Papa en Santa Marta: que los sacerdotes sean alegres como don Bosco

En el día en que la Iglesia celebra a San Juan Bosco, el Papa entrelaza sobre su figura la homilía de la Misa matutina en Casa Santa Marta. Su exhortación es que los sacerdotes no sean funcionarios sino que tengan el valor de tener ojos de hombre y de Dios hacia el pueblo

Debora Donnini – Ciudad del Vaticano

Que los sacerdotes sean alegres y miren con ojos de hombre y con los ojos de Dios, como lo hizo San Juan Bosco. Lo subraya el Papa Francisco en la Misa en la Casa Santa Marta para exhortar a los sacerdotes a hacer lo mismo que Don Bosco, que miraba la realidad con el corazón de un padre y de un maestro. Una mirada que le mostró el camino: vio a esos pobres jóvenes en la calle y se conmovió y entonces pensó en formas para hacerlos madurar. Caminó y lloró con ellos.

Mirar con ojos de hombre y de Dios

Francisco recuerda que el día de su ordenación, la madre, una humilde campesina, «que no había estudiado en la facultad de teología», le dijo: «Hoy comenzarás a sufrir». Quería subrayar una realidad, pero también llamar la atención, porque si el hijo se hubiera dado cuenta de que no había sufrimiento, significaba que algo no estaba bien. «Es una profecía de una madre», una mujer sencilla con un corazón lleno de espíritu. Para un sacerdote, por tanto, el sufrimiento es un signo de que las cosas están bien, pero no para que “haga el faquir», sino por lo que hizo Don Bosco, que tuvo el valor de mirar la realidad con los ojos de un hombre y con los ojos de Dios. «Él -dice el Papa Francisco- vio en esa época masónica, anticlerical», de «una aristocracia cerrada, donde los pobres eran realmente los pobres, la brecha, vio a esos jóvenes en las calles y dijo: ‘No puede ser’.

«Miró con ojos de hombre, un hombre que también es hermano y padre, y dijo: «¡Pero no, esto no puede ser así! Estos jóvenes quizás acaben con Don Cafasso, en la horca… no, no puede ser así», y se conmovió como hombre y como hombre empezó a pensar en caminos para hacer crecer a los jóvenes, para hacer madurar a los jóvenes. Caminos humanos. Y entonces, tuvo el valor de mirar con los ojos de Dios e ir ante Dios y decirle: «Pero, déjame ver esto… esto es una injusticia… qué se hace ante esto… Tú creaste a esta gente para una plenitud y ellos viven una verdadera tragedia…». Y así, mirando la realidad con el amor de un padre – padre y maestro, dice la liturgia de hoy- y mirando a Dios con los ojos de un mendigo pidiendo algo de luz, comienza a trabajar».

Don Giuseppe Cafasso, de hecho, consoló a los prisioneros en el ochocientos en Turín y a menudo seguía a los condenados a muerte a al patíbulo. Fue un gran amigo de San Juan Bosco.

Un sacerdote disponible

Por tanto, el sacerdote –afirma el Papa- debe tener «estas dos polaridades»: «mirar la realidad con los ojos de hombre» y con «los ojos de Dios». Y eso significa pasar mucho tiempo frente al tabernáculo.

“El mirar así le hizo ver el camino, porque él no fue con el Catecismo y el Crucifijo solamente, «hagan esto…» Los jóvenes le habrían dicho: «Buenas noches, nos vemos mañana». No, no: se acercó a ellos, con la  vivacidad que los caracteriza. Los hizo jugar, en grupos, como hermanos…. fue, anduvo con ellos, sintió con ellos, vio con ellos, lloró con ellos y los llevó adelante, así. El sacerdote que mira humanamente a la gente, que siempre está disponible”.

Sacerdotes no son funcionarios

El Papa subraya entonces que los sacerdotes no deben ser funcionarios o empleados que reciben, por ejemplo, “de las 15 a las 17.30”.“Tenemos tantos funcionarios, buenos – prosigue – que hacen su trabajo, como lo deben hacer los funcionarios. Pero el sacerdote no es un funcionario, no puede serlo”. Por tanto, el Papa exhorta a mirar con ojos de hombre y – promete – “llegará a ti aquel sentimiento, aquella sabiduría de entender que son tus hijos, tus hermanos. Y además, tener el valor de ir a luchar, allí: el sacerdote es uno que lucha con Dios”.

El Papa sabe que “siempre existe el riesgo de mirar demasiado lo humano y nada lo divino, o demasiado lo divino y nada lo humano” pero “si no arriesgamos, en la vida no haremos nada”, advierte. Un papá, de hecho, se arriesga por el hijo, un hermano se arriesga por un hermano cuando hay amor. Ciertamente esto causa sufrimiento, comienzan las persecuciones, las habladurías: “este sacerdote está allí, en la calle” con estos chicos mal educados que con la pelota “me rompen el vidrio de la ventana”.

Don Bosco, maestro de la alegría

El Papa agradece a Dios por “habernos dado” a San Juan Bosco, que desde niño comenzó a trabajar, sabía que era ganarse el pan cada día y había entendido qué era la piedad, “cuál era la verdadera verdad”. Este hombre – evidencia concluyendo el Pontífice – tuvo de Dios un gran corazón de padre y de maestro:

“¿Y cuál es la señal de que un sacerdote va bien, mirando la realidad con los ojos de hombre y con los ojos de Dios? La alegría. La alegría. Cuando un sacerdote no encuentra alegría adentro, se detenga inmediatamente y se pregunte por qué. Y la alegría de don Bosco es conocida: es el maestro de la alegría. Porque él hacía gozar a los demás y gozaba él mismo. Y sufría el mismo. Pidamos al Señor, por intercesión de don Bosco, hoy, la gracia de que nuestros sacerdotes sean alegres: alegres porque tienen el verdadero sentido de mirar las cosas de la pastoral, el pueblo de Dios con los ojos de hombre y con los ojos de Dios”.

fuente: vaticannews.va

Papa: los jóvenes son levadura de paz, contra los muros y los nacionalismos

Durante la audiencia general, celebrada en el Aula Pablo VI ante la presencia de miles de fieles, el Pontífice se refirió a su reciente viaje apostólico a Panamá, con motivo de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud sobre el tema: “Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

Tras regresar el lunes de su viaje apostólico internacional a Panamá, el Santo Padre Francisco reanudó esta mañana, en el Aula Pablo VI del Vaticano, su acostumbrada audiencia semanal ante la presencia de casi siete mil fieles y peregrinos de los cinco continentes.

De entre los grupos más numerosos destacamos el de las familias italianas del mundo del espectáculo itinerante, la asociación del voluntariado europeo solidario, los miembros del Instituto Caetani de Cisterna de Latina, un grupo de sacerdotes franceses de la diócesis de Versalles, acompañados por Mons. Eric Aumonier, otro de peregrinos estadounidenses de Luisiana, Texas y California, miembros mexicanos del Instituto Juan Sebastián Elcano de Cartagena, parroquianos argentinos de Santa Rosa de los Andes y miembros del colegio San José de Coimbra en Portugal.

Como es habitual en estos casos, el Santo Padre trazó un balance de su viaje a Panamá, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que tenía como lema las palabras de María al Ángel: Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra.

En primer lugar, el Papa dio gracias a Dios “por la presencia de tantos jóvenes que han contagiado a todo el País y a toda América Central con su alegría y su fe. Agradezco también a las autoridades, dijo, a los habitantes y a todos los voluntarios por su afectuosa acogida”.

Los niños, mi orgullo, mi futuro

Hablando en italiano espontáneamente, Francisco destacó que una cosa le llamó tanto la atención en Panamá fue que la gente levantaba en brazos s los niños. Cuando él pasaba con el Papamóvil, todos levantaban a los niños como para decir, “¡he aquí mi orgullo, he aquí mi futuro!”. Y “¡hacían ver a los niños – exclamó – y eran tantos!”. “Y los padres o las madres orgullosos de aquel niño”.

El invierno demográfico, sin niños, es duro

Entonces el Papa dijo que pensó en la gran dignidad de este gesto, y ¡cuán elocuente es para “el invierno demográfico que estamos viviendo en Europa! “El orgullo de aquella familia son los niños”, dijo. Y “la seguridad para el futuro son los niños”. “¡El invierno demográfico, sin niños, es duro!”.

América Central necesitada de esperanza, paz y justicia

Si bien el motivo de este viaje fue la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Bergoglio explicó que además del encuentro con los jóvenes tuvo la oportunidad de encontrarse con otras realidades del país, con las autoridades, los obispos, los jóvenes detenidos, los consagrados y una casa-familia. “Todo – dijo Francisco – fue como ‘contagiado’ y ‘amalgamado’ por la presencia gozosa de los jóvenes: una fiesta para ellos y una fiesta para Panamá, y también para toda América Central, marcada por tantos dramas y necesitada de esperanza y de paz, y también de justicia”.

El rostro multiforme de la Iglesia en América Latina

El Pontífice no olvidó decir que esta Jornada Mundial de la Juventud estuvo precedida por el encuentro de los jóvenes de los pueblos nativos y afroamericanos. “Un hermoso gesto, dijo, tuvieron cinco días de encuentro, los jóvenes indígenas y los jóvenes afrodescendientes”.

Y tras destacar que son muchos en aquella región, añadió que ellos fueron quienes abrieron la puerta a la Jornada Mundial de la Juventud. Lo que definió una iniciativa importante que ha manifestado aún más el rostro multiforme de la Iglesia en América Latina: “América Latina es mestiza”, dijo el Papa.

Los jóvenes cristianos son en el mundo levadura de paz

Ver desfilar juntas todas las banderas – recordó Francisco –, verlas danzar en las manos de los jóvenes felices de encontrarse, es “un signo profético, un signo contracorriente con respecto a la triste tendencia actual, la de los nacionalismos conflictivos, que levantan muros y se excluyen de la universalidad, del encuentro entre los pueblos”. “Es un signo – añadió –  de que los jóvenes cristianos son en el mundo levadura de paz”.

Tras aludir a la “huella mariana” de esta Jornada Mundial de la Juventud, el Pontífice destacó la etapa del Vía Crucis, es decir, “caminar con María detrás de Jesús que lleva la cruz” y que es escuela de vida cristiana, donde se aprende el amor paciente, silencioso y concreto.

En el Vía Crucis se aprende el amor paciente, silencioso y concreto

Y añadió textualmente: “Les hago una confidencia: a mí me gusta mucho hacer el Vía Crucis, porque es ir con María detrás de Jesús. Y siempre llevo conmigo, para hacerlo en cualquier momento, un Vía Crucis de bolsillo, que me regaló una persona muy apostólica en Buenos Aires. Y cuando tengo tiempo, lo tomo y sigo el Vía Crucis. Hagan también ustedes el Vía Crucis, porque es seguir a Jesús con María en el camino de la cruz, donde Él dio la vida por nosotros, por nuestra redención. En el Vía Crucis se aprende el amor paciente, silencioso y concreto”.

María, la “influencer de Dios

Refiriéndose al culmen de la Jornada Mundial de la Juventud y de su viaje dijo el Papa que en la Vigilia, en aquel campo lleno de jóvenes que durmieron allí, y que a las ocho de la mañana participaron en la Misa conclusiva, se renovó el diálogo vivo con todos los chicos y chicas, entusiastas y también capaces de silencio y de escucha. Allí, recordó Francisco, pasaban del entusiasmo a la escucha y a la oración en silencio. A ellos – prosiguió – les propuse a María como aquella que, en su pequeñez, más que cualquier otra persona ha “influido” en la historia del mundo, y la hemos llamada la “influencer de Dios”.

Instrucción, trabajo y comunidad para los jóvenes

Asimismo recordó que los jóvenes “no son el mañana”. “No – dijo Francisco – son el hoy para el mañana. No son el mientras tanto, sino el hoy, el ahora de la Iglesia y del mundo”. Por esta razón hizo un llamamiento a la responsabilidad de los adultos, para que no falten a las nuevas generaciones la instrucción, el trabajo, la comunidad y la familia. “Y ésta – agregó el Santo Padre – es la clave en este momento en el mundo, porque estas cosas faltan. “Instrucción, es decir, educación. Trabajo: cuántos jóvenes carecen de él. Comunidad: que se sientan acogidos en la familia y en la sociedad”.

Por último, el Santo Padre aludió al fuerte valor simbólico que tuvo la consagración del altar de la restaurada Catedral de Santa María La Antigua, que estuvo cerrada durante siete años. E hizo una analogía entre el Crisma que consagra el altar, que es el mismo – dijo – que unge a los que reciben el Bautismo, la Confirmación, a los sacerdotes y a los obispos. De ahí su deseo de que la familia de la Iglesia, en Panamá y en el mundo entero, tome siempre del Espíritu Santo nueva fecundidad, para que prosiga y se difunda en la tierra la peregrinación de los jóvenes discípulos misioneros de Jesucristo.

fuente: vaticannews,va

El Papa en la Vigilia: “Jóvenes, no tengan miedo, que están para más”

Discurso del Santo Padre en la Vigilia con los Jóvenes, en el Campo “San Juan Pablo II”, en el marco de la celebración de la 34° Jornada Mundial de la Juventud, Panamá 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“El evangelio nos enseña que el mundo no será mejor porque haya menos personas enfermas, débiles, frágiles o ancianas de quien ocuparse e incluso no porque haya menos pecadores, sino será mejor cuando sean más las personas que, como estos amigos, estén dispuestos y se animen a gestar el mañana y creer en la fuerza transformadora del amor de Dios”, lo dijo el Papa Francisco en la Vigilia con los Jóvenes, en el Campo “San Juan Pablo II”, este sábado 26 de enero de 2019, en el marco de su 26° Viaje Apostólico Internacional a Panamá, con ocasión de la 34° Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

 

El Señor viene a plantar y a plantarse

A los jóvenes congregados en el Metro Park de Panamá, el Pontífice les recordó que, la vida que Jesús nos regala es una historia de amor, una historia de vida que quiere mezclarse con la nuestra y echar raíces en la tierra de cada uno. Esa vida – precisó el Papa – no es una salvación colgada “en la nube” esperando ser descargada, ni una “aplicación” nueva a descubrir o un ejercicio mental fruto de técnicas de autosuperación. Tampoco un “tutorial” con el que aprender la última novedad. “La salvación que el Señor nos regala es una invitación a ser parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias; que vive y quiere nacer entre nosotros para que demos fruto allí donde estemos, como estemos y con quien estemos. Allí viene el Señor a plantar y a plantarse; es el primero en decir ‘sí’ a nuestra vida, a nuestra historia, y quiere que también digamos ‘sí’ junto a Él”.

 

María, la “influencer” de Dios

Así sorprendió a María y la invitó a formar parte de esta historia de amor. Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las “redes sociales” de la época, no era una “influencer”, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia. María, la “influencer” de Dios. Con pocas palabras se animó a decir “sí” y a confiar en el amor y en las promesas de Dios, única fuerza capaz de hacer nuevas todas las cosas.

Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de esa joven, de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada o un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. Fue algo más, algo distinto. Fue el “sí” de quien quiere comprometerse y arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Tendría complicaciones, ciertamente, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano.

 

La fuerza del “Si”, del “hágase”

Respondiendo a las preguntas de los jóvenes, el Papa Francisco dijo que, muchos jóvenes a ejemplo de María arriesgan y apuestan guiados por una promesa. Gracias Erika y Rogelio por el testimonio que nos han regalado. Compartieron sus temores, dificultades y todo el riesgo vivido ante el nacimiento de su hija Inés. Ante su llegada, frente a todos los anuncios y dificultades que aparecían, tomaron una decisión y dijeron como María «hágase», decidieron amarla.

Decir “sí” al Señor, es animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez y hasta muchas veces con todas sus contradicciones e insignificancias con el mismo amor con el que nos hablaron Erika y Rogelio. ¿Por qué? Porque solo lo que se ama puede ser salvado. Solo lo que se abraza puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces, pero es precisamente a través de nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces como Él quiere escribir esta historia de amor. ¡El primer paso es no tener miedo de recibir la vida como viene, abrazar la vida!

 

La cultura del abandono

Comentando el testimonio de Alfredo, un joven ex-toxico dependiente, el Papa dijo que, su testimonio lo resumo en los cuatro “sin” que dejan nuestra vida sin raíces y se seca: sin trabajo, sin educación, sin comunidad, sin familia. Es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra. Es fácil “volarse” cuando no hay desde donde sujetarse. Como nos decía Alfredo, cuando uno se descuelga y queda sin trabajo, sin educación, sin comunidad y sin familia al final del día nos sentimos vacíos y terminamos llenando ese vacío con cualquier cosa. Porque ya no sabemos para quién vivir, luchar y amar.

Es la cultura del abandono y de la falta de consideración. No digo todos, pero muchos sienten que no tienen mucho o nada para aportar porque no cuentan con espacios reales desde donde sentirse convocados. Lo sabemos bien, no basta estar todo el día conectado para sentirse reconocido o amado. Sentirse considerado e invitado a algo es más grande que estar “en la red”. Significa encontrar espacios en el que puedan con sus manos, con su corazón y con su cabeza sentirse parte de una comunidad más grande que los necesita y que también ustedes necesitan.

 

Abrazar la vida como se presenta

Eso los santos lo entendieron muy bien. Pienso por ejemplo en Don Bosco que no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte lejana o especial, sino que aprendió a ver todo lo que pasaba en la ciudad con los ojos de Dios y, así, fue golpeado por cientos de niños y jóvenes abandonados sin estudio, sin trabajo y sin la mano amiga de una comunidad. Muchos vivían en la misma ciudad, muchos criticaban a esos jóvenes, pero no sabían mirarlos con los ojos de Dios. Él lo hizo y se animó a dar el primer paso: abrazar la vida como se presenta y, a partir de ahí, no tuvo miedo de dar el segundo: crear con ellos una comunidad, una familia donde con trabajo y estudio se sintieran amados. Darles raíces desde donde sujetarse para que puedan llegar al cielo.

Y siempre se puede “retoñar y echar renuevos” cuando hay una comunidad, calor de hogar donde echar raíces, que brinda la confianza necesaria y prepara el corazón para descubrir un nuevo horizonte: horizonte de hijo amado, buscado, encontrado y entregado a una misión. Por medio de rostros concretos es como el Señor se hace presente. Decir “sí” a esta historia de amor es decir “sí” a ser instrumentos para construir, en nuestros barrios, comunidades eclesiales capaces de callejear la ciudad, abrazar y tejer nuevas relaciones. Ser un “influencer” en el siglo XXI es ser custodios de las raíces, custodios de todo aquello que impide que nuestra vida se vuelva gaseosa, se evapore en la nada. Sean custodios de todo aquello que nos permita sentirnos parte los unos de los otros. Que nos pertenecemos.

 

¡Hágase según tu palabra!

Finalmente, el Santo Padre comentó la experiencia de Nirmeen, una joven palestina que participó en la JMJ de Cracovia. Allí dijo el Papa, se encontró con una comunidad viva, alegre, que le salió a su encuentro, le dio pertenencia y le permitió vivir la alegría que significa ser encontrada por Jesús. Yo les pregunto, dijo el Papa: ¿Esa es vuestra grandeza? ¿No habrán sido creados para más? María lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Erika y Rogelio lo comprendieron y dijeron: ¡Hágase! Alfredo lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Nirmeen lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Amigos, les pregunto: ¿Están dispuestos a decir “sí”? El evangelio nos enseña que el mundo no será mejor porque haya menos personas enfermas, débiles, frágiles o ancianas de quien ocuparse e incluso no porque haya menos pecadores, sino será mejor cuando sean más las personas que, como estos amigos, estén dispuestos y se animen a gestar el mañana y creer en la fuerza transformadora del amor de Dios.

¿Quieren ser “influencer” al estilo de María, que se animó a decir «hágase»? Solo el amor nos vuelve más humanos, más plenos, todo el resto son buenos pero vacíos placebos. Amigos: Les pido también que en ese cara a cara con Jesús le pidan por mí para que yo tampoco tenga miedo de abrazar la vida, cuide las raíces y diga como María: ¡Hágase según tu palabra!.

fuente: vaticannews.va

El Papa a los consagrados y laicos: No al cansancio de la esperanza

El Santo Padre presidió la Santa Misa ante la presencia de sacerdotes, consagrados y movimientos laicales en la Catedral Basílica de Santa María La Antigua, situada en el Casco Viejo de la ciudad de Panamá

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

La primera actividad pública del Papa Francisco en Panamá correspondiente al sábado 26 de enero fue la celebración de la Santa Misa en la Catedral Basílica de Santa María La Antigua, con la dedicación del altar y en la que participaron numerosos sacerdotes, consagrados y consagradas, y diversos movimientos laicales.

Catedral Basílica de Santa María La Antigua
Esta Catedral que se encuentra en el Casco Viejo de la ciudad es la sede episcopal de la Arquidiócesis de Panamá. El inicio de los trabajos de construcción se remonta al año 1608. Y si bien se la completó en 1716, su consagración se llevó a cabo en 1796.
Se trata de un monumento colonial, con más de 220 años de historia, que después del terremoto de 1882 fue restaurado de modo radical con fondos públicos. En el año 2014, tras una petición de la Conferencia Episcopal Panameña, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos confirió a esta Catedral el título de Basílica Menor.

Imagen de Santa María La Antigua
La imagen de Santa María La Antigua, originariamente colocada en la Catedral de Sevilla, fue llevada al país por los conquistadores españoles en el lejano año 1510. Representa a la Virgen de pie con el Niño en brazos y una rosa en la mano. Santa María La Antigua es la Patrona de la República de Panamá desde el 2001 y su fiesta se celebra cada 9 de septiembre.

Homilía del Papa
En su homilía, el Santo Padre felicitó en primer lugar al Señor Arzobispo, “que por primera vez después de casi siete años puede encontrarse con su esposa, con esta Iglesia. Viuda provisoria durante todo este tiempo”, dijo. “Y felicitar a la viuda que deja de ser viuda hoy, con el encuentro con su esposo. También quiero agradecer a todos los que hicieron posible esto: las autoridades, y a todo el pueblo de Dios. Todo lo que hicieron para que el Señor Arzobispo pudiera encontrarse con su pueblo no en casa prestada sino en la suya ¡Muchas gracias! El programa estaba previsto que esta ceremonia – por falta de tiempo – tuviera dos significados: la consagración del Altar y el encuentro con sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos consagrados. Así que, lo que voy a decir va a estar un poco en esta línea, pensando en los sacerdotes, en las religiosas los religiosos, los laicos consagrados. Sobre todo que trabajan en esta Iglesia particular”.

Retomando el Evangelio proclamado explicó que Jesús se encontraba cansado de caminar y deseaba calmar y saciar la sed, refrescar sus pasos y recuperar fuerzas para continuar la misión. De manera que “los discípulos vivieron en primera persona lo que significaba la entrega y disponibilidad del Señor para llevar la Buena Nueva a los pobres, vendar los corazones heridos, proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, consolar a los que estaban de duelo y proclamar un año de gracia a todos”. Se trata de “situaciones que te toman la vida y la energía” – dijo Francisco – y “no ahorraron” en regalarnos tantos momentos importantes en la vida del Maestro “donde también nuestra humanidad pueda encontrar una palabra de Vida”.

Fatigado del camino
De ahí que el Papa Bergoglio haya afirmado que “es relativamente fácil para nuestra imaginación, compulsivamente productivista, contemplar y entrar en comunión con la actividad del Señor, pero no siempre sabemos o podemos contemplar y acompañar las fatigas del Señor, como si esto no fuera cosa de Dios”. Por el contrario – prosiguió – “el Señor se fatigó y en esa fatiga encuentran espacio tantos cansancios de nuestros pueblos y de nuestra gente, de nuestras comunidades y de todos los que están cansados y agobiados”.
En cuanto a las múltiples causas que suelen provocar la fatiga del camino en los sacerdotes, los consagrados y las consagradas, al igual que en los miembros de los movimientos laicales, el Obispo de Roma aludió a toda una gama de peso que hay que soportar, que abarcan tantas situaciones que resquebrajan la vida de los consagrados. De ahí la necesidad urgente que se siente de encontrar un pozo que pueda calmar y saciar la sed y el cansancio del camino.

“ El cansancio de la esperanza nace de mirar para adelante y no saber cómo reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando ”
Y destacó que desde hace tiempo parece haberse instalado en las comunidades una sutil especie de fatiga, que definió una tentación “que podríamos llamar el cansancio de la esperanza”. Un “cansancio paralizante”, que “nace de mirar para adelante y no saber cómo reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando”. Lo que hace cuestionar no sólo las formas de expresión y compromiso, las costumbres y actitudes ante la realidad, sino que suelen poner en duda “la viabilidad misma de la vida religiosa en el mundo de hoy”.

También afirmó que este “cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escondía el grito del Maestro: ‘Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”. Asimismo aludió a la instalación de “un gris pragmatismo” en el corazón de las comunidades.

Dame de beber
En cuanto a las fatigas del camino que se hacen sentir, independientemente de que gusten o no, Francisco afirmó que sería “bueno tener la misma valentía que tuvo el Maestro para decir: ‘dame de beber’”, como le sucedió a la Samaritana.

Sí porque “dame de beber es lo que pide el Señor y es lo que nos pide que digamos nosotros”. Así “le abrimos la puerta a nuestra cansada esperanza para volver sin miedo al pozo fundante del primer amor, cuando Jesús pasó por nuestro camino, nos miró con misericordia, nos pidió seguirlo”.

“Dame de beber” significa también “animarse a dejarse purificar” y rescatar la parte más auténtica de los carismas fundantes, que no sólo se reducen a la vida religiosa sino a toda la Iglesia y ver de qué forma se pueden expresar hoy.

Por otra parte, “dame de beber” significa “reconocer que necesitamos que el Espíritu nos transforme en hombres y mujeres memoriosos de un encuentro y de un paso, del paso salvífico de Dios”. E invitó a vivir “sin miedo respondiendo a la vida con la pasión de estar empeñados con la historia, inmersos en las cosas. Con pasión de enamorados”.
Así la esperanza cansada será sanada y gozará de esa “particular fatiga del corazón” cuando no tema volver al lugar del primer amor y logre encontrar, en las periferias y desafíos que hoy se nos presentan, el mismo canto, la misma mirada que suscitó el canto y la mirada de nuestros mayores.

Reapertura de la Catedral
Hacia el final de su homilía el Papa Bergoglio agregó que no le parecía un acontecimiento menor que esta Catedral vuelva a abrir sus puertas después de mucho tiempo de renovación, tras haber experimentado el transcurso de los años, como fiel testigo de la historia de este pueblo y con la ayuda y el trabajo de muchos quiso volver a regalar su belleza.

Así actúa el Señor
“Hermanos – dijo el Papa al concluir – no nos dejemos robar la belleza que hemos heredado de nuestros padres, que ella sea la raíz viva y fecunda que nos ayude a seguir haciendo bella y profética la historia de salvación en estas tierras”.

fuente: vaticannews.va

La sociedad civil: luchar para crear oportunidades y transformación

«Este recibe a los pecadores y come con ellos» acabamos de escuchar al inicio del evangelio (Lc 15,2). Es lo que murmuraban algunos fariseos y escribas bastante escandalizados y molestos con el comportamiento de Jesús. Es así como inicia el Papa su homilía, recordando que con esa expresión, los fariseos pretendían descalificar a Jesús y desvalorizarlo delante de todos, pero lo único que consiguieron fue señalar una de sus actitudes más comunes y distintiva: «este recibe a los pecadores y come con ellos».

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

A las 10, 25 aproximadamente hora local, el Papa llegó al Centro de Cumplimiento de Menores Las Garzas de Pacora y lo recibieron el arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta y la directora del centro Emma Alba Tejada. Este centro fue inaugurado en el 2012, acoge a 192 reclusos.  El Papa presidió la Liturgia Penitencial.

Después de un breve testimonio de un joven recluso, y la liturgia, seguida por el Evangelio, el papa presidió la homilía. Al concluir su alocución, se llevaron a cabo confesiones y absoluciones individuales. Será el Papa quien confesará a jóvenes privados de libertad. La bendición del Papa, seguida por un saludo de agradecimiento de la directora. Para concluir un intercambio de dones.

En vez de murmurar, buscar la transformación

Jesús no tiene miedo de acercarse a aquellos que, por un sinfín de razones, dijo el Papa, cargaban sobre sus espaldas con el odio social como eran los publicanos ―recordemos que los publicanos se enriquecían en base a saquear a su mismo pueblo; ellos provocaban mucha pero mucha indignación― o con el peso de sus culpas, errores o equivocaciones como los así llamados pecadores. Lo hace porque sabe que en el cielo hay más fiesta por un solo pecador convertido que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión (cf. Lc 15,7).

Mientras ellos se limitaban tan solo a murmurar o indignarse coartando y cerrando así todo tipo de cambio, conversión e inserción, Jesús se acerca, afirmó el Papa, se compromete, pone en juego su reputación e invita siempre a mirar un horizonte capaz de hacer nueva la vida y la historia. Dos miradas bien diferentes que se contraponen. Una mirada estéril e infecunda ―la de la murmuración y el chisme― y otra que invita a la transformación y conversión ―la del Señor.

La mirada de la murmuración y el chisme

El Papa recordó que muchos de los que criticaron a Jesús es porque no lo toleran, y no les gusta esta opción de Jesús, es más, entre dientes al principio y con gritos al final, manifiestan su disgusto buscando desacreditar su comportamiento y el de todos aquellos que están con él. No aceptan y rechazan esta opción de estar cerca y ofrecer nuevas oportunidades. Con la vida de la gente parece más fácil poner rótulos y etiquetas que congelan y estigmatizan no solo el pasado sino también el presente y el futuro de las personas. Rótulos que, en definitiva, lo único que logran es dividir: acá están los buenos y allá están los malos; acá los justos y allá los pecadores.

Esta actitud de cerrazón, contamina todo porque levanta un muro invisible que hace creer que marginando, separando o aislando se resolverán mágicamente todos los problemas. Y cuando una sociedad o comunidad se permite esto y lo único que hace es cuchichear y murmurar, entra en un círculo vicioso de divisiones, reproches y condenas; entra en una actitud social de marginación, exclusión y de una confrontación tal que le hace decir irresponsablemente como Caifás: «Conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera» (Jn 11,50). Y normalmente, dijo el Santo Padre, el hilo se corta por la parte más fina: la de los más débiles e indefensos.  Y con pesar exclamó el Pontífice: “Qué dolor genera ver cuando una sociedad concentra sus energías más en murmurar e indignarse que en luchar y luchar para crear oportunidades y transformación”.

La mirada de la conversión

En cambio, todo el evangelio está marcado por esta otra mirada que no es nada más y nada menos que la que nace del corazón de Dios. El Señor quiere hacer fiesta cuando ve a sus hijos que retornan a casa (cf. Lc 15,11-32). Así lo testimonió Jesús manifestando hasta el extremo el amor misericordioso del Padre. Un amor, añadió Francisco,  que no tiene tiempo para murmurar, sino que busca romper el círculo de la crítica superflua e indiferente, neutra e imparcial y asume la complejidad de la vida y de cada situación; un amor que inaugura una dinámica capaz de ofrecer caminos y oportunidades de integración y transformación, de sanación y de perdón, caminos de salvación. Comiendo con publicanos y pecadores, Jesús rompe la lógica que separa, excluye, aísla y divide falsamente entre “buenos y malos”. Y no lo hace por decreto o con buenas intenciones, tampoco con voluntarismos o sentimentalismo, lo hace creando vínculos capaces de posibilitar nuevos procesos; apostando y celebrando cada paso posible.

Así rompe también con otra murmuración nada fácil de detectar y que “taladra los sueños” porque repite como susurro continuo: no vas a poder, no vas a poder. Francisco dijo que es el cuchicheo interior que aparece en quien, habiendo llorado su pecado y consciente de su error no cree que pueda cambiar. Es cuando se cree interiormente que el que nació “publicano” tiene que morir “publicano”; y esto no es verdad. Y se dirige a los chico:

Amigos: «Cada uno de nosotros es mucho más que sus rótulos. Así Jesús nos lo enseña e invita a creer. Su mirada nos desafía a pedir y buscar ayuda para transitar los caminos de la superación. Hay veces que la murmuración parece ganar, pero no la crean, no la escuchen. Busquen y escuchen las voces que impulsan a mirar hacia delante y no las que los tiran abajo».

La alegría y la esperanza del cristiano ―de todos nosotros, también del Papa― nace de haber experimentado alguna vez esta mirada de Dios que nos dice: vos sos parte de mi familia y no puedo dejarte a la intemperie, no puedo perderte en el camino, estoy aquí contigo. ¿Aquí? Sí, aquí. Es haber sentido como lo compartiste vos, Luis, que en aquellos momentos que parecía que todo se había acabado algo te dijo: ¡No! Todo no ha terminado, porque tenés un propósito grande que te permite comprender que el Padre Dios estaba y está con todos nosotros y nos regala personas con las que caminar y ayudarnos a alcanzar nuevas metas. Y así Jesús transforma la murmuración en fiesta y nos dice: “¡Alégrense conmigo!”.

Hermanos, dijio por último,  Ustedes son parte de la familia, ustedes tienen mucho para compartir, ayúdennos a saber cuál es la mejor manera para estar y acompañar el proceso de transformación que, como familia, todos necesitamos.

Que la sociedad aliente la transformación

Y es que como dijo el papa, una sociedad se enferma cuando no es capaz de hacer fiesta por la transformación de sus hijos, una comunidad se enferma cuando vive de la murmuración aplastante, condenatoria e insensible. Una sociedad es fecunda cuando logra generar dinámicas capaces de incluir e integrar, de hacerse cargo y luchar para crear oportunidades y alternativas que den nuevas posibilidades a sus hijos, cuando se ocupa en crear futuro con comunidad, educación y trabajo. Y si bien puede experimentar la impotencia de no saber el cómo, no se rinde y lo vuelve a intentar. Todos tenemos que ayudarnos para aprender, en comunidad, a encontrar estos caminos. Es una alianza que tenemos que animarnos a realizar: ustedes, chicos, los responsables de la custodia y las autoridades del Centro y del Ministerio, y sus familias, así como los agentes de Pastoral. Todos, peleen y peleen para encontrar y buscar los caminos de inserción y transformación. Eso el Señor lo bendice, sostiene y acompaña.

Primera vez que se celebra la Liturgia Penitencial en una JMJ

Es la primera vez que en una JMJ se lleva a cabo una liturgia penitencial dentro de una cárcel, y como lo dijo el portavoz ad interim, Alessandro Gisotti, el Papa quiso tener una atención especial con estos jóvenes que no pueden salir para participar. En esta línea, el Santo Padre confesará algunos de estos jóvenes encarcelados y “será un momento de dolor, pero también de consolación y esperanza”, refirió Gisotti. El mensaje del Papa es que “la misericordia vence todo”, añadió el Director Interino quien dijo que va en la línea de la pastoral de cercanía a las “periferias existenciales” de este Pontificado.

fuente: vaticannews.va

Papa a la JMJ: ¡Qué bueno volver a encontrarnos!

¡Qué bueno volver a encontrarnos y hacerlo en esta tierra que nos recibe con tanto color y calor! Juntos en Panamá, la Jornada Mundial de la Juventud es otra vez una fiesta de alegría y esperanza para la Iglesia toda y, para el mundo, un enorme testimonio de fe. Estas son las palabras con las que Francisco saluda a la juventud reunida en la ceremonia de apertura.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

(actualizada 13.18 viernes 25 de enero 2019)

Recordando Cracovia

El Papa comienza su mensaje frente a unos 250,000 jóvenes, recordando la JMJ en Cracovia, “donde algunos me preguntaron si iba a estar en Panamá y les contesté: “yo no sé, pero Pedro seguro va a estar. Pedro va a estar”. Hoy me alegra decirles: Pedro está con ustedes para celebrar y renovar la fe y la esperanza”.

Seguidamente, animó a los jóvenes a ir adelante, a ser “testigos del Evangelio” y, a caminar y escucharnos juntos, “complementándonos, testimoniando al Señor en el servicio a los hermanos”.

Vencer las dificultades

En relación con las dificultades que los jóvenes han tenido para el viaje, el Papa dice: “Sé que llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. Conozco el esfuerzo, el sacrificio que realizaron para poder participar en esta Jornada. Muchos días de trabajo y dedicación, encuentros de reflexión y oración hacen que el camino sea en gran medida la recompensa. El discípulo no es solamente el que llega a un lugar sino el que empieza con decisión, el que no tiene miedo de arriesgar y ponerse a caminar”.

El Papa recordó que los primeros en llegar fueron los indígenas y los descendientes de africanos, pues tuvieron su encuentro, días antes de la JMJ, y ahora son parte de esta gran celebración.

El Papa llama a los jóvenes a la unidad

El Papa invita a los jóvenes a que “Con sus gestos y actitudes, con sus miradas, sus deseos y especialmente con su sensibilidad desmienten y desautorizan todos esos discursos que se concentran y se empeñan en sembrar división, en excluir o expulsar a los que “no son como nosotros”. Insiste: “Por el contrario, sabemos que el padre de la mentira prefiere un pueblo dividido y peleado, a un pueblo que aprende a trabajar juntos”.

La cultura del encuentro

Para el Papa, “La cultura del encuentro es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño en común. Sí, un sueño grande y capaz de cobijar a todos. Ese sueño por el que Jesús dio la vida en la cruz y el Espíritu Santo se desparramó y tatuó a fuego el día de Pentecostés en el corazón de cada hombre y cada mujer, en el tuyo y en el mío”.  «Ustedes son verdaderos maestros y artesanos de la cultura del encuentro, es la que nos hace caminar juntos, desde nuestras diferencias». «Todos somos GCU (gente como uno)». El amor verdadero no anula las legítimas diferencias. Esto lo dijo Benedicto XVI. Todos, un saludo con las manos al Papa Benedicto. El demonio le tiene miedo al pueblo que aprende a trabajar juntos».

El Papa Francisco insiste en este aspecto y afirma: “A un santo de estas tierras le gustaba decir: «el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, o de prohibiciones. Así resulta muy repugnante. El cristianismo es una Persona que me amó tanto, que reclama y pide mi amor. El cristianismo es Cristo» (cf. S. OSCAR ROMERO, Homilía, 6 noviembre 1977); es desarrollar el sueño por el que dio la vida: amar con el mismo amor que nos ha amado”.

Lo que nos mantiene unidos

Francisco subraya que lo que nos mantiene unidos es “Un amor que no “patotea” ni aplasta, un amor que no margina ni calla, un amor que no humilla ni avasalla. Es el amor del Señor, amor cotidiano, discreto y respetuoso, amor de libertad y para la libertad, amor que sana y levanta”. «Ustedes quieren ser constructores de puentes». El Papa preguntó a los jóvenes: «Cómo se llama el sueño nuestro? La multitud respondió: Jesús. «el amor que nos une hoy a nosoros es ese amor humilde, que no se pavonea, que no es orgulloso». No tengan miedo de ese amor que es servicio, que es ternura, que gasta la vida».

María, ejemplo del amor que vale la pena

Francisco, dirigiéndose a los jóvenes pregunta: “María se animó a decir “sí”. Se animó a darle vida al sueño de Dios. Y es lo mismo que el ángel te quiere preguntar a vos, a vos, a mí: ¿querés que este sueño tenga vida? ¿Querés darle carne con tus manos, con tus pies, con tu mirada, con tu corazón?”.

Lo más esperanzador del encuentro

Francisco afirma que “Lo más esperanzador de este encuentro serán vuestros rostros y una oración. Cada uno volverá a casa con la fuerza nueva que se genera cada vez que nos encontramos con los otros y con el Señor, llenos del Espíritu Santo para recordar y mantener vivo ese sueño que nos hermana y que estamos invitados a no dejar que se congele en el corazón del mundo”. El Papa invitó a la multitud a repetir: «Señor, enséñame a amar como tú me has amado».

El mensaje papal termina agradeciendo a Mons. Ulloa y a todo el equipo organizador de la jornada por su trabajo y dedicación para que la JMJ fuese una realidad. «Que Panamá sea un canal donde el Señor se irradie a todos los lugares de la tierra. Que Santa María la Antigua los acompañe y los cuide».

fuente: vaticannews.va

Papa a obispos de C.A.: aprender a escuchar los latidos de su pueblo

El Papa Francisco se reune con los miembros del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), constituido por los miembros de las Conferencias Episcopales de los seis países de Centro América

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

El SEDAC es el primer organismo de comunión episcopal del continente americano. El actual presidente es Mons. José Luis Escobar Alas, de El Salvador y fue quien dirigió saludos al Papa Francisco, en nombre de la institución episcopal.

El Santo Padre comenzó sus palabras valorando la historia, la herencia martirial y profética de los países centroamericanos. El Papa subraya como el pasado ha marcado a cada país en la búsqueda de comunión, compromiso y discernimiento a través del SEDAC y, ahora, insiste, el Espíritu los llama hacia horizontes nuevos.

 

“Sentir con la Iglesia”, inspirados por Mons. Romero

Fruto profético de la Iglesia Centroamericana es la figura de San Óscar Romero, quien sigue siendo fuente de inspiración. Por eso, “Apelar a la figura de Romero es apelar a la santidad y al carácter profético que vive en el ADN de sus Iglesias particulares”.

Enfatiza el Papa: “Romero pudo sintonizar y aprender a vivir la Iglesia porque amaba entrañablemente a quien lo había engendrado en la fe. Sin este amor de entrañas será muy difícil comprender su historia y conversión, ya que fue este mismo amor el que lo guió hasta la entrega martirial”.

 

Amor con sabor a pueblo

El Papa insiste en que para Romero “Sentir con la Iglesia” es contemplarla como pueblo de Dios. Pero esta contemplación implica cultivar el dinamismo de la escucha y de la cercanía: “el pastor, para buscar y encontrarse con el Señor, debe aprender y escuchar los latidos de su pueblo, percibir “el olor” de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias (cf. Const. past. Gaudium et spes, 1) y así escudriñar la Palabra de Dios (cf. Const. dogm. Dei Verbum, 13)”.

 

Llevar en las entrañas la entrega de Cristo

Recuerda el Papa que “La kénosis de Cristo nos recuerda que Dios salva en la historia, en la vida de cada hombre, que esta es también su propia historia y allí nos sale al encuentro (cf. S. ÓSCAR ROMERO, Homilía, 7 diciembre 1978). Es importante, hermanos, que no tengamos miedo de acercarnos y tocar las heridas de nuestra gente, que también son nuestras heridas, y esto hacerlo al estilo del Señor”.

 

La kénosis de Cristo es joven

El obispo de Roma remarca en su mensaje, que “los jóvenes son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor nos da a conocer algunas de sus expectativas y desafíos para construir el mañana (cf. SÍNODO SOBRE LOS JÓVENES, Doc. final, 64). Con ellos podremos visualizar cómo hacer más visible y creíble el Evangelio en el mundo que nos toca vivir; ellos son como termómetro para saber dónde estamos como comunidad y sociedad”.

El Papa en su mensaje profundiza en la realidad juvenil y advierte que muchos jóvenes proceden de “Hogares resquebrajados tantas veces por un sistema económico que no tiene como prioridad las personas y el bien común y que hizo de la especulación “su paraíso” desde donde seguir “engordando” sin importar a costa de quién. Así nuestros jóvenes sin hogar, sin familia, sin comunidad, sin pertenencia, quedan a la intemperie del primer estafador”.

Por eso llama a los obispos a actuar. A actuar valorizando y siendo misericordiosos con las personas; a actuar valorizando las propias historias, culturas y sueños. Por eso los llama a “levantar la voz contra la desertificación cultural”. Insiste: “En esto también se juega la dignidad: en la autoestima cultural. Vuestros pueblos no son el “patio trasero” de la sociedad ni de nadie. Tienen una historia rica que ha de ser asumida, valorada y alentada”. Agradeció la organización de la Jornada de la Juventud Indígena, como un aporte a la pluralidad de la Iglesia latinoamericana.

En este contexto, el Papa, recordó haber visto a una señora, que vestía una mitra y portaba un cartel que decía: «nosotras las abuelas, también hacemos lío».

 

Acoger los migrantes

«Un llamado al corage». Trabajar por los miles de migrantes, en su mayoría hombres y mujeres jóvenes, que buscan construir su vida, su familia. Esta tarea es fundamental para mostrar con obras el amor de Dios a sus hijos. Muchos de los migrantes son parte de lo que el mundo descarta.

 

La kénosis de Cristo es sacerdotal

El Papa hace un fuerte llamado a los obispos para que sean padres y hermanos de sus sacerdotes. Como autoridad, su misión es hacer creer a su clero, como personas, en sus vulnerabilidades. El Papa les pregunta a los obispos: “¿Cuánto me afecta la vida de mis curas? ¿Cuánto soy capaz de dejarme impactar por lo que viven, por llorar sus dolores, así como festejar y alegrarme con sus alegrías?”.

El Papa sabe que el clero, los sacerdotes están “en la línea de fuego”. Por eso define la figura del obispo, del pastor: Es importante que el cura encuentre al padre, al pastor en el que “mirarse” y no al administrador que quiere “pasar revista de las tropas”. Es fundamental que, con todas las cosas en las que discrepamos e inclusive los desacuerdos y discusiones que puedan existir (y es normal y esperable que existan), los curas perciban en el obispo a un hombre capaz de jugarse y dar la cara por ellos, de sacarlos adelante y ser mano tendida cuando están empantanados. Un hombre de discernimiento que sepa orientar y encontrar caminos concretos y transitables en las distintas encrucijadas de cada historia personal”.

 

La kénosis de Cristo es pobre

El Papa, vuelve en su mensaje sobre los planteamiento de San Óscar Romero, quien plantea que la fuerza de la Iglesia no puede estar en el apoyo de los poderosos o de la política, sino que se desprende con nobleza para caminar únicamente tomada de los brazos del crucificado, que es su verdadera fortaleza. Y esto se traduce en signos concretos y evidentes, esto nos cuestiona e impulsa a un examen de conciencia sobre nuestras opciones y prioridades en el uso de los recursos, influencias y posicionamientos. La pobreza es madre y muro porque custodia nuestro corazón para que no se deslice en concesiones y compromisos que debilitan la libertad y parresía a la que el Señor nos llama”.

fuente: vaticannews.va

Papa a autoridades de Panamá: “Velen para que esta tierra cumpla su vocación”

El Papa Francisco pide ante las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático de Panamá reconocer los pueblos originarios y escuchar el reclamo de los jóvenes de vivir el servicio público con honestidad y transparencia.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“Comienzo mi peregrinación en este histórico recinto donde Simón Bolívar convocó a los líderes de su tiempo para forjar el sueño de la unificación de la Patria Grande”. Con estas palabras el Santo Padre ha recordado, ante las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático de Panamá presentes en el Palacio de la Cancillería, el Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en 1826 que tuvo como objetivo buscar la unión o confederación de los estados de América.

Una inspiración – ha puntualizado Francisco – que transparentó que hoy se pueda contemplar a Panamá “como tierra de convocatoria y sueños”, y que lo transparenta también hoy “el desembarco de miles de jóvenes que traen consigo el deseo y las ganas de encontrarse y celebrar”.

Tierra de convocatoria

Francisco, hablando a cerca de la privilegiada ubicación de Panamá, entre océanos y tierra natural, ha asegurado que cada uno de sus habitantes “ocupa un lugar especial en la construcción de la nación” y es por ello que están llamados “a velar para que esta tierra pueda cumplir su vocación a ser tierra de convocatorias y encuentros”. Y para que esto sea posible, el Papa ha señalado la importancia de “la decisión, el compromiso y el trabajo cotidiano” para que todos los habitantes de este suelo tengan la oportunidad de sentirse “actores de su destino”.

Reconocer los pueblos originarios

Aunque también para ser tierra de convocatorias, Francisco ha señalado otro punto importante: “celebrar, reconocer y escuchar lo específico de todos los hombres y mujeres que conforman el rostro panameño” pero sobre todo de “cada pueblo originario”, pues – tal y como ha afirmado el Papa – “la genialidad de estas tierras está marcada por la riqueza de sus pueblos originarios, que tanto tienen que decir y recordar desde su cultura y visión del mundo”.

Escuchar el reclamo de los jóvenes: servicio público sea sinónimo de honestidad

Durante su discurso, el Papa también ha pedido a las autoridades civiles y cuerpo diplomático escuchar el reclamo de las nuevas generaciones “!de llevar una vida conforme a la dignidad y autoridad que les ha sido confiada”. “Es una invitación – dice Francisco – a vivir con austeridad y transparencia, llevar una vida que demuestre que el servicio público es sinónimo de honestidad y justicia, y antónimo de cualquier forma de corrupción”. Este reclamo de los jóvenes además supone un “compromiso” – ha continuado – “en el que todos ―comenzando por quienes nos llamamos cristianos― tengamos la osadía de construir «una política auténticamente humana» que ponga a la persona en el centro como corazón de todo”.

Tierra de sueños

Su Santidad también ha asegurado que Panamá se convertirá en estos días, por un lado, en “tierra de sueños” al hospedar los sueños de los jóvenes de la JMJ, y por otro, en un hub” de la esperanza, es decir, un “punto de encuentro donde jóvenes provenientes de los cinco continentes, cargados de sueños y esperanzas, celebrarán, se encontrarán, rezarán y reavivarán el deseo y su compromiso por crear un mundo más humano”.

Los jóvenes nos invitan a involucrarnos en la construcción de sus sueños

En este sentido, y para concluir, el Papa Francisco ha expresado que “otro mundo es posible” y lo sabemos. “Son precisamente los jóvenes quienes nos invitan a involucrarnos en su construcción para que los sueños no queden en algo efímero o etéreo, para que impulsen un pacto social en el que todos puedan tener la oportunidad de soñar un mañana”, pues – ha finalizado – “el derecho al futuro es también un derecho humano”.

fuente: vaticannews.va