo Nombre.

Amén.

 

fuente: aleteia.org / eventoscatolicos.org

 

 

Una contribución sobre el celibato sacerdotal en obediencia filial al Papa

El Pontífice Emérito y el Cardenal Prefecto de la Congregación del Culto Divino abordan en un libro un tema sobre el que el Papa Francisco se ha expresado varias veces.

ANDREA TORNIELLI

El 15 de enero se publicará en Francia un libro sobre el sacerdocio que lleva la firma del Papa emérito Joseph Ratzinger y del cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto divino. De la anticipación proporcionada por Le Figaro, se toma conocimiento de que los autores entran con sus intervenciones en el debate sobre el celibato y sobre la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados. Ratzinger y Sarah – que se definen como dos obispos en «obediencia filial al Papa Francisco» que «buscan la verdad» en un «espíritu de amor por la unidad de la Iglesia» – defienden la disciplina del celibato y exponen las razones que, según su parecer, aconsejarían no cambiarla. La cuestión del celibato ocupa 175 páginas del volumen, con dos textos, uno del Papa emérito y otro del cardenal, junto a una introducción y una conclusión firmada por ambos.

Sarah, en su texto, recuerda que «hay un vínculo ontológico-sacramental entre el sacerdocio y el celibato. Cualquier debilitamiento de este vínculo pondría en tela de juicio el magisterio del Concilio y de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Suplico al Papa Francisco que nos proteja definitivamente de tal eventualidad vetando cualquier debilitamiento de la ley del celibato sacerdotal, si bien limitado a una u otra región». Además, Sarah llega a definir «una catástrofe pastoral, una confusión eclesiológica y un oscurecimiento de la comprensión del sacerdocio» la eventual posibilidad de ordenar a hombres casados. Benedicto XVI, en su breve contribución, reflexionando sobre el argumento, se remonta a las raíces judías del cristianismo, afirmando que el sacerdocio y el celibato están unidos desde el principio de la «nueva alianza» de Dios con la humanidad, establecida por Jesús. Y recuerda que ya «en la Iglesia antigua», es decir en el primer milenio, «los hombres casados podían recibir el sacramento del orden sólo si se habían comprometido a respetar la abstinencia sexual».

El celibato sacerdotal no es ni jamás ha sido un dogma. Se trata de una disciplina eclesiástica de la Iglesia latina que representa un don precioso, definido de este modo por todos los últimos Pontífices. La Iglesia Católica de rito oriental prevé la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados y también para la Iglesia latina han sido admitidas excepciones precisamente por Benedicto XVI en la Constitución apostólica «Anglicanorum coetibus» dedicada a los anglicanos que piden la comunión con la Iglesia católica, donde se prevé «admitir caso por caso al Orden sagrado del presbiterio también a los hombres casados, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede».

Vale la pena recordar que sobre el argumento también se expresó varias veces el Papa Francisco, quien siendo aún cardenal, en el libro conversación con el rabino Abraham Skorka, había explicado que estaba a favor de mantener el celibato «con todos los pros y los contras que conlleva, porque son diez siglos de experiencias positivas más que de errores. La tradición tiene un peso y una validez». El pasado mes de enero, en diálogo con los periodistas en el vuelo de regreso de Panamá, el Papa había recordado que en la Iglesia católica oriental era posible la opción del celibato o del matrimonio antes del diaconado, pero había añadido, a propósito de la Iglesia latina: «Me viene a la mente esa frase de San Pablo VI: ‘Prefiero dar mi vida antes que cambiar la ley del celibato’. Me ha venido a la mente y quiero decirla, porque es una frase valiente, en un momento más difícil que éste, 1968/1970… Personalmente, pienso que el celibato es un don para la Iglesia… Yo no estoy de acuerdo en permitir el celibato opcional, no». En su respuesta, también había hablado de la discusión entre los teólogos acerca de la posibilidad de conceder dispensas para algunas regiones alejadas, como las islas del Pacífico, pero precisando: «No hay ninguna decisión por mi parte. Mi decisión es: celibato opcional antes del diaconado, no. Es una cosa mía, personal, yo no lo haré, esto queda claro. ¿Soy «cerrado»? Tal vez. Pero no tengo la voluntad de ponerme ante Dios con esta decisión».

En octubre de 2019 se celebró el Sínodo sobre la Amazonía y se debatió el tema. Como se puede ver en el documento final, hubo obispos que pidieron la posibilidad de ordenar sacerdotes a diáconos permanentes casados. Sin embargo, llama la atención que el 26 de octubre, en su discurso conclusivo, el Papa, después de haber seguido todas las fases de las intervenciones y de la discusión en el aula, no haya mencionado en absoluto el tema de la ordenación de los hombres casados, ni siquiera haciendo una alusión. En cambio, recordó las cuatro dimensiones del Sínodo: la relativa a la inculturación, la dimensión ecológica, la social y, por último, la dimensión pastoral, que «las incluye a todas». En ese mismo discurso, el Pontífice habló de la creatividad en los nuevos ministerios y del papel de la mujer, y refiriéndose a la escasez de clero en ciertas áreas de misión, recordó que hay muchos sacerdotes de un país que se han ido al primer mundo – los Estados Unidos y Europa – “y no hay para enviarlos a la zona amazónica de aquel mismo país”.

Finalmente, también es significativo el hecho de que Francisco, agradeciendo a los medios de comunicación social, en aquella misma ocasión les pidió que, al difundir el documento final, se detuvieran sobre todo en los diagnósticos, «que es la parte en la que el Sínodo se ha expresado realmente mejor»: el diagnóstico cultural, el diagnóstico social, el diagnóstico pastoral y el diagnóstico ecológico. El Papa invitó a no caer en el peligro de detenerse «a ver lo que decidieron en aquella cuestión disciplinaria, en lo que decidieron en esa otra, en qué partido ganó y cuál perdió».

fuente: vaticannews.va

El bautismo de Jesús

Vida Pública de Jesús. Jesús ha llegado al Jordán para ser bautizado por Juan.

Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net

Jesús avanza decidido entre el grupo de peregrinos que viene de Galilea; se coloca ante Juan que lo reconoce, y comienza un breve diálogo. Jesús ha llegado al Jordán para ser bautizado por Juan. Pero éste se resiste diciendo: «Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿cómo vienes tú a mí?»

Cumplir con la justicia

El bautista dirá más tarde que no le conocía. No le conocía como Mesías y portador del bautismo de fuego y del Espíritu Santo, pero le conoce como pariente, al menos de oídas, por las palabras de su madre Isabel y de su padre Zacarías. Sabe que Jesús es justo, que no hay pecado en Él, que reza, que ama a Dios, que ama a su padres. Quizá sabe más cosas, pero no lo sabe todo, pues el silencio de la vida oculta se extiende tanto a los cercanos en los lazos de sangre, como en los espirituales. Respondiendo Jesús le dijo: «Déjame ahora; así es como debemos nosotros cumplir toda justicia. Entonces Juan se lo permitió». (Mt).

Y cumple Jesús toda justicia. Desciende a las aguas ante Juan. En aquellos momentos el inocente de todo pecado asume todos los pecados de los hombres. Los miles de millones de pecados de los hombres caen sobre sus espaldas, y los asume haciéndose pecado, como si fuesen suyos, sin serlo. Esta decisión libre le costará sangre y sudor, amor difícil, amor total que llegará a estar crucificado, hasta dar la vida por todos.

¿Qué sucede cuando se sumerge Jesús
Cuando Jesús entra en las aguas y Juan baña su cabeza, son sumergidos todos los pecados de los hombres. Las aguas limpian el cuerpo, y por eso son tomadas como símbolo de la limpieza de las almas que se arrepienten ante Dios de sus pecados. Más no pueden hacer. Pero al sumergirse Jesús en las aguas, las santifica, les da una fuerza nueva. Más adelante, el bautismo lavará con las aguas los pecados hasta la raíz, y dará la nueva vida que Cristo conquistará en su resurrección. Serán, efectivamente, aguas vivas que saltan hasta la vida eterna.

Dios se manifiesta

Al salir Jesús del agua sucede el gran acontecimiento: Dios se manifiesta. «Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús salió del agua; y he aquí que se le abrieron los Cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz del Cielo que decía: Este es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido»(Mt).

La voz es la del Padre, eterno Amante, el que engendra al Hijo en un acto de amor eterno, dándole toda su vida. El Hijo es el Amado, igual al Padre según su divinidad. Es tan Hijo que es consustancial con el Padre, los dos son uno en unión de amor. El Padre le dio toda su vida, y el Hijo ama al Padre con ese amor obediente que vemos en Jesús cuando desciende a las aguas como hombre que se sabe Dios, desde una libertad humana con la que se entrega por los hombres y ama al Padre. Y el Padre se complace en ese hombre que le ama con amor total y mira a los demás hombres saliendo del pecado, y les ama en el Hijo.

El Espíritu

La paloma simboliza el Espíritu. Anunció la nueva tierra y la paz de Dios a los hombres después del diluvio, que habían sido castigados por sus pecados. Anuncia el amor a los que quieren vivir de amor. Anuncia junto a Jesús la nueva Alianza, en que, de nuevo, el Espíritu de Dios volará sobre las aguas del mundo. Limpiará los corazones con el fuego de su amor, purificará las intenciones, llenará de Dios a todos los que crean y esperen, inflamará de amor a los amantes que desean el amor total, tan lejano al amor propio.

Jesús es ungido por el Espíritu. Jesús es así el Cristo, el nuevo rey del reino del Padre. Antes los reyes eran ungidos con aceite, y la gracia de Dios les daba fuerzas. Ahora el Espíritu mismo invade a Jesús. Podrá actuar con plena libertad en su alma dócil, le impulsará, le encenderá en fuego divino. Por eso «Jesús lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto». Comienza su vida de Ungido por el Espíritu que le lleva a lo más alejado del paraíso, al desierto, donde se mortifica, reza y sufre la tentación de Satanás.

Ángelus: El Papa pide orar para comprender el don del Bautismo

En la Solemnidad del Bautismo del Señor el Pontífice hace un llamamiento a la comunidad cristiana “para salir a encontrarse con los otros” pero siempre “proponiendo y no imponiendo” y pide que celebremos la fecha de nuestro bautismo.

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Hoy, Solemnidad del Bautismo del Señor y día con el que se cierra el tiempo de la Navidad, el Papa Francisco ha bautizado a algunos niños y ha pedido antes del rezo del Ángelus “oración por ellos y por sus familias”. También ha comentado el Evangelio del día, en el que el Apóstol Mateo describe el diálogo entre Jesús, que pide el bautismo, y Juan el Bautista, que se niega. “Esta decisión de Jesús sorprende al Bautista – dice el Papa – de hecho, el Mesías no necesita ser purificado; Él es quien purifica”.

En ese diálogo, Juan también declara que entre él y Jesús había una distancia abismal, pero – puntualiza Francisco – “el Hijo de Dios vino precisamente para cerrar esa distancia entre el hombre y Dios” y si Jesús está del lado de Dios “también está del lado del hombre y une lo que estaba dividido”. Es por ello que el Papa explica entonces que el Mesías pide ser bautizado precisamente “para que se pueda hacer toda justicia”, o en otras palabras “para que se realice el plan del Padre que pasa por el camino de la obediencia filial y la solidaridad con el hombre frágil y pecador”. “Es el camino de la humildad y la total cercanía de Dios a sus hijos”, dice, “requerido también hoy a los discípulos del Señor”.

 

Los discípulos del Señor no deben pavonearse de serlo

Y hablando acerca de los discípulos del Señor, Francisco ha advertido que no hay que pavonearse de serlo: “Cuántos, es triste decirlo, pero cuántos discípulos del Señor se pavonean de ser discípulos del Señor. No es un buen discípulo quien se pavonea”. De hecho, dice, el buen discípulo “es el humilde”, “el manso” y “el que hace el bien sin ser visto”.

 

Estamos llamados al encuentro con nuestros hermanos

Y en este momento previo a la oración mariana, el Santo Padre también ha aprovechado para hacer un llamamiento a la comunidad cristiana “para salir a encontrarse con los otros” pero siempre – ha especificado el Papa – “proponiendo y no imponiendo”, “dando testimonio” y “compartiendo la vida concreta de las personas”.

Al igual que Jesús, no olvidemos que también nosotros somos Hijos amados del Padre

Por último, el Papa ha recordado que en la fiesta del Bautismo de Jesús “redescubrimos nuestro Bautismo” y al igual que Jesús, “también nosotros nacidos del agua y del Espíritu Santo sabemos que somos hijos amados, objeto de la complacencia de Dios”. Pero tampoco debemos olvidar que somos “hermanos de muchos otros hermanos, invertidos en una gran misión para testificar y anunciar a todos los hombres el amor infinito del Padre”.

 

Celebrar nuestro Bautismo todos los años como acto de justicia con el Señor

Al final de su discurso, el Papa ha vuelto a recordar lo que ha dicho a los papás durante su homilía en la Santa Misa presidida esta mañana: “En el Bautismo, el Espíritu Santo viene para permanecer en nosotros” y es por ello – dice – que es importante “saber cuál es la fecha de mi bautismo”. De hecho, antes de concluir, destaca su invitación a celebrar la fecha de nuestro Bautismo en nuestro corazón todos los años: “Hacerlo, también es un deber de justicia hacia el Señor que ha sido tan bueno con nosotros”.

El Papa bautiza a 32 recién nacidos y explica a los padres la importancia del bautismo

En la solemnidad del Bautismo del Señor, el Papa Francisco administra el Sacramento del Bautismo a 32 recién nacidos durante la tradicional Misa con rito bautismal presidida en la Capilla Sixtina del Vaticano.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Se trata de una costumbre iniciada por San Juan Pablo II y con la que se pretende recordar el día en el que Jesús fue bautizado en el río Jordán. El Papa Francisco, siguiendo dicha tradición, hoy ha bautizado a un total de 32 niños en la Capilla Sixtina, entre los que se encontraban 15 niñas y 17 niños.

En su homilía  – que ha pronunciado espontáneamente – el Papa ha explicado a los papás que al bautizar a sus hijos, hacen “un acto de justicia” porque en el Bautismo “le damos un tesoro” y no es otro que “el Espíritu Santo”. Por tanto, al bautizar a sus hijos “hacen que salgan y crezcan con el poder del Espíritu Santo”. Este poder – dice el Papa – “lo defenderá” y “lo ayudará a lo largo de su vida”, de ahí la insistencia del Pontífice en bautizar a los niños.

En su reflexión, Francisco también ha pedido a los padres que pongan atención en que los niños “crezcan con la luz y con la fuerza del Espíritu Santo” mediante la catequesis, la ayuda, la enseñanza y los ejemplos que les darán en casa.

Antes de concluir, bromeando, les ha dicho que no se preocupen si los bebés empiezan a llorar y gritar, pues “una vez que uno dé el “la” – ha dicho – todos empiezan el concierto”. Por último, ha dicho a las mamás que no tengan apuro en dar de amamantar a sus hijos y que no se olviden que son los padre quienes “llevan el Espíritu Santo dentro de los niños”.

 

fuente: vaticannews.va

El Papa, Santa Marta: con paz en el corazón se obtiene paz en el mundo

Celebrando la Misa en la Casa Santa Marta, el Pontífice hoy ha reflexionado sobre la primera lectura en la que San Juan señala el camino para alcanzar la paz. También recuerda que la paz en el mundo “se construye a partir de la paz en los corazones”

 

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

No podemos «ser cristianos» si somos «sembradores de guerra» en la familia, en nuestro vecindario, en el lugar de trabajo: «que el Señor nos dé el Espíritu Santo para permanecer en Él y nos enseñe a amar simplemente, sin declarar la guerra a los demás». Esta ha sido la oración del Papa durante la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. Momento en el que también ha recordado la oración por el comienzo de la Liturgia, con la invocación a Dios, para que otorgue a «todas las personas» una «paz segura».

Cuando hablamos de paz, inmediatamente pensamos en guerras, que no haya guerras en el mundo, que haya paz segura, es la imagen que nos viene siempre, paz y no guerras, pero siempre afuera: en ese país, en esa situación … Incluso en estos días que ha habido tantos fuegos de guerra encendidos, la mente inmediatamente va allí cuando hablamos de paz, [cuando oramos para que] el Señor nos dé la paz. Y esto está bien; y debemos orar por la paz mundial, siempre debemos tener ante nosotros este don de Dios que es la paz y pedirlo para todos.

 

Permanecer en el Señor

Al mismo tiempo, Francisco también exhorta a preguntarnos «cómo» la paz va «a casa», si nuestro corazón está «en paz» o «ansioso», siempre «en guerra, en tensión por tener algo más, dominar, hacerse sentir». La «paz del pueblo» o de un país – explica – «se siembra en el corazón»: «si no tenemos paz en el corazón, ¿cómo pensamos que habrá paz en el mundo»? pregunta el Papa y explica que «habitualmente» no pensamos en ello. La primera lectura de hoy, de San Juan Apóstol – continua el Pontífice – «nos muestra el camino hacia la paz interior» y que no es otro que «permanecer en el Señor».

Donde está el Señor hay paz. Es él quien hace la paz, es el Espíritu Santo que envía para hacer las paces dentro de nosotros. Si permanecemos en el Señor, nuestro corazón estará en paz; y si habitualmente permanecemos en el Señor cuando cometemos un pecado o un defecto, será el Espíritu quien nos hará saber este error, este desliz. Permanecer en el Señor ¿Y cómo permanecemos en el Señor? El apóstol dice: «Si nos amamos los unos a los otros». Esta es la pregunta, este es el secreto de la paz.

 

La tentación del diablo

Francisco hoy también ha hablado de «amor verdadero», asegurando que no es ese de las «telenovelas» ni del «espectáculo», sino ese que nos empuja a hablar «bien» de los demás: «de lo contrario, si no puedo hablar bien, cierro la boca» dice el Papa, porque hablar a las espaldas y criticar a otros es «guerra».

Francisco además explica que el amor «se ve en las cosas pequeñas» y asegura que si hay guerra en nuestro corazón, entonces «habrá guerra en nuestra familia, habrá guerra en nuestro vecindario y habrá guerra en nuestro lugar de trabajo». También ha hablado de los «celos», de la «envidia» y de los «chismes» subrayando que estos malos hábitos nos llevan a hacer guerra entre nosotros, destruyen y son – ha dicho – «mugre». Ante esto, el Papa invita a reflexionar sobre cuántas veces hablamos «con espíritu de paz» y cuántas «con espíritu de guerra», también sobre cuántas veces somos capaces de decir: «todos tienen sus pecados, yo miro los míos y los otros tendrán los suyos, así que cierro la boca». En este sentido además, Francisco recuerda que “ensuciar” al otro “no es amor” y tampoco es “la paz segura que hemos pedido en la oración”.

 

Un don del Espíritu Santo

Al final de su homilía, el Santo Padre explica que cuando el diablo logra hacernos hacer la guerra y enciende ese «fuego», «está feliz, porque ya no tiene que trabajar»: «somos nosotros que trabajamos para destruirnos», «somos nosotros que llevamos a delante la guerra, la destrucción, destruyéndonos primero a nosotros mismos porque sacamos el amor y luego a los demás». En este sentido, el Papa puntualiza que, en efecto, uno es «dependiente de este hábito de ensuciar a otros»: «es una semilla que el diablo ha puesto en nuestro interior» concluye.

 

fuente: vaticannews.va