Papa: Iglesia con rostro amazónico e indígena, faceta del rostro de Cristo

«Los pueblos amazónicos son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común», destacó el Papa Francisco en su primer discurso en el Perú, en Puerto Maldonado

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

Alabanza al Señor, desafíos y amenazas, diálogo, esperanza, defensa de la tierra y de la vida, el Sínodo para la Amazonia en el 2019.

El alma hecha color y canción de los pueblos del corazón amazónico – pulmón del mundo – recibió al huésped tan esperado.

El saludo de bienvenida del Vicario Apostólico, Mons. David Martínez Aguirre Guinea y el testimonio y saludo del pueblo Harakbut y del pueblo Awajún

Y después de la emblemática entrega de la Encíclica Laudato Si’ sobre el cuidado de la Casa Común, traducida en varias lenguas lugareñas, Francisco pronunció su denso discurso.

El Obispo de Roma quiso saludar a todos los habitantes de la Amazonia y a los andinos, cuyos representantes acudieron también a la cita en el Coliseo Madre de Dios:

«Veo que han venido de los diferentes pueblos originarios de la Amazonia: Harakbut, Esse-ejas, Matsiguenkas, Yines, Shipibos, Asháninkas, Yaneshas, Kakintes, Nahuas, Yaminahuas, Juni Kuin, Madijá, Manchineris, Kukamas, Kandozi, Quichuas, Huitotos, Shawis, Achuar, Boras, Awajún, Wampís, entre otros.

También veo que nos acompañan pueblos procedentes del Ande que se han venido a la selva y se han hecho amazónicos».

Encuentro tan deseado: juntos en el corazón de la Iglesia

«He deseado mucho este encuentro.

“ He deseado mucho este encuentro ¡Quise empezar por aquí la visita a Perú! ”

Gracias por vuestra presencia y por ayudarnos a ver más de cerca, en vuestros rostros, el reflejo de esta tierra. Un rostro plural, de una variedad infinita y de una enorme riqueza biológica, cultural, espiritual. Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región, y se hacen eco las palabras del Señor a Moisés: «Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa» (Ex 3,5).

La Iglesia nunca dejará de clamar por los descartados que sufren

«Permítanme una vez más decir: ¡Alabado seas Señor por esta obra maravillosa de tus pueblos amazónicos y por toda la biodiversidad que estas tierras envuelven!

Este canto de alabanza se entrecorta cuando escuchamos y vemos las hondas heridas que llevan consigo la Amazonia y sus pueblos. Y he querido venir a visitarlos y escucharlos, para estar juntos en el corazón de la Iglesia, unirnos a sus desafíos y con ustedes reafirmar una opción sincera por la defensa de la vida, defensa de la tierra y defensa de las culturas.

Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora.»

El Papa habló de los distintos frentes que se disputan la Amazonia: el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. La perversión de ciertas políticas que promueven la «conservación» de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano. Los movimientos que acaparan grandes extensiones de bosques y oprimen a los pueblos originarios.

Imprescindible diálogo y respeto

Tras hacer hincapié en el reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos, el Santo Padre reiteró que es «el mejor camino para transformar las históricas relaciones marcadas por la exclusión y la discriminación».

Signos de esperanza

Entre las «iniciativas esperanzadoras», el Papa destacó  las que surgen de las bases y organizaciones de los pueblos originarios, que lejos de ser un «estorbo», son «un grito a la conciencia»:

«Ustedes son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común».

Amazonia reserva de la biodiversidad y reserva cultural, la familia y los ancianos

Con su preocupación por los derrames de hidrocarburos que amenazan la vida de sus familias y contaminan su medio natural, el Papa lamentó también la minería ilegal y la trata de personas: mano de obra esclava y abuso sexual.

Y pidió que sigan defendiendo a los pueblos más vulnerables entre los vulnerables.

Obispos impulsen la educación intercultural

El Papa alentó a los hermanos obispos que perseveren en impulsar la educación intercultural y bilingüe y felicitó «las iniciativas de la Iglesia Amazónica peruana», así como a los jóvenes de los pueblos originarios por los esfuerzos que cumplen.

Misioneros de Cristo comprometidos con los pueblos amazónicos y el Evangelio

«¡Cuántos misioneros y misioneras se han comprometido con sus pueblos y han defendido sus culturas! Lo han hecho inspirados en el Evangelio. Cristo también se encarnó en una cultura, la hebrea, y a partir de ella, se nos regaló como novedad a todos los pueblos de manera que cada uno, desde su propia identidad, se sienta autoafirmado en Él.

No sucumban a los intentos que hay por desarraigar la fe católica de sus pueblos

Cada cultura y cada cosmovisión que recibe el Evangelio enriquece a la Iglesia con la visión de una nueva faceta del rostro de Cristo. La Iglesia no es ajena a vuestra problemática y a sus vidas, no quiere ser extraña a vuestra forma de vida y organización. Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las Iglesias locales amazónicas.

Ayuden a sus obispos, misioneros y misioneras, para que se hagan uno con ustedes, y de esta manera dialogando entre todos, puedan plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena. Y al respecto, me dio mucha alegría escuchar que uno de los trozos de Laudato Si fuera leído por un diácono permanente de vuestra lengua.

¡Con este espíritu convoqué un Sínodo para la Amazonia para el año 2019, cuya primera reunión, como consejo presinodal será aquí, hoy, esta tarde!

Confío en la capacidad de resiliencia de los pueblos y su capacidad de reacción ante los difíciles momentos que les toca vivir. Así lo han demostrado en los diferentes embates de la historia, con sus aportes, con su visión diferenciada de las relaciones humanas, con el medio ambiente y con la vivencia de la fe.

Rezo por ustedes, por su tierra bendecida por Dios, y les pido, por favor, no se olviden de rezar por mí.

Muchas gracias.

Tinkunakama (Quechua: Hasta un próximo encuentro).

fuente: www.vaticannews.va

El Papa ya está en Perú

Tras saludar Chile desde Iquique, el Pontífice se embarcó en el vuelo A321 DE Latam rumbo a Perú, llegando a las 16.35 hora local

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Los honores militares con el saludo a la guardia de honor, en la acogida a Francisco a su llegada al Aeropuerto Internacional de Lima: el Romano Pontífice tocó tierra peruana a las 16.54 hora local, tras poco más de dos horas de vuelo.

En el aeropuerto se encontraban representantes de la Iglesia Católica, entre quienes el Nuncio Apostólico, Monseñor Nicola Girasoli, el cardenal Arzobispo de Lima, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y el Obispo de Callao. También el Presidente de la República y consorte, junto a las autoridades políticas y civiles, y un gran grupo de fieles.

Un niño y una niña vestidos de blanco y amarillo, los colores del Estado del Vaticano, se acercaron a realizarle una ofrenda floral.

Con la alegría y la festividad que caracteriza al pueblo peruano, se realizaron danzas folclóricas para acoger al Pontífice, acompañadas por la Orquesta “Sinfonía por el Perú”.

De allí el Santo Padre se dirige directamente a la Nunciatura Apostólica, para cenar en privado y descansar, recorriendo antes una distancia de trece kilómetros en papamóvil para el primer “baño de calor” en tierra limeña.

“Voy hacia ustedes como peregrino de la alegría del Evangelio, para compartir con todos «la paz del Señor» y «confirmarlos en una misma esperanza», decía el Papa en el Video mensaje previo a su 22º Viaje Apostólico internacional a Chile y Perú, agregando su voluntad hacerse partícipe de las alegrías, las tristezas, las dificultades del pueblo, “decirles que no están solos – añadía – que el Papa está con ustedes, que la Iglesia entera los acoge, que la Iglesia los mira”.

En Perú tres ciudades lo esperan: Lima, una tierra que vibra con la devoción popular a los grandes santos peruanos. Puerto Maldonado, la puerta de entrada meridional al pulmón del planeta, y Trujillo, donde el Papa, entre otras cosas, encontrará a los damnificados por las calamidades naturales.

fuente: www.vaticannews.va

Homilía del Papa Francisco en Iquique

«Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en la ciudad de Caná de Galilea» (Jn 2,11).

Así termina el Evangelio que hemos escuchado, y que nos muestra la primera aparición pública de Jesús: nada más y nada menos que en una fiesta. No podría ser de otra forma, ya que el Evangelio es una constante invitación a la alegría. Desde el inicio el Ángel le dice a María:

«Alégrate» (Lc 1,28). Alégrense, le dijo a los pastores; alégrate, le dijo a Isabel, mujer anciana y estéril…; alégrate, le hizo sentir Jesús al ladrón, porque hoy estarás conmigo en el paraíso (cf. Lc 23,43).

El mensaje del Evangelio es fuente de gozo: «Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes, y esa alegría sea plena» (Jn 15,11). Una alegría que se contagia de generación en generación y de la cual somos herederos.

¡Cómo saben ustedes de esto, queridos hermanos del norte chileno! ¡Cómo saben vivir la fe y la vida en clima de fiesta! Vengo como peregrino a celebrar con ustedes esta manera hermosa de vivir la fe. Sus fiestas patronales, sus bailes religiosos —que se prolongan hasta por una semana—, su música, sus vestidos hacen de esta zona un santuario de piedad popular. Porque no es una fiesta que queda encerrada dentro del templo, sino que logran vestir a todo el poblado de fiesta. Ustedes saben celebrar cantando y danzando «la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante de Dios. Así llegan a engendrar actitudes interiores que raramente pueden observarse en el mismo grado en quienes no poseen esa religiosidad: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción».[1] Cobran vida las palabras del profeta Isaías: «Entonces el desierto será un vergel y el vergel parecerá un bosque» (32,15). Esta tierra, abrazada por el desierto más seco del mundo, logra vestirse de fiesta.

En este clima de fiesta, el Evangelio nos presenta la acción de María para que la alegría prevalezca. Ella está atenta a todo lo que pasa a su alrededor y, como buena Madre, no se queda quieta y así logra darse cuenta de que en la fiesta, en la alegría compartida, algo estaba sucediendo: había algo que estaba por «aguar» la fiesta. Y acercándose a su Hijo, las únicas palabras que le escuchamos decir son: «no tienen vino» (Jn 2,3).

Y así María anda por nuestros poblados, calles, plazas, casas, hospitales. María es la Virgen de la Tirana; la Virgen Ayquina en Calama; la Virgen de las Peñas en Arica, que anda por todos nuestros entuertos familiares, esos que parecen ahogarnos el corazón para acercarse al oído de Jesús y decirle: mira, «no tienen vino».

Y luego no se queda callada, se acerca a los que servían en la fiesta y les dice: «Hagan todo lo que Él les diga» (Jn 2,5). María, mujer de pocas palabras, pero bien concretas, también se acerca a cada uno de nosotros a decirnos tan sólo: «Hagan todo lo que Él les diga». Y de este modo se desata el primer milagro de Jesús: hacer sentir a sus amigos que ellos también son parte del milagro.

Porque Cristo «vino a este mundo no para hacer una obra solo, sino con nosotros, con todos nosotros, para ser la cabeza de un gran cuerpo cuyas células vivas, libres y activas, somos nosotros».[2]

El milagro comienza cuando los servidores acercan los barriles con agua que estaban destinados a la purificación. Así también cada uno de nosotros puede comenzar el milagro, es más, cada uno de nosotros está invitado a ser parte del milagro para otros.

Hermanos, Iquique es tierra de sueños —eso significa el nombre en aymara—; tierra que ha sabido albergar a gente de distintos pueblos y culturas que han tenido que dejar a los suyos, marcharse. Una marcha siempre basada en la esperanza por obtener una vida mejor, pero sabemos que va siempre acompañada de mochilas cargadas con miedo e incertidumbre por lo que vendrá.

Iquique es una zona de inmigrantes que nos recuerda la grandeza de hombres y mujeres; de familias enteras que, ante la adversidad, no se dan por vencidas y se abren paso buscando vida. Ellos —
especialmente los que tienen que dejar su tierra porque no encuentran lo mínimo necesario para vivir— son ícono de la Sagrada Familia que tuvo que atravesar desiertos para poder seguir con vida.

Esta tierra es tierra de sueños, pero busquemos que siga siendo también tierra de hospitalidad. Hospitalidad festiva, porque sabemos bien que no hay alegría cristiana cuando se cierran puertas; no hay alegría cristiana cuando se les hace sentir a los demás que sobran o que entre nosotros no tienen lugar (cf. Lc 16,19-31).

Como María en Caná, busquemos aprender a estar atentos en nuestras plazas y poblados, y reconocer a aquellos que tienen la vida «aguada»; que han perdido —o les han robado— las razones para celebrar. Y no tengamos miedo de alzar nuestras voces para decir: «no tienen vino». El clamor del pueblo de Dios, el clamor del pobre, que tiene forma de oración y ensancha el corazón y nos enseña a estar atentos.

Estemos atentos a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotación que exponen a tantos hermanos a perder la alegría de la fiesta. Estemos atentos frente a la precarización del trabajo que destruye vidas y hogares. Estemos atentos a los que se aprovechan de la irregularidad de muchos inmigrantes porque no conocen el idioma o no tienen los papeles en «regla». Estemos atentos a la falta de techo, tierra y trabajo de tantas familias. Y como María digamos con fe: no tienen vino.

Como los servidores de la fiesta aportemos lo que tengamos, por poco que parezca. Al igual que ellos, no tengamos miedo a «dar una mano», y que nuestra solidaridad y nuestro compromiso con la justicia sean parte del baile o la canción que podamos entonarle a nuestro Señor.

Aprovechemos también a aprender y a dejarnos impregnar por los valores, la sabiduría y la fe que los inmigrantes traen consigo. Sin cerrarnos a esas «tinajas» llenas de sabiduría e historia que traen quienes siguen arribando a estas tierras. No nos privemos de todo lo bueno que tienen para aportar. Y dejemos a Jesús que termine el milagro, transformando nuestras comunidades y nuestros corazones en signo vivo de su presencia, que es alegre y festiva porque hemos experimentado que Dios-está-con-nosotros, porque hemos aprendido a hospedarlo en medio nuestro. Alegría y fiesta contagiosa que nos lleva a no dejar a nadie fuera del anuncio de esta Buena Nueva.

Que María, bajo las distintas advocaciones de esta bendecida tierra del norte, siga susurrando al oído de su Hijo Jesús: «no tienen vino», y en nosotros sigan haciéndose carne sus palabras: «hagan todo lo que Él les diga».

fuente: www.romereports.com

El Papa Francisco celebró un matrimonio en el avión

En el vuelo de Santiago de Chile a Iquique, el Papa tomó el consentimiento matrimonial de dos miembros de la tripulación, un azafato y una azafata de Latam

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

Paula Podest Ruiz y Carlos Cuffando Elorriaga aseguraron «la alegría inmensa» que sienten al haber sido casados por el Papa.

Espontaneidad

«Todo nació de forma espontánea», dijeron también los recién casados

Ellos le habían contado al Papa su historia, que habían tenido que postergar su matrimonio religioso, por varios motivos, el primero de los cuales al haber quedado destruida la iglesia donde se iban a casar, por el terremoto del 2010.

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, al dar la información subrayó la validez del Sacramento.

En certificado se lee: «El 18 de marzo de 2018, en el vuelo papal de Santiago a Iquique, el Sr. Carlos Ciuffardi Elorriaga y la Sra. Paula Podest Ruiz han contraído matrimonio ante la presencia del testigo Ignacio Cueto, siendo el Santo Padre Papa Francisco quien ha tomado el consentimiento».

fuente: www.vaticannews.va

Papa a universitarios: pongan el conocimiento al servicio de la vida

El Pontífice visitó la Universidad Católica de Santiago y exhortó a los estudiantes a «iluminar la cultura actual proponiendo un renovado humanismo»

Ciudad del Vaticano- María Cecilia Mutual

El Papa depuso un Rosario a la estatua de la Virgen del Carmen en el Santuario de Maipú dejándose atrás la acogida afectuosa de los miles de jóvenes que compartieron con él un momento especial y se dirigió  a la Pontificia Universidad Católica, cuarto y último encuentro de su segundo día de actividades en Chile,  donde también allí lo esperaban entusiastas más jóvenes, esta vez estudiantes, y un grupo de niños, junto a 1.200 exponentes del mundo académico. La ocasión, como señaló el mismo Pontífice en su discurso, fue el cumplimiento de los 130 años de vida de esta Institución, “entrelazada con la historia de Chile”.

Un estudiante especial

Las “tareas relevantes” cumplidas por hombres y mujeres “para el desarrollo de la patria” fueron la premisa del Pontífice en su discurso a los estudiantes de la Pontificia Universidad de Santiago de Chile, para recordar a un estudiante especial: San Alberto Hurtado, “en este año que se cumplen 100 años desde que comenzó aquí sus estudios”,  cuya vida es claro testimonio de cómo la inteligencia, excelencia académica y profesionalidad, armonizadas con la fe, justicia y caridad, “alcanzan una fuerza profética capaz de abrir horizontes e iluminar el sendero, especialmente para los descartados de la sociedad”.

La gramática del diálogo que forma encuentro

Los desafíos para la patria relacionados con la convivencia nacional y capacidad de avanzar en comunidad fueron las palabras del saludo del Rector de la Universidad, que el Papa retoma como ejes de su discurso.

Francisco asegura que “hablar de desafíos es asumir que hay situaciones que han llegado a un punto que exigen ser repensadas. Y en este sentido asegura que es precisamente la Universidad que debe transformarse “en un espacio privilegiado para practicar la gramática del diálogo que forma encuentro”, ya que “la verdadera sabiduría – añade – es producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas”.

Educar para la convivencia

El Papa habla de convivencia nacional posible “en la medida en que generemos procesos educativos también transformadores, inclusivos y de convivencia”, enseñando “a pensar y a razonar de manera integradora”. Y esto es posible – señala – a través de  una “alfabetización integradora que sepa acompasar los procesos de transformación que se están produciendo en el seno de nuestras sociedades.

“Urge generar espacios donde la fragmentación no sea el esquema dominante, incluso del pensamiento” añade el Pontífice, indicando como camino el “enseñar a pensar lo que se siente y se hace; a sentir lo que se piensa y se hace; a hacer lo que se piensa y se siente”.

El Santo Padre habla nuevamente de “esta sociedad líquida o ligera” donde van desapareciendo los puntos de referencia desde donde las personas pueden construirse individual y socialmente. E indica una posible causa de  falta de consistencia: la pérdida del espacio público.

“Sin el ‘nosotros’ de un pueblo, de una familia, de una nación y, al mismo tiempo, sin el nosotros del futuro, de los hijos y del mañana; sin el nosotros de una ciudad que «me» trascienda y sea más rica que los intereses individuales, la vida será no sólo cada vez más fracturada sino más conflictiva y violenta” asegura.

Avanzar en comunidad con rigor científico e intuición popular

El Sucesor de Pedro se refiere entonces al desafío de esta comunidad  a no quedarse aislada de los modos de conocer: “Es necesario que la adquisición de conocimiento sepa generar una interacción entre el aula y la sabiduría de los pueblos que conforman esta bendecida tierra”, afirma, porque de este modo, “se producirá esa sinergia tan enriquecedora entre rigor científico e intuición popular” impidiendo así “el divorcio entre la razón y la acción, entre el pensar y el sentir, entre el conocer y el vivir, entre la profesión y el servicio.

Participación y diálogo

El conocimiento siempre debe sentirse al servicio de la vida y confrontarse con ella para poder seguir progresando, añade el Santo Padre y es por ello que “la comunidad educativa no puede reducirse a aulas y bibliotecas, sino que debe ser desafiada continuamente a la participación”.

Una participación que según el Pontífice se realiza a través de diálogo y de “una episteme capaz de asumir una lógica plural, es decir, que asuma la interdisciplinariedad e interdependencia del saber. Y en este sentido, el Papa indica que es “indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales” para que se conviertan en “los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.

La misión profética de la Universidad

“Ustedes son interpelados para generar procesos que iluminen la cultura actual, proponiendo un renovado humanismo que evite caer en todo tipo de reduccionismo” – afirma Francisco al final de su discurso. “Esta profecía que se nos pide, añade, impulsa a buscar espacios recurrentes de diálogo más que de confrontación; espacios de encuentro más que de división; caminos de amistosa discrepancia, porque se difiere con respeto, entre personas que caminan en la búsqueda honesta de avanzar en comunidad hacia una renovada convivencia nacional”.

fuente: www.vaticannews.va

El Papa dio a los jóvenes la “contraseña” para estar conectados con Jesús

Ser protagonistas del Chile que sus corazones sueñan: a ello impulsó el Papa Francisco a la juventud chilena, y les advirtió que madurar no es bajar la guardia y aceptar las injusticias: «la verdadera madurez es llevar adelante los sueños, siempre mirando para adelante, no bajando la guardia ni vendiendo las ilusiones», les dijo

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

La penúltima cita del tercer día del Papa Francisco en Chile fue el festivo encuentro con la juventud que tuvo lugar en el Santuario Nacional de Maipú. El encuentro tuvo tres momentos, a saber, el saludo de un joven al Papa con la presentación del Símbolo de los Jóvenes para el Sínodo del 2018, la lectura del Evangelio, y por último el discurso del Santo Padre con el rezo del Padrenuestro, la bendición final y la deposición de un Rosario de oro a la imagen de la Virgen del Carmen.

El joven que fue la voz de los muchos allí presentes, rememoró las veces que el pontífice los ha alentado a ser los protagonistas del cambio, y expresó en nombre de todos su alegría por el momento que el Papa les dedicó en su apretada agenda.

“Yo también Ariel estoy gozoso de estar con ustedes”, respondió el Santo Padre, a la vez que expresó su gratitud por poder compartir el momento con ellos en Maipú, el lugar donde se fundó la historia de Chile, y más precisamente en el Santuario donde la Virgen del Carmen los espera con el corazón abierto y “los acompaña para que sean los protagonistas del Chile que sus corazones sueñan”.

Que la Iglesia tenga un rostro joven 

Así el Romano Pontífice inició la parte central de su discurso haciendo presente las virtudes de los jóvenes chilenos que realizaron grandes experiencias impulsados por la fe, y narró que durante su ministerio episcopal fueron muchas las buenas ideas que pudo descubrir en las mentes y corazones de los jóvenes, a quienes describió como “inquietos, buscadores, idealistas”, poniéndolos en guardia asimismo, sobre los peligros de la corrupción. «Pareciera que madurar es aceptar la injusticia, es creer que nada podemos hacer, que todo fue siempre así», dijo el Papa y añadió: «eso es corrupción, la verdadera madurez es llevar adelante los sueños, siempre mirando para adelante, no bajando la guardia ni vendiendo las ilusiones».

De ahí que explicara que el Sínodo sobre la juventud y antes de éste, el Encuentro de jóvenes, será para que se sientan y sean protagonistas en el corazón de la Iglesia:

«Que nos ayudemos a que la Iglesia tenga un rostro joven, no precisamente joven por maquillarse con cremas rejuvenecedoras, eso no sirve, sino porque desde su corazón se deja interpelar» «Eso necesita la Iglesia chilena de ustedes, que nos «muevan el piso» y nos ayuden a estar más cerca de Jesús!»

La conexión con Cristo da vida a nuestros sueños

Sucesivamente el Santo Padre contó un episodio que lo llevó a pensar en cómo se vive a veces la fe: una vez en que le preguntó a un joven qué cosa lo ponía de mal humor, quien le respondió, “cuando al celular se le acaba la batería o cuando pierdo la señal de internet”, porque “quedo fuera del mundo”.

“Después del ‘embale’ inicial, – dijo el Santo Padre- hay momentos en los que sin darnos cuenta comienza a bajar ‘nuestro ancho de banda’ y empezamos a quedarnos sin conexión”. “Al quedarnos sin esa conexión que le da vida a nuestros sueños, el corazón comienza a perder fuerza, a quedarse también sin batería y como dice esa canción: «el ruido ambiente y soledad de la ciudad nos aíslan de todo”.

Con esta comparación el Papa quiso evidenciar- tal fuera su propia explicación – que sin la conexión con Jesús, se termina por ahogar las propias ideas, sueños y la fe, y manifestó su preocupación cuando “al perder señal, muchos sienten que no tienen nada que aportar y quedan como perdidos”.

“Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie”, exhortó el Santo Padre a los jóvenes chilenos. “Ese pensamiento, como le gustaba decir a Hurtado, «es el consejo del diablo» que quiere hacerte sentir que no vales nada… pero para dejar las cosas como están. Todos somos necesarios e importantes, todos tenemos algo que aportar”.

La contraseña del Padre Hurtado

Francisco recordó entonces a los jóvenes que poseen la guía de san Alberto Hurtado: “un santo que iba cantando con su vida: «contento, Señor, contento»: “Hurtado tenía una regla de oro, una regla para encender su corazón con ese fuego capaz de mantener viva la alegría. Porque Jesús es ese fuego al cual quien se acerca queda encendido”.

Así el Pontífice develó la “contraseña”del Padre Hurtado para no perder la conexión con la fe y con Cristo: “si se animan me gustaría que la apunten en sus teléfonos”, los animó. “Él se pregunta: « ¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

La única forma de no olvidar la contraseña que sirve para “encender el corazón, la fe y la chispa en los ojos”, sumó el Papa, “es usarla todos los días”, y asegurando a los jóvenes que si así lo hacen “llegará el día en que, sin darse cuenta, su corazón latirá como el de Jesús”, les invitó a tomar simbólicamente su teléfono para no olvidarse de la contraseña, les agradeció por el encuentro y les impartió su bendición apostólica.

fuente: www.vaticannews.va

Papa: No nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad

El miércoles 17 de enero Francisco viajó a primeras horas de la mañana desde Santiago de Chile hasta Temuco, para celebrar la Santa Misa en el aeródromo de Maquehue. Se trató de una celebración Eucarística por el progreso de los pueblos, en la que participaron numerosos representantes de las poblaciones originarias de la Araucanía y que animaron la celebración con elementos tradicionales de su cultura.

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

 

“Doy gracias a Dios por permitirme visitar esta linda parte de nuestro continente, la Araucanía: Tierra bendecida por el Creador con la fertilidad de inmensos campos verdes, con bosques cuajados de imponentes araucarias – el quinto elogio realizado por Gabriela Mistral a esta tierra chilena – sus majestuosos volcanes nevados, sus lagos y ríos llenos de vida. Este paisaje nos eleva a Dios y es fácil ver su mano en cada criatura. Multitud de generaciones de hombres y mujeres han amado y aman este suelo con celosa gratitud. Y quiero detenerme y saludar de manera especial a los miembros del pueblo Mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes: rapanui (Isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños, y tantos otros”.

Graves violaciones de los derechos humanos

Con estas palabras el Papa Francisco comenzó su homilía de la Misa celebrada en Temucopor el progreso de los pueblos. Y añadió que celebraba esta Eucaristía en un contexto de acción de gracias por esta tierra y por su gente, pero también de pena y dolor. Sí, porque como recordó el Santo Padre, en ese lugar hubo “graves violaciones de derechos humanos”. De manera que – como dijo el Papa – “esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron, y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias. La entrega de Jesús en la cruz carga con todo el pecado y el dolor de nuestros pueblos, un dolor para ser redimido”.

Aludiendo a la unidad clamada por Jesús, el Pontífice afirmó que se trata de “un don que hay que pedir con insistencia por el bien de nuestra tierra y de sus hijos”. Y es necesario estar atentos a posibles tentaciones que pueden aparecer y “contaminar desde la raíz” este don que Dios nos quiere regalar y con el que nos invita a ser auténticos protagonistas de la historia.

Los falsos sinónimos

“Una de las principales tentaciones a enfrentar es confundir unidad con uniformidad. Jesús no le pide a su Padre que todos sean iguales, idénticos; ya que la unidad no nace ni nacerá de neutralizar o silenciar las diferencias. La unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora”.

De ahí que Francisco haya afirmado que la riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. “No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás. La unidad pedida y ofrecida por Jesús reconoce lo que cada pueblo, cada cultura está invitada a aportar en esta bendita tierra”.

“La unidad no tolera que en su nombre se legitimen injusticias personales o comunitarias»

Sí porque como dijo el Santo Padre “la unidad es una diversidad reconciliada porque no tolera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias”. Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga – añadió el Obispo de Roma – para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores”.

Arte de la escucha y del reconocimiento

También afirmó que “el arte de la unidad necesita y reclama auténticos artesanos que sepan armonizar las diferencias en los ‘talleres’ de los poblados, de los caminos, de las plazas y paisajes”. Y explicó  que no es un arte de escritorio, ni de documentos, sino que se trata de un arte de la escucha y del reconocimiento. En eso radica su belleza y también su resistencia al paso del tiempo y de las inclemencias que tendrá que enfrentar.

“La unidad que nuestros pueblos necesitan reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos, que no significa tan sólo recibir información sobre los demás… sino de recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. Esto nos introduce en el camino de la solidaridad como forma de tejer la unidad, como forma de construir la historia; esa solidaridad que nos lleva a decir: nos necesitamos desde nuestras diferencias para que esta tierra siga siendo bella. Es la única arma que tenemos contra la ‘deforestación’ de la esperanza. Por eso pedimos: Señor, haznos artesanos de unidad.

Las armas de la unidad

Tras afirmar que la unidad, si quiere construirse desde el reconocimiento y la solidaridad, no puede aceptar cualquier medio para lograr este fin, el Papa dijo: “Existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan amenazándolos. En primer lugar, debemos estar atentos a la elaboración de ‘bellos’ acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados, sí – y necesarios – pero que al no volverse concretos terminan ‘borrando con el codo, lo escrito con la mano’. Esto también es violencia, porque frustra la esperanza”.

Y en segundo lugar – prosiguió explicando el Santo Padre – es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. “No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos ‘no a la violencia que destruye’, en ninguna de sus dos formas”.

El Sucesor de Pedro dijo también que estas actitudes son como lava de volcán que todo lo arrasa y lo quema, dejando a su paso sólo esterilidad y desolación. “Busquemos, en cambio, el camino de la no violencia activa, ‘como un estilo de política para la paz’. Busquemos, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad. Por eso decimos con fuerza: Señor, haznos artesanos de unidad”.

Francisco concluyó su homilía afirmando que todos nosotros – que en cierta medida somos pueblo de la tierra – estamos llamados “al Buen vivir” como lo recuerda la sabiduría ancestral del pueblo Mapuche. “Y si bien hay mucho camino por recorrer y aprender”, el Papa invitó a pedir con Jesús al Padre por los hijos de esta tierra, y por los hijos de sus hijos, que también nosotros seamos uno”.  “Señor – dijo – haznos artesanos de unidad”.

 

fuente: vaticannews.va

Papa: Jesús llama al corazón de Chile. Justicia, paz y reconciliación

El Papa Francisco celebró la Misa – «Por la justicia y la paz» – en Santiago de Chile, en el Parque O’Higgins, y coronó una imagen de la Virgen del Carmen.

 

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

El Sucesor de Pedro fue recibido con grandes muestras de cariño a su llegada al céntrico parque de la capital chilena, que abrió su recinto a las dos de la madrugada, para dejar entrar a los numerosos fieles.

«“Al ver a la multitud” (Mt 5,1). En estas primeras palabras del Evangelio encontramos la actitud con la que Jesús quiere salir a nuestro encuentro, la misma actitud con la que Dios siempre ha sorprendido a su pueblo (cf. Ex 3,7)».

En su homilía, en la primera Misa multitudinaria de su Viaje Apostólico el Papa reiteró que «Jesús quiere salir a nuestro encuentro», su «primera actitud es ver, mirar los rostros» encontrar los corazones de las personas.

«Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios»

Con las palabras del Señor en el Evangelio según San Mateo, el Papa hizo hincapié en las bienaventuranzas, que «son el horizonte hacia el cual somos invitados y desafiados a caminar».

Las bienaventuranzas no nacen de actitudes pasivas, de los profetas de desventuras, tampoco de espejismos que prometen felicidad, brotan del corazón de Jesús, del encuentro de su mirada con la nuestra, del encuentro de su corazón con el nuestro:

«Las bienaventuranzas nacen del corazón compasivo de Jesús que se encuentra con el corazón compasivo y necesitado de compasión de hombres y mujeres que quieren y anhelan una vida bendecida; de hombres y mujeres que saben de sufrimiento; que conocen el desconcierto y el dolor que se genera cuando «se te mueve el piso» o «se inundan los sueños» y el trabajo de toda una vida se viene abajo; pero más saben de tesón y de lucha para salir adelante; más saben de reconstrucción y de volver a empezar.

“ ¡Cuánto conoce el corazón chileno de reconstrucciones y de volver a empezar; cuánto conocen ustedes de levantarse después de tantos derrumbes! ¡A ese corazón llama Jesús; para ese corazón son las bienaventuranzas! ”

Trabajar por la reconciliación y el nuevo Chile

Jesús le dice bienaventurado al pobre, al que ha llorado, al afligido, al paciente, al que ha perdonado… nos impulsa a sacudir la postración negativa llamada resignación, a no escapar de los problemas ni de los demás. A no escondernos, encerramos en nuestras comodidades, a no caer en un consumismo tranquilizante (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2). Esa resignación que nos lleva a aislarnos de todos, a dividirnos, separarnos; a hacernos los ciegos frente a la vida y al sufrimiento de los otros:

«Las bienaventuranzas son ese nuevo día para todos aquellos que siguen apostando al futuro, que siguen soñando, que siguen dejándose tocar e impulsar por el Espíritu de Dios.

Qué bien nos hace pensar que Jesús desde el Cerro Renca o Puntilla viene a decirnos: bienaventurados…

“ Sí, bienaventurado vos y vos; bienaventurados ustedes que se dejan contagiar por el Espíritu de Dios y luchan y trabajan por ese nuevo día, por ese nuevo Chile, porque de ustedes será el reino de los cielos. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). ”

Frente a la resignación que como un murmullo grosero socava nuestros lazos vitales y nos divide, Jesús nos dice: bienaventurados los que se comprometen por la reconciliación. Felices aquellos que son capaces de ensuciarse las manos y trabajar para que otros vivan en paz. Felices aquellos que se esfuerzan por no sembrar división. De esta manera, la bienaventuranza nos hace artífices de paz; nos invita a comprometernos para que el espíritu de la reconciliación gane espacio entre nosotros. ¿Quieres dicha? ¿Quieres felicidad? Felices los que trabajan para que otros puedan tener una vida dichosa. ¿Quieres paz?, trabaja por la paz».

El Papa recordó al Cardenal Raúl Silva Henríquez, «ese gran pastor que tuvo Santiago cuando en un Te Deum decía: «“Si quieres la paz, trabaja por la justicia” … Y si alguien nos pregunta: “¿qué es la justicia?” o si acaso consiste solamente en “no robar”, le diremos que existe otra justicia: la que exige que cada hombre sea tratado como hombre» (Card. Raúl Silva Henríquez, Homilía en el Te Deum Ecuménico, 18 septiembre 1977).

«Está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien». Tras evocar esta exhortación del santo chileno Alberto Hurtado, el Papa invitó a invocar el amparo de la Madre de Dios:

«Encomendémonos a la Virgen Inmaculada que desde el Cerro San Cristóbal cuida y acompaña esta ciudad. Que Ella nos ayude a vivir y a desear el espíritu de las bienaventuranzas; para que en todos los rincones de esta ciudad se escuche como un susurro: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).

 

fuente: vaticannews.va