El Papa: vivir las bienaventuranzas nos otorgará profunda alegría y paz

Las Bienaventuranzas enseñadas por Jesús, nos revelan “el camino a la felicidad”, es decir, “Su camino”. Esto porque las Bienaventuranzas «iluminan las acciones de la vida cristiana y revelan que la presencia de Dios en nosotros nos hace verdaderamente felices». Lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 29 de enero, dando inicio a un nuevo ciclo de catequesis.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En el último miércoles de enero el Papa Francisco comenzó un nuevo ciclo de catequesis sobre las Bienaventuranzas. En este día ofreció una visión general de las mismas, mientras que a partir de la próxima semana comentará una a una las ocho Bienaventuranzas narradas en el Evangelio de Mateo (5:1-11).

Las bienaventuranzas son la “carta de identidad” del cristiano, porque describen el rostro y el estilo de vida de Jesús.

 

Las bienaventuranzas están dirigidas a toda la humanidad

En primer lugar recordó cómo se produjo la proclamación de las Bienaventuranzas, y subrayó el hecho de que son un mensaje dirigido “a toda la humanidad”:

El Evangelio nos dice que Jesús, al ver al gentío que lo seguía, subió al monte y se sentó, y dirigiéndose a sus discípulos, proclamó las Bienaventuranzas. El mensaje estaba dirigido a sus discípulos, pero también a la gente; es decir, a toda la humanidad.

 

El camino de la felicidad de Jesús

Además el Papa hizo notar que la montaña donde predicó Jesús, hace memoria del Monte Sinaí, donde Dios entregó a Moisés los diez mandamientos. En la montaña, sin embargo, Jesús comienza a enseñar «una nueva ley”, a saber, “ser pobres, ser mansos, ser misericordiosos”, revelando así “el camino a la felicidad”, es decir, “Su camino”.

Ahora, con las bienaventuranzas, Jesús nos da los “nuevos mandamientos”, que no son normas, sino el camino de la felicidad que Él nos propone.

 

Las “tres partes” de las bienaventuranzas

Cada bienaventuranza – precisó Francisco – está compuesta de tres partes: primero está siempre la palabra «bienaventurados«; luego viene la situación en la que se encuentran los bienaventurados: la pobreza de espíritu, la aflicción, el hambre y sed de justicia, y así sucesivamente. Y finalmente está el motivo de la bienaventuranza, introducido por la conjunción «porque»: “Bienaventurados estos porque, bienaventurados aquellos porque…”.

 

La razón de la bienaventuranza es la “nueva condición” que recibimos de Dios

El Santo Padre pidió poner atención al hecho de que la razón de la bienaventuranza no es la situación “actual”, sino “la nueva condición” que los bienaventurados reciben como “don de Dios”, vale decir, la “razón de la felicidad”: «serán consolados», «heredarán la tierra», «serán saciados», «serán perdonados», «serán llamados hijos de Dios», etcétera.

 

Bienaventurado es «el que está en condición de gracia»

“¿Pero qué significa la palabra «bienaventurado»?, planteó el Pontífice. Y explicó: Viene del término griego makarios, que significa el que está en condición de gracia y que avanza en la amistad de Dios. Esto es importante: las Bienaventuranzas iluminan las acciones de la vida cristiana y revelan que la presencia de Dios en nosotros nos hace verdaderamente felices. En ocasiones, Dios elige caminos difíciles de comprender: por ejemplo, el de nuestros propios límites y derrotas, pero es allí donde manifiesta la fuerza de su salvación y nos concede la verdadera alegría.

 

Mateo 5: 1-11

Los animo a leer detenidamente el texto de la Bienaventuranzas y pedir a Dios la gracia para vivirlas en medio del mundo en el que nos encontramos, su vivencia nos otorgará una profunda alegría y paz. Que Dios los bendiga.

 

El próximo viernes memoria de San Juan Bosco

Al saludar, como cada miércoles, de manera particular a los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados, el Papa animó a que el ejemplo de santidad de San Juan Bosco, a quien recordaremos el próximo viernes como Padre y Maestro de la juventud, lleve, en particular a los jóvenes, a realizar los proyectos de futuro, sin excluir el plan que Dios tiene para cada uno.

Oremos a San Juan Bosco para que cada uno encuentre en la vida su propio camino, lo que Dios quiere para nosotros. 

 

fuente: vaticannews.va

Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco en Auschwitz y Birkenau

75 aniversario de la liberación de Auschwitz. La Iglesia Católica siempre cercana

En el día que celebramos el Día de la Memoria, recordamos las conmovedoras visitas de los tres Papas al campo de exterminio nazi.

 

Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano

Fueron tres  los Pontífices que visitaron el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. El primero, Juan Pablo II, llegó a este santuario de dolor el 7 de junio de 1979,  y allí celebró la Santa Misa. Más tarde, el 28 de mayo de 2006, fue el Papa Benedicto XVI quien visitó el campo de exterminio nazi en Polonia. A estas peregrinaciones, entre páginas trágicas de la historia, se añade el viaje silencioso del Papa Francisco el 29 de julio de 2016. Viajes espaciados por los años, pero unidos por la oración. Los pasos de Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco también se entrelazan con las huellas de vidas quebrantadas por la crueldad ciega que han triunfado sobre la muerte. Como la de San Maximiliano Kolbe, que dio su vida en Auschwitz para salvar la de otro inocente.

 

La peregrinación de Juan Pablo II

Al celebrar la Santa Misa en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en 1979,  el Papa Wojtyła recordó que este lugar fue «construido sobre el odio y el desprecio del hombre, en nombre de una ideología loca». Se trata de un «lugar construido sobre la crueldad» al que se accede a través de una puerta con una inscripción: «Arbeit macht frei». Una inscripción, subraya San Juan Pablo II en su homilía, “que suena a mofa, porque su contenido se contradecía radicalmente con lo que ocurría dentro”. En este «Gólgota del mundo contemporáneo», el Pontífice polaco se arrodilla ante tumbas en gran parte sin nombre, como aquella del Soldado Desconocido. «Auschwitz es una cuenta con la conciencia de la humanidad mediante estas lápidas que dan testimonio de las víctimas que habían perdido las naciones. Auschwitz es un lugar que no basta solo visitarlo. Durante la visita hay que pensar con temor dónde están las fronteras del odio”. “Auschwitz es un testimonio de la guerra. La guerra lleva consigo un desmedido crecimiento del odio, de la destrucción, de la crueldad”.

 

La visita de Benedicto XVI

La visita de Benedicto XVI al campo nazi forma parte del viaje apostólico de 2006 a Polonia. Un  lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre que no tiene parangón en la historia”. «El Papa Juan Pablo II estaba aquí como hijo del pueblo polaco. Yo estoy hoy aquí como hijo del pueblo alemán». “Hijo del pueblo alemán, como hijo del pueblo sobre el cual un grupo de criminales alcanzó el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de perspectivas de grandeza, de recuperación del honor de la nación y de su importancia, con previsiones de bienestar, y también con la fuerza del terror y de la intimidación; así, usaron y abusaron de nuestro pueblo como instrumento de su frenesí de destrucción y dominio”. “El lugar en donde nos encontramos  – subraya Benedicto XVI – es un lugar de la memoria, el lugar de la Shoah. El pasado no es sólo pasado. Nos atañe también a nosotros y nos señala qué caminos no debemos tomar y qué caminos debemos tomar”.

 

La oración del Papa Francisco

El silencio y la oración marcaron los momentos de la visita del Papa Francisco al campo de Auschwitz-Birkenau en 2016. El Pontífice, a pie, pasó lentamente bajo la infame inscripción «Arbeit macht frei», «El trabajo libera». En la plaza del apelo, donde los prisioneros nazis eran ahorcados, Francisco toca y besa una de las vigas de soporte de la estructura utilizada para la horca. En la entrada del «Bloque 11», Francisco se encuentra con diez sobrevivientes del Holocausto. Después de estos momentos intensos, en los que las miradas, las caricias, los abrazos se alternan con los apretones de manos, el Papa camina lentamente hacia el muro de los fusilamientos. Extiende sus manos para tocarlo, permanece inmóvil durante unos momentos. En este lugar deja una vela. Francisco permanece solo, largo tiempo en silencio, absorto en la oración.

Finalmente, el Papa Francisco viaja en un coche eléctrico a lo largo de las calles que costean los binarios de los trenes en los que llegaban los deportados. En el campo de Birkenau, el Pontífice camina delante de cada una de las 23 estrellas conmemorativas del Monumento Internacional en memoria de las víctimas del nazismo. Son minutos de silencio, interrumpidos sólo por el llanto de un niño. El último momento de la visita es el encuentro con 25 justos de las naciones, mujeres y hombres que no se han dejado vencer por el mal.

 

El Papel de la Iglesia Católica durante la Segunda Guerra Mundial

Para la conmemoración de este año además, esta tarde se celebrará en la sede de la ONU en Nueva York un simposio internacional organizado por el Observador Permanente de la Santa Sede y que lleva por título: «Recordando el Holocausto: los esfuerzos documentados de la Iglesia Católica para salvar vidas». En efecto, durante la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pio XII luchó contra Hitler y ayudó a un número sustancial de perseguidos gracias al sistema de ayuda humanitaria que la Iglesia Católica puso en marcha. En 1939, escasos meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII intentó, mediante un plan para preservar la paz, conseguir mediar entre unas potencias europeas que estaban ya al borde de la Guerra. Sus esfuerzos no dieron resultado y es por ello que el 24 de agosto del 39, a tan sólo una semana del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Pío XII emitió aquel memorable mensaje radiofónico que todos recordamos y en el que advirtió de que aunque «el peligro era inminente», “aún quedaba tiempo” y concluyó asegurando:

“No hay nada que perder con la paz y en cambio sí todo con la guerra.”

 

fuente: vaticannews.va

Novena a San Juan Bosco (22 al 30 de Enero)

DÍA PRIMERO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el primer día

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ardiente que tuviste a Jesús Sacramentado y por el celo con que propagaste su culto, sobre todo con la asistencia a la Santa Misa, con la Comunión frecuente y con la visita cotidiana; alcánzanos la gracia de crecer cada vez más en el amor y práctica de tan santas devociones, y de terminar nuestros días fortalecidos y confortados por el celestial alimento de la Divina Eucaristía. Amén.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obténnos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA SEGUNDO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el segundo día

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ternísimo que tuviste a María Auxiliadora, vuestra Madre y Maestra; alcánzanos una verdadera y constante devoción a tan dulcísima Madre, a fin de que, como hijos suyos devotísimos, podamos merecer su valioso patrocinio en esta vida y de un modo especial en la hora de nuestra muerte.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obténnos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA TERCERO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el tercer día

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor filial que tuviste a la Santa Iglesia y al Sumo Pontífice, a quien defendiste constantemente; alcánzanos la gracia de ser siempre dignos hijos de la Iglesia Católica, y de amar al Papa y venerar en él al Infalible Vicario de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obténnos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA CUARTO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el cuarto día

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor grande con que amaste a la Juventud y le hiciste de Padre y Maestro, y por los heroicos sacrificios que sobrellevaste por su salvación; haz que también nosotros amemos con un amor santo y generoso a esta porción elegida del Sagrado Corazón de Jesús, y que en todo joven contemplemos la persona adorable de nuestro divino Salvador.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA QUINTO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el quinto día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA SEXTO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el sexto día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de obtener en el mundo más abundantes frutos de fe práctica y ternísima caridad, instituiste la Unión de los Cooperadores Salesianos; haz que éstos sean siempre modelos de las virtudes cristianas y providenciales ayudantes de tus obras.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA SÉPTIMO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el séptimo día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA OCTAVO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el octavo día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

DÍA NOVENO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: «Me basta que seáis jóvenes para que os quiera». Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

 

Oración para el noveno día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial. Así sea.

 

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

 

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.

 

 

 

 

Historia de la Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima

Realizada siguiendo indicaciones de la Hermana Lucía, la primera Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima fue ofrecida por el obispo de Leiria y coronada solemnemente por el Arzobispo de Évora, el 13 de mayo de 1947. A partir de esta fecha, la imagen recorrió, varias veces, gran parte del mundo, llevando con ella un mensaje de paz y amor.

La génesis de este recorrido nos remite al año 1945, poco después del final de la 2ª Guerra Mundial, cuando un párroco de Berlín propuso que una imagen de Nuestra Señora de Fátima recorriese todas las capitales y ciudades episcopales de Europa, hasta la frontera con Rusia. La ida fue retomada en abril de 1946, por un representante de Luxemburgo en el Consejo Internacional de la Juventud Católica Femenina y, al año siguiente, el mismo día de su coronación, tuvo inicio el primer viaje. Después de más de medio siglo de peregrinación, en el que la Imagen visitó 64 países de todos los continentes, algunos de ellos varias veces, la Rectoría del Santuario de Fátima entendió que no debería salir más, a no ser que fuera por alguna circunstancia extraordinaria.

En mayo de 2000, fue colocada en la exposición «Fátima Luz y Paz», donde fue venerada por decenas de miles de visitantes. Pasados tres años, concretamente el día 8 de diciembre de 2003, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la Imagen fue entronizada en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, siendo colocada en una columna al lado del Altar Mayor. La Imagen volvió a salir el día 12 de mayo de 2014, primero para una visita a las comunidades religiosas contemplativas existentes en Portugal, que transcurrió hasta el día 2 de febrero de 2015, y después a todas las diócesis portuguesas, del 13 de mayo de 2015 al 13 de mayo de 2016. Estas visitas tuvieron como objetivo involucrar a las comunidades contemplativas y a las diócesis de Portugal en la celebración del Centenario de las Apariciones de Fátima.

Con el fin de dar respuesta a las inmensas peticiones llegadas de todo el mundo, fueron, mientras, hechas varias réplicas de la primera Imagen Peregrina, en total trece.

De todos los lados llegan relatos extraordinarios de la presencia de la Imagen Peregrina, de multitudes que acuden a su paso, de participaciones nunca antes verificadas en las varias celebraciones, de un gran número de penitentes que se acercan al sacramento de la reconciliación, de la afluencia de todo género de personas, niños, jóvenes, adultos y enfermos, de diferentes contextos sociales e incluso confesiones religiosas diversas, en resumen, relatos de significativos frutos pastorales y de abundantes gracias alcanzadas.  (1)

 

Imagen de Nuestra Señora de Fátima visitará Nicaragua

El día de ayer ( 21 de enero) ; una de las trece réplicas existentes de la Imagen de Nuestra Señora de Fátima fue entregada por el director del departamento de liturgia del Santuario de Fátima en Porturgal, Padre Joaquín Ganhão, en una celebración simbólica a los miembros de Misión Fátima Nicaragua quienes próximamente estarán arribando al país para dar inicio este próximo sábado 25 de enero a un Año Jubilar Mariano convocado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Esta Imagen, cuyo rostro refleja la ternura maternal de Nuestra Señora ha peregrinado en Portugal, Hong Kong, Italia, África del Sur, Brasil, Argentina, Filipinas, España, Estados Unidos y por primera vez visita Nicaragua donde permanecerá año y medio recorriendo todas las parroquias y rincones de las distintas Diócesis que conforman toda la Provincia Eclesiástica.

Desde ya les invitamos a preparar nuestros corazones para darle el mejor de los recibimientos a la Madre del Señor, a quien le suplicamos vuelva sus ojos misericordiosos a nuestra nación.

¡¡¡María de Nicaragua!!!…… ¡¡¡Nicaragua de María!!!

Delegación Misión Fátima Nicaragua en Portugal

 

Sábado 25 de enero 2020:

Programa:

09:00 am  Recibimiento de la Imagen Peregrina en el acceso sur de Catedral Metropolitana

10:00 am Solemne Eucaristía presidida por SER Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano y los Señores Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

En horas de la tarde la Imagen partirá hacia la Diócesis de Jinotega donde será recibida por todos los fieles devotos de Nuestra Señora, mensajera de la paz y portadora de abundantes Gracias;  para dirigirse hacia la Catedral San Juan Bautista y participar de la Santa Misa de bienvenida.

 

fuente: (1) fatima.pt/es

 

El Papa: trabajar juntos por los más vulnerables nos acercará a la unidad

La hospitalidad es una importante virtud ecuménica: significa reconocer que los otros cristianos son verdaderamente nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Por ello, «trabajar juntos para vivir la hospitalidad ecuménica, en modo especial hacia aquellos cuyas vidas son más vulnerables, nos hará a todos cristianos – protestantes, ortodoxos, católicos, a todos – mejores seres humanos, mejores discípulos y un pueblo cristiano más unido». Fueron palabras del Papa en la Audiencia General, en la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos.

 

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Acoger a los cristianos de otra tradición significa, en primer lugar, mostrar el amor de Dios por ellos, porque son hijos de Dios y hermanos nuestros: fueron palabras del Papa en la Audiencia General,  reflexionando hoy en su catequesis sobre el tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el de la hospitalidad. Este tema fue desarrollado por las comunidades de Malta y Gozo, a partir del pasaje de los Hechos de los Apóstoles que habla de la hospitalidad reservada por los habitantes de Malta a San Pablo y a sus compañeros de viaje, náufragos con él. Un episodio sobre el cual el Papa habló, como él mismo recordó en este día, en su catequesis de hace dos semanas.

 

El amor de Dios en actos concretos de gentileza

Los apóstoles, dijo Francisco, recibieron “el testimonio de la ‘rara humanidad’ de los habitantes de la isla de Malta. Estas personas, que para ellos eran “extranjeros”, “aunque todavía no han recibido la Buena Nueva de Cristo”, manifestaron “el amor de Dios en actos concretos de gentileza”. De hecho, añadió, “la hospitalidad espontánea y los gestos atentos comunican algo del amor de Dios”.

 

El Espíritu Santo siembra sus gracias por todos lados

“La hospitalidad es importante”, aseguró el Papa, pues significa ante todo “reconocer que los otros cristianos son verdaderamente nuestros hermanos y hermanas en Cristo”. Y esto no es un acto de generosidad en un solo sentido porque “cuando acogemos a otros cristianos», los acogemos «como un don» que se nos hace: esto porque “el Espíritu Santo siembra sus gracias por todos lados”.

Acoger a los cristianos de otra tradición significa, en primer lugar, mostrar el amor de Dios por ellos, porque son hijos de Dios – hermanos nuestros – y también acoger lo que Dios ha realizado en sus vidas.

 

La hospitalidad es una importante virtud ecuménica

El Pontífice remarcó que la hospitalidad “es una importante virtud ecuménica”, y requiere “la voluntad de escuchar a otros». Además implica “el deseo de conocer la experiencia que otros cristianos tienen de Dios y la espera de recibir los dones espirituales que derivan”. Descubrir esto – aseguró– es una gracia. Por eso llamó a «estar disponibles y abiertos, con el deseo de conocer su experiencia de fe, para vernos enriquecidos por ese don espiritual”.

 

Trabajar juntos por los más vulnerables nos acercará a la unidad

Haciendo presente que también hoy el mar en que naufragó Pablo y sus compañeros de viaje es un lugar “peligroso para la vida de otros navegantes”, de hombres y mujeres de todo el mundo “que afrontan viajes riesgosos” para escapar de la violencia, de la guerra, de la pobreza, y que, a diferencia de los malteses, muchas veces “no los dejan desembarcar en los puertos”, siendo, además, “explotados por traficantes criminales”, “tratados como números” y vistos como “una amenaza” por algunos gobernantes, el Pontífice exhortó a “trabajar juntos”, como cristianos “para mostrar a los migrantes el amor de Dios revelado por Jesucristo”.

 

La unidad es la voluntad de Dios para nosotros

«Podemos y debemos dar testimonio de que no sólo hay hostilidad e indiferencia, – aseveró el Papa- sino que cada persona es preciosa para Dios y amada por Él».

Y porque «las divisiones que aún existen entre nosotros nos impiden ser plenamente el signo del amor de Dios», «trabajar juntos para vivir la hospitalidad ecuménica y en modo especial hacia aquellos cuyas vidas son más vulnerables, nos hará a todos, a todos los cristianos – protestantes , ortodoxos, católicos, a todos los cristianos – mejores seres humanos, mejores discípulos y un pueblo cristiano más unido»:

«Nos acercará a la unidad, que es la voluntad de Dios para nosotros».

Al finalizar la catequesis en su saludo a los fieles de lengua española, el Santo Padre llamó a rogar al Señor “por todos cuantos sufren en el mar tempestuoso del desarraigo y el abandono», y a comprometernos a trabajar juntos, «pidiendo al Señor el don de la unidad, de modo que como cristianos testimoniemos el amor premuroso de Dios por cada persona”.

fuente: vaticannews.va

El Papa bendice los corderos cuya lana será utilizada para los Palios

En la festividad de Santa Inés,(enero 21-2020) el Pontífice bendice dos corderos de los cuales se usará la lana para la confección de los Sagrados Palios de este año, y que serán entregados a los Arzobispos metropolitanos nombrados durante el periodo 2019-2020.

Ciudad del Vaticano

Como ya es una tradición, el Papa Francisco ha bendecido dos jóvenes corderos durante la Festividad de Santa Inés. La lana de estos borreguitos se usará para la confección de los Sagrados Palios que se entregarán a los arzobispos metropolitanos que han sido nombrados en el último año durante la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el 29 de junio.

 

Los Sagrados Palios

Los Sagrados Palios son ornamentos litúrgicos de honor y de jurisdicción, constituidos en su forma actual por una faja de lana blanca ancha 4-6 cm, adornada por 6 cruces, símbolo de las heridas de Cristo, y dos orlas de seda negra cuyas extremidades se apoyan sobre el pecho y sobre los hombros.

Los Arzobispos, al recibir estos ornamentos, lo hacen en signo de comunión con el Soberano Pontífice y de la solicitud pastoral del buen pastor, que lleva las ovejas sobre sus hombros. En 1978, San Pablo VI restringió la asignación del Palio únicamente al Papa y a los Arzobispos metropolitanos, y en 1984, Juan Pablo II decidió que su imposición se fijara el 29 de junio.

 

Santa Inés y los corderos

La bendición de los corderos de menos de un año siempre tiene lugar el 21 de enero, en la Festividad de Santa Inés, martirizada en Roma en el 305. Esta virgen y mártir siempre es representada con un cordero, como símbolo de pureza y castidad.

Las dos ovejas son llevadas al Papa en canastas, coronadas con rosas blancas o rojas. Antes de ser presentadas al Santo Padre por los Canónicos regulares de Letrán, los corderos, criados por los monjes de la Abadía trapense “Tre Fontane”, situada en Roma, también son bendecidos en el altar de la Basílica dedicada a Santa Inés, ubicada al norte de la capital italiana. Los Palios son tejidos por los benedictinos del Monasterio de Santa Cecilia, en el barrio romano de Trastevere.

fuente: vaticannews

El Papa: la Palabra de Dios no está encadenada, está lista para ser sembrada

La Palabra de Dios no está encadenada sino que quiere «correr» para comunicar la salvación a todos: con este mensaje concluye el ciclo de catequesis del Papa Francisco sobre los Hechos de los Apóstoles, iniciado el 29 de mayo del año pasado: «Que el final de este itinerario, vivido juntos siguiendo la carrera del Evangelio en el mundo, el Espíritu reavive en cada uno de nosotros la llamada a ser valientes y gozosos evangelizadores».

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

La Palabra de Dios no está encadenada, sino que está lista para ser sembrada: así lo afirmó el Papa Francisco en la Audiencia General, concluyendo su ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles. El Santo Padre, que ha reflexionado en estos meses sobre el viaje de Pablo, quien de Jerusalén llega a Roma para de allí extenderse al mundo entero, hoy muestra a todos cómo se desencadena la siembra abundante de la Palabra de Dios.

El viaje de Pablo, que fue uno con el del Evangelio, es una prueba de que los caminos de los hombres, si se viven en la fe, pueden convertirse en un espacio de tránsito de la salvación de Dios, a través de la Palabra de fe que es un fermento activo en la historia, capaz de transformar las situaciones y de abrir caminos siempre nuevos.

 

Una Palabra «imparable» que quiere correr para comunicar la salvación

Hablando de la llegada de Pablo a Roma, con la que termina la historia de los Hechos de los Apóstoles, el Pontífice subrayó cómo la historia «no finaliza con el martirio de Pablo», sino «con la siembra abundante de la Palabra». De hecho, el final del relato de Lucas, centrado en el camino del Evangelio en el mundo, «contiene y recapitula todo el dinamismo de la Palabra de Dios, una Palabra imparable – dijo – que quiere correr para comunicar la salvación a todos».

En esta ciudad, aun siendo prisionero, Pablo recibió de la autoridad el poder vivir por cuenta propia, en una casa particular, “bajo custodia militar”. Esta situación le permitía recibir libremente a todos los que venían a encontrarlo, a los cuales anunciaba el Reino de Dios e instruía en el conocimiento de Cristo Jesús. Entre ellos había también algunos judíos, a quienes trataba de mostrar, a partir de la Ley y los Profetas, la continuidad entre la «esperanza de Israel» y la novedad de Cristo, en quien Dios cumplió sus promesas al Pueblo elegido.

 

La Palabra no está encadenada, está lista para ser sembrada

El Papa siguió explicando que después de este primer encuentro con los judíos, que estaban bien dispuestos, siguió otro más oficial durante el cual, durante todo un día, Pablo anunció el Reino de Dios, tratando de abrir a sus interlocutores a la fe en Jesús. Pero como no todos están convencidos, Pablo denunció «el endurecimiento del corazón del pueblo de Dios», lo que al final fue «la causa de su condena». En este punto del relato, observó Francisco, Lucas concluye su obra mostrándonos no la muerte de Pablo, sino el dinamismo de su sermón, de «una Palabra que no está encadenada», sino que está lista para ser sembrada «a manos llenas» por el Apóstol:

Los Hechos de los Apóstoles no se cierran con el martirio de Pablo, sino con la siembra abundante de la Palabra de Dios. La casa romana del Apóstol, abierta a todos los que buscaban y querían recibir el anuncio y conocer a Jesús, es imagen de la Iglesia, que no obstante perseguida, incomprendida, pecadora y encadenada, no se cansa de acoger con corazón de madre a todo hombre y mujer, para anunciarles el amor del Padre que se hizo visible en Jesús.

 

Evangelizadores valientes, construir un mundo más justo

Al final de la catequesis, saludando a los fieles de lengua española, el Papa animó a pedir al Espíritu Santo que estimule en todos nosotros la llamada a ser evangelizadores valientes y decididos para que, como san Pablo, vivamos la alegría del Evangelio y convirtamos nuestros hogares en cenáculos de fraternidad abiertos a todos los hermanos. A los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados, alentó a abrir los corazones a las necesidades de la Iglesia y a que, siguiendo el ejemplo de Jesús, permanezcan cerca de los hermanos, construyendo un mundo más justo.

fuente: vaticannews.va

Historia del Cristo Negro de Esquipulas y/o Señor de Milagros de El Sauce, León

En la época colonial, los santuarios más famosos enviaban una reproducción de las imágenes de mayor veneración con un encargado o «demandante» a peregrinar por las regiones aledañas para difundir su devoción y acrecentar la evangelización de los fieles.

El 18 de octubre de 1723 una réplica de 42 centímetros del Cristo Moreno de Esquipulas inicia peregrinación por toda Centroamérica.  En su peregrinar por nuestro país el Cristo Negro salió de Jinotega rumbo a Honduras, pasando por el Valle del Guayabal, un pequeño caserío ubicado a 72 kilómetros noroeste de León custodiada por Guadalupe Trejos. El Sauce de ese entonces era un pequeño caserío sin iglesia…..

Los acontecimientos que sucederían a partir de entonces cambiaron el ritmo de la historia del aquel Cristo particular por su color. La ferviente religión sauceña aún dormía un sueño apacible por los misterios del santo moreno.

Los hombres que seguían la ruta cargaban en sus hombros la imagen que descansaba en una cajita de madera. El agotamiento doblegó a los seguidores y éstos optaron por improvisar una enramada a la orilla de un frondoso árbol de SAUCE.

Allí reposó la imagen, que por varios días fue expuesta a la veneración pública de los pobladores y caminantes que pasaban cerca del lugar.

Durante la estancia, el Cristo presagiaba los sucesos inminentes tras los fallidos intentos por regresarlo a Guatemala.

Tras los intentos que se hicieron por regresar la venerada imagen a Guatemala, sucedieron hechos trágicos y relevantes. Se dice que cuando las Autoridades Eclesiásticas de Guatemala enviaron a sus representantes para llevarse al Cristo de regreso, murieron de forma misteriosa y trágica.

En el intento perecieron el demandante Guadalupe Trejos (1723), Vicente Argeñal (1728) e Hilario Arizavala (1745).

Las muertes de los misioneros también llegaron acompañadas por la extraña interferencia de la naturaleza. Los ríos embravecidos duplicaban sus tamaños, inundando sus alrededores. Las epidemias amenazaban y cualquier intención para mover la imagen de El Sauce era un fracaso rotundo. Fue imposible que continuara la marcha.

En 1744 el Obispo electo de Nicaragua Isidro Marín de Bullón y Figueroa presionado por la insistente reclamación de Guatemala comunicó lo siguiente: «EI Señor del Santuario de Esquipulas hace veinte años que se lo apropió la señora Trinidad de Albizú, la que celebra rezos y fiestas los terceros domingos de Enero, a los que concurren todos los habitantes del Valle del Guayabal!. Nuestro Patrón y Señor es muy milagroso». Esta información, según se lee en antiguos documentos, fue suministrada por el señor Mateo Sequeira, sobrestante de la hacienda San José, hoy Santa Bárbara.. (Historia del Señor de Esquipulas, pag 12).

La autoridad eclesiástica de Guatemala mandó a Vicente Argeñal con la misión de recoger la imagen; pero de manera inexplicable le sobrevino la muerte sin poder realizar su encomienda. Es justo, al mencionar al Obispo Marín de Bullón y Figueroa, recordar que en 1747 él empezó la edificación de la Catedral de León, orgullo de la arquitectura religiosa de Centro América.

En 1745 llega una comisión encabezada por el Sr. Hilarlo Arizavala, en un tercer intento por restituir la imagen a su Santuario de Esquipulas. El señor Arizavala se encontró con que Doña Trinidad ya había fallecido y el heredero legal de la imagen era su hijo Pedro Antonio. Este accedió a devolver la imagen, acompañando él mismo a Arizavala. Como esto ocurría en Enero, pretendían emprender el camino tan pronto como pasaran las fiestas. El río Aquespalapa, crecido, les impidió el paso. Esa noche, Arizavala sé enfermó, fue trasladado al caserío y murió.

1762 Es sepultado en la Iglesia de El Sauce El Señor Canónigo Carmenate, que era coadjutor del Cura de Somotillo Don Francisco Manuel Carvajal, el cual se vino a El Sauce para celebrar las honras fúnebres. Como la población se aumenta y se va acrecentando la devoción al Cristo Crucificado de Esquipulas de El Sauce, esta Villa fue visitada en los últimos decenios del siglo XVIII por los Obispos Dr. Juan Félix de Villegas y Fray Antonio de la Huerta y Caso.

La fe y la popularidad del Señor de Esquipulas se extiendían en grandes magnitudes. Sus milagros son conocidos por todo el territorio nacional.

Los acontecimientos ocurridos con los enviados por la iglesia de Guatemala llevaron a pensar que El Señor de Esquipulas quería quedarse para siempre en El Sauce. El Obispado de Guatemala, al verse en la sin remedio, ordenó al sacerdote encargado del Cristo Negro a que conservase la imagen en la ermita de El Sauce y la expusiera al público.

El Cristo es llamado actualmente Señor de los Milagros por los sauceños, por los numerosos favores concedidos desde que llegó a esta localidad  antes  la imagen era conocida como el Señor de Esquipulas, porque la mayor parte del tiempo permanecía en la localidad guatemalteca del mismo nombre.

Fue nombrado patrono de El Sauce el 15 de enero de 1745. Cinco años más tarde, un rico ganadero de Somotillo, Don Joaquín García, decidió financiar una construcción más apropiada y se iniciaron las obras de la Primera Ermita, hoy conocida como el Santuario del Señor de Esquipulas.

 

fuente: manfut.org