Elevemos nuestra oración por México

«Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, Y ante su furia retiemblen los montes. Quedaos quietos, reconoced que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra! El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.» SALMO 46:1-3, 10-11

Intercede Virgen Morenita ante tu Hijo para que conceda la fortaleza necesaria a nuestros hermanos en México en estos momentos de prueba. Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América…… ruega por nosotros.

Hoy celebramos a San Genaro, el Santo de la “licuefacción de la sangre”

REDACCIÓN CENTRAL, 19 Sep. 17 / 12:01 am (ACI).- Cada 19 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de San Genaro, quien murió mártir y cuya sangre, depositada desde hace siglos en un relicario especial, pasa de ser una masa seca a estado líquido.

San Genaro, patrón de Nápoles (Italia), fue Obispo de Benevento. Durante la persecución contra los cristianos fue hecho prisionero junto a sus compañeros y sometido a terribles torturas. Un día, él y sus amigos fueron arrojados a los leones, pero las bestias sólo rugieron sin acercárseles.

Entonces fueron tildados de usar magia y condenados a morir decapitados cerca de Pozzuoli, donde también fueron enterrados. Esto sucedió aproximadamente en el año 305.

Las reliquias de San Genaro fueron trasladadas por diferentes lugares hasta que finalmente llegaron a Nápoles en 1497.

Aunque muchos lo cuestionan, nadie puede explicar el hecho que se produce con la sangre del santo, la cual se vuelve líquida (licuefacción) en tres celebraciones durante el año: la traslación de sus restos a Nápoles (el sábado anterior al primer domingo de mayo), su fiesta litúrgica (19 de septiembre) y el aniversario de su intervención para evitar los efectos de una erupción del volcán Vesubio en 1631 (16 de diciembre).

En cada una de esas oportunidades, el Obispo o un sacerdote presenta la reliquia con la sangre, frente a la urna que contiene la cabeza de San Genaro. Todo esto ante la presencia de los fieles. Después de un lapso de tiempo, el que preside agita el relicario, lo vuelve de cabeza abajo y la masa de sangre se torna líquida y con un color rojizo que a veces burbujea. Entonces anuncia: “¡Ha ocurrido el milagro!”

Biografía:

San Genaro, patrón de Nápoles, es famoso por el milagro que generalmente ocurre cada año desde hace siglos, el día de su fiesta, el 19 de septiembre. Su sangre, se licúa ante la presencia de todos los testigos que deseen asistir.

Nápoles y Benevento (donde fue obispo) se disputan el nacimiento de San Genaro y Benevento.

Durante la persecución de Diocleciano, fueron detenidos en Pozzuoli, por orden del gobernador de Campania, Sosso, diácono de Miseno, Próculo, diácono de Pozzuoli, y los laicos Euticio y Acucio. El delito era haber públicamente confesado su fe.

Cuando San Genaro tuvo noticias de que su amigo Sosso y sus compañeros habían caído en manos de los perseguidores, decidió ir a visitarlos y a darles consuelo y aliento en la prisión. Como era de esperarse, sus visitas no pasaron inadvertidas y los carceleros dieron cuenta a sus superiores de que un hombre de Benevento iba con frecuencia a hablar con los cristianos. El gobernador mandó que le aprehendieran y lo llevaran a su presencia.  El obispo Genaro, Festo, su diácono y Desiderio, un lector de su iglesia, fueron detenidos dos días más tarde y conducidos a Nola, donde se hallaba el gobernador.

Los tres soportaron con entereza los interrogatorios y las torturas a que fueron sometidos. Poco tiempo después el gobernador se trasladó a Pozzuoli y los tres confesores, cargados con pesadas cadenas, fueron forzados a caminar delante de su carro. En Pozzuoli fueron arrojados a la misma prisión en que se hallaban sus cuatro amigos. Estos últimos habían sido echados a las fieras un día antes de la llegada de San Genaro y sus dos compañeros, pero las bestias no los atacaron. Condenaron entonces a todo el grupo a ser echados a las fieras. Los siete condenados fueron conducidos a la arena del anfiteatro y, para decepción del público, las fieras hambrientas y provocadas no hicieron otra cosa que rugir mansamente, sin acercarse siquiera a sus presuntas víctimas.

El pueblo, arrastrado y cegado por las pasiones que se alimentan de la violencia, imputó a la magia la mansedumbre de las fieras ante los cristianos y a gritos pedía que los mataran. Ahí mismo los siete confesores fueron condenados a morir decapitados. La sentencia se ejecutó cerca de Pozzuoli, y en el mismo sitio fueron enterrados.

Los cristianos de Nápoles obtuvieron las reliquias de San Genaro que, en el siglo quinto, fueron trasladadas desde la pequeña iglesia de San Genaro, vecina a la Solfatara, donde se hallaban sepultadas. Durante las guerras de los normandos, los restos del santo fueron llevados a Benevento y, poco después, al monasterio del Monte Vergine, pero en 1497, se trasladaron con toda solemnidad a Nápoles que, desde entonces, honra y venera a San Genaro como su patrono principal.

Muchos se cuestionan la autenticidad de los hechos arriba mencionados y de la misma reliquia porque no hay registros sobre el culto a San Genaro anteriores al año 431. Pero es significante que ya en esa época el sacerdote Uranio relata sobre el obispo Genaro en términos que indican claramente que le consideraba como a un santo reconocido. Los frescos pintados en el siglo quinto en la «catacumba de san Genaro», en Nápoles, lo representan con una aureola.

El Papa recibe a los Obispos de Nicaragua en visita ‘ad limina’

Desde el pasado lunes 11 están en Roma, donde visitaron diversos dicasterios.

(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 16 Sept. 2017).- Los Obispos de Nicaragua en visita ‘Ad Limina Apostolorum‘ en Roma, fueron recibidos hoy en audiencia por el Papa Francisco en el Vaticano.

Sentados entorno al Papa, en la biblioteca privada del Santo Padre en el Palacio Apostólico, los obispos expusieron la situación pastoral de su país y sus inquietudes.

En las visitas ‘ad limina’ que los obispos de un país hacen en un lapso de cinco a diez años, rezan en Roma ante las tumbas de Pedro y de Pablo y renuevan su fidelidad al Papa.

Los obispos nicaragüenses iniciaron su visita el pasado lunes 11 de septiembre y durante la misma visitaron diversos dicasterios, entre los cuales el del Servicio del Desarrollo Humano Integral, para la Familia, Vida y Laicos, y el Pontificio Consejo para la Cultura.

En septiembre de 2008 fue la última visita de los obispos de Nicaragua, y en ese momento les recibió el papa reinante, Benedicto XVI. Se tiene previsto que los Señores Obispos regresen al país mañana 19 de Septiembre.

Los siguientes obispos estuvieron hoy con el  santo padre Francisco:
-S.E. el cardenal  Leopoldo José Brenes Solórzano, arzobispo de  Managua
– S.E. Mons. Silvio José Báez Ortega, O.C.D., obispo titular de Zica.
-S.E. Mons. Juan Abelardo Mata Guevara,  S.D.B., obispo de Estelí.
-S.E. Mons. Jorge Solórzano Pérez, obispo de Granada.
-S.E. Mons. Carlos Enrique Herrera Gutiérrez,  O.F.M.,obispo de Jinotega.
-S.E. Mons. Sócrates René Séndigo Jirón, obispo de Juigalpa.
-S.E. Mons. César Bosco Vivas Robelo, obispo de León.
– S.E. Mons. Rolando José Álvarez Lagos, obispo de Matagalpa.
– S.E. Mons. Paul Ervin Schmitz Simon,  O.F.M.Cap, obispo titular de Elepla,  vicario apostólico de Bluefields
– S.E. Mons. David Albin Zywiec Sidor, O.F.M.Cap obispo titular de Giru di Marcello .

Natividad de la Santísima Virgen María

Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: «Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios … ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!». Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de «Santa Ana», en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de «La Inmaculada Concepción» se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes). El Papa Pío X quitó esta celebración del grupo de las fiestas de precepto.

La historia de su nacimiento

El nacimiento de la Virgen María tuvo privilegios verdaderamente únicos. Ella fue concebida sin pecado original. María, la elegida para ser Madre de Dios, era completamente santa, pura, llena de gracia y de una nobleza y humildad que a todos impresionaba

El nacimiento y primeros años de vida de la Virgen María no se registra en los Evangelios y otros libros del Nuevo Testamento, sin embargo, esta información se puede encontrar en una obra que data del siglo II conocido como el Libro de Santiago o Protoevangelio.

De acuerdo con la historia que se encuentra en este libro, los padres de María, Joaquín y Ana, no tuvieron hijos durante muchos años y ya habían entrado en la ancianidad. Se mantuvieron fieles a Dios, pero sus oraciones para tener un niño no fueron contestadas en el momento en que ellos lo querían. Un día, cuando Joaquín llegó al templo para hacer una ofrenda, ésta fue rechazada por el sumo sacerdote que lo castigó por su falta de hijos. Para ocultar su vergüenza, Joaquín y Ana se retiraron a la región montañosa, a vivir entre los pastores y sus rebaños.

En una oportunidad, en la medida que Joaquín estaba implorando nuevamente a Dios su deseo de tener un hijo, su esposa Ana también estaba orando al mismo tiempo en su casa en Jerusalén. Un ángel entonces se les apareció a los dos y les anunció que Anna tendría una niña cuyo nombre sería conocida en todo el mundo. Anna se comprometió a ofrecer a su hija como un regalo al Señor. Joaquín regresó a casa a contarle a Anna lo sucedido y gran sorpresa se llevó cuando Anna le contó sobre el mismo anuncio que le había hecho un Ángel del Señor de que pronto tendrían una niña.

Y así fue, a su debido tiempo Anna dio a luz a una hija, a quien llamó María

Himno I

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale luz clara y digna
de ser pura eternamente;
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

Gloria al Padre, y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

O bien
II

Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Dignan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y  nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.

Oración:
Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Homilía del Papa Francisco en la Misa en el Parque Simón Bolívar en Bogotá

BOGOTÁ, 07 Sep. 17 / 04:30 pm (ACI).- El Papa Francisco pronunció una homilía en la Misa que preside en el Parque Simón Bolívar ante una multitud de fieles en Colombia, a quienes los alentó a no tener miedo de remar mar adentro juntos.

A continuación el texto completo de su homilía:

El Evangelista recuerda que el llamado de los primeros discípulos fue a orillas del lago de

Genesaret, allí donde la gente se aglutinaba para escuchar una voz capaz de orientarlos e iluminarlos; y también es el lugar donde los pescadores cierran sus fatigosas jornadas, en las que buscan el sustento para llevar una vida sin penurias, una vida digna y feliz. Es la única vez en todo el Evangelio de Lucas en la que Jesús predica junto al llamado mar de Galilea.

En el mar abierto se confunden la esperada fecundidad del trabajo con la frustración por la inutilidad de los esfuerzos vanos.Y según una antigua lectura cristiana, el mar también representa la inmensidad donde conviven todos los pueblos. Finalmente, por su agitación y oscuridad, evoca todo aquello que amenaza la existencia humana y que tiene el poder de destruirla.

Nosotros usamos expresiones similares para definir multitudes: una marea humana, un mar de gente. Ese día, Jesús tiene detrás de sí, el mar y frente a Él, una multitud que lo ha seguido porque sabe de su conmoción ante el dolor humano… y de sus palabras justas, profundas, certeras.

Todos ellos vienen a escucharlo, la Palabra de Jesús tiene algo especial que no deja indiferente a nadie; su Palabra tiene poder para convertir corazones, cambiar planes y proyectos. Es una Palabra probada en la acción, no es una conclusión de escritorio, de acuerdos fríos y alejados del dolor de la gente, por eso es una Palabra que sirve tanto para la seguridad de la orilla como para la fragilidad del mar.

Esta querida ciudad, Bogotá, y este hermoso País, Colombia, tienen mucho de estos escenarios humanos presentados por el Evangelio. Aquí se encuentran multitudes anhelantes de una palabra de vida, que ilumine con su luz todos los esfuerzos y muestre el sentido y la belleza de la existencia humana.

Estas multitudes de hombres y mujeres, niños y ancianos habitan una tierra de inimaginable fecundidad, que podría dar frutos para todos. Pero también aquí, como en otras partes, hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que siega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas. A todas esas tinieblas Jesús las disipa y destruye con su mandato en la barca de Pedro: «Navega mar adentro» (Lc 5,4).

Nosotros podemos enredarnos en discusiones interminables, sumar intentos fallidos y hacer un elenco de esfuerzos que han terminado en nada; pero al igual que Pedro, sabemos qué significa la experiencia de trabajar sin ningún resultado. Esta Nación también sabe de ello, cuando por un período de 6 años, allá al comienzo, tuvo 16 presidentes y pagó caro sus divisiones («la patria boba»); también la Iglesia en Colombia sabe de trabajos pastorales vanos e infructuosos, pero como Pedro, también somos capaces de confiar en el Maestro, cuya palabra suscita fecundidad incluso allí donde la inhospitalidad de las tinieblas humanas hace infructuosos tantos esfuerzos y fatigas.

Pedro es el hombre que acoge decidido la invitación de Jesús, que lo deja todo y lo sigue, para transformarse en nuevo pescador, cuya misión consiste en llevar a sus hermanos al Reino de Dios, donde la vida se hace plena y feliz.

Pero el mandato de echar las redes no está dirigido solo a Simón Pedro; a él le ha tocado navegar mar adentro, como aquellos en vuestra patria que han visto primero lo que más urge, aquellos que han tomado iniciativas de paz, de vida. Echar las redes entraña responsabilidad. En Bogotá y en Colombia peregrina una inmensa comunidad, que está llamada a convertirse en una red vigorosa que congregue a todos en la unidad, trabajando en la defensa y en el cuidado de la vida humana, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social.

También multitudes que viven en Bogotá y en Colombia pueden llegar a ser verdaderas comunidades vivas, justas y fraternas si escuchan y acogen la Palabra de Dios. En estas multitudes evangelizadas surgirán muchos hombres y mujeres convertidos en discípulos que, con un corazón verdaderamente libre, sigan a Jesús; hombres y mujeres capaces de amar la vida en todas sus etapas, de respetarla, de promoverla.

Y como los apóstoles, hace falta llamarnos unos a otros, hacernos señas, como los pescadores, volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria. Bogotá y Colombia son, al mismo tiempo, orilla, lago, mar abierto, ciudad por donde Jesús ha transitado y transita, para ofrecer su presencia y su palabra fecunda, para sacar de las tinieblas y llevarnos a la luz y la vida.

Llamar a otros, a todos, para que nadie quede al arbitrio de las tempestades; subir a la barca a todas las familias, ellas son santuario de vida; hacer lugar al bien común por encima de los intereses mezquinos o particulares, cargar a los más frágiles promoviendo sus derechos.

Pedro experimenta su pequeñez, experimenta lo inmenso de la Palabra y el accionar de Jesús; Pedro sabe de sus fragilidades, de sus idas y venidas, como también lo sabemos nosotros, como lo sabe la historia de violencia y división de vuestro pueblo que no siempre nos ha encontrado compartiendo la barca, tempestad, infortunios.

Pero al igual que a Simón, Jesús nos invita a ir mar adentro, nos impulsa al riesgo compartido, ¡No tengan miedo de arriesgar juntos!, nos invita a dejar nuestros egoísmos y a seguirlo. A perder miedos que no vienen de Dios, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de la paz y promotores de la vida. “Navega mar adentro” dice Jesús, que los discípulos se hicieron señas para juntarse todos en la barca, que así sea para este pueblo.

 

Aquí todos los horarios de transmisión por EWTN del viaje del Papa a Colombia

REDACCIÓN CENTRAL (ACI).- Del 6 al 10 de septiembre EWTN transmitirá una programación especial de las actividades que presidirá el Papa Francisco en Colombia en su viaje apostólico número 20 de su pontificado que comprenderá las ciudades de Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.

Aquí los horarios de transmisión por país.

Miércoles 6 de septiembre

Llegada del Papa Francisco a Bogotá

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 3:30 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 4:30 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 5:30 p.m.
  • Argentina / Brasil: 6:30 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 5:30 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 2:30 p.m.

Jueves 7 de septiembre

Encuentro del Papa Francisco con las autoridades y el Presidente Juan Manuel Santos

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 8:00 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 9:00 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 10:00 a.m.
  • Argentina / Brasil: 11:00 a.m.
  • Estados Unidos (Este): 10:00 a.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 7:00 a.m.

Visita a la catedral en Bogotá y bendición a los fieles

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 9:00 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 10:00 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 11:00 a.m.
  • Argentina / Brasil: 12:00 a.m.
  • Estados Unidos (Este): 11:00 a.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 8:00 a.m.

Encuentro con los obispos de Bogotá

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 10:00 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 11:00 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 12 p.m.
  • Argentina / Brasil: 1:00 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 12:00 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 9:00 a.m.

Encuentro con el comité directivo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 2:00 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 3:00 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 4:00 p.m.
  • Argentina / Brasil: 5:00 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 4:00 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 1:00 p.m.

Santa misa en el parque Simón Bolívar

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 3:00 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 4:00 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 5:00 p.m.
  • Argentina / Brasil: 6:00 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 5:00 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 2:00 p.m.

Viernes 8 de septiembre

Santa Misa en Catama, Villavicencio

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 8:00 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 9:00 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 10:00 a.m.
  • Argentina / Brasil: 11:00 a.m.
  • Estados Unidos (Este): 10:00 a.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 7:00 a.m.

Encuentro de oración por la reconciliación nacional

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 2:30 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 3:30 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 4:30 p.m.
  • Argentina / Brasil: 5:30 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 04:30 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 1:30 p.m.

Visita a la Cruz de la reconciliación en Villavicencio

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 4:15 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 5:15 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 6:15 p.m.
  • Argentina / Brasil: 7:15 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 6:15 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 3:15 p.m.

Sábado 9 de septiembre

Santa Misa en Medellín

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 8:30 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 9:30 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 10:30 a.m.
  • Argentina / Brasil: 11:30 a.m.
  • Estados Unidos (Este): 10:30 a.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 7:30 a.m.

Visita al hogar San José

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 2:00 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 3:00 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 4:00 p.m.
  • Argentina / Brasil: 5:00 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 4:00 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 1:00 p.m.

Encuentro con sacerdotes

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 3:00 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 4:00 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 5:00 p.m.
  • Argentina / Brasil: 6:00 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 5:00 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 2:00 p.m.

Domingo 10 de septiembre

Bendición de la primera piedra de las casas para los sin techo

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 9:30 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 10:30 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 11:30 a.m.
  • Argentina / Brasil: 12:30 a.m.
  • Estados Unidos (Este): 11:30 a.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 8:30 a.m.

Visita a la casa santuario de San Pedro Claver

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 10:45 a.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 11:45 a.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 12:45 p.m.
  • Argentina / Brasil: 1:45 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 12:45 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 9:45 a.m.

Santa Misa en el área portuaria de Contecar

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 3:00 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 4:00 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 5:00 p.m.
  • Argentina / Brasil: 6:00 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 5:00 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 2:00 p.m.

Ceremonia de despedida

  • Guatemala / Costa Rica / El Salvador / Nicaragua / Honduras: 5:45 p.m.
  • Ciudad de México / Colombia / Perú / Ecuador / Panamá: 6:45 p.m.
  • Venezuela/ Bolivia / Paraguay / República Dominicana / Puerto Rico / Chile: 7:45 p.m.
  • Argentina / Brasil: 8:45 p.m.
  • Estados Unidos (Este): 7:45 p.m.
  • Estados Unidos (Pacífico): 4:45 p.m.

Comienza el Viaje a Colombia del Papa Francisco

Viaje número 20 del Santo Padre del 06 – 10 de Septiembre 2017.

Tras despegar del aeropuerto romano de Fiumicino en el avión que le trasladará a Colombia para emprender su 20º viaje apostólico internacional, el Papa Francisco se dirigió a los periodistas acreditados que le acompañan y les pidió que recen por la paz en Colombia y por el diálogo en Venezuela.

“Quisiera decirles que en el vuelo sobrevolaremos Venezuela. Por ello, les pido una oración para que pueda haber diálogo, que tenga una buena estabilidad, con diálogo con todos. Gracias por su trabajo”, fueron las palabras del Pontífice.

Francisco agradeció a los periodistas su trabajo y el esfuerzo que realizarán para ofrecer una adecuada cobertura del viaje durante los días que estará en Colombia: “gracias por la compañía, por este trabajo que harán de acompañarme en este viaje, que es un poco especial porque es un viaje para ayudar también a Colombia a ir adelante en su camino de paz. Les pido una oración durante el viaje por esto”, dijo el Obispo de Roma.

El avión que traslada al Papa Francisco a Colombia despegó esta mañana desde el aeropuerto internacional de Fiumicino a las 11.10, hora de Roma, y aterrizó en Bogotá a las 16.30, hora de Colombia, tras la modificación del plan de vuelo debido a la presencia del huracán Irma en la región del Caribe.

El Papa estará en Colombia hasta el próximo lunes 11 de septiembre. Durante estos días el Pontífice recorrerá Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena, en un viaje con un profundo sentido apostólico en el que también habrá referencias a la defensa del medio ambiente, a la reconciliación y al diálogo.

Santa Teresa Gonhxa Bojaxhiu

Santa Teresa Gonhxa Bojaxhiu,
«Madre Teresa de Calcuta», virgen y fundadora .
En Calcuta, en la India, Santa Teresa (Inés) Gonhxa Bojaxhiu, virgen, la cual, nacida en Albania, trató de apagar la sed de Cristo clavado en la cruz atendiendo con eximia caridad a los hermanos más pobres y fundando las congregaciones de Misioneros y de Misioneras de la Caridad, para servir a los enfermos y abandonados.
«De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús.»

De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. «Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas.»

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.

Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.