La Gritería Chiquita o de Penitencia

Entre julio y agosto de 1947  los leoneses sintieron mucho miedo por la fuerza de la erupción del volcán Cerro Negro.

Se vivía una gran zozobra, porque el volcán retumbaba constantemente, lo que hacía pensar que haría una erupción mayor. Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, Obispo de la Diócesis, mandó a reunir a la población en la Catedral y les hizo jurar que debían celebrar todos los años  en las vísperas de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María —el 14 de agosto— una “Gritería de Penitencia”, en honor al Misterio de su Asunción a los Cielos.

El Obispo pidió que se dieran estampas de la Virgen e imploró a María su intercesión ante Dios para que cesara el fenómeno y no hubiera graves consecuencias. Se dieron varias manifestaciones de fe, y todo volvió a la normalidad: el milagro se había cumplido.  Hoy en día esta devoción propia de los leoneses por el favor recibido se ha extendido a muchas ciudades y departamentos de todo el país.

 La Asunción de la Virgen, un dogma de Fe

Esta doctrina fue definida como Dogma (verdad de la que no puede dudarse) por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950. En esa fecha se publicó la Bula Munificentissimus Deus en la cual el Papa declaraba como Dogma de Fe católica la doctrina de la Asunción de la Virgen María.

La Asunción es la Victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la Gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas.

María es una obra maravillosa de Dios, concebida sin pecado original. Es totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, además de su caridad, humildad, pureza, y paciencia. Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.

Este año al cumplir 71 años de esta devoción mariana; debido a la situación socio-política que vivimos en el país, la Gritería Chiquita en León iniciará  luego de finalizar la Santa Eucaristía programada para las 4:00 pm y tras el grito del Obispo, Monseñor Bosco Vivas aproximadamente a las 05:00 pm en el atrío de la Basílica Catedral de León.

Roguemos con intención especial a Nuestra Madre para que vuelva sus ojos misericordiosos sobre nuestra querida Nicaragua  para que podamos gozar de las promesas del Cielo y vuela a nosotros la Paz, que solo Dios nos sabe dar.

¡Quién causa tanta alegría!…. ¡¡¡La Asunción de María!!

La Dormición de la Madre de Dios

Audiencia General del 25 de Junio de 1997 

Por: San Juan Pablo II

La dormición de la Madre de Dios

1. Sobre la conclusión de la vida terrena de María, el Concilio cita las palabras de la bula de definición del dogma de la Asunción y afirma: «La Virgen inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo» (Lumen gentium, 59). Con esta fórmula, la constitución dogmática Lumen gentium, siguiendo a mi venerado predecesor Pío XII, no se pronuncia sobre la cuestión de la muerte de María. Sin embargo, Pío XII no pretendió negar el hecho de la muerte; solamente no juzgó oportuno afirmar solemnemente, como verdad que todos los creyentes debían admitir, la muerte de la Madre de Dios.

En realidad, algunos teólogos han sostenido que la Virgen fue liberada de la muerte y pasó directamente de la vida terrena a la gloria celeste. Sin embargo, esta opinión era desconocida hasta el siglo XVII, mientras que, en realidad, existe una tradición común que ve en la muerte de María su introducción en la gloria celeste.

2. ¿Es posible que María de Nazaret haya experimentado en su carne el drama de la muerte? Reflexionando en el destino de María y en su relación con su Hijo divino, parece legítimo responder afirmativamente: dado que Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario por lo que se refiere a su Madre. En este sentido razonaron los Padres de la Iglesia, que no tuvieron dudas al respecto. Basta citar a Santiago de Sarug († 521), según el cual «el coro de los doce Apóstoles», cuando a María le llegó «el tiempo de caminar por la senda de todas las generaciones», es decir, la senda de la muerte, se reunió para enterrar «el cuerpo virginal de la Bienaventurada » (Discurso sobre el entierro de la santa Madre de Dios, 87-99 en C. Vona, Lateranum 19 [1953], 188). San Modesto de Jerusalén († 634), después de hablar largamente de la «santísima dormición de la gloriosísima Madre de Dios», concluye su «encomio», exaltando la intervención prodigiosa de Cristo, que «la resucitó de la tumba» para tomarla consigo en la gloria (Enc. in dormitionem Deiparae semperque Virginis Mariae, nn. 7 y 14: PG 86 bis, 3.293; 3.311). San Juan Damasceno († 704), por su parte, se pregunta: «¿Cómo es posible que aquella que en el parto superó todos los límites de la naturaleza, se pliegue ahora a sus leyes y su cuerpo inmaculado se someta a la muerte?». Y responde: «Ciertamente, era necesario que se despojara de la parte mortal para revestirse de inmortalidad, puesto que el Señor de la naturaleza tampoco evitó la experiencia de la muerte. En efecto, él muere según la carne y con su muerte destruye la muerte, transforma la corrupción en incorruptibilidad y la muerte en fuente de resurrección» (Panegírico sobre la dormición de la Madre de Dios, 10: SC 80, 107).

3. Es verdad que en la Revelación la muerte se presenta como castigo del pecado. Sin embargo, el hecho de que la Iglesia proclame a María liberada del pecado original por singular privilegio divino no lleva a concluir que recibió también la inmortalidad corporal. La Madre no es superior al Hijo, que aceptó la muerte, dándole nuevo significado y transformándola en instrumento de salvación.

María, implicada en la obra redentora y asociada a la ofrenda salvadora de Cristo, pudo compartir el sufrimiento y la muerte con vistas a la redención de la humanidad. También para ella vale lo que Severo de Antioquía afirma a propósito de Cristo: «Si no se ha producido antes la muerte, ¿cómo podría tener lugar la resurrección?» (Antijuliánica, Beirut 1931, 194 s.). Para participar en la resurrección de Cristo, María debía compartir, ante todo, la muerte.

4. El Nuevo Testamento no da ninguna información sobre las circunstancias de la muerte de María. Este silencio induce a suponer que se produjo normalmente, sin ningún hecho digno de mención. Si no hubiera sido así, ¿cómo habría podido pasar desapercibida esa noticia a sus contemporáneos, sin que llegara, de alguna manera, hasta nosotros?

Por lo que respecta a las causas de la muerte de María, no parecen fundadas las opiniones que quieren excluir las causas naturales. Más importante es investigar la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo. A este propósito, san Francisco de Sales considera que la muerte de María se produjo como efecto de un ímpetu de amor. Habla de una muerte «en el amor, a causa del amor y por amor», y por eso llega a afirmar que la Madre de Dios murió de amor por su hijo Jesús (Traité de l’Amour de Dieu, Lib. 7, cc. XIII-XIV).

Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsito de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en ese caso la muerte pudo concebirse como una «dormición».

5. Algunos Padres de la Iglesia describen a Jesús mismo que va a recibir a su Madre en el momento de la muerte, para introducirla en la gloria celeste. Así, presentan la muerte de María como un acontecimiento de amor que la llevó a reunirse con su Hijo divino, para compartir con él la vida inmortal. Al final de su existencia terrena habrá experimentado, como san Pablo y más que él, el deseo de liberarse del cuerpo para estar con Cristo para siempre (cf. Flp 1, 23).

La experiencia de la muerte enriqueció a la Virgen: habiendo pasado por el destino común a todos los hombres, es capaz de ejercer con más eficacia su maternidad espiritual con respecto a quienes llegan a la hora suprema de la vida.

fuente: w2.vatican.va

Monseñor Bosco Vivas Robelo: “La Virgen santísima nos lleva a Cristo”

Desde la capilla El Sagrario de la Real e Insigne Basílica Catedral de León, feligreses y tradicionalistas de la familia Sacasa, conmemoraron más de 161 años de devoción a la hermosa Virgen del Tránsito, también conocida como la Virgen de la Dormición.

La Solemne Eucaristía fue presidida por el Obispo de la Diócesis de León, Monseñor Bosco Vivas Robelo, quien dio sus palabras de ofrecimiento a la bella Virgen dormida, obsequiada por la familia Sacasa, para ser amada y venerada por el pueblo leonés en esta histórica Catedral.

En la Homilía el prelado expresó que “Dios quiere la cooperación de una criatura humana, para realizar su obra de redención de la humanidad, Dios eligió el camino del vientre de la Virgen, para entrar al mundo hecho hombre y salvarnos” recalcó.

“La Virgen santísima nos lleva a Cristo” y tenemos que “ofrecerle lo que hacemos a diario a la Virgen Santísima, para que, al pasar por las manos y el corazón de la madre de Jesús, nuestras obras se vean purificadas y se presenten ante Dios limpias” enfatizó Monseñor Vivas Robelo.

Todos los 13 de agosto feligreses y la familia mayordoma se reúnen en la capilla, para celebrar una tradicional vela, la cual se ha venido realizando durante cuatro generaciones.

fuente: www.periodicoelcamino.com

Ángelus del Papa: La Virgen nos ayude a decir “no” al mal y “si” al bien

En el Ángelus del XIX Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa Francisco invitó a vivir de manera coherente con las promesas del Bautismo, renovados en la Confirmación: renunciar al mal y adherir al bien.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“¡Hoy los exhorto a ser protagonistas del bien! No se sientan contentos cuando no hagan el mal; cada uno es culpable del bien que podía hacer y no lo ha hecho”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus del XIX Domingo del Tiempo Ordinario, Domingo en el cual el Obispo de Roma encontró a los jóvenes peregrinos de las Diócesis de Italia.

No entristezcan al Espíritu Santo

Comentando la segunda lectura que la liturgia presenta este Domingo, el Santo Padre recordó la invitación del apóstol Pablo: “No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención” (Ef 4,30). Pero, ¿Cómo se entristece al Espíritu Santo, se pregunta el Papa? Todos los hemos recibido en el Bautismo y en la Confirmación, por ello, para no entristecer al Espíritu Santo, es necesario vivir de manera coherente con las promesas del Bautismo, renovados en la Confirmación: tienen dos aspectos: renunciar al mal y adherir al bien.

Renunciar al Mal
Adherir al bien

Pero, no basta no hacer el mal para ser un buen cristiano, afirma el Papa Francisco, es necesario adherir al bien y hacer el bien. Es por ello que San Pablo continua: “Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo” (v. 32). Muchas veces escuchamos a algunos decir: “Yo no hago del mal a nadie”. De acuerdo, ¿pero hace el bien? Cuantas personas no hace el mal, pero ni siquiera hacen el bien, y sus vidas transcurren en la indiferencia, en la apatía, en el desinterés. “Esta actitud – afirma el Santo Padre – es contraria al Evangelio, y es contraria también al índole de ustedes jóvenes, que por naturaleza son dinámicos, apasionados y valientes”.

¡Sean protagonistas del bien!

Hoy los exhorto a ser protagonistas del bien, anima el Papa Francisco, no se sientan contentos cuando no hagan el mal; cada uno es culpable del bien que podía hacer y no lo ha hecho. “No basta no odiar, es necesario perdonar; no basta no tener rencor, es necesario orar por los enemigos; no basta no ser causa de división, es necesario llevar la paz donde no existe; no basta no hablar mal de los demás, es necesario interrumpir cuando escuchamos hablar mal de alguien”. Si no nos oponemos al mal, subraya el Papa, lo alimentamos de modo tácito. Es necesario intervenir donde el mal se difunde; porque el mal se difunde donde faltan cristianos audaces que se opongan con el bien, “caminando en la caridad, según la exhortación de San Pablo.

Queridos jóvenes, concluyó el Papa Francisco, en estos días han caminado mucho y puedo decirles: ¡Caminen en la caridad! Caminemos juntos hacia el Sínodo de los Obispos. La Virgen María nos sostenga con su materna intercesión, para que cada uno de nosotros, cada día, con los hechos, pueda decir “no” al mal y “si” al bien.

fuente: www.vaticannews.va

Argentina: el Senado rechazó la legalización del aborto

Después de un debate histórico el Senado argentino rechazó con 38 votos contrarios y 31 votos a favor el proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria de la gestación.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El país del Papa Francisco le dijo No al aborto. Este miércoles el Senado argentino rechazó con 38 votos por el no y sólo 31 por el , el proyecto de ley para legalizar el aborto hasta la semana 14 que había sido aprobado por la Cámara de Diputados en junio pasado.

El aborto un delito penado

La interrupción del embarazo se mantiene como un delito penado con hasta cuatro años de cárcel. La ley vigente data de 1921 y sólo permite el aborto en caso de violación o riesgo de vida para la madre. El Presidente argentino habilitó pro primera vez el debate parlamentario sobre la interrupción voluntaria del embarazo, pero Cambiemos, la coalición que encabeza fue la que más votos aportó en contra para rechazar la iniciativa.

El debate en el Senado

La victoria en la Cámara de Diputados, pero en especial la multitudinaria movilización que acompañó al ‘sí’ el pasado 14 de junio, hicieron pensar en un primer momento que la marea verde se impondría también en el Senado, una Cámara mucho más conservadora, donde están representados los intereses de las provincias de interior del país. Pero con el paso de las semanas, la presión de la Iglesia católica y los evangélicos ganó terreno hasta decantar la votación.

En sus discursos antes de definir el voto, numerosos senadores se escudaron tras sus creencias religiosas y la necesidad de salvar las dos vidas —la de la madre y la del feto— para justificar su voto en contra. El debate se inició temprano por la mañana, en un intento por evitar que las discusiones se extendiesen más allá de la medianoche. Fue un intento vano, porque la sesión duró casi 16 horas y se cerró cerca de las 3.00 de la madrugada.

La ayuda de la Iglesia a las madres en dificultad

En este sentido, la Iglesia católica ha desarrollado diversas iniciativas en favor de las madres que afrontan embarazos difíciles, imprevistos o no deseados, como aquella de los curas villeros de la región de Buenos Aires. En los barrios periféricos de las grandes metrópolis, la Iglesia busca difundir a través de una red de “casas del abrazo materno” un espacio de acogida para las mujeres embarazadas, garantizándoles alimentación, atención y control médico y sanitario, ayuda psicológica, orientación legal y social con el objetivo de que las madres puedan llevar adelante su gestación y afrontar los primeros años de vida de sus pequeños hasta poder alcanzar la edad escolar.

fuente: vaticannews.va

Santo Domingo de Guzmán

Vida de Santo Domingo

Domingo de Guzmán dejó un testamento de paz, como herederos de lo que fue la pasión de su vida: vivir con Cristo y aprender de Él la vida apostólica. Configurarse con Cristo, esa fue la santidad de Domingo: su ardiente deseo de que la Luz de Cristo brillara para todos los hombres, su compasión por un mundo sufriente llamado a nacer a su verdadera vida, su celo en servir a una Iglesia que ensanchara su tienda hasta alcanzar las dimensiones del mundo.

Nacimiento

Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

Educación

Durante siete años fue educado por su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, hasta los catorce años en que fue a vivir a Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia. Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma.Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

Misión en el Langüedoc

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, y en sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

El origen de la Orden de Predicadores

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra. En 1215 asiste al Concilio de Letrán donde solicita la aprobación de su Orden. Será un año después, el 22 de Diciembre de 1216, cuando reciba del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

Últimos años

Antes de morir Domingo tuvo tiempo de convocar dos Capítulos Generales (en 1220 y en 1221). Estando en Bolonia en el lecho de muerte, llamó a algunos frailes del convento que existía en esta ciudad con el fin de entregarles en herencia todo lo que poseía y les habló así: “Esto es, hermanos queridos, lo que os dejo en posesión, como corresponde a hijos con derecho de herencia: tened caridad, conservad la humildad, poseed la pobreza voluntaria”. Además de otras confidencias les dijo que les sería más útil cuando muriera -mediante su intercesión- de lo que lo había sido en vida. El viernes 6 de agosto de 1221, fiesta de la Transfiguración del Señor, rodeado de sus hijos, entregó su último suspiro. Su buen amigo, el cardenal Hugolino, que se encontraba por aquellos días en Bolonia, presidió personalmente el oficio de sepultura en presencia de muchas personas que estaban convencidas de la santidad de vida del “Padre de los Predicadores”. Fue también el cardenal Hugolino quien, más tarde, siendo papa (Papa Gregorio IX) le canonizó (1234). Pronto se despertó la devoción en la gente sencilla que acudía a orar ante su tumba o a depositar exvotos en acción de gracias por las curaciones de las que se había beneficiado mediante su intercesión.

fuente: www.dominicos.org

Familias de todo el mundo esperan al Papa en Dublín

Del 22 al 26 de agosto miles de personas se reunirán en Irlanda para participar en el encuentro Mundial de las Familias, que contará con la presencia del Papa Francisco y que lleva como lema: «El Evangelio de la familia, alegría para el mundo”.

Ciudad del Vaticano

Falta menos para que empiece el Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará del 22 al 26 de agosto de 2018, en Dublín, Irlanda y que contará con la presencia del Papa Francisco durante el festival de las familias y la Misa de Clausura.

 

La Iglesia: Una familia de familias

Recordamos que el lema para este IX Encuentro Mundial de Familias es “El Evangelio de la familia, alegría para el mundo”. Y precisamente a esta alegría del amor experimentado en la familia, que es también la alegría de la Iglesia Católica, «una familia de familias».

“Nuestro Santo Padre el Papa Francisco está animando a familias de todo el mundo a venir a Irlanda en el 2018 para celebrar la vida de familia y su importancia en la sociedad», expresa el Prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, el Cardenal Kevin Farrell.

El Purpurado también es uno de los responsables de la organización de este evento.

El pasado Encuentro Mundial de las Familias se realizó en Filadelfia (Estados Unidos) en el 2015. Unas jornadas inolvidables que contaron con la participación de 18 mil personas en las actividades generales y más de 900 mil en la Misa de Clausura con el Papa Francisco.

En esta ocasión se espera que el encuentro en Dublín tenga la misma repercusión y que se cumpla el mensaje del video promocional:

“Cada sociedad, cada persona percibe un vínculo universal, un vínculo que nos conecta: la familia. Esperamos recibir a gente de cada rincón del mundo en nuestras costas para  vivir juntos este Encuentro Mundial de las Familias en 2018”.

fuente: www.vaticannews.va

El Papa en el Ángelus: la fe en Jesús nos permite cumplir las obras de Dios

Ante una soleada Plaza de San Pedro Francisco ha recordado que Jesús vino a abrirnos un “horizonte más amplio” que las satisfacciones materiales inmediatas
María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

La obra de Dios no consiste tanto en el “hacer” cosas sino en el “creer” en Aquel que Él ha enviado: con estas palabras se dirigió el Papa Francisco a los numerosos peregrinos llegados a la plaza de San Pedro, para rezar junto a Él la oración del Ángelus y escuchar su reflexión sobre el Evangelio dominical.

Es el Evangelio de Juan que guía la reflexión del Obispo de Roma de este domingo estivo de agosto; un pasaje que recuerda el encuentro de la muchedumbre con Jesús, que después de haber sido saciada por Él con el pan, se pregunta qué hacer para agradar a Dios.

Jesús abre un horizonte más amplio

Un encuentro, que como recuerda el mismo Papa, está “lleno de ternura” porque Jesús sale al encuentro de la gente para satisfacer sus necesidades, aunque – evidencia Francisco – “a Jesús no le basta que la gente lo busque, quiere que la gente lo conozca; quiere que su búsqueda y el encuentro con Él vayan más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales”.

Porque Él, ha venido a traernos “algo más” y es por eso que dirigiéndose a la multitud les dice: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse”. Éste es el modo de Jesús para “estimular a la gente a dar un paso adelante, a preguntarse sobre el significado del milagro y no sólo a aprovecharse de él”, dice Francisco.

Nuestro alimento espiritual cotidiano

Porque es Jesús mismo, “el pan de Vida”, el don que el Padre ha hecho a la humanidad, es “el alimento espiritual que puede satisfacer el hambre más profundo” asegura el Pontífice. “Se trata de un alimento que Jesús nos dona cada día: su Palabra, su Cuerpo, su Sangre”.

La fe en Jesús, para cumplir obras perfumadas de Evangelio

«Hoy estas palabras están dirigidas también a nosotros» – asegura el Santo Padre – es “la fe en Jesús la que nos permite cumplir las obras de Dios”. Y sólo el dejarnos involucrar en esta “relación de amor y confianza” con Él nos permitirá “cumplir obras buenas que perfuman de Evangelio por el bien y las necesidades de los hermanos”. Porque Él, «pan de la vida»  – recuerda el Papa – «nos invita a no olvidar que si bien es necesario preocuparnos por el pan, es más importante aun cultivar la relación el Él, reforzar nuestra fe en Él, que ha venido para saciar nuestro hambre de verdad, nuestro hambre de justicia, nuestro hambre de amor”.

María, guía para abandonarnos en los brazos de Dios

“Que La Virgen María – concluye el Pontífice – en el día en el que recordamos la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, la Salus Populi Romani, nos sostenga en nuestro camino de fe y nos ayude a abandonarnos con alegría al designio de Dios sobre nuestra vida”.

Pablo VI interceda por la Iglesia y la paz en el mundo

Después de rezar a la Madre de Dios, el Papa ha recordado que hace cuarenta años, el Beato Papa Pablo VI estaba viviendo «sus últimas horas en esta tierra” ya que murió en la tarde del 6 de agosto de 1978. Francisco ha invitado a recordarlo “con tal veneración y gratitud, esperando su canonización, el 14 de octubre” con la esperanza de que “desde el cielo interceda por la Iglesia que ha amado tanto y por la paz en el mundo”. Y refiriéndose al futuro santo como al «gran Papa de la modernidad», Francisco pidió «un saludo con un aplauso» para él.

fuente: vaticannews.va