Cómo vivir el Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019

Tres acontecimientos destacarán durante los días del Mes Misionero Extraordinario Octubre 2019. El primero, el martes 1 de octubre en la Basílica de San Pedro, en donde el Santo Padre Francisco presidirá las Vísperas, antecedidas por la vigilia misionera: Radio Vaticano transmitirá en directo la celebración.

Ciudad del Vaticano

Comienza octubre y con él nos preparamos a vivir el Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco el 22 de octubre de 2017, con el fin de “de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes”. Proclamando el Mes Misionero con el tema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, el Santo Padre entiende despertar la conciencia de la missio ad gentes y retomar con un nuevo impulso la responsabilidad del anuncio del Evangelio.

En el Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2019 el Papa Francisco explica el motivo por el cual eligió el mes de octubre para vivir un Mes Misionero extraordinario:

He pedido a toda la Iglesia que durante el mes de octubre de 2019 se viva un tiempo misionero extraordinario, para conmemorar el centenario de la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud del Papa Benedicto XV (30 noviembre 1919). La visión profética de su propuesta apostólica me ha confirmado que hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo, muerto y resucitado. 

 

Coincidencia con el Sínodo para la región Panamazónica

Por otra parte, en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones del 20 de octubre, el Papa señala la coincidencia providencial con la celebración del Sínodo especial de los obispos para la región Panamazónica, con la cual destaca que la misión confiada por Jesús, con el don de su espíritu, sigue siendo actual y necesaria también para los habitantes de esas tierras.

Un Pentecostés renovado abre las puertas de la Iglesia para que ninguna cultura permanezca cerrada en sí misma y ningún pueblo se quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe. Que nadie se quede encerrado en el propio yo, en la autorreferencialidad de la propia pertenencia étnica y religiosa. La pascua de Jesús rompe los estrechos límites de mundos, religiones y culturas, llamándolos a crecer en el respeto por la dignidad del hombre y de la mujer, hacia una conversión cada vez más plena a la verdad del Señor resucitado que nos da a todos la vida verdadera.

 

Cómo vivir el Mes Misionero Extraordinario

Cuatro son las dimensiones señaladas el Sumo Pontífice para vivir con más intensidad el camino de preparación y realización del Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019: el encuentro personal con Jesucristo vivo en su Iglesia, a través de la Eucaristía, la Palabra de Dios, la oración personal y comunitaria; el testimonio de los santos, los mártires de la misión y los confesores de la fe, expresión de las Iglesias esparcidas por todo el mundo; la formación misionera a través de la escritura, catequesis, espiritualidad, y teología y la caridad misionera.

 

Eventos destacados del mes

Tres acontecimientos destacarán durante los días del Mes Misionero Extraordinario Octubre 2019. El martes 1 de octubre en la Basílica de San Pedro el Santo Padre Francisco presidirá las Vísperas, antecedidas por la Vigilia misionera y algunos testimonios.

El 7 de octubre, en la Basílica de Santa María la Mayor a las tres de la tarde se tendrá un rosario internacional guiado por el cardenal Fernando Filoni. Para este evento la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Obras Misionales Pontificias han invitado a Radio María a transmitir en directo vía radio y vídeo en los cinco continentes.

Por último, el domingo 20 de octubre, Jornada Misionera Mundial, el Sumo Pontífice celebrará la Santa Eucaristía en la Plaza de San Pedro, a las diez y media de la mañana.

fuente: vaticannews.va

“Aperuit Illis”. El Papa instituye el “Domingo de la palabra de Dios”

Carta Apostólica en forma Motu Proprio del Santo Padre “Aperuit Illis”, con la que se instituye el Domingo de la Palabra de Dios, para “hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esa riqueza inagotable”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios. Este Domingo de la Palabra de Dios se colocará en un momento oportuno de ese período del año, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos”, lo establece el Papa Francisco en su Carta Apostólica en forma Motu Proprio “Aperuit Illis”, con la que instituye el Domingo de la Palabra de Dios, documento que fue publicado este 30 de septiembre, en la memoria litúrgica de San Jerónimo en el inicio del 1600 aniversario de su muerte.

Valor ecuménico de la Sagrada Escritura

El Santo Padre señala que, “no se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios”, sino que  “expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad”. Asimismo, el Pontífice explica que esta Carta Apostólica tiene la intención de “responder a las numerosas peticiones que me han llegado del pueblo de Dios, para que en toda la Iglesia se pueda celebrar con un mismo propósito el Domingo de la Palabra de Dios”.

El Papa Francisco recuerda que, “el Concilio Vaticano II dio un gran impulso al redescubrimiento de la Palabra de Dios con la Constitución dogmática Dei Verbum”. Y para aumentar esa enseñanza, Benedicto XVI convocó en el año 2008 una Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre el tema “La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia”, publicando a continuación la Exhortación Apostólica Verbum Domini, que constituye una enseñanza fundamental para nuestras comunidades. “En este Documento – precisa el Papa – en particular se profundiza el carácter performativo de la Palabra de Dios, especialmente cuando su carácter específicamente sacramental emerge en la acción litúrgica”.

Un día solemne de servicio a la Palabra

Por ello, el Obispo de Roma invita a vivir este Domingo como un día solemne. “Será importante que en la celebración eucarística se entronice el texto sagrado, a fin de hacer evidente a la asamblea el valor normativo que tiene la Palabra de Dios. En este domingo, de manera especial, será útil destacar su proclamación y adaptar la homilía para poner de relieve el servicio que se hace a la Palabra del Señor”. Los Obispos podrán celebrar el rito del Lectorado o confiar un ministerio similar para recordar la importancia de la proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia. Es fundamental, subraya el Papa, que no falte ningún esfuerzo para que algunos fieles se preparen con una formación adecuada a ser verdaderos anunciadores de la Palabra, como sucede de manera ya habitual para los acólitos o los ministros extraordinarios de la Comunión y poder resaltar la importancia de seguir en la vida diaria la lectura, la profundización y la oración con la Sagrada Escritura, con una particular consideración a la lectio divina.

La Biblia no es sólo patrimonio de algunos

Asimismo, el Papa Francisco recuerda que, por la gran enseñanza que contiene la Biblia, “no puede ser sólo patrimonio de algunos, y mucho menos una colección de libros para unos pocos privilegiados”. Pertenece, en primer lugar, al pueblo convocado para escucharla y reconocerse en esa Palabra. A menudo se dan tendencias que intentan monopolizar el texto sagrado relegándolo a ciertos círculos o grupos escogidos. No puede ser así. La Biblia es el libro del pueblo del Señor que al escucharlo pasa de la dispersión y la división a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo.

Los Pastores responsables de la Sagrada Escritura

En este sentido de búsqueda de la unidad, el Santo Padre señala que, los Pastores son los primeros que tienen la gran responsabilidad de explicar y permitir que todos entiendan la Sagrada Escritura. Puesto que es el libro del pueblo, los que tienen la vocación de ser ministros de la Palabra deben sentir con fuerza la necesidad de hacerla accesible a su comunidad. La homilía, en particular, tiene una función muy peculiar, porque posee «un carácter cuasi sacramental». Ayudar a profundizar en la Palabra de Dios, con un lenguaje sencillo y adecuado para el que escucha, le permite al sacerdote mostrar también la «belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien».

la Sagrada Escritura, la fe y los sacramentos

Por ello, el Papa Francisco afirma que, es profundo el vínculo entre la Sagrada Escritura y la fe de los creyentes. Porque como dice San Pablo a los Romanos: “la fe proviene de la escucha y la escucha está centrada en la palabra de Cristo”, de esto deriva la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Señor tanto en la acción litúrgica como en la oración y la reflexión personal. El contacto frecuente con la Sagrada Escritura y la celebración de la Eucaristía hace posible el reconocimiento entre las personas que se pertenecen. El día dedicado a la Biblia no ha de ser “una vez al año”, sino una vez para todo el año, porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera.

Bienaventurado el que cree en la Palabra

El Papa concluye invitando a que, el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo enseñaba ya en tiempos antiguos: esta Palabra «está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas». Ya que en el camino de escucha de la Palabra de Dios, nos acompaña la Madre del Señor, reconocida como bienaventurada porque creyó en el cumplimiento de lo que el Señor le había dicho.

fuente: vaticannews.va

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel,

defiéndenos en la lucha.

Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.

Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. 

Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,

arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo

para la perdición de las almas.  Amén.

 

Oración a San Miguel Arcángel creada por el Papa León XIII

Santos Arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael

Hoy la Iglesia celebra, con categoría de fiesta, a los llamados arcángeles:  Gabriel, Miguel, y Rafael.  Sus nombres hacen referencia a sus funciones de intermediarios entre Dios y los hombres, así como ejecutores de sus órdenes y transmisores de sus mensajes.

 

La fe de la Iglesia

La angelología no se presenta, hoy día, como campo en el que la investigación teológica se mueva cómodamente. Comenzando por la misma existencia de los ángeles, encontrarnos claras actitudes de rechazo que los relegan al mundo mitológico exclusivamente, o se recala en el desconcierto de no saber exactamente a qué atenerse en este tema. Es evidente que otro es el campo de las representaciones e imaginería con que se presenten, así corno el de las jerarquías angélicas indicadas en sus respectivas designaciones onomásticas.

No es éste el lugar de entrar en toda esa problemática; se trata de recoger la fe de la Iglesia, tal como actualmente se nos ofrece, concretamente en el ámbito de las celebraciones litúrgicas, en orden a su memoria y veneración.

El Catecismo de la Iglesia católica afirma: La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición» (n.° 328). El nombre de «ángel» no es nombre de naturaleza, sino de oficio, de función. Por su naturaleza es ‘espíritu», por su función es «ángel» (cf. San Agustín: Psal. 103, 1, 15).

La Carta a los Hebreos (1, 14) los define como «espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación». Su nombre hebreo mal’ak, o griego anguelos, los define como mensajeros».

La fe de la Iglesia en la existencia de los ángeles toma vida y se traduce en oración, en el culto litúrgico, lo que es de capital importancia, según el principio de lex orandi, lex credendi, ya que la liturgia es la expresión concreta de la fe vivida. La liturgia celebra la fe bíblica y la tradición doctrinal de la Iglesia.

La liturgia ha unificado en este día, con categoría de fiesta, la veneración de los llamados arcángeles: Gabriel, Miguel y Rafael. Sus nombres hacen referencia a sus funciones de intermediarios entre Dios y los hombres, así como ejecutores de sus órdenes y transmisores de sus mensajes.

 

El Arcángel San Gabriel

«Dios es fuerte» o «héroe de Dios«, es su significado. Como dice San Gregorio Magno (oficio de lectura del día) «… se les atribuyen nombres personales, que designan cuál es su actuación propia…, ya que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados.

Este ángel Gabriel es el «enviado por Dios…, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María» (1, 26). El mensaje que transmite es sorprendente y trascendental: sin duda el más importante de la historia de la salvación; se trata del cumplimiento, de forma insólita, de todas las anteriores Escrituras: la llegada del Mesías, revelado como «Hijo del Altísimo… y será llamado Hijo de Dios».

Con razón dice San Gregorio Magno (oficio de Lectura): «Los (ángeles) que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles. Por esto, a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido por un ámgel de la máxima categoría… A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa «Fortaleza de Dios», porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los principados y potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es Señor de los ejércitos y héroe en las batallase.

En el relato de Lucas, el protagonista parece el ángel Gabriel. Mas éste debe tal prerrogativa al designio que comunica. Por consiguiente, Gabriel viene asociado por Lucas con el mensaje. Y, en tal caso, el diálogo pierde en dimensión histórica lo que gana en profundidad teológica. Queda, en realidad, claro que Gabriel, aun siendo el protagonista, carece de importancia «personal» y recibe toda su relevancia del mensaje que transmite» (Antonio Salas).

 

El Arcángel San Miguel

Lógicamente la fuente de información básica sobre el Arcángel Miguel ha de buscarse en la revelación bíblica, Mi-ka-‘el, literalmente significa „¿quién como Dios?», y está en consonancia con su misión e intervenciones.
La liturgia, que le da culto desde el siglo V, asume el papel protector del arcángel Miguel, tanto en la celebración de la palabra en la misa (primera lectura), como en la liturgia de las horas, en antífonas y oficio de Lectura. En la lectura patrística, fragmento de una «homilía de San Gregorio Magno, papa, sobre los Evangelios», podemos leer: «… Cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios…, nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando, al fin del mundo, será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta Juan: Se trabó una batalla con el arcángel Miguel.

Miguel es jefe de la milicia celestial; la Contrarreforma lo convierte en defensor de la Iglesia ante la reforma protestante.

 

El Arcángel San Rafael

Rafael significa «Dios cura». Sólo disponemos de la fuente bíblica, del libro de Tobías para hacernos una idea de su identidad y misión.

Rafael se presenta bíblicamente como: protector y compañero en nuestro caminar (también por el camino de la vida), sanador de nuestras cegueras (también espirituales), vencedor del demonio y del mal, abogado defensor en las dificultades de la vida, intercesor ante Dios en favor nuestro. Es uno de los siete grandes ángeles presentes ante la gloria del Señor…

Pero su misión y su protagonismo aparente tienen como finalidad la expresada por él mismo al revelar su identidad: «No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecida Diosporsiempre. Si he estado con vosotros…, ha sido por voluntad de Dios. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar… Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado…« (12, 17-20).

La devoción dedicada a Rafael fue promovida en el siglo XVI, al instituir el culto del ángel custodio, el obispo de Rodez, Francisco de Estaing, en 1526. Patrón de boticarios y médicos, protege también a los viajeros.

En todos los casos, las intervenciones angélicas reseñadas, tienen a Dios como protagonista principal, y a la persona humana (individual o colectiva) como beneficiarias. El ángel-arcángel en tanto tiene protagonismo en cuanto transmisor de ese mensaje, siempre salvífico y benefactor. La conclusión siempre debe ser el consejo de Rafael: «Bendecid a Dios por siempre», porque, en realidad, es él quien está actuando,

Sus atributos son: cayado de mensajero (cetro a veces), lirio que reemplaza al cayado o cetro, rama de olivo, filacteria que lleva la salutación angélica «Ave María gratia plena…

 

Ángel Olivera Miguel

fuente: dominicos.org

Corona Angélica del Arcángel San Miguel

De acuerdo con una piadosa tradición el arcángel san Miguel declaró a una persona devota que le sería grato se pusieran en uso las siguientes oraciones en honor suyo. La propagación y difusión de esta devoción se debe a una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, diócesis de Viterbo (Italia), muerta con fama de santidad en 1751. El 8 de agosto de 1851 Pío IX concedió indulgencias a la práctica de este piadoso ejercicio.

A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones:

V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Apresúrate, Señor a socorrerme. Gloria al Padre…

 

  • SALUTACIÓN I.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN II.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN III.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN IV.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN V.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN VI.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN VII.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN VIII.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

  • SALUTACIÓN IX.
    Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén. (Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico).

 

A continuación se rezan cuatro Padrenuestros: el primero a San Miguel, el segundo a san Gabriel, el tercero a san Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel Custodio.

Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final:

Antífona.

Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.

V. Rogad por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

 

 

Oración.

Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegisteis por príncipe de vuestra Iglesia al gloriosísimo san Miguel arcángel; os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de vuestra divina Majestad. Por los méritos de Nuestros Señor Jesucristo. Amén.

fuente: devocionario.com

QUÉDATE, SEÑOR, CONMIGO (Plegaria del Padre Pío para después de la comunión)

QUÉDATE, SEÑOR, CONMIGO
(Plegaria del Padre Pío para después de la comunión)

Has venido a visitarme,
como Padre y como Amigo.
Jesús, no me dejes solo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
voy errante peregrino.
Dame tu luz y tu gracia.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En este precioso instante
abrazado estoy contigo.
Que esta unión nunca me falte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Acompáñame en la vida.
Tu presencia necesito.
Sin Ti desfallezco y caigo.
¡Quédate, Señor, conmigo!

Declinando está la tarde.
Voy corriendo como un río
al hondo mar de la muerte.
¡Quédate, Señor, conmigo!

En la pena y en el gozo
sé mi aliento mientras vivo,
hasta que muera en tus brazos.
¡Quédate, Señor, conmigo!

fuente: aciprensa

5 datos que tal vez no sabías de San Pío de Pietrelcina y su ángel de la guarda

San Pío de Pietrelcina, el sacerdote de los estigmas, tenía una relación muy cercana con su ángel de la guarda. Aquí 5 hechos que, según la tradición, tal vez no sabías del Padre Pío y su ángel guardián.

 

1. Creía que todos podían verlo

La Obra de los Santos Ángeles –asociación católica que propaga esta devoción y cuyos estatutos han sido aprobados por la Santa Sede– indica que desde pequeño, el P. Pío comenzó a tener visiones de su ángel guardián, Jesús y María. Su madre llegó a decir que él pensaba que todo el mundo podía verlo.

 

2. Juntos contra el demonio

En ocasiones, el demonio manchaba con borrones las cartas que le llegaban de su confesor y siguiendo el consejo de su ángel custodio, el santo rociaba con agua bendita las misivas antes de abrirlas y así podía leerlas.

“El compañero de mi infancia intenta suavizar los dolores que me causan aquellos impuros apóstatas acunando mi espíritu como signo de esperanza” (Carta. I,321), destacaba el santo sacerdote.

No obstante, cierta vez el Padre Pío estaba siendo golpeado por el diablo y llamó varias veces en voz alta a su ángel de la guarda, pero fue inútil. Más adelante, cuando el ángel se apareció a consolarlo, el Padre Pío enojado le preguntó por qué no había acudido en su ayuda.

El ángel le contestó: “Jesús permite estos asaltos del diablo porque su compasión te hace agradable a Él y Él quisiera que te le asemejaras en el desierto, en el jardín y en la cruz” (Carta I, 113).

 

3. Traducía las cartas

Si recibía alguna carta escrita en francés, el ángel custodio fungía de traductor. Una vez el Padre Pío escribió: “si la misión de nuestro Ángel Custodio es importante, la del mío es ciertamente más amplia, porque debe hacer también de maestro en la traducción de otras lenguas” (Carta I, 304).

 

4. Lo despertaba y rezaba con él

El santo fraile capuchino escribió: “Por la noche, al cerrárseme los ojos, veo bajarse el velo y abrirse delante el paraíso; y, confortado con esta visión, duermo con una sonrisa de dulce felicidad en los labios y con una gran tranquilidad en la frente, en espera de que mi pequeño compañero de mi infancia venga a despertarme y, de esta forma, elevar juntos las laudes matutinas al amado de nuestros corazones” (Carta I, 308).

 

5. Hablaba con otros ángeles de la guarda

“Si me necesitas –solía decir el santo a sus hijos espirituales–, mándame tu ángel custodio”.

Cierto día el fraile capuchino Alessio Parente se acercó al Padre Pío con algunas cartas en la mano para hacerle unas consultas, pero este no pudo atenderlo.

Más adelante, el sacerdote de los estigmas lo llamó y le dijo: “¿No has visto todos aquellos ángeles que estuvieron aquí alrededor de mí? Fueron los Ángeles de la Guarda de mis hijos espirituales que vinieron a traerme sus mensajes. Tuve que darles las respuestas rápidamente”.

El Padre Pío de Pietrelcina siempre reconoció y agradeció la función de “mensajero” del Ángel de la guarda y por ello recomendaba su devoción.

 

fuente: aciprensa

Papa a periodistas del Vaticano y Vatican News: “Comuniquen la verdad como testigos de Cristo”

El Papa recibe a los empleados del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, entre los que se encontraba Vatican News y les exhorta a involucrándose en la comunicación, pasar de la Cultura del adjetivo a la Teología del sustantivo y comunicar como mártires.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

En la mañana del lunes 23 de septiembre Su Santidad el Papa Francisco recibió en audiencia privada a los empleados del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, con ocasión de la Asamblea Plenaria de dicho Dicasterio y saludó a los trabajadores de Vatican News. A pesar de que tenía un discurso preparado, el Papa Francisco decidió hablar espontáneamente y expresar así “lo que tiene en el corazón sobre la comunicación”. Es por ello que entregó el discurso a los miembros del Dicasterio, asegurando que era un discurso que más que para ser pronunciado era para ser leído y reflexionado de manera personal.

 

Comunicar con la misma actitud de Dios

El Papa Francisco se ha centrado en tres puntos durante su discurso. Lo primero que les dijo a los miembros del Dicasterio fue que la comunicación no es un trabajo de oficina, sino “tomar del Ser de Dios y tener el mismo comportamiento, la misma actitud” y esto – puntualizó – “no lo debemos olvidar: se comunica con el alma y con el cuerpo, se comunica con la mente, con el corazón y con las manos, se comunica con todo”. En este sentido recordó que el verdadero comunicador da todo de sí mismo: “Como decimos en mi tierra, mete toda la carne en el asador” pero la comunicación más grande – puntualizó – “es el amor”, “cuando en el amor se ve que es la plenitud de la comunicación: el amor a Dios y nuestro”.

 

No hacer proselitismo; comunicar con testimonio

Francisco también les ha señalado que nunca deben hacer “proselitismo”: “Yo quisiera que nuestra comunicación sea cristiana y no factor de proselitismo. No es cristiano hacer proselitismo”. Y aprovechó para citar aquella frase pronunciada por Benedicto XVI cuando dijo: “la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción”. Esto quiere decir – continuó el Papa – “por testimonio”: “Si ustedes quieren comunicar una verdad sin la bondad y la belleza: párense, no lo hagan. Si ustedes quieren comunicar una verdad sin involucrarse, sin testimoniar con su propia vida, con la propia carne, párense, no lo hagan”, les aconsejó. “Siempre tiene que estar la firma del testimonio en cada una de las cosas que hacen”.

 

El Papa advierte que la resignación y la lamentación no son de espíritu cristiano

La segunda cosa sobre la que el Papa se ha centrado ha sido sobre esa resignación, que tantas veces entra en el corazón de los cristianos, en este mundo pagano, que no es una “novedad” señala el Papa, pues “el área de mundanidad no es una cosa nueva del siglo XXI, siempre ha sido un peligro, siempre ha sido la tentación y siempre ha sido el enemigo”.

En este sentido, Su Santidad aseguró que la resignación, en la derrota cultural, viene del mal espíritu y no de Dios: “No es espíritu cristiano la lamentación y la resignación”. Así mismo dijo que no hay que ensimismarse con la tentación de la resignación ni tener miedo de ser pocos: “somos pocos – dice el Papa – pero no pocos como aquellos que se defienden porque somos pocos y el enemigo es más grande, somos pocos como la levadura, como la sal. Y esta es la vocación cristiana”. También dijo que somos pocos, pero “con las ganas de misionar y de hacer ver a los demás quienes somos, con el testimonio”.

 

Pasar de la Cultura del adjetivo a la Teología del sustantivo

La tercera y última cosa que dijo a los miembros de este Dicasterio dedicado a la Comunicación del Vaticano fue que le da cierta “alergia” cuando escucha frases como “esto es una cosa auténticamente cristiana”, o “esto es verdaderamente así”. Para Francisco, no hace falta decir “ autentica”, pues solamente el sustantivo cristiano, soy de Cristo – subrayó – “es fuerte”.

“Hemos caído en la cultura del adjetivo, del proverbio y hemos olvidado la fortaleza de los sustantivos” dijo el Papa y explicó que el comunicador “tiene que hacer entender el peso de la realidad de los sustantivos que reflejan la realidad de las personas, y esto es la misión de comunicar, comunicar con la realidad sin edulcorar con los adjetivos y los proverbios”. Además, explicó que esta “Cultura del adjetivo” había entrado en la Iglesia y es por ello que exhortó a que realizaran una comunicación “”austera, pero bonita”.

 

Leer el Libro de los Hechos de los Apóstoles: la joya de la comunicación cristina

Al final de sus palabras, Francisco les volvió a recordar los puntos en los que se tenía que centrar su trabajo como comunicadores cristianos: “Comunicar con el testimonio, comunicar involucrándose en la comunicación, comunicar con los sustantivos, comunicar como mártires, es decir, como testigos de Cristo”. Por último, destaca su invitación a aprender “el lenguaje de los mártires, que es – señaló – el lenguaje de los Apóstoles” y para ello les aconsejó “leer la joya del Libro de los Hechos de los Apóstoles” y así ver cómo se comunicaba en aquel tiempo y como es la comunicación cristiana. “Comuniquen la alegría del Evangelio, esto es lo que el Señor nos pide hoy” concluyó.

fuente: vaticannews.va