Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones

La Jornada Mundial de las comunicaciones sociales se celebrará el 13 de mayo de 2018, con el tema, «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).  Fake news y periodismo de paz”.

«La verdad os hará libres» (Jn 8,32). Fake news y periodismo de paz»

Queridos hermanos y hermanas:

En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión. El ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza. Es capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, y de construir así la memoria y la comprensión de los acontecimientos.

Pero el hombre, si sigue su propio egoísmo orgulloso, puede también hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como muestran desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel (cf. Gn 4,1-16; 11,1-9). La alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo. Por el contrario, en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien.

Hoy, en un contexto de comunicación cada vez más veloz e inmersos dentro de un sistema digital, asistimos al fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news». Dicho fenómeno nos llama a la reflexión; por eso he dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones mis predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de1972: «Los instrumentos de comunicación social
al servicio de la verdad»).
 Quisiera ofrecer de este modo una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad.

  ¿Qué hay de falso en las «noticias  falsas»?

«Fake news» es un término discutido y también objeto de debate. Generalmente alude a la desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales. Esta expresión se refiere, por tanto, a informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas.

La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias, falsas pero verosímiles, son capciosas, en el sentido de que son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración. Su difusión puede contar con el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

La dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news se debe asimismo al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes. El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas. El drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.

 ¿Cómo podemos reconocerlas?

Ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados. Por eso son loables las iniciativas educativas que permiten aprender a leer y valorar el contexto comunicativo, y enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvelamiento. Son asimismo encomiables las iniciativas institucionales y jurídicas encaminadas a concretar normas que se opongan a este fenómeno, así como las que han puesto en marcha las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, dirigidas a definir nuevos criterios para la verificación de las identidades personales que se esconden detrás de  millones de perfiles digitales.

Pero la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también un discernimiento atento y profundo. En efecto, se ha de desenmascarar la que se podría definir como la «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder. Se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación.

La estrategia de este hábil «padre de la mentira» (Jn 8,44) es la mímesis, una insidiosa y peligrosa seducción que se abre camino en el corazón del hombre con argumentaciones falsas y atrayentes. En la narración del pecado original, el tentador, efectivamente, se acerca a la mujer fingiendo ser su amigo e interesarse por su bien, y comienza su discurso con una afirmación verdadera, pero sólo en parte: «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?» (Gn 3,1). En realidad, lo que Dios había dicho a Adán no era que no comieran de ningún árbol, sino tan solo de un árbol: «Del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás» (Gn 2,17). La mujer, respondiendo, se lo explica a la serpiente, pero se deja atraer por su provocación: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”» (Gn 3,2). Esta respuesta tiene un sabor legalista y pesimista: habiendo dado credibilidad al falsario y dejándose seducir por su versión de los hechos, la mujer se deja engañar. Por eso, enseguida presta atención cuando le asegura: «No, no moriréis» (v. 4). Luego, la deconstrucción del tentador asume una apariencia creíble: «Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal» (v. 5). Finalmente, se llega a desacreditar la recomendación paternal de Dios, que estaba dirigida al bien, para seguir la seductora incitación del enemigo: «La mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable» (v. 6).  Este episodio bíblico revela por tanto un hecho esencial para nuestro razonamiento: ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.

De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.

Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación.

«La verdad os hará libres» (Jn 8,32)

La continua contaminación a través de un lenguaje engañoso termina por ofuscar la interioridad de la persona. Dostoyevski escribió algo interesante en este  sentido: «Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás. Luego, como ya no estima a nadie, deja también de amar, y para distraer el tedio que produce la falta de cariño y ocuparse en algo, se entrega a las pasiones y a los placeres más bajos; y por culpa de sus vicios, se hace como una bestia. Y todo esto deriva del continuo mentir a los demás y a sí mismo» (Los hermanos Karamazov, II,2).

Entonces, ¿cómo defendernos? El antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad es dejarse purificar por la verdad. En la visión cristiana, la verdad no es sólo una realidad conceptual que se refiere al juicio sobre las cosas, definiéndolas como verdaderas o falsas. La verdad no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»). La verdad tiene que ver con la vida entera. En la Biblia tiene el significado de apoyo, solidez, confianza, como da a entender la raíz ‘aman, de la cual procede también el Amén litúrgico. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, «verdadero», es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: «Yo soy la verdad» (Jn 14,6). El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).

Liberación de la falsedad y búsqueda de la relación: he aquí los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza. Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer. La verdad, por tanto, no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca. Además, nunca se deja de buscar la verdad, porque siempre está al acecho la falsedad, también cuando se dicen cosas verdaderas. Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir a otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad. Por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa.

La paz es la verdadera noticia

El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje. Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias. Este, en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.

Por lo tanto, deseo dirigir un llamamiento a promover un periodismo de paz, sin entender con esta expresión un periodismo «buenista» que niegue la existencia de problemas graves y asuma tonos empalagosos. Me refiero, por el contrario, a un periodismo sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes; un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos – y son la mayoría en el mundo– que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos; un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal.

Por eso, inspirándonos en una oración franciscana, podríamos dirigirnos a la Verdad en persona de la siguiente manera:

Señor, haznos instrumentos de tu paz.

Haznos reconocer el mal que se insinúa en una comunicación que no crea comunión.

Haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios.

Ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas.

Tú eres fiel y digno de confianza; haz que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo:

donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;

donde hay confusión, haz que inspiremos armonía;

donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;

donde hay exclusión, haz que llevemos el compartir;

donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;

donde hay superficialidad, haz que planteemos interrogantes verdaderos;

donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;

donde hay agresividad, haz que llevemos respeto;

donde hay falsedad, haz que llevemos verdad.

Amén.

Vaticano, 24 de enero de 2018

fuente: www.vaticannews.va

Papa a los periodistas: «Sean custodios de noticias y busquen la verdad «

El Santo Padre exhorta a los comunicadores del mundo a trabajar por un periodismo de Paz, “hecho por personas y para personas”.

El miércoles 24 de enero, memoria litúrgica de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, fue publicado el mensaje del Papa Francisco con motivo de la 52° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el 13 de mayo de 2018, con el tema, «La verdad os hará libres» (Jn 8,32). Fake news y periodismo de paz”, en el que el Santo Padre exhorta a los comunicadores a retornar a la esencia de su profesión, y más aún, “misión” de “ser custodios de las noticias” ya que hace falta un periodismo que “no queme las noticias, sino que busque siempre la verdad y se ocupe de buscar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal”.

La comunicación humana como proyecto de Dios

“En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión”, escribe Francisco, señalando que el ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza; “capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, construyendo así la memoria y la comprensión de los acontecimientos”.

No obstante, el Pontífice advierte sobre cómo el propio egoísmo orgulloso del ser humano puede hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como lo reflejan desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel. Citando estos ejemplos, el Papa explica que la alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo y que por el contrario, “en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien”.

El fenómeno de las fake news

Consciente de que las sociedades actuales viven inmersas en un contexto de comunicación cada vez más veloz y dentro de un sistema digital, el Obispo de Roma reflexiona sobre el fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news»; motivo por el cual ha dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones sus predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»).

De este modo, el Papa expresa su deseo de “ofrecer con este mensaje una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad”.

Profundizando sobre este fenómeno que generalmente alude a desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales, basada en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas, el Pontífice explica que la eficacia de las «Fake news», se debe, en primer lugar, “a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles” y en segundo lugar, a que son verosímiles y capciosas, en el sentido de que “son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y apoyándose en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración”.

El peligroso uso manipulador de las Redes Sociales

Y estas falsas noticias cuentan con un potente elemento detonador: el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De modo que los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

Por ello, el Santo Padre advierte a los comunicadores, que la dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news, se debe asimismo, al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes.

“El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas”, escribe Francisco identificando que el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos.

 ¿Cómo podemos reconocerlas?

El Papa pone en guardia sobre la dificultad que surge al querer identificar las “fake news”, y de cómo nadie puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, añade Francisco, “porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados”.

En este sentido, el Sucesor de Pedro, señala que la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también de un discernimiento atento y profundo, que conduzcan a desenmascarar la conocida como «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder: se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación. Con este planteamiento, el Papa hace hincapié en cómo la distorsión de la verdad “aparentemente leve” puede tener efectos peligrosos con consecuencias trascendentales.

“Ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas”, añade Francisco.

¿Cómo defendernos de las fake news?

Ante este complejo panorama, el Santo Padre propone el antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad: dejarse purificar por la verdad; una verdad que entendida desde la visión cristiana, no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»), sino que la verdad “tiene que ver con la vida entera: es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer”.

Asimismo, el Obispo de Roma sugiere dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza: la liberación de la falsedad y búsqueda de la relación, ya que la verdad, por tanto, “no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca”.

La Paz es la verdadera noticia

En relación a todo esto, el Papa concluye aseverando que el mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje.

De igual manera, el Pontífice recuerda que la figura del periodista debe ser siempre responsable, evitando expandir la desinformación y respetando siempre la esencia de su oficio: ser “custodio de las noticias”…informar, ya que en el mundo contemporáneo, el comunicador no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión: “tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas.

“Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas”, afirma el Papa, resaltando la importancia de que la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación, “son los verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz”.

fuente: www.vaticannews.va

San Juan Bosco, presbítero y fundador

Señor Dios nuestro, que has dado a la Iglesia, en el prebístero San Juan Bosco, un padre y un maestro de la juventud, concédenos que, movidos por un amor semejante al suyo, nos entreguemos tu servicio, trabajando para la salvación de nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.  AMÉN

 

 

MEMORIA , 31 de Enero

Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez dura, fue ordenado sacerdote, y en la ciudad de Turín se dedicó esforzadamente a la formación de los adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Doménica Mazzarello, el Instituto de Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo, en este día, en la misma ciudad de Turín, en Italia.

Los padres de Juan, Francisco Bosco y Margarita Occhiena, eran sencillos campesinos que vivían de su trabajo, personas de fe, que confiaban en la Providencia divina. A los dos años murió el padre. Su madre, puesta su confianza en Dios, afrontó valiente la situación, en un momento en que el hambre se apoderaba de los pueblos y sus gentes morían por los caminos con la boca llena de hierba inútil.

Mamá Margarita fue la persona que más influyó en Juan Bosco. Mujer exigente y afectuosa, dotada de una gran intuición pedagógica, educó a su hijo en el trabajo, en el conocimiento de Dios y en la vivencia de su presencia amorosa y providente. En medio de las terribles penurias, Margarita, viuda pobre con tres hijos, elevaba sus ojos a Dios, con esperanza y agradecimiento. Este modo de hacer confiado y emprendedor ante cualquier dificultad, fue decisivo para la formación de Juan.

«En su vida, lo sobrenatural se hizo casi natural y lo extraordinario, ordinario». Tales fueron las palabras que el Papa Pío XI dijo sobre Don Bosco.

Conoce más de la vida del Maestro y Patrono de la Juventud en la sección de Biografías.

 

DE INTERÉS:

La Familia Salesiana presente en Nicaragua (Managua, Masaya y Granada) el día 22 de Enero dieron inicio al novenario en honor a su patrono fundador.

En la Parroquia San Juan Bosco, del Centro Juvenil Don Bosco el horario de la novenas son:

06:00 am  –  05:30 pm

Muchas felicidades a la Comunidad Salesiana!

Diriomo celebra sus fiestas patronales en Honor a Nuestra Señora, Virgen de Candelaria.

En el municipio de Diriomo, Granada, la patrona es la Virgen de la Candelaria. Cada año el 21 de enero se celebra la tradicional bajada de su altar con la que inicia su procesión por toda la ciudad, siguiendo un novenario que se celebra por todo el pueblo desde el 22 hasta el 30 de enero.

Con “la Bajada”; donde la imagen es descendida del altar mayor con aplausos, velas, pañuelos alzándose se inicia la novena en honor a la Virgen y al Niño Dios.

El día 30 de enero por la noche comienzan los días principales, el tradicional pase del Niño Dios, el primero de febrero, la sagrada imagen recorre las calles de la ciudad de Diriomo adornada con sus ornamentos y prendas con tradicionales bailes típicos.  Por la noche hay una alborada indicando la solemnidad cercana, la imagen sale hacia la casa del mayordomo o patrón.

El 2 de febrero, es la solemnidad en honor a la Santísima Virgen de la Candelaria. Sale en procesión de la casa del mayordomo a las 8 de la mañana hacia el templo en hombros de sus fieles y en andas adornadas de flores y acompañada de bailes, culminando con la santa misa oficiada a las 10:00 am por Su Excelencia Reverendísima Monseñor Jorge Solórzano, Obispo de la Diócesis de Granada en unión al clero Diócesano. Al finalizar la celebración Eucarística, la imagen de la Virgen de Candelaria es trasladada al centro del templo para que todos los devotos pasen bajo el manto de Nuestra Señora implorando su protección.

La Imagen

La imagen de la Virgen tiene una candela en su mano derecha, y la otra a Jesús; esta es una representación de la litúrgia de la Presentación del Niño Dios en el Templo. La candela es el símbolo de la Luz de Cristo, y la festividad a Nuestra Señora es el culmen de las fiestas de la natividad y una preparación a la Cuaresma.

La Virgen de Candelaria también se celebra en Managua, en la colonia Américas N°1 , la Parroquia de Nuestra Señora de Candelaria es la única con el título de Nuestra Señora de Candelaria en la Arquidiócesis de Managua.

Ángelus del Papa en Perú: “Jesús quiere corazones sin maquillaje»

Francisco invitó a los jóvenes peruanos a descubrir qué les ha confiado Jesús a cada uno de ellos y lanzó un apremiante llamamiento por la Paz en el Congo.

 

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

Tras celebrar su encuentro con los obispos de Perú  en el Arzobispado de Lima, el Santo Padre se dirigió a la Plaza de Armas de la capital para rezar junto a miles de jóvenes la oración mariana del Ángelus, durante el último día de su viaje apostólico en tierras peruanas.

Antes de rezar a la Madre de Dios, el Obispo de Roma dirigió unas palabras de aliento a los miles de jóvenes allí congregados, expresando la enorme alegría de poder encontrarse con ellos: “Estos encuentros para mí son muy importantes y más en este año en el cual nos preparamos para el Sínodo sobre los jóvenes”, dijo, destacando que “sus rostros, sus búsquedas, sus vidas, son importantes para la Iglesia «que debe darles la importancia que se merecen y tener la valentía que tuvieron muchos jóvenes de esta tierra que no se asustaron de amar y jugársela por Jesús”.

Animándolos a perseverar en el camino de fe cristiana, «siguiendo a Jesús sin desanimarse», el Papa les sugirió tomar como ejemplo a uno de los santos más populares del Perú: Martín de Porres.

«Nada le impidió a ese joven cumplir sus sueños, nada le impidió gastar su vida por los demás, nada le impidió amar y lo hizo porque había experimentado que el Señor lo había amado primero. Así como era: mulato, y teniendo que enfrentar muchas privaciones. A los ojos humanos, o de sus amigos, parecía que tenía todo para «perder» pero él supo hacer algo que sería el secreto de su vida: confiar. Confió en el Señor que lo amaba, porque el Señor había confiado primero en él; como confía en cada uno de ustedes y no se cansará nunca de confiar”, dijo el Santo Padre.

No obstante, en su mensaje, Francisco también advirtió a los jóvenes que la vida espiritual «se vuelve muy difícil a veces», ya que los pensamientos negativos y dificultades «pueden hacernos creer que nos vamos quedando «fuera del mundial» y pareciera que nos van ganando; pero no es así», afirmó.

Jesús nunca abandona, confía en nosotros

«En esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado», continuó diciendo el Papa, exhortándolos a no darse por vencidos ni perder la esperanza.

«No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra «ensantada». Busquen la ayuda, el consejo de personas que ustedes saben que son buenas para aconsejar porque sus rostros muestran alegría y paz. Déjense acompañar por ellas y así andar el camino de la vida», les aconsejó.

Por otra parte, el Sucesor de Pedro animó a la juventud peruana a «moverse para llevar adelante sus ideales», sin olvidarse de soñar y de trabajar para que esos sueños puedan convertirse en realidad; asegurándoles que «Jesús cuenta con ellos» y que por ese motivo, «cada uno debe preguntarse en su corazón qué misión les ha encomendado Él y si verdaderamente están dispuestos a seguirlo».

 Un corazón «sin maquillaje ni photoshop»

Hablando sobre las desilusiones de la vida y de cómo por diversas circunstancias «podemos desanimarnos, ya sea con uno mismo o de los demás», el Sumo Pontífice hizo hincapié en que «Jesús nunca se desanima de nosotros» a pesar de nuestros errores, defectos e imperfecciones. Por eso, Francisco invitó a todos a intentar llevar una vida auténtica sin caer en la trampa de «maquillar» o «photoshopear» nuestro corazón, ya que en este caso, no es posible modificar la realidad.

«Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad».

«Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia y recordar a los amigos que Dios se eligió: Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, muy joven; Zaqueo, uno de baja estatura; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; Pablo, un perseguidor de cristianos; Pedro, lo negó… y así podríamos seguir esta lista. ¿Qué excusa queremos poner?», planteó Francisco.

Jesús no mira nuestras defectos sino el amor que hay en el corazón

Y en relación a la benevolencia con la que Dios «elige a sus amigos», el Papa explicó que cuando Jesús nos mira, «no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás. Para Él eso es lo importante y siempre va a insistir en lo mismo; no se fija en tu altura, si hablas bien o mal, si te duermes rezando, si eres muy joven o un anciano… la única pregunta es: ¿Quieres seguirme y ser mi discípulo?».

«¡No gastes en disfrazar tu corazón, llena tu vida del Espíritu!», fue la recomendación de Francisco destacando que en el seguimiento de Jesús, «uno nunca, pero nunca, se queda fuera: aunque cometas errores; siempre el Señor nos regala una nueva oportunidad para volver a caminar con Él».

El último pensamiento de la alocución del Papa estuvo dedicado a María: «En mi oración los pongo en manos de la Virgen. Tengan por seguro que Ella los acompañará en todos los momentos de su vida, en todas las encrucijadas de sus caminos, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes; allí estará Ella, como buena Madre, impulsándolos, sosteniéndolos para que no se desanimen. Y si por esas cosas te desanimas, no te preocupes que se lo dirá a Jesús. Solamente no dejes de rezar, no dejes de pedir, no dejes de confiar en su maternal protección», concluyó el Vicario de Cristo.

El Papa pide por la Paz en República Democrática del Congo

Al finalizar su discurso, el Pontícipe recordó a los jóvenes peruanos las guerras y conflictos que se viven en varias partes del mundo, haciendo una mención especial a la grave situación de violencia que se vive en el Congo:

«Hago un llamamiento a las autoridades y responsables del país, a poner todo el empeño posible y su máximo esfuerzo para acabar con toda forma de violencia con el fin de trabajar por el bien común», dijo el Papa pidiendo a los presentes en la plaza «rezar en silencio por los hermanos de República Democrática del Congo que sufren las consecuencias de la guerra y los conflictos violentos».

Seguidamente el Obispo de Roma se trasladó a la base aérea de Las Palmas para celebrar allí la última Santa Misa antes de despedirse de Perú y regresar a Roma, donde aterrizará el lunes 22 de enero.

fuente: www.vaticannews.va

Homilía del Papa en Lima: mirar la ciudad con los ojos de Jesús

Mirando la ciudad – observó el Papa- podríamos comenzar a constatar que existen «ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar —y eso nos alegra—, el problema está en que son muchísimos los ‘no ciudadanos’, ‘los ciudadanos a medias’ o los ‘sobrantes urbanos’»

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

La última actividad del Papa en su 22º Viaje Apostólico internacional fue la celebración de la  Santa Misa en el III Domingo del tiempo ordinario en Lima, en la Base Aérea Las Palmas.

Ante la imagen del Señor de los Milagros, reflexionó sobre la primera lectura del día cuando el Señor enviaba a Jonás a Nínive, para que predicase allí su mensaje, poniéndolo en movimiento hacia esa gran ciudad que estaba a punto de ser destruida por sus muchos males, y también sobre el Evangelio de Marcos, cuando Jesús se encamina a Galilea para predicar su buena noticia.

“Ambas lecturas nos revelan a Dios en movimiento de cara a las ciudades de ayer y de hoy”, dijo el Papa, y señaló cómo el Señor se pone en camino  “a Nínive, a Galilea”… “a Lima, a Trujillo, a Puerto Maldonado… aquí viene el Señor”. Emmanuel, recordó Francisco, es el Dios que “quiere estar siempre con nosotros”, en donde sea y cualquiera sea la situación que estemos viviendo.

Huir ante las situaciones de dolor e injusticia: una tentación que tiene sus razones, pero…

El Santo Padre puso a confronto la tentación de Jonás de huir, con las que pueden sucedernos también a nosotros en nuestras ciudades ante las situaciones de dolor e injusticia. Y aseguró que  “razones, ni a Jonás ni a nosotros nos faltan”.

“Mirando la ciudad – observó – podríamos comenzar a constatar que existen «ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar —y eso nos alegra—, el problema está en que son muchísimos los ‘no ciudadanos’, ‘los ciudadanos a medias’ o los ‘sobrantes urbanos’»  que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a los márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna, y duele constatar que muchas veces entre estos «sobrantes humanos» se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes. Se encuentra el rostro del futuro”.

A partir de tal afirmación el Papa habló del “síndrome de Jonás”: un síndrome “de huida y desconfianza”, que “genera indiferencia” y nos transforma “en anónimos y sordos ante los demás”. En “seres impersonales de corazón cauterizado”, reforzó.

“Con esta actitud, – lamentó sucesivamente el Pontífice- lastimamos el alma del pueblo”. Y en este punto recordó a Papa Benedicto XVI, cuando afirmaba que «la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre».

«Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren – decía el Papa Emérito – y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana».

Ante el Amor no se puede permanecer indiferente: Jesús nos enseña a mirar

Pero Francisco hizo emerger a continuación el halo de la esperanza, al traer la figura de Jesús, haciendo presente que a diferencia de Jonás, “cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios”. Es decir, que ante un acontecimiento “doloroso e injusto como fue el arresto de Juan”, Jesús comienza a sembrar lo que sería el inicio de la mayor esperanza: “El Reino de Dios está cerca, Dios está entre nosotros”.

“Y el Evangelio mismo nos muestra la alegría y el efecto en cadena que esto produce: comenzó con Simón y Andrés, después Santiago y Juan (cf. Mc 1,14-20) y, desde esos días, pasando por santa Rosa de Lima, santo Toribio, san Martín de Porres, san Juan Macías, san Francisco Solano, ha llegado hasta nosotros anunciado por esa nube de testigos que han creído en Él. Ha llegado hasta nosotros para comprometerse nuevamente como un renovado antídoto contra la globalización de la indiferencia. Porque ante ese Amor, no se puede permanecer indiferentes”.

Por ese motivo, porque ante ese Amor “no se puede permanecer indiferente”, los últimos párrafos de su homilía el Obispo de Roma los dedicó al modo divino con el que Jesús invita a sus discípulos a vivir el amor de Dios y al prójimo:

“Jesús camina la ciudad con sus discípulos y comienza a ver, a escuchar, a prestar atención a aquellos que habían sucumbido bajo el manto de la indiferencia, lapidados por el grave pecado de la corrupción”. “Llama a sus discípulos y los invita a ir con Él, los invita a caminar la ciudad, pero les cambia el ritmo, les enseña a mirar lo que hasta ahora pasaban por alto, les señala nuevas urgencias”.

Hoy como ayer, Emmanuel: Dios con nosotros

También hoy, igual que ayer, afirmó el Papa, Jesús “sigue caminando por nuestras calles, sigue golpeando puertas y corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz”.

“Hoy- concluyó Francisco – el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, tu ciudad. Te invita a que seas su discípulo misionero, y así te vuelvas parte de ese gran susurro que quiere seguir resonando en los distintos rincones de nuestra vida: ¡Alégrate, el Señor está contigo!”

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El Papa en Trujillo: quise estar y rezar con ustedes

El Papa Francisco deseó que María nos lleve a su Hijo Jesús, que quiere estar cerca de nosotros y en medio del dolor nos entrega su mano, aun ante el duro golpe del «Niño costero» y los «huaicos» causados por la violencia organizada y otras faltas que impiden una vida digna

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

En su peregrinación en tierra peruana, el Papa Francisco celebró una Misa multitudinaria en honor de Santa María Puerta del Cielo en la explanada de Huanchaco, tras su llegada a Trujillo. A los miles de trujillanos, se sumaron también numerosos fieles del Departamento de La Libertad y de otros lugares.

Pero también peregrinaron para la Misa del Papa 39 imágenes sagradas de distintos lugares peruanos.

Y después de la celebración de la Eucaristía, su visita y bendición a los habitantes del barrio Buenos Aires, distrito Víctor Larco, uno de los lugares más afectados.

Cercanía a los damnificados

En su homilía, que fue recibida con grandes aplausos en varios momentos, el Obispo de Roma quiso expresar su cercanía, en esta zona del Perú, a orillas del Océano Pacífico, trágicamente asolada por el violento y atípico fenómeno climático, que dejó un triste balance de fallecidos y heridos y miles de damnificados, además de cuantiosos daños materiales:

«Ustedes, al igual que los apóstoles, conocen la bravura de la naturaleza y han experimentado sus golpes. Así como ellos enfrentaron la tempestad sobre el mar, a ustedes les tocó enfrentar el duro golpe del «Niño costero», cuyas consecuencias dolorosas todavía están presentes en tantas familias, especialmente aquellas que todavía no pudieron reconstruir sus hogares.

“ También por esto quise estar y rezar aquí con ustedes ”

A esta eucaristía traemos también ese momento tan difícil que cuestiona y pone muchas veces en duda nuestra fe. Queremos unirnos a Jesús. Él conoce el dolor y las pruebas; Él atravesó todos los dolores para poder acompañarnos en los nuestros. Jesús en la cruz quiere estar cerca de cada situación dolorosa para darnos su mano y ayudar a levantarnos. Porque Él entró en nuestra historia, quiso compartir nuestro camino y tocar nuestras heridas. No tenemos un Dios ajeno a lo que sentimos y sufrimos, al contrario, en medio del dolor nos entrega su mano».

Solidaridad y esperanza en Cristo

«El alma de una comunidad se mide en cómo logra unirse para enfrentar los momentos difíciles, de adversidad, para mantener viva la esperanza. Con esa actitud dan el mayor testimonio evangélico. El Señor nos dice: «En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros» (Jn 13,35). Porque la fe nos abre a tener un amor concreto, no de ideas, concreto, de obras, de manos tendidas, de compasión; que sabe construir y reconstruir la esperanza cuando parece que todo se pierde. Así nos volvemos partícipes de la acción divina, esa que nos describe el apóstol Juan cuando nos muestra a Dios que enjuga las lágrimas de sus hijos. Y esta tarea divina Dios la hace con la misma ternura que una madre busca secar las lágrimas de sus hijos. Qué linda pregunta que nos puede hacer el Señor a cada uno al final del día: ¿cuántas lágrimas has secado hoy?»

Huaicos que afectan el alma

«Otras tormentas pueden estar azotando estas costas y, en la vida de los hijos de estas tierras, tienen efectos devastadores. Tormentas que también nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu.

Se llaman violencia organizada como el «sicariato» y la inseguridad que esto genera; se llama la falta de oportunidades educativas y laborales, especialmente en los más jóvenes, que les impide construir un futuro con dignidad; o la falta de techo seguro para tantas familias forzadas a vivir en zonas de alta inestabilidad y sin accesos seguros; así como tantas otras situaciones que ustedes conocen y sufren, que como los peores huaicos destruyen la confianza mutua tan necesaria para construir una red de contención y esperanza. Huaicos que afectan el alma y nos preguntan por el aceite que tenemos para hacerles frente».

No hay camino mejor que Jesucristo – Peruanos no se dejen robar la esperanza

«Muchas veces nos interrogamos sobre cómo enfrentar estas tormentas, o cómo ayudar a nuestros hijos a salir adelante frente a estas situaciones.

“ Quiero decirles: no hay otra salida mejor que la del Evangelio: se llama Jesucristo. Llenen siempre sus vidas de Evangelio. ”

Quiero estimularlos a que sean una comunidad que se deje ungir por su Señor con el aceite del Espíritu. Él lo transforma todo, lo renueva todo, lo conforta todo. En Jesús, tenemos la fuerza del Espíritu para no naturalizar lo que nos hace daño – no hacer que sea una cosa natural – no naturalizar lo que nos seca el espíritu y lo que es peor, nos roba la esperanza.

“ ¡Los peruanos en este momento de su historia no tienen derecho a dejarse robar la esperanza! ”

En Jesús, tenemos el Espíritu que nos mantiene unidos para sostenernos unos a otros y hacerle frente a aquello que quiere llevarse lo mejor de nuestras familias. En Jesús, Dios nos hace comunidad creyente que sabe sostenerse; comunidad que espera y por lo tanto lucha para revertir y transformar las múltiples adversidades; comunidad amante porque no permite que nos crucemos de brazos. Con Jesús, el alma de este pueblo de Trujillo podrá seguir llamándose «la ciudad de la eterna primavera», porque con Él todo es una oportunidad para la esperanza».

La devoción a la Madre de Dios lleva a Jesús

«Sé del amor que esta tierra tiene a la Virgen, y sé cómo la devoción a María los sostiene siempre llevándolos a Jesús. Pidámosle a ella que nos ponga bajo su manto y que nos lleve siempre a su Hijo; pero digámoselo cantando con esa hermosa marinera: “Virgencita de la puerta, échame tu bendición. Virgencita de la puerta, danos paz y mucho amor” ¿Se atreven a cantarla?…».

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Papa: no usen la tierra como simple objeto descartable

En su discurso el Pontífice asegura que esta tierra tiene los nombres y los rostros de sus habitantes y además lleva el bellísimo nombre de la Madre de Dios.

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

¡Esta no es una tierra huérfana! ¡Tiene Madre! Lo afirmó con fuerza el Papa Francisco en su primer día de actividades en Perú, en su encuentro con la población en el Instituto Superior Jorge Basadre en Puerto Maldonado, tras finalizar el encuentro con los pueblos de la Amazonía en el Coliseo Madre de Dios.

La tierra de María

 

Son las palabras del saludo de un catequista que habla al Papa de su alegría por haber recibido su visita en esta “tierra olvidada y marginada” y que con convicción asegura “no somos tierra de nadie” las que inspiraron al Papa para recordar que también la Virgen María vivía en una aldea lejana, considerada también “tierra de nadie”.

El Papa les recuerda entonces que esta tierra que lo acoge, Madre de Dios, “¡no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre y donde hay madre no está ese mal terrible de sentir que no le pertenecemos a nadie”. “Y si hay madre, hay hijos, hay familia, hay comunidad” – asegura el Papa – y los problemas no pueden desaparecer pero pueden ser afrontados “de manera diferente”.

El Papa no deja de expresar cuánto es doloroso constatar que hay quienes quieren volver a Madre de Dios una tierra anónima, sin hijos, una tierra infecunda. Un lugar fácil de comercializar y explotar. Pero ¡ésta  – repite – no es una tierra huérfana! ¡Tiene Madre!

La cultura anónima del descarte

A los fieles presentes llegados no sólo de la Amazonía sino también de los Andes y demás países vecinos el Santo Padre vuelve a hablar de cultura del descarte como “una cultura que no se conforma solamente con excluir, sino que avanzó silenciando, ignorando y desechando todo lo que no le sirve a sus intereses; pareciera – nota Francisco – que el consumismo alienante de algunos no logra dimensionar el sufrimiento asfixiante de otros”. “Es una cultura anónima, sin lazos, sin rostros – asegura. Una cultura sin madre que lo único que quiere es consumir”. Y consume también la tierra, bosques y ríos usados hasta el último recurso y luego abandonados como “inservibles”.

Esclavitud: no es lícito mirar hacia el otro lado

 

El Vicario de Cristo habla claramente de esclavitud: esclavitud para el trabajo, esclavitud sexual, esclavitud para el lucro. “Duele constatar – añade – cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la Madre de Dios, tantas mujeres son tan desvaloradas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias”. Y con determinación afirma que “no se puede ‘naturalizar’ la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades. No nos es lícito mirar para otro lado y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes sean ‘pisoteadas’ en su dignidad”.

Emigración y falsos dioses

 

En su discurso el Obispo de Roma retoma el tema de la inmigración recordando que tantas personas emigraron hacia la Amazonia en búsqueda de techo, tierra y trabajo y un futuro mejor para sus familias, abandonando sus vidas humildes pero dignas, atraídas por el falso dios del oro, que exige sacrificios humanos:

“Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo. Corrompen la persona y las instituciones, también destruyen el bosque  – advierte el Papa. Y con su  aliento a seguirse organizando “en movimientos y comunidades de todo tipo para ayudar a superar estas situaciones, los insta a organizarse también como comunidades eclesiales de vida en torno a la persona de Jesús” que prometió vida verdadera, no ficticia.

“Amen esta tierra, siéntanla suya. Enamórense de esta tierra Madre de Dios, comprométanse y cuídenla, afirma finalmente el Papa. No la usen como un simple objeto descartable, sino como un verdadero tesoro para disfrutar, hacer crecer y transmitirlo a sus hijos”.

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