Novena de la Inmaculada Concepción de María

NOVENA EN HONOR A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA.

Comienza del 28 / 29 de Noviembre para preparar la fiesta de la Inmaculada Concepción (8 de Diciembre)

Oraciones para todos los días de la novena:

Se empieza cada día de la Novena diciendo:

Por la señal de la Santa Cruz… Señor mío Jesucristo…

PARA DAR LUZ INMORTAL SIENDO VOS ALBA DEL DIA SOIS CONCEBIDA MARIA SIN PECADO ORIGINAL

Oración

¡Oh Reina Purísima de los ángeles y de los hombres! Mil gracias y alabanzas te damos porque a la puertas de la vida hallaste la dracma preciosa que perdimos todos en nuestro primer principio, hallando la gracia que te salió al encuentro ya la Divinidad que te esperaba en los umbrales de la naturaleza tomando tus potencias en el primer Instante de su ser, al nobilísimo objeto que las estrenó porque se creaban solo para El. Te rogamos, Purísima Señora, que, pues no hubo en tu Purísima Concepción ser sin conocer a Dios, ni conocimiento sin amor ni amor sin merecimiento, nos concedas conocer a nuestro Buen Padre Dios para que conociéndole le amemos, amándole le poseamos y poseyéndole le gocemos por toda la eternidad. AMEN.

(A continuación se reza todo lo correspondiente a cada día).

 

Las Tres Ave Marías

(Se rezan o cantan diariamente después de la Consideración, del Rosario y de la Petición).

Oh Señora mía, Santa María, así como Dios Padre por su omnipotencia te hizo potentísima, así y te suplico que me asistas en mi muerte expeliendo’ y quitando todo lo que me fuera contrario. DIOS TE SALVE MARíA…

Oh Señora mía, Santa María, así como tu Hijo Santísimo se digno darte tanta claridad y conocimiento de suerte que alumbras al cielo con tus luces, así yo te suplico que en la hora de mi muerte alumbres e ilumines mi alma con el verdadero conocimiento de la fe corroborándola de suerte que no la manche alguna Ignorancia o error. DIOS TE SALVE MARíA . . .

Oh Señora mía, Santa María, así como el Espíritu Santo, con su amor, a Ti lo Infundió totalmente, así te suplico que te dignes darme para la hora de mi muerte la dulcedumbre del amor divino con la cual toda cosa amarga me sea suavísima. DIOS TE SALVE MARíA…

(A continuación reza la Oración del día)

Al terminar cada día se rezar la siguiente

 

Oración Final

Bendita y alabada sea la sacrosanta e Individual Trinidad de nuestro gran Dios y Señor, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas distintas y un solo Dios verdadero; en quien creemos, a quien amemos de quien esperamos el perdón de nuestras culpas y la salvación eterna por su Infinita misericordia; bendita sea porque creó a Nuestra Señora, la siempre Virgen María, exenta, pura y limpia de toda culpa original, en el primer Instante de su ser natural, Amén. Jesús, María y José.

 

DÍA PRIMERO

Lectura bíblica (Gn. 3, 9 – 15)

Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?», Este contestó: «Te oí caminar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo: por eso me escondí». Dios le replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? Acaso comiste del árbol del que te prohibí comer?» Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dió del árbol y comí». Dios le dijo entonces a la mujer: «Por qué lo hiciste?». Contestó la mujer: «La serpiente me engañó y comí». Entonces Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, serás maldita entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Caminarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él aplastará tu cabeza, mientras tu le atacarás el talón» PALABRA DE DIOS

Canción

Ave sois Eva trocada Sin el «ay» de aquella pena. Cómo os dirá gracia plena quién os busca maculada? Si lo dice la embajada del ministro celestial:

SOIS CONCEBIDA MARÍA, SIN PECADO ORIGINAL.

Consideración

Consideremos como Eva fue desobediente. Por su desobediencia fue causa de muerte para sí misma y para toda la raza humana. Al contrario, María Santísima, por su obediencia a la Palabra de Dios, se convirtió en causa de salvación para sí como para todo el género humano. Sucedió, pues, que el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María. Porque lo que Eva había fuertemente ligado con su Incredulidad, la Virgen María la libertó por su fe.

Procuremos imitar la fe y la obediencia de la Santísima Virgen María, para que, como Ella, seamos colaboradores en la obra salvadora de Jesucristo.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres

Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DIA PRIMERO

Señor Jesucristo, por el amor que tienes a María Santísima, aurora hermosa que puso término a nuestras desgracias y dio principio a nuestra salvación con su Concepción Inmaculada, te suplicamos que apartes de nosotros las tinieblas de la culpa y seamos digna morada del Espíritu Santo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La jaculatoria de este día será:

¡Virgen fiel, ruega por nosotros!

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

 

DÍA SEGUNDO

Lectura bíblica (Est. 15, 4-7.12-13. 9.10,5,3.7.3-4)

Al terminar la oración, Ester se vistió con todo lujo. Luego, invocando al Dios y salvador que vela sobre todos, marchó con el rostro alegre, pero con el corazón angustiado. Atravesó todas las puertas, hasta quedar de pie ante el rey. Este levantó la cabeza y miró a Ester. La reina palideció, se apoyó en el hombro de una doncella y se desmayó. El rey entonces se inquietó; saltó de su trono y tomó a Ester en sus brazos preguntándole: «¿Qué te pasa, reina Ester? Pídeme lo que sea y te daré hasta la mitad de mi reino». La reina Ester respondió: «Si he encontrado gracia a tus Ojos, perdóname mi vida y la de mi pueblo. Eso es lo que quiero y lo que te pido». El rey extendió hacia Ester el cetro de oro y ella se levantó y quedó en pie ante el rey. PALABRA DE DIOS.

Canción

Ester que tocáis primero en el cetro de la Cruz, que ya para darnos luz ofrece el Divino Asuero Porque no os comprende el fuero del castigo universal, SOIS CONCEBIDA MARÍA SIN PECADO ORIGINAL.

 

Consideración

Consideremos a María Santísima preservada de la ley universal del pecado original, como lo fue la Reina Ester de la ley común del rey Asuero. María Inmaculada es la bendita entre todas las mujeres, es la que halló gracia a los ojos de Dios. Ella es la Reina de misericordia, que desde la cumbre de su grandeza, puede compadecerse mejor y socorrer nuestras necesidades intercediendo ante su Divino Hijo Jesucristo.

Procuremos cumplir en nuestra vida diaria las promesas bautismales. Por el Bautismo hemos nacido a la vida de la gracia. Esforzémonos por mantenernos en amistad con Jesucristo.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA SEGUNDO

Señor Jesucristo, por el amor con que libraste de las leyes comunes de la naturaleza a tu querida Madre, la Virgen María, te suplicamos, nosotros peca- dores, que nos des verdadero dolor de nuestras culpas y poder gozar de la libertad que nos ha merecido. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

La jaculatoria de este día será:

Ea, pues, señora, abogada nuestra, vuelve

a nosotros esos tus ojos misericordiosos.

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

 

 

DÍA TERCERO

Lectura bíblica (Lc. 1,26-38)

Dios envió al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José. de la familia de David: el nombre de la Virgen era María. El ángel le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está Contigo». Ella se turbó y pensaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Vas a concebir en tu seno y vas a dar a luz un hijo al que pondrás el nombre de Jesús. El será grande y con razón lo llamarán Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su antepasado. Reinará sobre la casa de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin’.

María entonces dijo al ángel: «¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre»? Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre Ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamarán hijo de Dios». María dijo entonces: «Yo soy la esclava del Señor. Hágase en Mi, según tu palabra. PALABRA DE DIOS.

 

Canción

Como la culpa traidora al sol no pudo mirar, tampoco pudo aguantar que amaneciese la aurora, pues huye de Vos, Señora, este nocturno animal. SOIS CONCEBIDA MARíA SIN PECADO ORIGINAL.

 

Consideración

Consideremos como María Santísima no fue un instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres. Ella, enriquecida desde el primer instante de su concepción con una Santidad en extremo singular, al aceptar el mensaje divino se convirtió en Madre de Jesús, y al abrazar de todo corazón, sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la Redención con El y bajo El, con la gracia de Dios omnipotente. Por esto la Iglesia llama a la Madre de Dios «totalmente santa e Inmune de toda mancha de pecado, como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo».

Procuremos quitar de nuestra vida todo obstáculo, todo pecado que nos impida llegar a Jesucristo haciendo una buena confesión.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA TERCERO

Señor Jesucristo, que no tienes nada en común con las tinieblas del pecado y que has querido que tu Santa Madre, la Virgen María, fuera limpia y pura desde el primer instante de su ser natural, te suplicamos humildemente que nos libres de todo mal y no nos dejes caer en la tentación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La jaculatoria da este día será:

¡Madre Santísima, Ruega por nosotros!

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

DÍA CUARTO

Lectura Bíblica (Lc. 1,46-55)

María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi; su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. él hace maravillas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre». PALABRA DE DIOS.

Canción

Con armónica unión se ajusta al divino acento en Vos, sonoro instrumento de toda la Redención, por tocar con proporción la música más cabal. SOIS CONCEBIDA MARíA SIN PECADO ORIGINAL.

 

 

Consideración

Consideremos cómo María Santísima nos enseña a ser agradecidos con Dios y a alabarlo por todos los beneficios que nos concede.

Por otra parte, las maravillas que Dios hizo en María Santísima desde su Inmaculada Concepción y su entrega total y amorosa a la obra de su Hijo en favor del género humano, justifican las oraciones y el honor que todas las generaciones cristianas le han rendido.

Toda alabanza a María Santísima es un homenaje tributado a Dios del cual Ella es su criatura más perfecta; la obra maestra de su creación.

El Señor ha querido que María Inmaculada sea modelo para quienes no aceptan pasivamente las circunstancias adversas de la vida personal y social y proclaman que Dios ensalza a los humildes y, si es el caso, derriba a los poderosos de sus tronos.

Procuremos dedicar diariamente unos minutos a hablar con Dios y de esta manera disponernos a cumplir su voluntad a animarnos a hacer el bien a nuestros semejantes. El que ora está en armonía con Dios y con su prójimo.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA CUARTO

Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero, te alabamos y te damos gracias por haber escogido a María Santísima como el camino para venir a vivir con nosotros y te suplicamos, por su Intercesión maternal, que podamos ser con nuestra vida un himno a la gloria del Padre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La jaculatoria para este día será:

¡MADRE, ENSéñANOS A ORAR!

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

DÍA QUINTO

Lectura bíblica (Jn. 2, 1-11)

Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la Madre de Jesús. Fue Invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. El vine faltó y le dijo a Jesús su Madre: «No tienen Vino». Jesús contesta: «Mujer, ¿Cómo se te ocurre? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre, sin embargo, dijo a los servidores: «Hagan todo lo que El les diga». Jesús les dice: «llenen las tinajas de agua». Los sirvientes las llenaron hasta el borde. Entonces Jesús les dijo: «Saquen ahora y llévenle al mayordomo para que lo pruebe». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vine y como él no sabia de donde era, llamó al novio y le dijo: «Todos sirven primero el vine bueno y después el peor, pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora». Así Jesús comenzó sus signos y manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. PALABRA DE DIOS.

Canción

De la harina sois la flor para el Pan Sacramentado, que nunca tuvo salvado la Masa del Salvador; si para formarse Amor la previno candeal, Sois CONCEBIDA MARÍA SIN PECADO ORIGINAL.

 

Consideración

Consideremos cómo el vino de las bodas de Caná simbolizan la plenitud de los bienes espirituales que Jesús trajo a los hombres. El vino del banquete nupcial de modo especial, nos recuerda la Eucaristía. María, aparece unida a su Hijo en Cana para que entendamos que Ella está siempre presente en la Celebración Eucarística anunciada y prefigurada en aquel banquete de bodas.

Pensemos en el gran amor de Cristo a nosotros que lo llevó a quedarse realmente presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. La Purísima, dando Cuerpo y Sangre al Hijo de Dios Eterno colaboró activamente a nuestra Redención y a la Eucaristía. El Cuerpo y Sangre de Cristo que recibimos en la Eucaristía es carne que él tomó de la Virgen María.

Procuremos imitar la pureza de corazón de María Inmaculada para prepararnos convenientemente a recibir la Santa Comunión.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

 

ORACIÓN DEL DÍA QUINTO

Oh Jesús, que por amor a nosotros quisiste quedarte en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, te suplicamos, por los méritos de la siempre Virgen María, que nos purifique de tal manera que podamos recibirte dignamente en el Santísimo Sacramento y consigamos sus admirables efectos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La jaculatoria de este día será:

¡ARCA DE LA ALIANZA, RUEGA POR NOSOTROS!

 

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

 

DÍA SEXTO

Lectura bíblica (Ef. 1, 3-ó.11- 12)

Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que por él nos ha bendecido desde el cielo con toda bendición del Espíritu.

Porque nos ha elegido en Cristo antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia por el amor; destinándonos ya entonces a ser adoptados por hijos suyos por medio de Jesucristo, conforme a su querer y a su designio, a ser un himno a su gloriosa generosidad.

A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, para ser nosotros alabanza de su gloria. PALABRA DE DIOS.

 

Canción

En gracia el Eterno Dueño creó los ángeles bellos y en Vos, que sois Reina de Ellos no dejaría el empeño siendo prenda principal SOIS CONCEBIDA MARÍA SIN PECADO ORIGINAL.

 

Consideración

Consideremos cómo Dios eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su Unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese en la dichosa plenitud de los tiempos; y tanto la amó por encima de todas las demás creaturas, que en solo Ella se complació con señaladísima benevolencia Por lo cual, la llenó de tanta gracia, sacada del tesoro de su Divinidad, muy por encima de todos los ángeles y los santos, que Ella absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad que no se concibe, en modo alguno, mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios. Procuremos amar con sincera piedad filial a la Purísima Virgen María, la toda hermosa. Coloquemos en un lugar de honor de nuestro hogar su Sagrada Imagen y manifestemos con nuestra caridad que somos sus hijos.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA SEXTO

Señor Jesucristo, imagen de Dios invisible, por cuyo amor el Padre creó todas las cosas visibles y las invisibles, recibe nuestra adoración, nuestro amor y nuestra acción de gracias por habernos dado como Reina y Madre a la más bella de todas las creaturas, la Virgen Inmaculada. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La Jaculatoria para este día será:

¡BENDITA SEA LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA

TEMPLO Y SAGRARIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD!

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

DÍA SÉPTIMO

Lectura bíblica {Lc. 11,27-28)

Sucedió, pues, que mientras Jesús hablaba a la muchedumbre, una mujer de entre la gente le dijo gritando: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Jesús repuso: Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica». PALABRA DE DIOS.

 

Canción

Dice que sois toda hermosa en sus cantares un Dios, no hallando mácula en Vos para ser su Amada Esposa; Repitan con gozo igual la canción tan misteriosa: SOIS CONCEBIDA MARÍA SIN PECADO ORIGINAL.

 

Consideración

Consideremos cómo Jesús, al decir: «Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica» nos enseña la grandeza de su Inmaculada Madre. En efecto, María Santísima, llena de fe y concibiendo a Cristo en su mente antes que en su seno, mereció oír de Isabel, inspirada por el Espíritu Santo estas palabras. «Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Dichosa Tú, que creíste, porque se cumplirá todo lo que te dijo el Señor!».

Nadie pues, como la Virgen María acogió la Palabra de Dios meditándola en su Corazón y poniéndola en práctica. Más todavía, solo Ella mereció encarnar en su purísimo seno a la Palabra Eterna del Padre por obra y gracia del Espíritu Santo.

La existencia entera de María Santísima es una plena comunión con su Hijo. Ella fue siempre la fiel acompañante del Señor en todos sus caminos. Anudó una historia de amor a Cristo, íntima y santa, única, que culmina en la gloria.

Procuremos imitar a María Santísima siendo dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, que en nuestros días nos impulsa a trabajar por la Justicia y por la felicidad de los más pobres y necesitados.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA SÉPTIMO

Dios Todopoderoso, que enviaste el Espíritu Santo sobre los Apóstoles, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen María, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar nuestra fe en Cristo de palabra y con nuestra vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos AMEN.

 

La jaculatoria para este día será:

¡TODA HERMOSA ERES MARÍA

Y NO HAY MANCHA ORIGINAL EN TI!

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

DÍA OCTAVO

Lectura bíblica (A. 12,1-6.10.17)

Apareció una señal portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal y coronada con doce estrellas. Estaba en cinta y gritaba porque iba a dar a luz.

Apareció otro portento en el cielo: un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo la tercera parte de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse al niño en cuanto naciera.

La mujer dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. El niño fue arrebatado y lo llevaron junto al trono de Dios. Mientras tanto, la mujer escapaba al desierto.

Se oyó una gran voz: Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios y el mando de su Mesías.

Despechado el dragón por causa de la mujer, se marcho a hacer la guerra al resto de su descendencia, a los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. PALABRA DE DIOS.

 

Canción

Ya la Iglesia militante celebra con atención que sois en la creación pues, limpia y radiante desde aquel primer Instante punto físico y real, SOIS CONCEBIDA MARÍA SIN PECADO ORIGINAL.

 

 

Consideración

Consideremos cómo los cristianos guiados por el Espíritu Santo, honramos con filial afecto de piedad a la Virgen Inmaculada como a Madre amantísima. Ella nos dio a luz entre dolores al pie de la cruz. Esta maternidad de la Purísima sobre nosotros no termina nunca.

Ella nos cuida mientras peregrinamos por este mundo para animarnos en los momentos de peligro y de angustia y nos fortalece para luchar contra el mal y para lograr la fraternidad universal hasta que seamos llevados a la Patria feliz.

La Purísima es como la señal que gula siempre a la Iglesia para que sea fiel a Jesús.

Alegrémonos al pensar que en la Iglesia Católica tenemos una verdadera Madre que es la misma Madre de Cristo.

Procuremos tomar en serio nuestra pertenencia a la Iglesia. No faltemos a la Misa Dominical y hagamos todo lo posible por participar en las actividades que se organicen en nuestra Parroquia.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA OCTAVO

Señor Jesucristo, Mediador nuestro delante del Padre, que constituiste a la Inmaculada Virgen María, Madre tuya, para que fuera también Madre nuestra y Medianera delante de Ti haz que todos los que acudimos a Ti para pedirte beneficios, nos alegremos de conseguirlos todos por Ella. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La jaculatoria para este día será:

¡MADRE NUESTRA: TU ERES EL HONOR DE NUESTRO PUEBLO!

 

(Aquí se reza la oración final para todos los días)

 

 

 

 

DÍA NOVENO

Lectura bíblica (Ecco. 24, 5-6.14.24.30-31)

Yo salí de la boca del Altísimo engendrada primero que existiese ninguna criatura. Yo hice nacer en los cielos la luz indeficiente y como nube cubrí toda la tierra. Desde el principio y antes de los siglos fui creada y no dejaré de existir en todos los siglos venideros. Yo soy la Madre del amor hermoso y del temor y de la ciencia y de la santa esperanza. En mi está toda la gracia para conocer el camino de la verdad; en mi toda esperanza de vida y de virtud. Vengan a mi todos los que me desean y sáciense de mis frutos. El que me escucha, jamás tendrá que avergonzarse; aquellos que se guían por mi, no pecarán. Los que me dan a conocer tendrán la vida eterna. PALABRA DE DIOS.

 

Canción

Cuando Escoto en conferencias defiende aquella opinión fundada en buena razón con lugares y sentencias, Vos auxiliás la verdad con Auxilio divino SOIS CONCEBIDA MARíA SIN PECADO ORIGINAL.

 

Consideración

Consideremos las palabras con las que el Romano Pontífice, Vicario de Jesucristo, definió como verdad infalible de nuestra fe católica la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Dijo el Papa: «Para honra de la Santísima Trinidad, para gloria de [a Virgen María, Madre de Dios, para alegría de la Iglesia Católica y aumento de la Religión Cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la Nuestra, declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios y, de consiguiente, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada Inmune de toda mancha de culpa original en el primer Instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano».

Procuremos despertar y avivar en nuestro corazón el amor filial a la Virgen Inmaculada y que el cariño hacia Ella nos conduzca a la amistad con Jesucristo y a la reconciliación con nuestros prójimos.

(Aquí se puede rezar el ROSARIO, se hace la PETICIÓN y se cantan Tres Ave Marías. Después se dice la oración del día)

 

ORACIÓN DEL DÍA NOVENO

Señor Jesucristo, que quisiste tener por Madre a la más hermosa, limpia y perfecta de todas las creaturas; te suplicamos que nos concedas amar sinceramente a María Santísima, Nuestra Señora, y procuremos Imitarla y servirla todos los días de nuestra vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

 

La jaculatoria para asta día será:

¡QUE PODAMOS ALABARTE, VIRGEN SAGRADA

Y QUE SEAMOS FUERTES CONTRA EL PECADO!

 

(Aquí se reza la Oración Final para todos los días)

 

 

El Santo Rosario

(Se reza después de la Consideración de cada día)

Misterios gozosos

(Se rezan los lunes y jueves)

  1. La Encarnación del Hijo de Dios.
  2. La Visita de la Virgen María a Santa Isabel.
  3. El Nacimiento de Jesucristo en Belén.
  4. La Presentación de Jesús en el Templo
  5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.

Misterios dolorosos

(Se rezan los martes y viernes)

  1. La Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos.
  2. Los Azotes del Señor atado a la columna.
  3. La Coronación de espinas de Nuestro Señor Jesucristo.
  4. Jesús con la Cruz camino hacia el Calvario.
  5. La Crucifixión y Muerte de Jesús.

 

Misterios Luminosos

(Se rezan los Jueves)

  1. El Bautismo de Jesús en el Jordan.
  2. Las Bodas de Cana.
  3. El anuncio del Reino de Dios.
  4. Las Transfiguración en el Monte Tabor.
  5. La Institución de la Eucaristía y el discurso del Pan de Vida.

 

Misterios gloriosos

(Se rezan los miércoles, sábados y domingos)

  1. La Resurrección de. Nuestro Señor Jesucristo.
  2. La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo.
  3. La Venida del Espíritu Santo.
  4. La Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al cielo.
  5. La Coronación de la Virgen como Reina de todo lo creado.

(Después de enunciar cada Misterio, se rezan un Padre Nuestro. diez Avemarías y un Gloria al Padre, procurando meditar el Misterio respectivo).

Letanías

(Se pueden rezar después del Rosario)

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del Mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre ¿e Dios.

Santa Virgen de las vírgenes.

Madre de Jesucristo.

Madre de la Divina Gracia.

Madre Purísima.

Madre Castísima.

Madre Virginal.

Madre sin corrupción.

Madre Inmaculada.

Madre amable.

Madre Admirable.

Madre del Buen Consejo.

Madre del Creador

Madre del Salvador.

Madre de la Iglesia.

Virgen Prudentísima.

Virgen digna de veneración.

Virgen digna de alabanza.

Virgen Poderosa.

Virgen Clementísima.

Virgen Fiel.

Espejo de Justicia.

Trono de la Sabiduría.

Causa de Nuestra Alegría.

Vaso Espiritual.

Vaso Honorable.

Vaso insigne de Devoción.

Rosa Mística.

Torre de David

Torre de Marfil.

Casa de Oro.

Arca de la Alianza.

Puerta del Cielo.

Estrella de la Mañana.

Salud de los Enfermos.

Refugio de los Pecadores.

Consuelo de los Afligidos.

Auxiliadora de los Cristianos.

Reina de los Ángeles.

Reina de los Patriarcas.

Reina de los Profetas.

Reina de los Apóstoles.

Reina de los Mártires.

Reina de los Justos.

Reina de las Vírgenes.

Reina de todos los Santos.

Reina Concebida sin pecado Original.

Reina Asunto al Cielo.

Reina del Santísimo Rosario.

Reina de la Paz.

Reina de Nicaragua.

 

Oración

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen Gloriosa y Bendita.

Oración a la Virgen Santísima

(Se hace al terminar el último día de la Novena)

Oh Señora y Madre Nuestra, al terminar el rezo de esta Novena a tu Inmaculada Concepción, consagramos hoy nuestra familia y nuestro hogar. Ya que somos tuyos, Madre de Bondad, guárdanos y defiéndenos de toda adversidad y pecado. Reina en nuestra casa y en toda Nicaragua, Oh Clementísima, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María. AMEN.

(Se puede rezar también la siguiente oración)

Acordaos, Oh Piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y tu socorro, haya sido abandonado por Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, Virgen de las Vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a presentarme ante Vos.

No desoigas, Madre de Dios, mis súplicas, antes bien, incline hacia ellas tus oídos y atiéndelas favorablemente. AMEN.

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza,

a tí, celestial Princesa

Virgen Sagrada María,

te ofrezco desde este día

alma, vida y corazón,

mírame con compasión

no me dejes, madre mía.

 

 

 

Cantos

PETICIÓN

(Se hace después del Rosario, o después de la Consideración, sino se reza el Rosario)

Madre

de tus hijos el clamor.

Te pedimos nos protejas

con tu manto Salvador.

Pobre el hombre que no alcanza

Tu Divina Protección

y tu nombre no ha grabado

en su pobre corazón.

 

PUES CONCEBIDA

Coro: Pues concebida

fuiste sin mancha,

AVE MARíA

Llena de gracia.

¡Oh Virgen madre

nuestra abogada

refugio dulce

de quien te llama.

Aurora hermosa,

luna sin mancha,

sol refulgente,

estrella magna.

A Ti suspiran

todas las almas

arrepentidas

oye sus ansias.

Sois nube hermosa

llena y cargada

de aguas que salen

del mar de gracia.

Cuando este valle

perdido estaba

vio el remedio

de tus entrañas.

Olivo verde,

paloma blanca

iris que anuncia

paz a las almas.

 

 

DULCES HIMNOS

Coro: Dulces himnos cantando a María,

Vencedora del fiero dragón,

Saludemos al plácido día.

De su hermosa y feliz Concepción.

Concebida María sin mancha

fuente pura de eterna belleza,

del dragón infernal la cabeza,

quebrantó con sus pies virginal.

De su madre en el seno aparece

como lirio de púdico aroma,

como blanca e inocente paloma,

como rayo de luz matinal.

Fue tan puro su instante primero

cual de Mayo aromática brisa,

como de Eva la dulce sonrisa

al pisar del Edén el jardín.

Como plácido aliento amoroso

que en el huerto de célicas flores

aspiró perfumada de olores

el más bello y sin par serafín.

 

 

SALVE, SALVE, CANTANDO A MARÍA

Coro: Salve, salve cantando a María,

que más pura que tú solo Dios

y en e/ cielo una voz repetía

más que Tú, solo Dios, solo Dios.

Con torrentes he luz que te inundan.

Los Arcángeles besan tus pies,

las estrellas tu frente circundan,

y hasta Dios complacido te ve.

Pues llamándote pura y sin mancha,

de rodillas los mundos están,

y tu espíritu arroba y ensancha,

tanta fe, tanto amor, tanto afán.

¡Ah! bendito el Señor que en la tierra

pura y limpia te pudo formar

como forma el diamante la sierra,

como cuaja las perlas el mar.

Y al mirarte entre el ser y la nada,

modelando tu cuerpo exclamó:

Desde el seno será Inmaculada,

si del suyo nacer debo yo.

 

 

¡OH VIRGEN DE CONCEPCIóN!

Coro: ¡Oh Virgen de Concepción

Madre querida de Dios entre

las bellas criaturas

la escogida habeís Vos.

Eres más limpia que el sol,

más blanca que la azucena

más brillante que la luna

y de gracia toda llena.

Tu primer nombre es María,

Santísima es el segundo,

de Concepción el tercero

y abogada de este mundo.

Vos tenéis dulce Señora

remedio muy adecuado

para libertar al hombre

del rigor y del pecado.

A Vos venimos Señora

humildemente rendidos

y también arrepentidos

nos curéis de tan gran mal.

 

 

SALE AL MUNDO CON GRATA SONRISA

Coro: Sale al mundo con grata sonrisa,

desplegando candor y hermosura,

la doncella más grata y más pura,

la escogida por Madre de Dios.

Cual la mística y blanca azucena,

nos presenta su copa nevada,

Ella muestra su faz nacarada,

más radiante y más bella que el sol.

El mortal extasiado miraba

la pureza sin par de María;

aterrado el infierno gemía,

a sus plantas de rabia y furor.

Los angélicos coros pregonan

de su Reina los dulces encantos,

por la esfera resuenan los cantos,

difundiendo consuelo y amor.

Todo el mundo celebra sus glorias,

todo el cielo le rinde loores,

y el Divino Señor de señores

contemplándola hermosa sonrió.

 

 

POR ESO EL CRISTIANISMO

Coro: Por eso el cristianismo

con grata melodía

repite de María

su nombre sin cesar.

Cual un botón de rosa

que bello se presenta,

así también se ostenta

María Virginal.

Ella es la más gallarda

Ella es la más hermosa,

es Reina poderosa,

del coro celestial.

Sus ojos brilladores

sus labios purpurinos,

su talle peregrino

su aspecto Virginal.

Todo ello, todo indica,

que es Madre y es doncella

que no hay vestigio en Ella

de mancha original.

 

TU GLORiA, TU GLORIA

Coro: Tu gloria, tu gloria

Gozoso este día

¡Oh dulce María

Publica mi voz.

¡Oh Virgen, oh Madre!

¡Oh cándida estrella!

Cuán pura, cuán, bella

la aurora te vio.

Tu faz ante el orbe

en noche sumido

del sol prometido

la luz anunció.

Tu oriente dichoso

¡Oh hermosa María!

de paz y alegría

al hombre llenó.

La erguida cabeza

pisó valeroso

tu pie victorioso

del fiero dragón.

 

 

 

 

 

SALVE VIRGEN BELLA

Coro: Salve Virgen bella,

pastora agradable;

de los pecadores,

amorosa Madre.

Salve Templo vivo del

Verbo Inefable,

madre de Dios Hijo,

hija de Dios Padre.

Salve, madre nuestra,

luna inalterable

Incorrupto cedro

palma hermosa, salve.

Salve de los cielos

reina a quién constantes,

angélicos coros

rinden vasallaje.

Salve, misteriosa

zarza inexplicable;

que en divino fuego

exhala volcanes.

 

 

 

 

 

TODA HERMOSA

Coro: Toda hermosa eres María

desde tu instante primero,

pues la mancha original

no tuvo en tu ser derecho.

Tú eres de Jerusalén

la gloria y sumo contento;

Tú eres de Israel la alegría

y honra del cristiano pueblo.

Tú eres de los pecadores,

la abogada a cuyo esfuerzo

¡oh María, deben todos

tan favorable decreto!

¡Oh prudentísima Virgen,

de la castidad espejo!

¡Oh clementísima Madre,

abriga a todo tu gremio!

Ruega por nosotros pía,

tu intercepción sea presto,

porque nos confiere gracias

Jesucristo, Señor, extentos.

 

 

 

 

 

DEL CIELO HA BAJADO

Coro: Del cielo ha bajado

la Madre de Dios:

cantemos el ave

a su concepción.

Ave. Ave. Ave María.

Ave. Ave. Ave María.

En Lourdes de Francia

su trono fijó

la Reina del Cielo,

la Madre de Dios.

Un largo Rosario

que el cielo labró

sostiene en sus manos

más puras que el Sol.

Son siempre los niños

imán de su amor,

y allá a Bernardita

su rostro mostró.

De luz rodeada

y eterno esplendor

la Reina del Cielo

así apareció.

 

 

 

VIRGENCITA INCOMPARABLE

Coro: Virgencita Incomparable,

de mi lira tierno amor.

Oye atenta el himno amable

que consagro a tu loor.

Agraciada doncellita

más gentil que fresca aurora

que de lirio y rosa dora

la nevada y crespa sien.

Más garbosa que el lucero

que precede el nuevo día,

pues envidian su ufanía

los luceros que la ven.

Virgencita donairosa

más gallarda que la luna,

cuando en noche triste y bruma

de su sombra rasga el tul.

Más espléndida que el astro

que da al campo su verdura,

y a los cielos la hermosura

de su esmalte en vivo azul.

 

 

 

 

 

ADIÓS REINA DEL CIELO

C O R O :

Adiós ¡Reina del cielo,

Madre del Salvador Adiós

¡Oh Madre mía!

¡Adiós, adiós, adiós!

De tu divino rostro

la belleza al dejar

permíteme que vuelva

tus plantas a besar.

Más dejarte ¡Oh María!

No acierta el corazón

te lo entrego, señora,

dame tu bendición.

Adiós hija del Padre,

madre del Hijo, adiós,

del Espíritu Santo

¡oh casta Esposa,

Adiós, ¡oh Madre Virgen!

Más pura que la luz;

jamás, jamás, me olvides

delante de Jesús.

Adiós, del cielo encanto

del universo honor

abraza el alma mía

en tu gloria y amor.

ALABADO

Alabado sea el Santísimo

sacramento del Altar

y María concebida

sin pecado original.

(se repite tres veces).

Alabemos a la Reina,

de la corte celestial,

que es María concebida

sin pecado original.

Démosle al contrario guerra

cantando con alegría,

viva en los cielos y tierra

la Concepción de María.

Los Angeles

en el cielo

te alaban con alegría,

y nosotros en la tierra,

la Concepción de María.

Alabemos por mil veces

al Sacramento divino

para que de aquí se aparte

todo espíritu maligno.

¿QUIEN CAUSA TANTA ALEGRÍA?

¡LA CONCEPCIÓN DE MARÍA!

 

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

La Medalla Milagrosa fue acuñada y se difundió con una sorprendente rapidez por el mundo entero, y en todas partes fue un instrumento de misericordia, arma terrible contra el demonio, remedio para muchos males, medio simple y prodigioso de conversión y de santificación.

«¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y de las tempestades, si no quieres zozobrar… Invoca a María!». (San Bernardo).

En los momentos de dificultad… deje que la fuerza de la Medalla Milagrosa le ayude. Algunas veces parece tan difícil mantener la esperanza… Cuando se sienta desamparado, solo, o necesitado de una mano amiga, en esa hora, debe acordarse de quien nunca le abandona: María, la Madre de Jesús.

“…Es generosa con aquéllos que se dirigen a Ella, numerosas son las gracias que concede a las personas que las imploran, y cuánta alegría siente en concederlas”. Nos dice Santa Catalina Labouré, que recibió tres visitas de la Santísima Virgen.

¡Oh, Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra!, al contemplaros con los brazos abiertos esparciendo gracias sobre los que os las piden, lleno de la más viva confianza en vuestra poderosa y segura intersección, manifestada innumerables veces por la Medalla Milagrosa, aunque reconociendo nuestra indignidad por causa de nuestras numerosas culpas, osamos acercarnos a vuestros pies para exponeros durante esta novena nuestras más apremiante necesidades (Se pide la gracia deseada). Escuchad, pues, ¡oh, Virgen de la Medalla Milagrosa!, este favor que confiante os solicitamos para la mayor gloria de Dios, engrandecimiento de vuestro Nombre y bien de nuestras almas. Y para servir mejor a vuestro Divino Hijo, inspiradnos un profundo odio al pecado y dadnos el coraje de afirmarnos siempre verdaderos cristianos. ASÍ SEA.

Santísima Virgen, yo creo y confieso vuestra Santa e Inmaculada Concepción, pura y sin mancha. ¡Oh, purísima Virgen María!, por vuestra Concepción Inmaculada y gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro amado Hijo la humildad, la caridad, la obediencia, la castidad, la santa pureza de corazón, de cuerpo y de espíritu, la perseverancia en la práctica del bien, una vida santa y una buena muerte. Amén.

 

Santa Catalina Labouré

Ella se llamaba Catalina, o Zoé, para los más íntimos. Su mayor alegría era llevar la ración diaria para la multitud de palomas que habitaban la torre cuadrada del palomar de su casa. Cuando avistaban a la campesina, las aves se lanzaban en dirección a ella,envolviéndola, sumergiéndola, pareciendo querer arrebatarla y arrastrarla para las alturas. Cautiva de aquella palpitante nube, Catarina reía, defendiéndose contra las más precipitadas, acariciando las más tiernas, dejando su mano deslizar por la blancura de aquellos suaves pelajes. Durante toda la vida, guardará nostalgia de las palomas de su infancia: «Eran casi 800 cabezas», acostumbraba a decir, no sin una puntita de tímido orgullo…

Catarina Labouré (se pronuncia «Laburre») vino al mundo en 1806, en la provincia francesa de Borgoña, bajo el cielo de Fain-les-Moutiers, donde su padre poseía una estancia y otros bienes. A los nueve años perdió a la madre, una distinguida señora perteneciente a la pequeña burguesía local, de espíritu cultivado y alma noble, y de un heroísmo doméstico ejemplar. Abalada por el rudo golpe, desecha en lágrimas, Catalina abraza una imagen de la Santísima Virgen y exclama: «De ahora en adelante, Vosotros seréis mi madre!»

Nuestra Señora no decepcionará a la muchacha que se entregaba a Ella con tanta devoción y confianza. A partir de entonces, la adoptó como hija dilecta, alcanzándole gracias superabundantes que solo hicieron crecer su alma inocente y generosa. Esa encantadora guardiana de palomas, en cuyos límpidos ojos azules se estampaban la salud, la alegría y la vida, así como la gravedad y sensatez venidas de las responsabilidades que temprano pesaron sobre sus jóvenes hombros, esa pequeña ama de casa modelo (y aún iletrada) tuvo sus horizontes interiores abiertos a la contemplación, conducentes a una hora de suprema magnificencia.

 

Con las Hijas de San Vicente

Cierta vez, un sueño dejó a Catalina intrigada. En la iglesia de Fain-les-Moutiers, ella ve un viejo y desconocido sacerdote celebrando la Misa, cuya mirada la impresiona profundamente. Terminado el Santo Sacrificio, él hace una señal para que Catalina se aproxime. Temerosa, ella se aleja, entretanto fascinada por aquella mirada. Aún en el sueño, sale a visitar a un pobre enfermo, y reencuentra al mismo sacerdote, que esta vez le dice: «Hija mía, tú ahora te escapas… pero un día serás feliz en venir hasta mí. Dios tiene designios para ti. No te olvides de eso». Al despertar, Catalina repasa en su mente aquel sueño, sin comprenderlo…

Algún tiempo después, ya con 18 años, ¡una inmensa sorpresa! Al entrar en el locutorio de un convento en Châtillon-sur-Seine, ella se depara con un cuadro en el cual está retratado precisamente aquel anciano de penetrante mirada: es San Vicente de Paul, Fundador de la congregación de las Hijas de la Caridad, que así confirma e indica la vocación religiosa de Catalina.

En efecto, a los 23 años, venciendo todos los intentos del padre para alejarla del camino que el Señor le trazara, Catalina abandona para siempre un mundo que no estaba a su nivel, y entra como postulante en aquel mismo convento de Chântillon-sur-Seine. Tres meses después, el 21 de abril de 1830, es aceptada en el noviciado de las Hijas de la Caridad, situado en la Rue du Bac*, en Paris, donde toma el hábito en enero del año siguiente.

 

Primera aparición de Nuestra Señora

Desde su entrada en el convento de la Rue du Bac, Catalina Labouré fue favorecida por numerosas visiones: el Corazón de San Vicente, el Santísimo Sacramento, Cristo Rey y la Santísima Virgen. A pesar de la importancia de las otras apariciones, debemos detenernos en las de la Reina Celestial.

La primera tuvo lugar en la noche del 18 al 19 de julio de 1830, fecha en que las Hijas de la Caridad celebran la fiesta de su santo Fundador. De todo cuanto entonces sucedió, dejó Catalina minuciosa descripción:

La Madre Marta nos hablara sobre la devoción a los santos, en particular sobre la devoción a la Santísima Virgen – lo que me dio deseos de verla – y me acosté con ese pensamiento: que en esta noche, yo vería a mi Buena Madre. Como nos habían distribuido un pedazo del roquete de lino de San Vicente, corté la mitad y la tragué, adormeciendo con el pensamiento de que San Vicente me daría la gracia de contemplar a la Santísima Virgen. En fin, a las once y media de la noche, oí a alguien llamarme:

– ¡Hermana Labouré! ¡Hermana Labouré!

Despertando, abrí la cortina y vi a un niño de cuatro a cinco años, vestido de blanco, que me dijo:

– ¡Levantaos de prisa y venid a la Capilla! La Santísima Virgen os espera.

Luego me vino el pensamiento de que las otras hermanas iban a oírme. Pero, el niño me dijo:

– Quedaos tranquila, son once y media; todas están profundamente dormidas. Venid, yo os espero.

Me vestí de prisa y me dirigí a lado del niño, que permaneció de pie sin alejarse de la cabecera de mi lecho. Yo lo seguí. Siempre a mi izquierda, él lanzaba rayos de claridad por todos los lugares donde pasábamos, en los cuales los candeleros estaban encendidos, lo que me espantaba mucho. Sin embargo, mucho más sorprendida quedé al entrar en la capilla: luego que el niño tocó la puerta con la punta del dedo, ella se abrió. Y mi espanto fue todavía más completo cuando vi todas las velas y candelabros encendidos, lo que me recordaba la misa de media noche. Entre tanto, yo no veía a la Santísima Virgen.

El niño me condujo adentro del santuario, hasta el lado de la silla del director espiritual*. Allí me arrodillé, mientras el niño continuó de pie. Como el tiempo de espera me estaba pareciendo largo, miré hacia la galería para ver si las hermanas encargadas de la vigilia nocturna no pasaban por allí.

Por fin, llegó el momento. El niño me alertó, diciendo:

– ¡Es la Santísima Virgen! ¡Hela aquí!

En ese instante, Catalina escucha un ruido, como el ligero sonido de un vestido de seda, viniendo de lo alto de la galería. Levanta los ojos y ve a una señora con un traje color marfil, que se prosterna delante del altar y viene a sentarse en la silla del Padre Director.

La vidente estaba en la duda si aquella era Nuestra Señora. El niño, entonces, no más con timbre infantil, sino con voz de hombre y en tono autoritario, dijo:

– ¡Es la Santísima Virgen!

La Hermana Catalina recordaría después:

Di un salto junto a Ella, me arrodillé al pie del altar, con las manos apoyadas en las rodillas de Nuestra Señora… Allí se pasó el momento más dulce de mi vida. Me sería imposible exprimir todo lo que sentí.

Ella dijo como me debo conducir junto a mi director espiritual, como comportarme en mis sufrimientos venideros, mostrándome con la mano izquierda el pie del altar, donde yo debo venir a lanzarme y expandir mi corazón. Allá recibiré todas las consolaciones que necesito. Yo le pregunté lo que significaban todas las cosas que viera y Ella me explicó todo:

– Hija mía, Dios quiere encargarte una misión. Tendrás mucho que sufrir, sin embargo has de soportar, pensando que lo harás para la gloria de Dios. Sabrás (discernir) lo que es de Dios. Serás atormentada, hasta por lo que dijeres a quien está encargado de dirigirte. Serás contrariada, pero tendrás la gracia. No temas. Decid todo con confianza y simplicidad. Serás inspirada en tus oraciones. El tiempo actual es muy ruin. Calamidades van a abatirse sobre Francia. El trono será derrumbado. El mundo entero se verá trastornado por males de todo tipo (la Santísima Virgen tenía un aire muy entristecido al decir eso). Pero vengan al pie de este altar: ahí las gracias serán derramadas sobre todas las personas, grandes y pequeñas, particularmente sobre aquellas que las pidan con confianza y fervor. El peligro será grande, sin embargo no debes temer: Dios y San Vicente protegerán a esta Comunidad.

 

Los hechos confirman las apariciones

Una semana después de esa bendita noche, explotaba en las calles de Paris la revolución de 1830, confirmando la profecía contenida en la visión de Santa Catalina. Desórdenes sociales y políticos derrumbaron al rey Carlos X, y por todas partes se verificaron manifestaciones de un anticlericalismo violento e incontrolable: iglesias profanadas, cruces lanzadas por tierra, comunidades religiosas invadidas, devastadas y destruidas, sacerdotes perseguidos y maltratados. Sin embargo, se había cumplido fielmente la promesa de la Virgen: los padres Lazaristas y las Hijas de la Caridad, congregaciones fundadas por San Vicente de Paul, atravesaron incólumes ese turbulento período.

 

Gracias abundantes y nuevas pruebas

Retornemos a aquellos maravillosos momentos en la capilla de la Rue du Bac, en la noche del 18 para el 19 de julio, cuando Santa Catalina, con las manos apoyadas sobre las rodillas de Nuestra Señora, escuchaba el mensaje que Ella le traía del Cielo. Dando seguimiento a sus narrativas, la vidente recuerda estas palabras de la Madre de Dios:

– Hija mía, me agrada derramar mis gracias sobre esta Comunidad en particular. Yo la amo demasiado. Sufro, porque hay grandes abusos y relajamiento en la fidelidad a la Regla, cuyas disposiciones no son observadas. Díselo a tu encargado. Él debe hacer todo lo que le sea posible para recolocar la Regla en vigor. Comunícale, de mi parte, que vigile las malas lecturas, las pérdidas de tiempo y las visitas.

 

Retomando un aspecto triste, Nuestra Señora agregó:

– Grandes calamidades vendrán. El peligro será inmenso. No temas, Dios y San Vicente protegerán a la comunidad. Yo misma estaré con vosotros. He velado siempre por vosotros y os concederé muchas gracias. Vendrá un momento en que pensarán que está todo perdido. Ten confianza, yo no os abandonaré. Conoceréis mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades. No se dará lo mismo con otras congregaciones. Habrá víctimas (al decir eso, la Santísima Virgen tenía lágrimas en los ojos). Habrá bastantes víctimas en el Nuestra Sra de las Gracias.jpgclero de París…El Arzobispo morirá. Hija mía, la Cruz será despreciada y derribada por tierra. La sangre correrá. Se abrirá de nuevo el costado de Nuestro Señor. Las calles estarán llenas de sangre. El Arzobispo será despojado de sus vestimentas (aquí la Santísima Virgen no podía hablar más; el sufrimiento estaba estampado en su rostro). Hija mía, el mundo  todo estará en la tristeza. Escuchando estas palabras, pensé en cuando eso ocurriría. Y comprendí muy bien: cuarenta años.

 

Nueva confirmación

De hecho, cuatro décadas después, al final de 1870, Francia y Alemania se enfrentaron en un sangriento conflicto, en el que la superioridad de armamentos y de disciplina militar dieron a las fuerzas germánicas una fulminante victoria sobre el mal entrenado ejército francés. Como consecuencia de la derrota, nuevas convulsiones político-sociales estallaron en Paris, perpetradas por un movimiento conocido bajo el nombre de «La Comuna». Tales desórdenes dieron lugar a nuevas violentas persecuciones religiosas.

Conforme a las previsiones de la Virgen, fue fusilado en la cárcel el Arzobispo de París, monseñor Darboy. Poco después, los rebeldes asesinaron veinte dominicos y otros rehenes, clérigos y soldados. Entre tanto, los Lazaristas y las Hijas de la Caridad una vez más atravesaron incólumes ese período de terror, exactamente como la Santísima Virgen prometiera a Santa Catalina: «Hija mía, conoceréis mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades. Pero, no ocurrirá lo mismo con otras Congregaciones.»

Mientras las demás hermanas eran presas de pavor en medio a los insultos, injurias y persecuciones de los anarquistas de la Comuna, Santa Catalina era la única en no tener miedo: «Esperad» – decía, «la Virgen velará por nosotros… ¡No nos acontecerá ningún mal!»

Y aún cuando los rebeldes invadieron el convento de las Hijas de la Caridad y de ahí las expulsaron, la santa vidente no sólo aseguró a la Superiora que la propia Santísima Virgen guardaría la casa intacta, sino además previó que todas estarían de vuelta dentro de un mes, para celebrar la fiesta de la Realeza de María. Al retirarse, Santa Catalina agarró la corona de la imagen del jardín y dijo a ella: «Yo volveré para coronaros el día 31 de mayo».

Estas y otras revelaciones concernientes a la Revolución de la Comuna se realizaron puntualmente, conforme fueron anunciadas cuarenta años antes por Nuestra Señora.

Pero, retrocedamos a aquella bendita noche de julio de 1830, en la capilla de la Rue du Bac. Después del encuentro con la Madre de Dios, Santa Catalina no cabía en sí de tanta consolación y alegría. Ella recordaría más tarde:

No sé cuánto tiempo permanecí allá. Todo lo que sé es que, cuando Nuestra Señora partió, tuve la impresión de que algo se apagaba, y apenas percibí una especie de sombra que se dirigía hacia el lado de la galería, haciendo el mismo recorrido por el cual Ella había llegado. Me levanté de las escaleras del altar y vi al niño donde él se había quedado. Me dijo:

– Ella partió.

Retomamos el mismo camino, de nuevo todo iluminado, mientras el niño permanecía a mi izquierda. Creo que era mi Ángel de la Guarda, que había vuelto visible para hacerme contemplar a la Santísima Virgen, atendiendo a las insistentes súplicas que yo le hiciera en este sentido. Él estaba vestido de blanco y llevaba consigo una luz milagrosa, o sea, estaba resplandeciente de luz. Su edad giraba en torno de cuatro o cinco años.

Retornando a mi lecho (eran las dos de la mañana, pues oí sonar la hora), no conseguí dormir más…

 

Segunda aparición: la Medalla Milagrosa

Cuatro meses transcurrieron desde aquella prodigiosa noche en que Santa Catalina contemplara por la primera vez a la SantísimaMedalla Milagrosa.jpg Virgen. En la inocente alma de la religiosa crecían las añoranzas de aquel bendito encuentro y el deseo intenso de que le fuese concedido de nuevo el augusto favor de volver a ver a la Madre de Dios. Y así fue atendida.

Era 27 de noviembre de 1830, sábado. A las cinco y media de la tarde, las Hijas de la Caridad se encontraban reunidas en su capilla de la Rue du Bac para el acostumbrado período de meditación. Reinaba perfecto silencio en las hileras de las monjas y novicias. Como las demás, Catarina se mantenía en profundo recogimiento. Súbitamente…

Me pareció oír, del lado de la galería, un ruido como el sonido ligero de un vestido de seda. Habiendo mirado para ese lado, vi a la Santísima Virgen a la altura del cuadro de San José. De estatura media, su rostro era tan bello que me sería imposible decir su belleza.

La Santísima Virgen estaba de pie, trayendo un vestido de seda blanco-aurora, hecho según el modelo que se llama a la Vierge, mangas lisas, con un velo blanco que le cubría la cabeza y descendía de cada lado hasta abajo. Bajo el velo, vi los cabellos repartidos al medio, y por arriba un encaje de más o menos tres centímetros de altura, sin fruncido, esto es, apoyado ligeramente sobre los cabellos. El rostro bastante descubierto, los pies posados sobre una media esfera. En las manos, elevadas a la altura del estómago de manera muy natural, Ella traía una esfera de oro que representaba el globo terrestre. Sus ojos estaban vueltos hacia el Cielo… Su rostro era de una incomparable belleza. Yo no sabría describirlo…

De repente, percibí en sus dedos anillos revestidos de bellísimas piedras preciosas, cada una más linda que la otra, algunas mayores, otras menores, lanzando rayos para todos lados, cada cual más estupendo que el otro. De las piedras mayores partían los más magníficos fulgores, ampliándose a medida que descendían, lo que llenaba toda la parte inferior del lugar. Yo no veía los pies de Nuestra Señora.

En ese momento, cuando yo estaba contemplando a la Santísima Virgen, Ella bajó los ojos, fijándolos en mí. Y una voz se hizo oír en el fondo de mi corazón, diciendo estas palabras:

– La esfera que ves representa al mundo entero, especialmente Francia… y cada persona en particular…

No se exprimir lo que sentí y lo que vi en ese instante: el esplendor y la cintilación de rayos tan maravillosos…

– Estos (rayos) son el símbolo de las gracias que Yo derramo sobre las personas que más piden – agregó Nuestra Señora, haciéndome comprender cuan agradable es rezar a Ella, cuanto Ella es generosa con sus devotos, cuantas gracias concede a las personas que las ruegan, y que alegría Ella siente al concederlas.

– Los anillos de los cuales no parten rayos (dirá después la Santísima Virgen), simbolizan las gracias que se olvidan de pedirme.

En ese momento se formó un cuadro en torno a Nuestra Señora, un poco oval, en lo alto del cual estaban las siguientes palabras: «Oh María concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a Vos», escritas en letras de oro.
Una voz se hizo oír entonces, diciéndome:

– Haced acuñar una medalla conforme este modelo. Todos los que la usen, trayéndola al cuello, recibirán grandes gracias. Estas serán abundantes para aquellos que la usen con confianza…

En ese instante, el cuadro me pareció girar y vi el reverso de la medalla: en el centro, el monograma de la Santísima Virgen, compuesto por la letra «M» encimada por una cruz, la cual tenía una barra en su base. Abajo figuraban los Corazones de Jesús y de María, el Medalla Milagrosa Verso.jpgprimero coronado de espinas, y el otro, traspasado por una espada. Todo desapareció como algo que se extingue, y quedé repleta de buenos sentimientos, de alegría y de consolación.

Santa Catalina dirá, más tarde a su Director Espiritual haber visto las figuras del verso de la medalla contornadas por una guirnalda de doce estrellas. Tiempos después, pensando si algo más debía serles agregado, oyó durante la meditación una voz que decía:

– La M y los dos corazones son suficientes.

 

Tercera aparición

Pasados algunos días, en diciembre de 1830, Nuestra Señora apareció por tercera y última vez a Santa Catalina. Como en la visión anterior, Ella vino en el período de meditación vespertina, haciéndose preceder por aquel característico ruido ligero de su vestido de seda. De allí a poco, la vidente contemplaba a la Reina del Universo, en su traje color de aurora, revestida de un velo blanco, asegurando nuevamente un globo de oro con una pequeña cruz arriba. Dos anillos adornados de piedras preciosas, con intensidades diversas, la misma luz, radiante como la del sol. Contó después Santa Catalina:

Es imposible expresar lo que sentí y comprendí en el momento en que la Santísima Virgen ofrecía el Globo a Nuestro Señor. Como estaba con la atención ocupada en contemplar a la Santísima Virgen, una voz se hizo oír en el fondo de mi corazón: Estos rayos son símbolo de las gracias que la Santísima Virgen obtiene para las personas que las piden.

Estaba yo, llena de buenos sentimientos, cuando todo desapareció como algo que se apaga. Y quedé repleta de alegría y consolación…

 

El acuñar de las primeras medallas

Se encerraba así el ciclo de las apariciones de la Santísima Virgen a Santa Catalina. Esta, entretanto, recibió un consolador mensaje: «Hija mía, de aquí en adelante no me verás más, sin embargo oirás mi voz durante tus oraciones». Todo cuanto presenciara y le fuera transmitido, Santa Catalina relató a su director espiritual, el padre Aladel, que mucho dudó en darle crédito. Él consideraba soñadora, visionaria y alucinada a esa novicia que todo le confiaba e insistentemente imploraba:

– ¡Nuestra Señora quiere esto… Nuestra Señora está descontenta…es necesario acuñar la medalla!

Dos años de tormento trascurrieron. Por fin, el padre Aladel resuelve consultar al Arzobispo de París, Mons. Quelen, que lo anima a llevar adelante ese santo emprendimiento. Solo entonces encomienda a la Casa Vachette las primeras veinte mil medallas. El cuñaje iba empezar, cuando una epidemia de cólera, venida de Rusia a través de Polonia, irrumpió en París el 26 de marzo de 1832, esparciendo la muerte y la calamidad. La devastación fue tal que, en un único día, se registraron 861 víctimas fatales, siendo que el total de óbitos aumentó a más de veinte mil.

Las descripciones de la época son aterradoras: el cuerpo de un hombre en perfectas condiciones de salud se reducía al estado de esqueleto en apenas cuatro o cinco horas. Casi en un piscar de ojos, jóvenes llenos de vida tomaban aspecto de viejos carcomidos, y luego después eran horripilantes cadáveres.

En los últimos días de mayo, cuando la epidemia pareció retroceder, se inició de hecho el cuñaje de las medallas. Entretanto, en la segunda quincena de junio, un nuevo brote de la tremenda enfermedad lanzaba una vez más el pánico entre el pueblo. Finalmente, la Casa Vachette entregó en el día 30 de ese mes las primeras 1500 medallas, que luego fueron distribuidas por las Hijas de la Caridad y abrieron un interminable cortejo de gracias y milagros.

 

La conversión del joven Ratisbonne

Los prodigios de la misericordia divina, operados a través de la Medalla corrieron de boca en boca por toda Francia. En pocos años, ya se difundía por el mundo entero la noticia de que Nuestra Señora había indicado personalmente a una religiosa, Hija de la Caridad, el modelo de una medalla que mereció inmediatamente el nombre de «Milagrosa», porque inmensos y copiosos eran los favores celestiales alcanzados por los que la usaban con confianza, según la promesa de la Santísima Virgen.

En 1839, más de diez millones de medallas ya circulaban por los cinco continentes, y los registros de milagros llegaban de todos los lados: Estados Unidos, Polonia, China, Etiopía…

Ninguno, sin embargo, causó tanta sorpresa y admiración cuanto el noticiado por la prensa en 1842: un joven banquero, aparentado con la millonaria familia Rothschild, judío de raza y religión, yendo a Roma con ojos críticos en relación a la Fe Católica, se convirtió súbitamente en la Iglesia de San Andrea delle Fratte. La Santísima Virgen le apareciera con las mismas características de la Medalla Milagrosa: «Ella nada dijo, pero yo comprendí todo», declaró Alfonso Tobías Ratisbone, que pronto rompió un promisorio noviazgo y se tornó, en el mismo año, novicio jesuita. Más tarde se ordenó sacerdote y prestó relevantes servicios a la Santa Iglesia, bajo el nombre de Padre Alfonso María Ratisbone.

Cuatro días antes de su feliz conversión, el joven israelí había aceptado, a regañadientes, la imposición de su amigo, el Barón de Bussières: había prometido rezar todo el día un «Acordaos» (conocida oración compuesta por San Bernardo de Claraval) y llevar al cuello una Medalla Milagrosa. Y él la traía consigo cuando Nuestra Señora se le apareció…

Esta espectacular conversión conmovió toda la aristocracia europea y tuvo repercusión mundial, tornando aún más conocida, buscada y venerada la Medalla Milagrosa. Entretanto, nadie – ni la Superiora de la Rue du Bac ni mismo el Papa – sabían quién era la religiosa elegida por Nuestra Señora para canal de tantas gracias. Nadie… excepto el Padre Aladel, que envolvía todo en el anonimato. Por humildad, Santa Catarina Labouré mantuvo durante toda la vida una absoluta discreción, no dejando nunca trasparecer el celeste privilegio con que fuera contemplada.

Para ella importaba apenas la difusión de la medalla: era su misión… ¡y estaba cumplida!

 

La figura de Nuestra Señora en la Medalla

A propósito de la figura de Nuestra Señora, con las manos y los brazos extendidos, tal como aparece en la Medalla Milagrosa, se levanta una delicada y controvertida cuestión.

De los manuscritos de Santa Catalina se puede inferir que Nuestra Señora le apare

Nuestra Sra de las Gracias_2.jpg

ció tres veces, dos de las cuales ofreciendo el globo a Nuestro Señor. En ninguno de esos numerosos autógrafos hay alguna mención al momento en que la Madre de Dios habría extendido sus brazos y sus virginalísimas manos, como se ve en la Medalla Milagrosa y en los primeros cuadros representativos de las apariciones.

Esa divergencia entre las descripciones de Santa Catalina y la representación de la Medalla Milagrosa fue prontamente señalada por el biógrafo de la vidente, monseñor Chevalier, al declarar en 1896 en el proceso de beatificación que «no llego a comprender por que el padre Aladel suprimió el globo que la Sierva de Dios siempre me afirmó haber visto en las manos de la Santísima Virgen. Soy llevado a creer que él actuó así para simplificar la medalla».

Sin embargo, si es lamentable esta «simplificación» hecha por el padre Aladel, ella no debe causar la menor perturbación. Sobre la Medalla Milagrosa, tal cual es conocida y venerada hoy en el mundo entero, posaron las bendiciones de la Santísima Virgen. Es lo que, indudablemente, se deduce de las incontables e insignes gracias, de los fulgurantes e innúmeros milagros que ha ocasionado, así como de la reacción de Santa Catarina al recibir las primeras medallas acuñadas por la Casa Vachette, dos anos después de las apariciones: «¡Ahora es necesario propagarla!», exclamó ella.

Acerca del globo, que no figura en la Medalla, una decisiva confidencia aleja cualquier duda. En 1876, poco antes de fallecer, al ser interrogada por su Superiora, Madre Juana Dufès, Santa Catalina respondió categóricamente:

– ¡Oh! ¡No se debe tocar en la Medalla Milagrosa!

 

La  glorificación de Catalina

Durante 46 años de una vida toda interior y escrupulosamente recogida, Santa Catalina permaneció fiel a su anonimato. ¡Milagroso silencio! Seis meses antes de su fin, imposibilitada de ver a su confesor, recibió del Cielo la autorización – quizá la exigencia – de revelar a su Superiora quien era la monja honrada por la Santísima Virgen por un acto de confianza sin igual.

Delante de la anciana y ya claudicante hermana, en relación a la cual había sido por veces severa, la Superiora se arrodilló y se humilló. Tanta simplicidad en la grandeza confundía su soberbia.

Santa Catalina falleció dulcemente el 31 de diciembre de 1876, siendo enterrada tres días después en una sepultura cavada en la capilla de la Rue du Bac. Pasadas casi seis décadas, el 21 de marzo de 1933, su cuerpo exhumado apareció incorrupto a la vista de los asistentes. Un médico irguió los párpados de la santa y retrocedió, reprimiendo con dificultad un grito de espanto: los magníficos ojos azules que contemplaron la Santísima Virgen parecían todavía, después de 56 años de túmulo, palpitantes de vida.

La Iglesia elevó a Santa Catarina Labouré a la honra de los altares el 27 de julio de 1947. A los tesoros de gracias y misericordias esparcidos por la Medalla Milagrosa en todo el mundo, iban agregarse las benevolencias y favores obtenidos por la intersección de aquella que viviera en la sombra, escondida con Jesús y María.

Hoy, cualquier fiel puede venerar el cuerpo incorrupto de la santa, expuesto en la Casa de las Hijas de la Caridad, en París. Antiguamente allí, en las horas de oración y recogimiento, el abalanzar de las cofias de las religiosas arrodilladas en hileras delante del altar, recordaba un disciplinado vuelo de palomas blancas…

 

Fuente: es.arautos.org

María nos ayude a recibir a Jesús como rey de nuestra vida. Ángelus del Papa

El Papa habló, en la Solemidad de Jesucristo Rey del Universo, de la realeza de Jesús: «Un rey que con su palabra, su ejemplo y su vida inmolada en la cruz nos ha salvado de la muerte, indica el camino al hombre perdido, da nueva luz a nuestra existencia marcada por la duda, el miedo y las pruebas cotidianas»

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Ni la lluvia ni el frío otoñal detuvieron a los fieles que se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del Ángelus con el Papa Francisco. Concurrieron en miles – incluidos los numerosísimos grupos de coro provenientes del mundo entero – en el domingo 25 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

La meta final: la manifestación definitiva de Cristo

En su alocución previa al rezo mariano, el Pontífice explicó que la Solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, “se sitúa al final del año litúrgico”, y nos recuerda que “la vida de la creación no avanza por casualidad, sino que procede hacia una meta final: la manifestación definitiva de Cristo, Señor de la historia y de toda la creación”. El final de la historia –dijo el Santo Padre – será su reino eterno.

«El pasaje evangélico de hoy nos habla de este reino, el reino de Cristo, el reino de Jesús, narrando la situación humillante en la que se encontraba Jesús después de haber sido arrestado en Getsemaní: atado, insultado, acusado y llevado ante las autoridades de Jerusalén. Y luego es presentado al procurador romano como uno que atenta al poder político, para convertirse en el rey de los judíos. Pilato entonces indaga y en un dramático interrogatorio le pregunta dos veces si Él es un rey».

El reino no se realiza con la revuelta, la violencia y el poder de las armas

Citando el Evangelio del día, el Papa recordó la respuesta de Jesús, quien ante todo responde que su reino “no es de este mundo”, para afirmar luego a Pilatos: “Tú lo dices: Yo soy rey”.

«Es evidente –dijo Francisco – que en toda su vida Jesús no tiene ambiciones políticas. Recordemos que después de la multiplicación de los panes, la gente, entusiasmada por el milagro, habría querido proclamarlo rey, para derrocar el poder romano y restaurar el reino de Israel. Pero para Jesús el reino es otra cosa, y ciertamente no se realiza con la revuelta, la violencia y el poder de las armas. Por eso se había retirado solo al monte a orar. Ahora, respondiendo a Pilato, le hace notar que sus discípulos no combatieron para defenderlo. Dice: ‘Si mi reino fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos’».

Un poder mayor que no se consigue con medios humanos

El Santo Padre expresó que “Jesús quiere hacer comprender que por encima del poder político hay otro mucho mayor, que no se consigue con medios humanos”:

«Él vino a la tierra para ejercer este poder, que es el amor, dando testimonio de la verdad. Se trata de la verdad divina que, en definitiva, es el mensaje esencial del Evangelio: ‘Dios es amor’ y quiere establecer en el mundo su reino de amor, justicia y paz. Este es el reino del cual Jesús es el rey, y que se extiende hasta el fin de los tiempos. La historia enseña que los reinos basados en el poder de las armas y la prevaricación son frágiles y que tarde o temprano se derrumban. Pero el reino de Dios está fundado en su amor y radica en los corazones, confiriendo a quien lo recibe paz, libertad y plenitud de vida».

Permitamos a Jesús ser nuestro rey

Jesús –dijo el Papa- hoy nos pide que le permitamos que Él se convierta en nuestro rey:

«Un rey que con su palabra, su ejemplo y su vida inmolada en la cruz nos ha salvado de la muerte, indica el camino al hombre perdido, da nueva luz a nuestra existencia marcada por la duda, el miedo y las pruebas cotidianas. Pero no debemos olvidar que el reino de Jesús no es de este mundo. Él podrá dar un nuevo sentido a nuestra vida, a veces puesta a dura prueba también por nuestros errores y pecados, sólo con la condición de que no sigamos la lógica del mundo y de sus ‘reyes’».

En el final de su catequesis el Obispo de Roma oró para que la Virgen María “nos ayude a recibir a Jesús como rey de nuestra vida y a difundir su reino, dando testimonio a la verdad que es el amor”

fuente: vaticannews.va

Solemnidad de Cristo Rey del universo

Celebración que cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado el misterio de su vida y predicación

La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí» (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.

 

LA FIESTA

Cristo Rey anuncia la Verdad y esa Verdad es la luz que ilumina el camino amoroso que Él ha trazado, con su Vía Crucis, hacia el Reino de Dios. «Si, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»(Jn 18, 37) Jesús nos revela su misión reconciliadora de anunciar la verdad ante el engaño del pecado. Así como el demonio tentó a Eva con engaños y mentiras para que fuera desterrada, ahora Dios mismo se hace hombre y devuelve a la humanidad la posibilidad de regresar al Reino, cuando cual cordero se sacrifica amorosamente en la cruz.

Esta fiesta celebra a Cristo como el Rey bondadoso y sencillo que como pastor guía a su Iglesia peregrina hacia el Reino Celestial y le otorga la comunión con este Reino para que pueda transformar el mundo en el cual peregrina.

La posibilidad de alcanzar el Reino de Dios fue establecida por Jesucristo, al dejarnos el Espíritu Santo que nos concede las gracias necesarias para lograr la Santidad y transformar el mundo en el amor. Ésa es la misión que le dejo Jesús a la Iglesia al establecer su Reino.

Se puede pensar que solo se llegará al Reino de Dios luego de pasar por la muerte pero la verdad es que el Reino ya está instalado en el mundo a través de la Iglesia que peregrina al Reino Celestial. Justamente con la obra de Jesucristo, las dos realidades de la Iglesia -peregrina y celestial- se enlazan de manera definitiva, y así se fortalece el peregrinaje con la oración de los peregrinos y la gracia que reciben por medio de los sacramentos. «Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»(Jn 18, 37) Todos los que se encuentran con el Señor, escuchan su llamado a la Santidad y emprenden ese camino se convierten en miembros del Reino de Dios.

«Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tu me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos si están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. …No te pido que los retires del mundo, sino que los guarde del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad.» (Jn 17, 9-11.15-17).

Ésta es la oración que recita Jesús antes de ser entregado y manifiesta su deseo de que el Padre nos guarde y proteja. En esta oración llena de amor hacia nosotros, Jesús pide al Padre para que lleguemos a la vida divina por la cual se ha sacrificado: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.» Y pide que a pesar de estar en el mundo vivamos bajo la luz de la verdad de la Palabra de Dios.

Así Jesucristo es el Rey y el Pastor del Reino de Dios, que sacándonos de las tinieblas, nos guía y cuida en nuestro camino hacia la comunión plena con Dios Amor.

 

CAMPO DE LA REALIZA DE CRISTO

a) En lo espiritual

Sin embargo, los textos que hemos citado de la Escritura demuestran, y el mismo Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, que este reino es principalmente espiritual y se refiere a las cosas espirituales. En efecto, en varias ocasiones, cuando los judíos, y aun los mismos apóstoles, imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y restablecería el reino de Israel, Cristo les quitó y arrancó esa vana imaginación y esperanza. Asimismo, cuando iba a ser proclamado Rey por la muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal título de honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente, en presencia del gobernador romano manifestó que su reino no era de este mundo. Este reino se nos muestra en los evangelios con tales características, que los hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia y no pueden entrar sino por la fe y el bautismo, el cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la regeneración interior. Este reino únicamente se opone al reino de Satanás y a la potestad de las tinieblas; y exige de sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y riquezas terrenas, guarden ordenadas costumbres y tengan hambre y sed de justicia, sino también que se nieguen a sí mismos y tomen su cruz.

b) En lo temporal

Se cometería un grave error el negársele a Cristo-Hombre el poder sobre todas las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre le confió un derecho absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal manera que todas están sometidas a su arbitrio. Sin embargo, mientras él vivió sobre la tierra se abstuvo enteramente de ejercitar este poder, despreciando la posesión y el cuidado de las cosas humanas, así también permitió, y sigue permitiendo, que los poseedores de ellas las utilicen.

 

LOS MEJORES FRUTOS

a) Para la Iglesia

En efecto: tríbutando estos honores a la soberanía real de Jesucristo, recordarán necesariamente los hombres que la Iglesia, como sociedad perfecta instituida por Cristo, exige —por derecho propio e imposible de renunciar— plena libertad e independencia del poder civil; y que en el cumplimiento del oficio encomendado a ella por Dios, de enseñar, regir y conducir a la eterna felicidad a cuantos pertenecen al Reino de Cristo, no pueden depender del arbitrio de nadie.

Más aún: el Estado debe también conceder la misma libertad a las órdenes y congregaciones religiosas de ambos sexos, las cuales, siendo como son valiosísimos auxiliares de los pastores de la Iglesia, cooperan grandemente al establecimiento y propagación del reino de Cristo, ya combatiendo con la observación de los tres votos la triple concupiscencia del mundo, ya profesando una vida más perfecta, merced a la cual aquella santidad que el divino Fundador de la Iglesia quiso dar a ésta como nota característica de ella, resplandece y alumbra, cada día con perpetuo y más vivo esplendor, delante de los ojos de todos.

b) Para la sociedad civil

La celebración de esta fiesta, que se renovará cada año, enseñará también a las naciones que el deber de adorar públicamente y obedecer a Jesucristo no sólo obliga a los particulares, sino también a los magistrados y gobernantes.

A éstos les traerá a la memoria el pensamiento del juicio final, cuando Cristo, no tanto por haber sido arrojado de la gobernación del Estado cuanto también aun por sólo haber sido ignorado o menospreciado, vengará terriblemente todas estas injurias; pues su regia dignidad exige que la sociedad entera se ajuste a los mandamientos divinos y a los principios cristianos, ora al establecer las leyes, ora al administrar justicia, ora finalmente al formar las almas de los jóvenes en la sana doctrina y en la rectítud de costumbres. Es, además, maravillosa la fuerza y la virtud que de la meditación de estas cosas podrán sacar los fieles para modelar su espíritu según las verdaderas normas de la vida cristiana.

c) Para los fieles

Porque si a Cristo nuestro Señor le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; si los hombres, por haber sido redimidos con su sangre, están sujetos por un nuevo título a su autoridad; si, en fin, esta potestad abraza a toda la naturaleza humana, claramente se ve que no hay en nosotros ninguna facultad que se sustraiga a tan alta soberanía. Es, pues, necesario que Cristo reine en la inteligencia del hombre, la cual, con perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a las verdades reveladas y a la doctrina de Cristo; es necesario que reine en la voluntad, la cual ha de obedecer a las leyes y preceptos divinos; es necesario que reine en el corazón, el cual, posponiendo los efectos naturales, ha de amar a Dios sobre todas las cosas, y sólo a El estar unido; es necesario que reine en el cuerpo y en sus miembros, que como instrumentos, o en frase del apóstol San Pablo, como armas de justicia para Dios(35), deben servir para la interna santificación del alma. Todo lo cual, si se propone a la meditación y profunda consideración de los fieles, no hay duda que éstos se inclinarán más fácilmente a la perfección.

¡Viva Cristo Rey!

Ángelus del Papa: “Ir con responsabilidad al encuentro definitivo con el Señor”

En el Ángelus del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario y Jornada Mundial de los Pobres, el Papa Francisco invitó a reflexionar “si la Palabra del Hijo de Dios ha iluminado nuestra existencia personal, o si le hemos dado la espalda y hemos preferido confiar en nuestras propias palabras”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Invocamos la intercesión de la Virgen María, para que la constatación de nuestra temporalidad en la tierra y de nuestro límite no nos sumerja en la angustia, sino que nos haga volver a nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos, hacia nuestro prójimo, hacia el mundo entero”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, Domingo en el cual la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Pobres y la Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo.

La luz de Jesús, única y nueva, una luz sin fin

En el pasaje del Evangelio de este domingo, señala el Papa Francisco, el Señor quiere instruir a sus discípulos sobre los acontecimientos futuros. “No se trata en primer lugar de un discurso sobre el fin del mundo – afirma el Papa – sino más bien es una invitación a vivir bien en el presente, a estar atentos y siempre listos para cuando se nos llame a rendir cuentas de nuestra vida”.

Las palabras que Jesús dice en los versículos 24 y 25, señala el Pontífice, nos hacen pensar en la primera página del libro del Génesis, la historia de la creación: el sol, la luna, las estrellas, que desde el principio de los tiempos brillan en su orden y traen luz, signo de vida, aquí – precisa el Papa – se describen en su decadencia, mientras se hunden en la oscuridad y el caos, es un signo del fin. “En cambio, la luz que brillará en ese último día será única y nueva: será la luz del Señor Jesús que vendrá en la gloria con todos los santos. En ese encuentro veremos finalmente su rostro en la plenitud de la luz de la Trinidad; un rostro radiante de amor, ante el cual todo ser humano se manifestará también en total verdad”.

Por ello, el Papa Francisco invita a reflexionar que la historia de la humanidad, como la historia personal de cada uno de nosotros, no puede entenderse como una simple sucesión de palabras y hechos que no tienen sentido. Tampoco puede interpretarse a la luz de una visión fatalista, como si todo estuviera ya establecido según un destino que quita cualquier espacio de libertad, impidiéndonos tomar decisiones que son el resultado de una decisión real.

“En el Evangelio de hoy – señala el Pontífice – Jesús dice que la historia de los pueblos y la de los individuos tiene un fin y una meta que alcanzar: el encuentro definitivo con el Señor. No sabemos ni el tiempo ni la manera en que sucederá; el Señor ha reiterado que nadie sabe, ni los ángeles en el cielo ni el Hijo; todo se guarda en el secreto del misterio del Padre. Sabemos, sin embargo, un principio fundamental con el que debemos confrontarnos: El cielo y la tierra pasarán – dice Jesús – pero mis palabras no pasarán”. El verdadero punto central es éste, afirma el Santo Padre, en ese día, cada uno de nosotros tendrá que comprender si la Palabra del Hijo de Dios ha iluminado nuestra existencia personal, o si le ha dado la espalda y ha preferido confiar en sus propias palabras. Será más que nunca el momento de abandonarnos definitivamente al amor del Padre y de confiarnos a su misericordia.

 

Jornada de los Pobres. El Papa: “Dios y el prójimo, los auténticos tesoros de la vida”

Homilía del Santo Padre en la Misa en ocasión de la II Jornada Mundial de los pobres, celebrada en la Basílica de San Pedro, este 18 de noviembre, en la que invitó a ir: “Hacia Dios, rezando, y hacia los necesitados, amando. Son los auténticos tesoros de la vida: Dios y el prójimo”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La injusticia es la raíz perversa de la pobreza. El grito de los pobres es cada día más fuerte pero también menos escuchado, sofocado por el estruendo de unos pocos ricos, que son cada vez menos pero más ricos”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Santa Misa en ocasión de la II Jornada Mundial de los pobres, celebrada en la Basílica de San Pedro, este 18 de noviembre, día también en el que la Iglesia celebra la Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo.

Tres acciones de Jesús: “deja, alienta y extiende su mano”

Comentando las lecturas bíblicas del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre dijo que, Jesús realiza tres acciones en el Evangelio.

El Papa en la catequesis: las habladurías matan y quien las dice es un terrorista

El Octavo mandamiento prohíbe falsear las relaciones con los demás. La verdad es un modo de vivir, de existir, y se ve en cada acto particular, y esa debe ser la vida del cristiano. Lo dijo el Papa en la catequesis del miércoles 14 de noviembre

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

“Las habladurías matan”, porque la lengua “mata como un cuchillo”. Y quien las dice “es un terrorista” porque con su lengua tira una bomba “que destruye la fama de los demás” y él – o ella- “se va tranquilo”. “Decir habladurías es matar”. Así Francisco en su catequesis del miércoles 14 de noviembre sobre el Octavo Mandamiento del decálogo que reza “No dirás falso testimonio ni mentirás”, habló de la gravedad de vivir de comunicaciones “no auténticas”:

Es grave vivir de “comunicaciones” no auténticas, porque impide las relaciones recíprocas y el amor al prójimo. La “comunicación” entre las personas no es sólo con palabras, sino también con gestos, con actitudes, y hasta con silencios y ausencias; se comunica con todo lo que uno hace y dice.

No falsear la verdad en las relaciones con los demás

“¿Qué significa decir la verdad? ¿Significa ser sinceros? O bien, ¿ser exactos?” Hablando en italiano Francisco planteó estas preguntas para la reflexión de los fieles, asegurando que en realidad, nada de esto es suficiente porque se puede estar “sinceramente” en error, o se puede ser exactos en los detalles pero no “captar” el sentido del todo.

En efecto, el Papa señaló que cuando hablamos de la comunicación entre las personas entendemos que no son sólo las palabras, sino también los gestos, las actitudes, hasta los silencios y las ausencias. Esto porque una persona “habla” con todo lo que es y hace. Nosotros, dijo, “vivimos comunicando” y estamos continuamente al borde «entre la verdad  y la mentira».

Francisco observó, pues, que a veces nos justificamos diciendo “¡dije lo que escuché!”, o bien “¡he dicho sólo la verdad!” pero en realidad, uno ha «absolutizado» el propio punto de vista o ha revelado hechos personales o reservados:

“Entonces, ¿qué es la verdad?- preguntó en español -. Y explicó: “Esta fue la pregunta que hizo Pilatos a Jesús en el proceso que lo llevaría a morir en la cruz. Jesús había afirmado: «Para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad». Con su pasión y su muerte, demuestra que él mismo es la realización plena de la Verdad, pues su vida fue un reflejo de la relación con el Padre. En su manera de vivir y morir, cada acto humano, por pequeño o grande que sea, afirma o niega esta verdad”.

En las pequeñas y grandes situaciones «no mentir»

Para reafirmar este concepto, en su catequesis impartida en italiano el Papa señaló la lógica que nos guía sea ante las pequeñas situaciones como en las elecciones más comprometedoras, que es la que «los padres y abuelos nos enseñan cuando nos dicen de no decir mentiras”.

Los cristianos no son hombres y mujeres excepcionales, pero sí son “hijos del Padre celestial”, que “es bueno y no los desilusiona”, y esta verdad, añadió Francisco, “no se dice tanto con los discursos”, sino que “es un modo de existir y se ve en cada acto particular”.

“ No dar falso testimonio, ni mentir, implica vivir como hijos de Dios, dejando que en cada acto se refleje que él es nuestro Padre ”

En la conclusión de la Audiencia, al saludar a los fieles de lengua española, los animó a “vivir como hijos que saben que Dios los ama, y que con esa conciencia puedan construir cada vez más una sociedad fundamentada en la sinceridad y en la verdad”.

 

fuente: vaticannews.va

Papa en el Ángelus: la “viuda pobre” sea nuestro modelo de vida cristiana

El Papa reza la oración mariana del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico y pide seguir el ejemplo de la viuda pobre el cual nos ayudará a despojarnos de lo superfluo para ir a lo que realmente importa y a permanecer humildes.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco exhorta a seguir el ejemplo de la viuda pobre como “modelo de vida cristiana”. Desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano y antes del rezo mariano del Ángelus del segundo domingo de noviembre, el Pontífice comenta el Evangelio del día en el que se cierra la serie de enseñanzas impartidas por Jesús en el templo de Jerusalén y pone de relieve a dos figuras opuestas: el escriba y la viuda. Los escribas – dice el Papa – “representan a las personas importantes, ricas e influyentes”; mientras que la viuda “representa a los últimos, los pobres y los débiles”.

El Papa se centra en la “actitud de superioridad y vanidad” que caracteriza a los Escribas, la cual les lleva – asegura – “a despreciar a los que cuentan poco o se encuentran en una posición económica desventajosa” como lo son las viudas y señala que Jesús “denuncia la opresión de los débiles” y que Dios “está claramente de la parte de los últimos”.

Una enseñanza – continúa el Papa – que Jesús nos ofrece hoy y nos ayuda “a recuperar lo que es esencial en nuestras vidas y fomenta una relación concreta y cotidiana con Dios”.

A Dios le interesa nuestro corazón, no nuestro nombre

En este sentido, Francisco explica que Jesús “no mide la cantidad sino la calidad” y “escudriña el corazón” mirando la pureza de las intenciones. Y esto significa – asegura  – “que nuestro ‘dar’ a Dios en la oración y a los demás en la caridad, debería evitar siempre el ritualismo y el formalismo”. Además señala, al igual que lo hace Jesús, a la viuda pobre y generosa “como un modelo de vida cristiana a imitar”. “De ella no sabemos su nombre – dice el Papa – pero conocemos su corazón” y eso – subraya – “es lo que cuenta delante de Dios”.

Pensar en la viuda pobre para despojarnos de lo superfluo

Por último pide “pensar en esta mujer” cuando somos tentados por el deseo de aparecer y de dar cuenta de nuestros gestos de altruismo, incluso cuando estamos demasiado interesados en la mirada de los demás. “Nos hará bien” dice Francisco, y nos ayudará “a despojarnos de lo superfluo para ir a lo que realmente importa y a permanecer humildes”.

fuente: vaticannews.va